El céntrico Barrio Rey, hoy un lugar de esparcimiento y destacado espacio hostelero, es el protagonista de un fascinante recorrido histórico. En este barrio, la concentración de bares y hoteles ha sido una constante a lo largo de los años.
El actual Niño Malo, por ejemplo, fue en su día la citada pastelería de Granullaque, «que perduró durante más de cien años para finalmente transformarse en hotel-restaurante». Riaño hace un recorrido por los locales antiguos y modernos, para nostalgia de algunos y admiración de otros.
TOLEDO Curiosidades e Historia resumida | 🇪🇸4K
El blog hace un amplio recorrido por las seis generaciones del negocio, desde su nacimiento en Sillería en 1778, hasta su desaparición en 1937. Desde entonces en el local han estado el restaurante Italia, casa Juanito, Banco de Fomento, Caja España, García Lozoya. Hasta que en el siglos XXI, llegaron La Mar de Bien, La Cofrería y actualmente el restaurante El Niño Malo.
En el edificio estuvieron los periódicos La Voz del Tajo y El Día de Toledo o la agencia de viajes Toledo Servicios Turísticos.
El segundo local que recoge el blog es el vecino del anterior, hoy cerrado, que hasta hace poco fue una tienda 'china'. Antes, fue Taberna de Braulio Gutiérrez, y en 1914 era de Julián Gutiérrez. En 1917, Hilario Rodríguez estableció la casa de Huéspedes La Itálica. En 1923, había unos compradores de alhajas, y ese mismo año abrió La Nueva, casa de huéspedes y restaurante, que en 1935 ya se publicitaba como Casa Guerra, que perduró hasta los años 50. Albergó nada menos que a la Caja Provincial de Toledo, y más tarde su Obra Social, hasta su traslado a Benacazón.
Una curiosidad, en el actual Bar Plaza a principios del siglo XX un colegio llamado Nuestra Señora de la Paz. A mediados de siglo, fue en Bar Condestable o el Restaurante Torrijos. Hasta que en 1975 naciera el Bar Plaza, que cumple medio siglo.
El Bar Nueva Tierra, fue desde 1917 el Restaurante y Casa de viajeros La Itálica. Llegó después Restaurante Casa Pacole, de Alejandro Torres Martín. Al principio el restaurante se denominaba A. Torres. Hasta la Guerra fue Casa Plácido y después, La Parrilla, famoso por sus huevos rellenos, Ágapo y Nueva Tierra.
Y al lado, de esquina a Zocodover, existió la salchichería Casa Díaz y en los pisos superiores con entrada por Barrio Rey estuvo a finales de los 80 la peluquería Coqueta.
En la acera de enfrente, la de los impares, Riaño comienza en recorrido por el Asadero, que a principios del siglo XX era la pescadería La Santanderina, al que sustituyó el restaurante Royalty, Cervantes ya tras la Guerra. Hubo una sastrería, Herrada, hasta la apertura del Restaurante Royal, la taberna La Dehesa y el restaurante Asador a la Brasa. El autor comenta sus historias y curiosidades.
El actual tienda Ataujía acababa el siglo XIX siendo almacenes El Siglo, que se ampliaron hasta el restaurante Barrio. En 1909, después de un incendio, se traslada allí la tienda de coloniales de Vicente Obeo López-Delgado. Ha sido ultramarinos, buñolería y zapatería.
El restaurante Molero fue famoso por sus chorizos al infierno, hasta la llegada de confecciones Maeso.
En el Hotel Barrio Rey y el Restaurante Barrio estuvo entre 1886 y 1892 el Gran Hospedaje del Universo. Fue almacenes y la confitería Dulce Hueso, tienda de ultramarinos y la Pensión Maravilla, hasta sus actuales negocios.
Y el actual restaurante El Zoco fue sastrería, pescadería y casa de vinos y comida con habitaciones. Desde 1910 fue restaurante Faustino Vega Salgado, posterior Galiano, y Casa Paco, destrozada en la Guerra Civil, lo que facilitó la apertura en 1937 de El Zoco.
Finalmente, en el actual Burguer King tuvimos Casa Telesforo.
Hoy, Niño Malo es un restaurante de ambiente informal y contemporáneo con cocina internacional en formato fast-food-gourmet. Ofrece menú diario, platos del día y carta.
El Restaurante El Olivo, dispone de un gran salón de unos 145 metros2 de espacio con un enorme ventanal con espectaculares vistas al casco histórico de Toledo y tiene capacidad para 70 comensales.
En este restaurante en Toledo podrá degustar lo mejor de la cocina tradicional toledana.
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El corazón del casco antiguo de Toledo es el escenario sobre el que ...
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El Trébol es uno de los símbolos más representativos en la gastronomía de la ciudad de las tres culturas.
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La Azotea es un espacio asombroso, sin duda uno de los miradores de Toledo desde donde podrás dar una vuelta de 360º sin moverte. El lugar perfecto para tomar una copa, una cerveza o un café.
En el Restaurante de Maruxiña Lounge descubrirás la mezcla de innovación y tradición que da a nuestros platos un toque especial y elegante. Entre nuestra amplia variedad encontrarás productos de la tierra y cocina internacional.
En Spiga Napoletana, seguimos los procedimientos tradicionales que han dado fama a la pizza napolitana en todo el mundo. Nuestra pasión por la autenticidad nos impulsa a respetar cada detalle, desde la preparación de la masa hasta la elección de los ingredientes. Queremos ofrecerte una ...
El Restaurante Sánchez-Beato, chef del recordado restaurante Locum que hace poco más de un año creó un modelo de restaurante insólito en la ciudad: una barra para cocinar en directo ante los clientes.
Sala Pícaro abre sus puertas, un café de líneas modernas. El buen gusto reina en toda la decoración del local. Tres plantas para sentirse cómodo, sus mesas invitan a la conversación, y la música variada entretiene la velada.
Encontrará la Terraza del Miradero, con una vistas inigualables de la vega del río Tajo y los arrabales de Toledo. Abierto todo el año.
Vista panorámica de Toledo, donde se aprecia la rica historia y cultura de la ciudad.
Casa de las Bulas es una digna representante de la arquitectura doméstica vernácula. Se trata de construcciones populares que, debido a su humildad, rara vez cuentan con protección patrimonial, siendo propensas a ser reemplazadas por edificaciones modernas.
La intervención moderna ha entrado con cortesía, distancia, apego y afabilidad sobre lo que ya existe. Un claro ejemplo de reutilización es el nuevo uso dado al aljibe, que ahora funciona como depósito de agua del sistema contra incendios.
La escalera principal, que se desarrolla entre marcos de madera que invitan a ‘cambiar de pantalla’ dentro del inmueble, no es la única existente. Sin embargo, dado el enfoque respetuoso del proyecto, se decidió mantener esta escalera de bóveda tabicada como un ejercicio de conservación de la “memoria de la ciudad”.
La Casa de las Bulas ha permitido descubrir elementos históricos que ofrecen una visión detallada de la evolución de Toledo. En el proceso de restauración, el equipo se topó con elementos arquitectónicos y decorativos que datan de diferentes períodos históricos, los primeros datados entre los siglos X y XI.
El nuevo establecimiento hostelero, situado en la plaza de Valdecaleros, contará con cinco salas con capacidad para albergar a 150 personas, que se reparten entre la planta baja y las dos alturas del edificio.
Las salas han sido diseñadas para que mantengan tanto un confort acústico adecuado utilizando corcho para la absorción del ruido como una atmósfera que respete el carácter de la casa original”, describe José Ramón de la Cal.
Un maridaje entre tradición y funcionalidad que permitirá a la Casa de las Bulas integrarse en la oferta cultural y gastronómica de Toledo, ofreciendo a sus clientes una experiencia que irá más allá de la comida para sumergirlos en la historia con una premisa tan sencilla como efectiva: dar al tiempo la oportunidad de seguir contando la historia de la Casa de las Bulas, en la que, a partir de ahora, habrá bula para disfrutar.
Estos son los 26 establecimientos que participan en la II edición de la ruta de la Tapa «Toledo es para comérselo».
