La leche materna es el alimento de elección durante los primeros seis meses de vida para todos los niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), debiéndose prolongar de forma complementaria al menos durante los dos primeros años de vida y más allá si tanto la madre como el lactante así lo desean. Los beneficios de la alimentación con leche materna toman aún mayor trascendencia en los recién nacidos críticamente enfermos y en especial en los neonatos menores de 32 semanas de edad gestacional o 1.500 gr de peso. No solo brinda nutrientes en la prematuridad, sino que de forma paralela transfiere sustancias inmunoprotectoras, inmunomoduladoras, estimulantes del crecimiento, flora saprófita, etc., que no pueden obtenerse de otro modo.
Sin embargo, menos de la mitad de las madres que tienen un hijo o una hija prematura, pueden lactar a sus bebés con su propia leche materna. Todo esto supone un grave problema, dado que estos lactantes son más vulnerables y tienen una probabilidad 1.000 veces mayor de desarrollar complicaciones intestinales si son alimentados con fórmula frente a la alimentación con leche humana.
Beneficios de la lactancia materna para el bebé.
¿Qué son los Bancos de Leche Humana?
Para ellos la LM no es solo un alimento, sino que es una medicina, un auténtico “oro líquido”. De hecho, la OMS recomienda que “cuando no se disponga de leche de la propia madre, la leche pasteurizada de madres donantes seleccionadas es la mejor opción para la alimentación de los niños, sobre todo si se trata de niños enfermos o de alto riesgo”.
Según la Asociación Española de Bancos de Leche Humana y la Asociación Alba Lactancia, los bancos de leche humana (BLH) son centros especializados que:
- Promocionan y apoyan a la LM.
- Reciben la leche humana (LH) que donan las madres previamente seleccionadas.
- Procesan, analizan, controlan, almacenan LH donada y después la distribuyen a los centros hospitalarios que la necesitan.
Su objetivo es asegurar la alimentación con LM de los bebés prematuros o que la necesitan por indicación médica. Porque hay bebés que no pueden ser amamantados por su madre o bien la madre no ha logrado extraerse todavía suficiente cantidad de leche.
Beneficios de la leche materna para un bebé 🍼👶
Historia de los Bancos de Leche
Los primeros bancos de leche humana empezaron a funcionar en Europa y Estados Unidos a principios del siglo XX. Era un contexto social marcado por huérfanos de guerra, menor oferta de nodrizas (por su incorporación al mercado laboral) y un avance de la tecnología de los alimentos. Hubo una gran expansión en los años noventa. Esto fue debido a las investigaciones sobre los procesos de pasteurización y congelación de la leche. También influyó el conocimiento sobre los beneficios de la LH, de madre o donada, para los RN enfermos o muy prematuros.
Los BLH se han ido extendiendo por todo el mundo. En 2010 se inauguró la European Milk Bank Association (EMBA). Su web informa sobre los más de 200 bancos operando en más de 20 países europeos y ofrece noticias a nivel mundial.
El primer BLH español se creó en 2001 en Palma de Mallorca, en el seno de la Fundación Banco de Sangre y Tejidos de las Islas Baleares. El segundo se abrió en 2007, adscrito a la Unidad de Neonatología del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Posteriormente, se han fundado nuevas sedes en las diferentes comunidades autónomas.
Mapa de los Bancos de Leche en España.
Actualmente tenemos 15 centros activos en España. Hay varios modelos: algunos están ubicados en las propias unidades de neonatología hospitalarias y otros pertenecen a los centros de donación de sangre y tejidos. También hay modelos mixtos.
¿Cómo funcionan los BLH?
Los procedimientos principales de un banco de leche son:
- Selección de las donantes y seguimiento de la donación: las donantes son mujeres sanas, de vida saludable, que lactan satisfactoriamente a su hijo. Y que deciden donar leche de forma altruista para beneficio de RN enfermos o prematuros. Se seleccionan con una entrevista personal. En ella se obtienen datos sobre su salud, hábitos y consumo de medicamentos. De forma general, han de transcurrir al menos 2 o 3 semanas tras el parto y debe estar consolidado el amamantamiento de su propio hijo. Mediante un análisis de sangre, se descartan infecciones como sífilis, VIH, hepatitis B y C. Algunos bancos analizan también el virus HTLV o el parásito Trypanosoma cruzi.
- Recolección y conservación de leche donada: el BLH enseña y administra el material recolector a la donante. La madre recoge la leche en su casa y la almacena en su congelador particular en los envases proporcionados por el BLH. Se recomienda que antes de 15 días de su obtención, la LM extraída se transporte congelada al banco, en donde se mantiene congelada hasta su procesamiento.
- Pasteurización y análisis de control de calidad y microbiológicos: tras una serie de procesos y controles, la leche donada se envasa y pasteuriza. Se realiza el estudio microbiológico para descartar infecciones. Los envases se etiquetan para asegurar su trazabilidad.
- Distribución a los centros hospitalarios.
- Administración de leche pasteurizada a los RN ingresados bajo prescripción médica: la LM contribuye al desarrollo de los RN prematuros, de bajo peso o con enfermedades digestivas, déficit inmunitarios o con salud precaria. También se usa tras cirugías del aparato digestivo. Su consumo reduce las infecciones graves y combate la necrosis intestinal.
En todas las fases del proceso se garantizará la seguridad, calidad y trazabilidad de la LM donada y procesada.
Riesgos Asociados al VIH
En los países donde existen alternativas seguras disponibles, y las madres tienen acceso a agua potable y leche artificial se recomienda que las mujeres VIH-positivas no amamanten a sus bebés. Si una mujer VIH-positiva decide amamantar, entonces lo más seguro es hacerlo de manera totalmente exclusiva, de manera que el bebé no tome absolutamente nada más que leche materna. Se sabe que la lactancia mixta implicaría un daño en la mucosa de la pared gastrointestinal, lo que provocaría un aumento del riesgo de transmisión del VIH por esta vía. La madre debe seguir tomando el tratamiento antirretroviral ya que así el riesgo de transmisión se reduce.
Otra opción es la lactancia diferida, es decir, la madre se saca la leche, la pasteuriza y la ofrece al bebé en biberón. Aunque parezca muy complicado esta es una opción válida para muchas madres.
Leche Materna vs. Leches Maternizadas
La práctica totalidad de organismos y sociedades científicas reconocen la lactancia natural como el alimento de elección para los lactantes durante el primer semestre de vida. No obstante, a menudo se hace necesaria la lactancia artificial. Las leches maternizadas suponen una buena opción, pero es preceptivo estimular a la industria para que investigue en mejores fórmulas e informar al consumidor de los riesgos de una manipulación inadecuada.
La composición de la leche materna varía entre las distintas mujeres e incluso en la misma mujer en función de la duración de la lactancia, de la hora del día o de si se trata del momento inicial o final de una tetada. Aunque el régimen alimentario y otros factores maternos influyen en la composición de la leche, distintos estudios han sugerido que en ésta los cambios se adaptan en gran medida a las necesidades y prioridades nutricionales del lactante, sobre todo en los primeros meses de vida. Posteriormente, su composición es más dependiente de la dieta y de la composición corporal de la madre.
Las leches maternizadas deben consumirse tras su preparación, ya que se alteran con facilidad y facilitan la proliferación de microorganismos
Componentes de la Leche Materna
- Lactosa e Hidratos de Carbono: El contenido en lactosa y en hidratos de carbono en general es elevado, en particular durante los primeros meses de la lactancia, en comparación con la leche de vaca o las fórmulas infantiles. Los oligosacáridos tienen un importante papel metabólico e inmunológico.
- Grasa: La grasa constituye el principal aporte energético (aproximadamente el 50%). Los ácidos grasos principales son el oleico, palmítico, linoleico y alfalinolénico, junto a los ácidos grasos de cadena muy larga, imprescindibles para el desarrollo neural y de la retina.
- Proteínas: El índice de proteínas séricas/caseína es elevado (90/10) al inicio y desciende rápidamente durante el curso de la lactancia a 60/40 en la leche madura y 50/50 al final de la lactancia.
- Minerales y vitaminas: La diferente concentración de minerales y vitaminas en la leche de mujer y en las fórmulas infantiles debe ser valorada en términos de biodisponibilidad, significativamente mayor en la primera.
| Componente | Beneficios |
|---|---|
| Lactosa | Fuente de energía, promueve el crecimiento de bifidobacterias |
| Ácidos Grasos | Desarrollo neural y de la retina |
| Proteínas | Esenciales para el crecimiento y desarrollo |
| Minerales y Vitaminas | Biodisponibilidad alta, esenciales para la salud |
Beneficios sobre la Salud
La alimentación del lactante con leche humana supone una mejor regulación metabólica, mayor protección inmunológica, y menor riesgo de sensibilidad alérgica, morbilidad infecciosa y muerte súbita y probablemente un mejor desarrollo emocional e intelectual, gracias a una mayor relación con la madre y un mayor sentimiento de protección. Al mismo tiempo se evidencia una menor incidencia de algunas enfermedades a medio y largo plazo, tales como la diabetes mellitus, la enfermedad de Crohn, la obesidad o la enfermedad cardiovascular. Los beneficios demostrados de la lactancia materna han hecho de su promoción una prioridad pediátrica.
Sin embargo, hay situaciones en las que la lactancia materna no es posible. Entre ellas, una insuficiente producción de leche por parte de la madre, algunas enfermedades de tipo infeccioso o adictivo, así como problemas como las grietas, la reincorporación a la actividad laboral a las 16 semanas post-parto, o el cansancio de la madre ante una lactancia continua y dependiente. Estas causas, entre otras, hacen que la lactancia se prolongue sólo durante el primer trimestre.
LACTANCIA ARTIFICIAL
La lactancia artificial, aunque hoy en día no sea idéntica a la natural, no puede ser rechazada de plano. Por el contrario, se debería estimular a la industria para que continúe investigando en el desarrollo de fórmulas cuya composición cualitativa y cuantitativa se aproxime lo más posible a la leche humana, ya que supondría una mejora significativa en la alimentación de los lactantes.
Actualmente, la lactancia artificial se fundamenta principalmente en la mezcla de diferentes componentes como harinas de soja, leche en polvo o parte de los componentes de la misma. Normalmente se fabrican con harinas que deben reconstituirse con agua quedando el conjunto, en las dosis recomendadas, ajustado a las necesidades del recién nacido.
Riesgos Asociados a la Lactancia Artificial
En este producto existen una serie de riesgos, que el consumidor normalmente desconoce, y que requieren que sean conocidos y evitados.
De un lado, las materias primas empleadas se comercializan en polvo y sin refrigeración. Por tanto, podría darse una cierta contaminación microbiológica, aunque sin capacidad para multiplicarse en el producto previamente a su reconstitución. En cualquier caso, difícilmente podrá detectarse la presencia de patógenos, ya que se trabaja siempre con producto pasteurizado.
Sin embargo, tras la reconstitución en casa, la leche preparada es tan alterable como pueda serlo la leche cruda, por lo que un mantenimiento del producto a temperatura ambiente conlleva una multiplicación de las bacterias, lo que hace que se pierda calidad nutricional, que el producto se altere, e incluso, que pueda darse la proliferación de patógenos. En este caso es importante destacar que los biberones se han de preparar inmediatamente antes de su consumo. En ningún caso se puede recomendar la preparación del biberón y dejarlo en el frigorífico y menos a temperatura ambiente.
La presencia de patógenos se relaciona habitualmente con una manipulación inadecuada durante la preparación del biberón. Por ello es altamente recomendable que quien efectúe esta preparación mantenga unas mínimas condiciones de higiene personal.
Del mismo modo, si el biberón no se ha lavado, desinfectado o esterilizado adecuadamente, multitud de microorganismos podrán multiplicarse en los restos de la leche, lo que incrementará significativamente el peligro de infección alimentaria.
