Historia del Cementerio de Paterna: Memoria y Búsqueda de Justicia

El cementerio de Paterna, situado a escasos diez kilómetros del centro de València, es hoy un lugar de intensa actividad, marcado por la búsqueda de la verdad y la justicia en relación con las víctimas de la represión franquista. Este camposanto se ha convertido en un símbolo de la memoria histórica en España.

Cementerio de Paterna

Exhumaciones y Búsqueda de Familiares

Al ingresar al cementerio, un grupo de arqueólogas de la Asociación Científica Arqueoantro trabaja en la excavación de fosas en el cuadrante izquierdo, mientras que otro equipo exhuma la fosa 41, donde recientemente se encontraron restos de varias víctimas del franquismo. Antonia y Raquel Sanjuán España son dos hermanas que buscan en la fosa 41 a su bisabuela Antonia Cerdá Revilla, quien fuera regidora en Alzira (Valencia) durante el gobierno de la República y fusilada en Paterna el 11 de septiembre de 1940 a la edad de 53 años.

“Mi bisabuela Antonia era jornalera en la exportadora de frutas de su pueblo, donde llegó a ser presidenta de la Sociedad de Mujeres Obreras La Unión y luego la primera mujer en el Ayuntamiento”, explican con orgullo y añaden que “cuando la detuvieron la raparon y la pasearon por todo el pueblo”.

No es la primera vez que estas hermanas emprenden la búsqueda de un familiar represaliado por el franquismo. Su abuelo, Ricardo España Cerdá, el hijo de Antonia, también fue encarcelado y condenado a muerte. El 18 de enero de 1940, con 27 años, fue fusilado y enterrado en la fosa 113 junto a otras cincuenta víctimas. Allí permaneció hasta el año 2017, cuando el equipo de Arqueoantro abrió la fosa en una de las primeras exhumaciones científicas gracias a la Ley de Memoria Democrática. Antonio fue una de las ocho personas identificadas mediante las pruebas de ADN y desde 2019 sus restos descansan junto a su esposa Paquita en el cementerio de Alzira.

Paquita, que sacó adelante a la familia sola, murió un año antes de que comenzara la exhumación sin imaginar siquiera que era posible recuperar los huesos de su esposo. “Te podemos contar muy pocas cosas, porque en la familia imperaba el silencio”, lamentan las hermanas Sanjuán. Tan grande fue el silencio que cuando fueron a buscar el expediente del abuelo, el archivero les informó de que la bisabuela también había sido fusilada. Desde entonces intentan conocer la historia de su familia.

“La foto de mi abuelo siempre había estado en el comedor de la casa familiar, bien grande, pero nadie hablaba de él. Y de la bisabuela no sabíamos nada”, se sincera Raquel, que pensaba que “si había un secreto en mi familia era por algo malo”. “Eso me molestaba”, continúa, “y me generaba cierta vergüenza hacia mi familia.

Estudiantes visitando la excavación de las fosas del franquismo en el cementerio de Paterna.

El Cementerio de Paterna: Un Lugar de Memoria

El cementerio de Paterna es el primero en la Comunidad Valenciana en el que hay constancia de un fusilamiento tras la Guerra Civil -el 3 de abril de 1939- y es el segundo con más fusilados en la posguerra. Aquella sangría duró hasta el año 1956, fecha en la que se produjo el último asesinato de un guerrillero antifranquista. Diseminadas por el cementerio existen alrededor de 150 fosas, donde fueron arrojadas las víctimas de la represión franquista después de ser ejecutadas en el Terrer, un muro situado a unos 500 metros del camposanto.

Los cálculos hablan de 2.238 personas de diferentes lugares del País Valenciano y del resto de España. Hombres y mujeres comprometidos con la defensa de los valores que representaba la II República: libertad, igualdad, progreso, solidaridad y ciudadanía. Paterna se convirtió así en la gran fosa común y símbolo de la memoria histórica en España.

Casi 150 cuerpos de fusilados podrán exhumarse de la fosa 111 en Paterna

El Terrer: Paredón de España

El Terrer, en el paraje de la Lloma Llarga, es como se conoce una zona adyacente al cementerio municipal de Paterna (Horta Nord) donde se alzaba una pequeña elevación de tierra de unos diez metros. El 3 de abril de 1939, tan solo un par de días después de la entrada de las tropas franquistas en València y Alacant, el ejército sublevado eligió este paraje como lugar para ejecutar fusilamientos en masa.

El espacio evitaba las balas perdidas y, asimismo, se encontraba -y se encuentra- a tan solo unos pasos del cuartel militar Daoiz y Velarde. Desde entonces, El Terrer ha pasado a conocerse también como el Paredón de España. Entre aquel día de 1939 y noviembre de 1956, cuando se ejecutaron los últimos fusilamientos, se ha documentado el asesinato de 2.238 republicanos.

Concretamente, en Els afusellaments al País Valencià (1938-1956), publicado originalmente en 1992, pero reeditado y ampliado en 2007, el historiador Vicent Gabarda pone nombre y apellidos a todos ellos y calcula que el 94% serían valencianos.

Actualmente, está rodeado, además de por los citados cementerio y cuartel militar, por carreteras y autovías, por un colegio, una ciudad deportiva, un centro comercial, un polígono industrial, pero también por el barrio de Alborgí. El paisaje era radicalmente diferente, eso sí, en 1939.

El Camí de la Sang (camino de la sangre) era como se conocía popularmente a la ruta que llevaba a los prisioneros desde la cárcel hasta El Terrer, para fusilarlos, y después hasta las fosas comunes del cementerio. La sangre del nombre popular del camino no era solo metafórica, sino que dejaba bien a la vista su rastro.

Las ejecuciones se solían producir al alba, pero, en el caso de Paterna, era tal la cantidad de presos para ajusticiar que muchas se llevaban a cabo después de la misa de las seis de la tarde. Entre El Terrer y el centro urbano de Paterna hay a penas un kilómetro de distancia en línea recta, por lo que los disparos se oían en la población.

Joan Baptista Peset: Oficio Permanente de Memoria

Entre los 2.238 asesinados por el franquismo en ese lugar está Joan Baptista Peset Aleixandre, una figura destacada de la medicina valenciana, pero, asimismo, una persona de ideas republicanas, de izquierdas y valencianistas. Peset había sido rector de la Universitat de València entre 1932 y 1934 y era militante de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña.

Fue el candidato más votado en las elecciones de 1936, cuando encabezó el Front d’Esquerres, es decir, el Frente Popular en el País Valencià. Como diputado, Peset asistió a las últimas Cortes republicanas, celebradas el 1 de febrero de 1939, en Figueres (Alt Empordà), de camino hacia el exilio. Sin embargo, y a pesar de las insistencias en contra, dio media vuelta y acompañó al presidente de la República, Juan Negrín, durante el resto de la guerra y hasta la marcha definitiva de este hacia el exilio, desde el aeródromo de Elda.

Peset reunió a su familia e intentó escapar por el puerto de Alacant, como último recurso. Resultó en vano. Peset fue preso por las tropas franquistas e inició un periplo por varios campos de concentración, entre ellos el de Albatera (Vega Baja) y el del monasterio de Porta Coeli (Camp de Túria), hasta que, el 15 de enero de 1941, lo llevaron a la Cárcel Modelo de València.

En un primer consejo de guerra, denunciado por los médicos falangistas Francisco Marco Merenciano, Ángel Moreu González-Pola y Antonio Ortega Tena, Peset fue condenado a muerte por “auxilio a la rebelión”, pero en la misma sentencia se recomendaba que se le conmutara la pena por treinta años y un día. Otro médico, el delegado provincial de Sanidad José Rosa Meca, no quedó contento con este último extremo y registró otra denuncia contra Peset, aportando una conferencia que este pronunció en 1937 donde, obviamente, se posicionaba contra el golpe de Estado franquista.

Peset volvió a ser condenado a muerte por otro consejo de guerra, pero esta vez sin ninguna medida de gracia recomendada. A pesar de que hasta el entonces arzobispo de València, Prudencio Melo, reclamó clemencia para Peset, la pena fue ratificada, con el “enterado” de Francisco Franco. El 24 de mayo de 1941, a las seis de la tarde, fue ejecutado en el Terrer de Paterna.

El Largo Camino de la Memoria

Actualmente, según el visor cartográfico de la Generalitat, hay contabilizadas 529 fosas comunes en el País Valencià, pero eso no quiere decir que estas necesariamente sean todas las que existan. Ahora bien, solo en Paterna, se contabilizan 154. Las fosas están divididas en varias categorías.

  • 83 corresponden a la represión en la retaguardia republicana.
  • 64, a combatientes de la Guerra Civil.
  • 2, a la represión franquista durante la Guerra Civil.
  • 338, a la represión franquista durante la dictadura.
  • Otras 10, de características más heterogéneas (como bombardeos).

El conocimiento y el lugar simbólico de Paterna como el gran centro valenciano de la represión franquista ha pervivido siempre en la memoria colectiva. Sin embargo, la reparación y la justicia, e incluso la investigación, es ciertamente reciente y, por supuesto, aún muy incipiente y con un largo camino por recorrer.

El punto de inflexión determinante se produce en 2015, por lo que respecta la memoria histórica. Es entonces, con el cambio de gobierno en la Generalitat y en la mayoría de instituciones valencianas hacia pactos de izquierdas, cuando se pone fin al bloqueo ejercido por la derecha y se impulsa la investigación en memoria histórica.

Si Rita Barberá se empecinaba en construir nichos encima de otra de las grandes fosas comunes valencianas, la que hay en el Cementerio General de València, ahora, por fin, las instituciones asumían un papel bien diferente. Si hasta 2011 se habían documentado oficialmente en la demarcación de València 172 fosas comunes, actualmente ya son 366.

La primera exhumación que se puede llevar a cabo en el cementerio de Paterna data de 2012, pero se produce por unas circunstancias extraordinarias. Se trata de una exhumación parcial de la fosa 126. Se daba la particularidad que en ella había un grupo de represaliados que fueron enterrados en ataúdes. Son todos del mismo pueblo (Massamagrell, Horta Nord), donde había memoria de este hecho. Estas circunstancias facilitan el proceso.

Pero no es la tónica habitual. Las 154 fosas comunes que hay en el cementerio de Paterna tienen características muy distintas. Son producto, claro está, de arrojar de cualquier manera los cuerpos de los fusilados. Hay fosas más numerosas, como la 95, donde se acumulan 45 cuerpos, en un espacio de unos dos metros de ancho por otros dos de largo y una profundidad también de dos metros. Hay fosas más pequeñas e, incluso, las hay unipersonales. Según cayera ese día.

Leoncio Badia Navarro: Monumento a un Buen Hombre

En la puerta del cementerio de Paterna se alza desde 2022 un monumento a Leoncio Badia Navarro, obra del escultor también paternero Nàssio Bayarri. Entre 1939 y 1945, Badia fue el enterrador del cementerio. Lo puso en este cargo el primer alcalde franquista, quien le espetó: “Rojo, si quieres trabajo, vete al cementerio a enterrar a los tuyos”.

Badia se la jugó. Como podía, avisaba a los familiares, dejaba detalles como trozos de ropa al lado de los cuerpos, o bien colocaba botellitas de cristal con sus nombres para facilitar la identificación de los restos en un futuro. También recuperaba objetos de los fusilados para devolveros a sus familias. Su historia aparece en la novela gráfica El abismo del olvido, del historietista Paco Roca y del periodista Rodrigo Terrasa, publicada en 2023 en la editorial Astiberri, y en la obra de teatro L’enterrador, de Pepe Zapata.

Las Cartas de Ulpiano

Pero, como decíamos, hasta 2015 no se produce el cambio determinante, con la llegada de los gobiernos progresistas a la mayoría de las instituciones valencianas. En la segunda mitad de la primera legislatura, en noviembre de 2017, finalmente, se aprueba la Ley de Memoria Democrática valenciana.

Pedro Luis Alonso Gutiérrez es vicepresidente de la Plataforma de Familiares de Víctimas del Franquismo de las Fosas de Paterna. Su abuelo paterno, Ulpiano Alonso Presa, fue fusilado en El Terrer, el 17 de noviembre de 1939, y arrojado a la fosa 95. Los familiares de las víctimas se unen en asociaciones por fosas, para llevar a cabo el proceso de exhumación, y es por eso que Pedro Alonso es también representante de la asociación de familiares de la fosa 95.

Ulpiano Alonso venía de Palencia. Había nacido en el pueblo de Barruelo de Santullán, en la cuenca minera asturianoleonesa. Llegó al Port de Sagunt en 1925 para trabajar en la Siderúrgica del Mediterráneo. De tradición socialista y sindicalista, Ulpiano fue, de hecho, el primer presidente de la agrupación local del PSOE en el Port de Sagunt. Pertenecía también al sindicato UGT y fundó en la localidad el Economato Obrero. Durante la Guerra Civil, la siderúrgica es reconvertida en fábrica de armamento. Cuando las tropas franquistas toman Euskadi, el Port de Sagunt se convierte en el punto más importante para la fabricación de armas para la República. Ulpiano Alonso es, durante esta época, el presidente del comité que dirige la siderúrgica.

Se da la circunstancia que, a pesar de los bombardeos continuos de que es víctima Sagunt y todo el País Valencià, la producción no cae. Cuando acaba la guerra, Ulpiano Alonso es objetivo prioritario para los fascistas. Lo llevan a la cárcel de Sagunt, mientras espera la farsa de proceso que acabará con su asesinato en el Terrer. En los seis meses que está preso, Ulpiano consigue idear un método para ocultar unos papelitos en la cesta que su mujer, Julia, le lleva con comida. Son unas 130 cartas, que suman más de 9.000 palabras. Con ellas, la Companyia Hongaresa de Teatre ha montado la dramaturgia de Las cartas de Ulpiano, en que podemos revivir las palabras que furtivamente intercambian.

Peligro de Involución

Pedro Luis Alonso aún no ha podido identificar a su abuelo, pero la fosa 95 ya está exhumada y el proceso de identificación está en marcha. Ahora bien, en 2023 hubo un cambio de gobierno, tanto en la Generalitat como en la Diputación de València. En la primera, el PP depende de Vox, que, en un primer momento, también pasó a formar parte del gobierno. En la segunda, sin embargo, Vox no es determinante y, si bien la presidencia y el gobierno han pasado a las manos del PP, el grupo de Ens Uneix, el partido del alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, que inclina la balanza, se ha reservado las políticas de Memoria Histórica, con su diputada Natàlia Enguix, y siguen una línea continuista.

No es el caso, sin embargo, de la Generalitat, donde una de las exigencias de Vox para el pacto de gobierno pasaba por derogar la Ley de Memoria Democrática y aprobar una nueva, llamada de Concordia. El paso final se dio en julio de 2024.

Patrimonio Arquitectónico y Cultural de Paterna

Paterna, una villa con profundas raíces históricas, alberga un rico patrimonio cultural y emocional. Desde sus orígenes en yacimientos arqueológicos hasta la figura del inolvidable actor Antonio Ferrandis, la historia de Paterna está llena de momentos significativos.

La Torre de Paterna, símbolo histórico de la ciudad.

La Torre de Paterna

La Torre de Paterna es uno de los monumentos más bellos de la villa. Se acepta que se construyó en época árabe y formó parte del sistema defensivo de la población. Tiene forma troncocónica y una única puerta de entrada. Fue restaurada en 1967 y declarada Monumento histórico artístico de interés local en 1971.

Cuevas del Batà.

Las Cuevas de Paterna

Las cuevas de Paterna son viviendas excavadas en un terreno con características geológicas especiales. Se afirma que fueron introducidas por los moriscos y desarrolladas durante el siglo XVIII y principios del XIX. En 1824, se censaron 38 cuevas, con un crecimiento continuado hasta mediados del siglo XIX, con alrededor de 200 cuevas ocupadas por un 35% de la población.

A partir de los años cincuenta, se produjo un progresivo abandono. Actualmente, se puede visitar el Espai Cultural “Coves del Batà”, donde el Ayuntamiento de Paterna adquirió y rehabilitó ocho cuevas.

El Parque de la Torre y el Palau

El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en 2003 sobre un espacio que poseía un conjunto de cuevas. Se ha procurado mantener la topografía natural con recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías. El jardín con especies autóctonas permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas del entorno.

En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos.

El Palau de los Condes de Villa Paterna

El 30 de julio de 1746, el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, quien mandó construir el Palau en 1760. El proyecto fue obra del arquitecto D. Antonio Gilabert. En el año 1911, una Comisión inspeccionó el subsuelo comprobando los cimientos, en los que aparecía una galería que atravesaba la muralla.

La Iglesia Parroquial de Paterna

Originariamente, la Parroquia se construye bajo la advocación de San Pedro y San Juan Bautista. La Iglesia de Paterna se dedicaría a S. Se trata de una construcción de una sola planta con bóveda de cañón y un conjunto de pilastras que dan paso a los altares laterales.

El Gran Teatro Antonio Ferrandis

El Gran Teatro inicia su andadura a partir de la instancia presentada por Don Vicente Brull Bayona en 1927. El Gran Teatro se convirtió en el edificio de referencia para el ocio y esparcimiento de los paterneros durante varias décadas. En 1986, el inmueble fue catalogado como edificio protegido de 2ª categoría. Fue inaugurado en febrero de 2000, siendo rotulado con el nombre del universal paternero Antonio Ferrandis.

La Fuente de Don Antonio Cortina

En 1923, el Ayuntamiento de Paterna decide encargar al arquitecto D. De esa forma se deseaba recordar la figura de D. Antonio Cortina, sobrino del propio arquitecto, y oficial de las tropas que en 1921 fueron masacradas en su retirada desde Annual a Monte Arruit, en el norte de África. La inauguración se llevó a cabo el día 12 de mayo de 1923 con la presencia del rey Alfonso XIII.

Los Molinos de Paterna

Los orígenes de los molinos de Paterna se sitúan en la Edad Media, aunque la mayor parte se construyen durante el siglo XIX. Hasta principios del ochocientos sólo habían existido unos pocos molinos en Paterna. Con la revolución liberal del siglo XIX, Paterna se transformó en una potencia molinera. Progresivamente van incorporando la energía eléctrica, sustituyendo la fuerza hidráulica. El proceso creciente de una cada vez mayor urbanización de la huerta supondría el desbaratamiento definitivo de los molinos en Paterna.

Orígenes Históricos de Paterna

Los orígenes históricos de la villa de Paterna nos trasladan en el tiempo a varios yacimientos arqueológicos ubicados en nuestro término municipal. Concretamente, es en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros donde se documentan restos como hachas de sílex, cerámica cardial, agujas y arpones de hueso, etc. Estos mismos yacimientos evolucionarán y alcanzarán cierta relevancia en época ibérica, fácilmente constatable en el poblado de la Vallesa situado sobre un promontorio (lugar defensivo) y próximo al río Turia, donde se encontraron piezas de cerámica ibérica y molinos (piedras de rodeno) para triturar el grano.

Con la llegada de los romanos se inicia un lento cambio en las formas de vida. La documentación relativa a este período procede de fuentes literarias romanas que hacen referencia a acontecimientos político/militares de la zona (Valentia, Edeta, Saguntum, etc.) junto a datos epigráficos y numismáticos. También debemos hacer referencia la importancia de los hallazgos que se han producido en la última década, referidos a este periodo de dominación romana.

A partir de la época musulmana, Paterna ya adquiriría un cierto esplendor, sobretodo a través de su actividad cerámica y manufacturera. Los restos arqueológicos vendrían referidos al cementerio, el acceso a la mezquita (en el lateral de la actual iglesia de S. Pedro), plantas de edificaciones y viviendas, etc.

Durante los siglos XIII al XV nuestra población tendrá a los Luna como señores feudales y se habla de este período como de un gran prestigio que quedará reflejado en su actividad cerámica, muy importante tanto por la elevada producción, constatada en testares, hornos y talleres, como en la calidad y variedad de estilos. Es así que nuestra cerámica figurará en distintos palacios y centros de poder europeos.

A partir del siglo XVI se inicia un lento deterioro económico: cese de la producción cerámica e interrupción del relativo prestigio en el que se encontraba la población. Unos años más tarde vendría el decreto de expulsión de los moriscos (1609) cuyas consecuencias serían el despoblamiento y la paralización económica de la que tardaría mucho tiempo en recuperarse.

En el siglo XVIII el acontecimiento más destacable sería el cambio en la titularidad de la posesión señorial de Paterna. Durante el siglo XIX la población desarrolla la agricultura como actividad única y se construirán una importante cantidad de cuevas al no necesitar material constructivo y encontrarse en terrenos de propios.

Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes. La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria. Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.

Política y Gestión Municipal

El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, ha estado promocionando lo que él considera el cumplimiento de las medidas de su programa electoral a través de folletos informativos. Sin embargo, desde el Grupo Municipal Popular se busca arrojar luz sobre los aspectos menos visibles de su gestión.

Se han implementado varias bolsas de trabajo, siguiendo la práctica anterior. Sin embargo, Sagredo omite mencionar la contratación de tres altos directivos sin publicidad, lo cual, según informes de los habilitados nacionales, representa un costo de 135.000 euros anuales para los habitantes de Paterna.

Se ha implementado un servicio de autobús desde Paterna hasta el nuevo hospital La Fe, lo cual podría ser una medida positiva. Sin embargo, este servicio tiene un costo de 140.000 euros para los ciudadanos y no beneficia a todos los barrios.

Tema Descripción
Gestión de Empleo Contratación de altos directivos sin publicidad.
Transporte Público Servicio de autobús a La Fe con costo de 140.000 euros.
Política Fiscal Debate sobre la rebaja del IBI.

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