El sueño es un proceso fundamental y necesario en prácticamente todos los seres vivos. Los seres humanos sabemos que durmiendo restauramos, rejuvenecemos y aprendemos de las experiencias vividas durante el día, pero ¿qué pasa con los animales? Lo cierto es que cada especie animal duerme lo que la naturaleza y sus cuerpos le permitan hacerlo.
Unos más que otros, todos los animales necesitan dormir, desde los organismos unicelulares hasta los más evolucionados. Las especies carnívoras duermen más, mientras que las que pastan permanecen más tiempo despiertas. La falta de sueño puede conducir a trastornos graves, incluso a la muerte. Pero, ¿para qué sirve dormir? Según algunas teorías es una manera de relajar la mente, según otras de ralentizar el metabolismo y reducir las necesidades alimenticias. Hay también quien piensa que el sueño permite al cerebro seleccionar los acontecimientos del día.
Dormir es necesario... ¿pero cuánto tiempo? El ser humano adulto duerme una media de 8 horas diarias, con una fase REM (donde se originan los sueños) de 1,9 horas y el animal que más se nos parece es el cerdo, que descansa el mismo número de horas, con idéntico ritmo y tiempo de sueños. Algunos animales necesitan incluso menos: el caballo, por ejemplo, descansa sólo 2,9 horas al día y el elefante africano 3,3. El descanso de los animales varía según la especie y depende de varios factores, incluyendo el tamaño: los más pequeños necesitan dormir más tiempo que los grandes mamíferos.
Está claro que cada especie del reino animal tiene sus particularidades a la hora de dormir. En el caso de los peces, no todos descansan de la misma forma. Algunos posan su aleta inferior o posterior en el fondo marino para asegurarse que no son llevados por la corriente. Para los peces, el período de descanso no es identificado por el cierre de los párpados, sino por el estado de quietud. Los peces se dan breves siestas durante el día y la noche.
De particular interés son las técnicas de descanso de los mamíferos acuáticos. Por ejemplo, los delfines y las focas son capaces de dormir con sólo una mitad del cerebro. El mantenimiento de la vigilia parcial les permite controlar la actividad respiratoria. Y si nadar o flotar durmiendo puede parecer imposible, imaginad lo que debe ser volar. También en tierra firme existen varios acróbatas.
Gracias a las nuevas tecnologías, podemos observar a los animales en sus hábitats naturales y así estudiar y comprender muchas particularidades que hasta hace poco eran un misterio. Por ejemplo, ¿cómo puede ser posible que los mamíferos marinos -como las ballenas y los delfines, que necesitan aire para respirar igual que nosotros- puedan vivir toda su existencia en el agua? Y, si necesitan aire para respirar, ¿cómo duermen las ballenas sin ahogarse? A diferencia de los seres humanos, que no necesitamos pensar para respirar, las ballenas respiran de forma voluntaria.
Nuestra respiración es refleja durante el sueño e incluso seguimos respirando aunque estemos inconscientes; por eso, nuestro cerebro consigue desconectar totalmente mientras dormimos y podemos alcanzar fases de sueño profundo. No es así para las ballenas, que incluso durmiendo necesitan ser conscientes de su respiración. Entonces, ¿no duermen las ballenas? ¿su cerebro no necesita descansar? La respuesta a ambas preguntas es sí: las ballenas duermen y sus cerebros también necesitan descanso.
La gran diferencia entre los mamíferos marinos (las ballenas) y los terrestres (nosotros) es que los marinos cuentan con un cerebro que es capar de conectar y desconectar sus hemisferios independientemente. Nuestro cerebro, por el contrario, es incapaz de funcionar utilizando únicamente uno de sus hemisferios. Esta particularidad de los mamíferos marinos, como los cetáceos, les permite dormir descansando solamente la mitad de su cerebro. De esta forma, una parte del cerebro permanece alerta, se asegura de que el animal respira, de que ningún peligro le acecha y hasta le permite moverse mientras duerme.
Esta forma de dormir se llama sueño unihemisférico de ondas lentas. Permite a los mamíferos marinos dormir por ciclos, alternando el hemisferio cerebral que descansa y el que permanece en estado de vigilia. Gracias a él, estos animales pueden sobrevivir durante el sueño. Esta original forma de dormir tiene la desventaja de que difícilmente les permite llegar a la fase REM de sueño profundo y, cuando lo consiguen, dura apenas unos minutos. Esta forma de dormir impide que las ballenas se separen de la manada durante el sueño, pues pueden permanecer en movimiento unas junto a otras.
Esta actividad durante el sueño es vital para los cetáceos, ya que minimiza la pérdida de temperatura corporal por la frialdad de las aguas, algo que podría llevarlos a la muerte si permanecieran totalmente quietos. Además, esto contribuye a la supervivencia de los ballenatos, que crecen en movimiento junto a la madre mientras son bebés. Gracias a una técnica que se denomina natación escalonada, el ballenato se coloca en una posición en la que la propia turbulencia del movimiento de la madre lo impulsa y lo mantiene junto a ella.
Los delfines pasan toda su vida en el agua. El sistema que utilizan los delfines para dormir es el mismo que el que hemos explicado con las ballenas. Su capacidad para funcionar alternativamente con un único hemisferio del cerebro hace que los delfines puedan disfrutar de varios ciclos completos de sueño al día (de aproximadamente dos horas cada uno). Aunque los hábitos de sueño varían según la especie, los delfines -a diferencia de las ballenas, que suelen dormir en aguas profundas y suben a la superficie para respirar-, prefieren dormir en aguas superficiales y algunos incluso flotan durante el sueño.
Un detalle curioso es que algunos delfines descansan en posición horizontal, pero otros lo hacen en vertical. Sin embargo, los delfines tienen más particularidades, pues su sueño es más profundo que el de las ballenas y pueden alcanzar la fase de sueño REM con mayor facilidad, aunque tampoco dura más de unos minutos. Además, duermen con un ojo abierto y otro cerrado; el abierto es el contrario al de la zona del cerebro que permanece en funcionamiento. La parte del cerebro que permanece despierta no lo está al cien por cien, pero sí es capaz de detectar movimiento y determinar cuando es necesario subir para respirar. En el mar, quedarse quieto puede significar la muerte, motivo por el cual la mayoría de lo delfines también se mueven durante el sueño. Los machos adultos lo hacen en parejas y nadan muy despacio.
Para saber cómo duermen las ballenas sin ahogarse, tenemos que saber cómo respiran. Su sistema respiratorio tiene pulmones igual que el nuestro y son proporcionales a su tamaño, es decir, mucho más grandes que los nuestros. El equivalente a nuestra nariz es un orificio que tienen sobre su cabeza y que está tapado con una membrana de piel llamada espiráculo. Según los expertos, el movimiento de esta "tapa" es totalmente voluntario, lo que significa que el animal tiene que estar consciente para poder abrir el espiráculo, respirar y luego cerrarlo al sumergirse para que no entre agua en sus pulmones.
Es por eso que las ballenas y los delfines no se ahogan cuando duermen; su sistema respiratorio permanece cerrado y el agua no puede penetrar hasta sus pulmones. Es casi imposible que un mamífero marino se ahogue mientras duerme, aunque sí se puede asfixiar por falta de oxígeno si no respira a tiempo. La morfología de los mamíferos marinos también ha desarrollado otras habilidades como parte de su adaptación al medio marino:
- Sus grandes pulmones les permiten tomar enormes bocanadas de aire.
- Su organismo tolera niveles más altos de CO² que los animales terrestres, por lo que su cerebro tarda mucho más tiempo en iniciar el proceso respiratorio.
- Son capaces de mantener su riego sanguíneo con "servicios mínimos", pues cuando duermen su sangre solo fluye a los órganos y procesos vitales.
Los delfines descansan, comen y duermen junto a su madre mientras ésta nada. Esta posición se denomina natación escalonada. Al nadar les impulsa. Esta posición se denomina natación escalonada. En parejas, a menudo nadan lentamente uno junto al otro mientras duermen. reparten más fácilmente la tarea de nadar mientras otros duermen. una mitad del cerebro y el ojo opuesto. en las cercanías. busca de aire fresco. la parte dormida. pero solo durante unas pocas horas cada vez. queda claro si los cetáceos sueñan mientras duermen. control voluntario del animal. sobre la superficie del agua o no. subconscientes controlan el sistema involuntario de respiración. respiración. pulmones son proporcionalmente más grandes que los de los humanos. intercambian más aire en cada inspiración y espiración. tolerancia a niveles altos de dióxido de carbono CO2 en sangre. son mucho mayores de lo que tolerarían los humanos. a 7 veces por minuto cuando duerme.
Infografía sobre el sueño unihemisférico de los delfines.
Ahora bien, hablemos del pez guppy, también conocido como pez millón o lebistes (Poecilia reticulata) es una especie originaria de América del Sur, pero que actualmente es posible encontrar en todos los rincones del mundo, debido a la facilidad de sus cuidados, que lo convierten en un pez muy popular entre los aficionados a la acuarofilia.
No obstante, la reproducción del pez guppy suele ser algo complicada, especialmente entre personas con poca experiencia en esta especie, o cuando se lleva a cabo de forma inadecuada. El guppy es muy popular, no solo por los pocos cuidados que requiere, sino también por la facilidad que tiene a la hora de reproducirse. Sin embargo, esto también representa un inconveniente y una de las principales causas de la cría irresponsable: tienen tendencia a la sobrepoblación. Para que esto no te ocurra a ti, es necesario conocer las características del ritual de apareamiento.
El guppy es un animal ovovivíparo, esto quiere decir que, contrario a la mayoría de los peces, no desova los huevos, sino que la hembra los madura en su interior hasta que nacen los alevines. Durante el apareamiento, el macho persigue y hostiga a la hembra, quien se oculta de él entre las plantas y objetos del acuario. Cuando le permite acercarse, o ella está distraída, el macho inserta su aleta anal, con lo cual libera el esperma. Se trata de una acción rápida, que frecuentemente pasa desapercibida por los humanos.
La hembra almacena el esperma; en promedio, durante el celo ovulará cada tres días, por lo que puede utilizar el mismo esperma días después del almacenamiento. Aunque no hayas podido observar el ritual de apareamiento, si tu guppy hembra está embarazada notarás algunos signos concretos. También puede ocurrir si alguien te ha ofrecido este pez en adopción sin saber que estaba embarazada. En cualquier caso, necesitas saber si está o no en proceso de gestación para tomar las medidas y cuidados necesarios.
Uno de los principales signos de una guppy embarazada es que engordan visiblemente con el paso de las semanas. Cuando la guppy está preñada de huevecillos, notarás una mancha oscura en su abdomen, que recibe el nombre de "punto grávido"; este punto se oscurece cuando los huevos son fecundados. Además, muchas hembras pierden el apetito y se muestran nerviosas e inquietas; también es común que se froten contra los objetos del acuario, como las plantas y el cristal mismo del tanque.
Durante esta etapa conviene evitar el estrés a la futura madre, pues de lo contrario podría producirse un aborto espontáneo. Aunque el parto es sencillo y poco riesgoso para la madre y los alevines, si hay otros peces alrededor pueden devorar a los recién nacidos, ahí reside la importancia de detectar de forma pronta cando la hembra comienza el trabajo de parto. La gestación dura alrededor de 28 días, no importa si desconoces la fecha del apareamiento o no te diste cuenta de cuándo ocurrió, saber que la hembra va a parir no es difícil.
En primer lugar, en los días previos, notarás su abdomen más hinchado aún, perdiendo su forma redonda para volverse un poco cuadrado. El punto de gravidez, que ha ido oscureciéndose durante la espera, se verá más grande. También se apreciarán muchos puntos negros de diminuto tamaño, que no son otra cosa sino los ojos de los alevines que están por nacer. Otros signos son la inapetencia e incluso devolver la comida, además de un comportamiento nervioso. Las contracciones, descritas como pequeños temblores en el cuerpo de la hembra, son normales durante el alumbramiento. Ver a una guppy hembra pariendo es, sin lugar a dudas, un proceso único.
Si la hembra se encuentra en un acuario, ya sea en compañía de peces de su especie o de compañeros distintos, es preferible moverla a un acuario de cría cuando percibas que falta poco para el parto, de esta forma evitas que los recién nacidos sean comida de los demás. Las camadas son grandes, de hasta un centenar de individuos, y la hembra puede tardar hasta tres días en parirlos a todos. No olvides que, al ser ovíparos, lo que la hembra pare no son huevos, sino alevines ya vivos e independientes. Desde el momento en que nacen, los alevines son completamente independientes, por lo que ocuparte de sus cuidados no será difícil. Añade abundantes plantas, así como un filtro de esponja con protección para que no succione a los alevines. Alimenta a las crías entre dos y tres veces por día, con comida especialmente triturada para ellos. Al igual que con el guppy adulto, los alevines necesitan que el alimento sea depositado en la superficie del agua para poder alcanzarlo con sus bocas, que se encuentra en la parte de arriba.
La reproducción indiscriminada es uno de los principales problemas a los que se enfrenta esta especie. Ya sea por desconocimiento del ritual de apareamiento y el proceso de reproducción, o por tratarse de personas inescrupulosas, pues muchos se valen de la fecundidad de estos peces para reproducir a las hembras con asiduidad, sin importar las condiciones del acuario, ni la alta tasa de mortalidad cuando no se brindan las condiciones adecuadas.
Además, la búsqueda de ciertas combinaciones de colores, realizada por personas aficionadas, ha contribuido a debilitar la carga genética de la especie, por más interesantes que puedan resultar los ejemplares externamente. Esto trae como consecuencia ejemplares débiles con baja expectativa de vida. Lo mismo ocurre cuando se aparean machos de carácter agresivo, algo un tanto inusual en la especie, pero que se trasmite genéticamente si los peces logran aparearse.
Al reproducirse tan fácilmente, si no se tiene cuidado pronto el acuario se llenará de centenares de peces. Para evitarlo, lo mejor es adoptar solo hembras o solo machos, tenerlos en acuarios separados o que convivan en un tanque comunitario con otras especies, situación que suele inhibirlos para la reproducción.
