Greta Garbo, cuyo nombre real era Greta Lovisa Gustafsson, se convirtió en un mito del séptimo arte gracias a sus inolvidables interpretaciones en clásicos del cine de Hollywood. Sin embargo, su vida personal siempre estuvo rodeada de misterio y su decisión de retirarse a temprana edad solo contribuyó a engrandecer su leyenda.
El Comienzo de una Leyenda
Greta Garbo nació en Suecia en 1905. Sus inicios fueron humildes, trabajando en unos grandes almacenes en Estocolmo. Fue allí donde su belleza llamó la atención y fue elegida para prestar su imagen para la publicidad, lo que la llevó a realizar un corto y, posteriormente, a incursionar en el cine.
En 1920, Greta comenzó a actuar y en 1924 protagonizó la película muda 'Gösta Berlings saga'. Su talento no pasó desapercibido y pronto atrajo la atención de Louis B. Mayer, quien la llevó a Hollywood con la promesa de convertirla en una estrella.
Para transformar a Greta en una diva, Mayer sometió a la joven actriz a un proceso de "americanización" que incluyó perder peso, operarse la nariz, aclarar su cabello y realzar sus ojos. Greta, que hasta entonces se apellidaba Gustafsson, pasaría a llamarse Garbo.
Éxito en Hollywood
La Garbo no tardó en convertirse en una estrella del cine mudo. Hizo varias películas con John Gilbert, con quien mantuvo un idilio, y superó el desafío que representó el cine sonoro. Quizás no era una gran actriz, pero llenaba la pantalla, cautivando al público con su belleza y elegancia.
Su imagen se reforzaba con su conducta distante y altiva. No firmaba autógrafos, no concedía entrevistas, no se fotografiaba con sus fans. Y se rumoreaba que amaba indistintamente a hombres y mujeres.
La película 'Anna Christie' marcó su debut en el cine sonoro, con la famosa frase: "Give me a whisky". Su voz grave y su acento sueco cautivaron al público, consolidando su estatus como una de las actrices más importantes de Hollywood.
Filmografía destacada:
- El torrente (1926)
- El demonio y la carne (1926)
- Anna Christie (1930)
- Mata Hari (1931)
- Grand Hotel (1932)
- La reina Cristina de Suecia (1933)
- La dama de las camelias (1936)
- Ninotchka (1939)
Relaciones Personales
La vida amorosa de Greta Garbo siempre fue objeto de especulación. Se le atribuyeron romances con hombres y mujeres, pero ella siempre mantuvo su vida privada alejada de los reflectores.
Tuvo una relación intensa con el actor John Gilbert, pero nunca llegaron a casarse. También se rumoreó que tuvo relaciones con Marlene Dietrich, Dolores del Río y la escritora Mercedes de Acosta.
Pese a esas relaciones, la Garbo nunca quiso comprometerse. A los treinta y seis años, la actriz sueca anunció su retirada. Nadie lo esperaba. Algunos aseguraron que la diva quería estar sola, pero ella replicó: “No quiero estar sola. Solo deseo que me dejen en paz”.
Garbo and Gilbert in Love (1927)
El Retiro y el Misterio
En 1941, tras el fracaso de la película 'La mujer de las dos caras', Greta Garbo se retiró del cine a la edad de 36 años. Su decisión sorprendió a muchos, pero ella siempre manifestó su deseo de vivir una vida tranquila y alejada de la fama.
Tras su retiro, Greta Garbo se mudó a Nueva York, donde vivió una vida discreta y solitaria. Se dedicó a coleccionar arte, viajar y pasar tiempo con amigos cercanos. Evitaba a la prensa y rara vez se dejaba ver en público.
En los años ochenta, uno todavía podía encontrarse a Greta Garbo deambulando por las calles de Nueva York. Por entonces, habían pasado más de cuarenta años desde el estreno de su última película y costaba trabajo reconocer a la mujer de cabellos grises en la que se había convertido “La Divina”. Algunos extraños, sin embargo, sabían por las revistas qué aspecto presentaba ahora y terminaban acercándose a ella. “¿Eres quien creo que eres?”, le preguntaban muchos. “No”, contestaba Greta Garbo llevándose el dedo índice a los labios. “Shhh”.
Su legendario "I want to be alone" se convirtió en un símbolo de su deseo de privacidad y de su rechazo a la fama. Su misterio y su aura de inaccesibilidad solo contribuyeron a engrandecer su leyenda.
Los que tenían la suerte de compartir su amistad aseguraban que jamás se vanagloriaba de sus días en Hollywood y mucho menos se arrepentía de haberse retirado tan joven. "Mi vida ha sido una travesía de escondites, puertas traseras, ascensores secretos y todas las posibles maneras de pasar desapercibida para no ser molestada por nadie", llegó a decir en una ocasión.
Los Últimos Años
En sus últimos años, Greta Garbo sufrió de diabetes y neumonía. Falleció el 15 de abril de 1990 en Nueva York a la edad de 84 años. Sus cenizas fueron depositadas en un cementerio del sur de Estocolmo.
Con 84 años, y dejando en los cinéfilos el recuerdo de la belleza del dolor que ejemplificó en sus personajes románticos, la estela de una mirada lánguida y misteriosa, se fue para siempre.
Su legado perdura hasta nuestros días, como un símbolo de la belleza, el talento y el misterio. Greta Garbo sigue siendo una de las actrices más icónicas de la historia del cine.
"La vida sería maravillosa si tan solo supiésemos qué hacer con ella", dijo una vez. Fue la curiosidad humana, unida a su magnetismo, fotogenia y magníficas interpretaciones, la que la convirtió en una leyenda del siglo XX.
En el verano de 2023, Antonio Simoes, un chef gallego que trabajó en un hotel de lujo en Davos-Klosters, Suiza, recordó que Greta Garbo se hospedaba allí cada verano. "Era una mujer muy discreta y paseaba como cualquiera. Sencilla y humilde. No vestía con grandes lujos ni nada", explicó Simoes. "Comía poquito. Lo que más le preparaba era el porridge (un clásico de los desayunos anglosajones, una especie de papilla de avena)".
