Pablo Carbonell, reconocido músico, humorista, reportero y ahora escritor, ha sabido plasmar su vida en el teatro con la adaptación de sus memorias "El mundo de la tarántula". Pero más allá de su trayectoria profesional, su mayor pasión son sus hijas, Carlota y Mafalda.
Carlota Carbonell, la hija mayor de Pablo, prefiere mantenerse alejada de los medios de comunicación. Fruto de su primer matrimonio, Carlota es una de las personas más importantes para su padre, aunque no haya ni rastro de ella en fotocalls ni en las redes sociales del cantante.
En 2008, Pablo Carbonell se convirtió en padre por segunda vez junto a María Arellano. Mafalda Carbonell, la hija menor, ha seguido los pasos de su padre como actriz, triunfando en el cine español. Desde bien pequeña tuvo claro que quería dedicarse al cine y está muy agradecida al apoyo incondicional de sus padres en su carrera como actriz.
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Mafalda Carbonell: Una lección de vida
Mafalda nació con artrogriposis múltiple congénita, una enfermedad rara que provoca múltiples contracturas en las articulaciones y que afecta a uno de cada 3.000 niños recién nacidos. Durante sus primeros años de vida, la pequeña pasó siete veces por el quirófano y estuvo tres años escayolada. Hasta que las operaciones y el esfuerzo dieron sus frutos y la hija de Pablo Carbonell no solo empezó a caminar.
A pesar de los desafíos, Mafalda ha demostrado una gran fortaleza y determinación. "Todas las veces que se ha caído al suelo se ha levantado ella", contaba con orgullo Pablo Carbonell hace un par de años.
Su padre dijo de Mafalda Carbonell que era una niña que “nació sabía”, no solo por su desparpajo, sino también por la lección de vida que les dio a sus padres cuando le diagnosticaron su enfermedad. “El médico nunca había escuchado una reacción tan optimista” cuando les contó que su niña padecía una enfermedad rara. Los problemas que esto provocaría en la flexión y la extensión de sus extremidades, esos que la han hecho pasar por unas cuantas operaciones, les forzaron a darle la vuelta a la tortilla.
En 2018, después de adentrarse en el mundo Disney participando en una serie adolescente, le llegó su primer papel protagonista en una peli. Fue de la mano de María Ripoll en ‘Vivir dos veces’, donde compartió cast con Inma Cuesta. Poco después, en plena pandemia, la fichó Álex de la Iglesia para sus ‘30 monedas’ de HBO. A los meses grabó ‘Pequeñas coincidencias’ y ‘Capitán Carver’. Y ahora acaba de estrenar la versión en forma de serie de la comedia palomitera ‘Señor, dame paciencia’.
Ya ha hecho sus primeras publis como influencer, nos ha colado en rodajes y hasta se ha mojado en causas como el feminismo o la protección animal. Ha sido en esta alfombra roja, donde ha posado acompañada de su padre, donde hemos visto que ya no es una niña.
Un padre orgulloso
Pablo Carbonell se define a sí mismo como "mejor abuelo que padre". Fui padre con 28 años, entonces era un absoluto anormal enfermo de hedonismo. Mi siguiente hija, Mafalda, me ha llegado con 47 años, podría ser su abuelo.
El actor tiene muy claro lo que es ser padre y así lo ha manifestado en sus redes sociales: “Ser padre es entender, fortalecer, proteger y educar respetando y asumiendo la capacidad de los hijos de elegir, de equivocarse. Ser padre es hacer equilibrios entre los límites imprescindibles sin dañar su autoestima, y recordarles, todos los días, que nuestro amor no pide nada a cambio”.
En una entrevista, Pablo Carbonell nos contó la lección de vida que le dio su hija. “Todo está dentro de tu cabeza, ser feliz depende solamente de ti”, le inculcaron a una edad en la que cualquier otro crío se habría pasado por alto el subtexto. Y se lo tomó al pie de la letra. Así que, una vez que les había demostrado que este reto vital lo había sabido afrontar, tocaba hacerle caso a la niña en esa (no tan) loca idea de dedicarse al cine.
Pablo Carbonell le advirtió a su hija, una vez cumplió su sueño, que no se olvidase de pisar tierra, que en este oficio en el que lleva varias décadas volcado “si subes un peldaño, tu humildad debe bajar dos, porque en este país nos encanta crear ídolos para ver cómo se desploman”. Mafalda lo asimiló, rompiendo una vez más con ese cliché de que los adolescentes nunca hacen caso de los consejos de sus padres.
La relación entre Pablo Carbonell y sus hijas es un ejemplo de amor, apoyo y superación. La trayectoria de Mafalda, a pesar de sus desafíos de salud, es un testimonio de que con determinación y el respaldo familiar, se pueden alcanzar los sueños.
