El Mito Fundacional de Nápoles
Parténope (en griego “la de aspecto virginal”) era el nombre de una sirena que se asentó y creó una ciudad con su nombre, exactamente donde ahora está Nápoles.La película narra la vida de una joven muy guapa a la que bautizan Parténope, porque nace en ese mar partenopeo. Pero, obviamente, es una obra de vago argumento y de voluntad irregular. La bella Parténope está fascinada por la antropología -llegará a ser notable profesora- por las novelas de John Cheever, que aparece en Capri, y por ser -siendo una seductora ninfa juvenil- profunda, inquisitiva, ordenada y elegante, amante del fasto y de los lujos distintos, que remiten a esa grande belleza que obsesiona a Sorrentino.
Un Recorrido por Nápoles
La película nos lleva a recorrer el Nápoles brillante y barroco, pero también sus calles brillantemente sórdidas, sus halos de mafia, incluyendo al cardenal casi satánico de quien depende que se licúe la sangre de San Genaro, y los entornos mundanos de la ciudad del Vesubio, como Capri. Ciertamente, esa archifamosa isla y las vistas de la costa amalfitana o sorrentina son -de verdad- algunas de las imágenes estivas más bellas de Europa, pero ciertas escenas de piscinas, mar y hoteles de lujo, frente a los farallones capriotas, sin dejar de ser muy bellas, podrían formar parte de un documental para fomentar el turismo en la zona, tendente a sofisticado.
En su esplendor operístico, pictórico y que busca el asombro, la película de Sorrentino -repito, sin duda muy singular- no recuerda nada a Visconti, por caso, pero sí puede traer a las mientes otra película contundente pero menos sonora, de la olvidada Liliana Cavani, me refiero a La piel (La pelle) que como la homónima novela de Curzio Malaparte sucede en Nápoles.
Sorrentino lleva a Parténope de visita (la amistad ha crecido) a la casa de su profesor y maestro de antropología, doctor Marotta, y este le muestra, en un cuarto adyacente, el secreto de un hijo enorme, deforme, blanquecino y venoso, con eterna carita de aprisionado bebé, que, como la hervida sirena de la Cavani, debe ser otro de los orígenes fundadores de un Nápoles, luminoso y sórdido.
El Apellido de Sangro y la Historia Napolitana
Tampoco es casual que el apellido de la bella Parténope sea de Sangro. Hubo un Príncipe di Sangro, en el Nápoles renaciente. El título se convirtió en apellido, típicamente napolitano y español también, cuando en 1791 se otorgó Grandeza de España a don Pablo Sangro y de Merode, príncipe de Castelfranco. No vienen mal estos detalles a la película de Sorrentino, porque Nápoles fue durante siglos española, y ese apellido Sangro, italiano y español, pasó a EEUU, como la mafia -hay muchos rostros mafiosos en este filme- con lo que también se define al napolitano en su cercanía de nobleza española y en su llegada a Nueva York.
Nápoles: Caos, Lujo y Tradición
A continuación, se presenta una tabla que resume algunos de los elementos clave de la representación de Nápoles en la película:
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Arquitectura | Brillante y barroca, pero también con calles sórdidas. |
| Sociedad | Halos de mafia, nobleza española y tradiciones primitivas. |
| Cultura | Lujos barrocos y tradiciones muy primitivas. |
Abrumadora, caótica, señorial y plebeya, de lujos barrocos y tradiciones muy primitivas (como las familias que asisten, reunidas, al coito de la noche de bodas, signo de unión y casi de cadena) Parthénope es el canto estrafalario al Nápoles del caos y del antro de la Sibila de Cumas.
El estilo, en cualquier arte, sirve mucho y es más que un grado, por eso lo traemos aquí.
