Un beso y una flor, América, América, Noelia, Libre... seguro que simplemente con escuchar esos títulos la mayoría de vosotros comenzáis a tararear instintivamente alguna de esas míticas canciones de Nino Bravo. Y es que, el de Luis Manuel Ferri Llopis, nombre con el que fue bautizado, es casi un triunfo publicitario. No sólo para él, que también, sino para la Valencia de sus amores. Del mismo modo en el que Paul McCartney es sinónimo de Liverpool y Elvis Presley de Las Vegas, Bravo es logotipo y ‘jingle’ de Valencia, un binomio imposible de separar.
Nino Bravo, nombre artístico de Luis Manuel Ferri Llopis, nacido en 1944 en Valencia, demostró desde joven su talento musical. Tras pasar por grupos como Los Hispánicos y Los Superson, encontró su éxito en solitario en 1969 con su presentación en el Teatro Principal de Valencia. Sus grabaciones se han convertido por derecho propio en clásicos de la música popular en español, y su repentina desaparición física en 1973, en pleno éxito y juventud, elevaron su figura a la categoría de mito.
Infancia y Primeros Pasos Musicales
El 3 de agosto de 1944, a las cinco y media de la madrugada, nació Luis Manuel Ferri Llopis en Aielo de Malferit. En la casa situada en el número 75 de la calle Sants de la Pedra se escucharía por primera vez la voz del que hoy reconocemos como uno de los cantantes más populares del pop español. Los dos primeros años de vida del pequeño Luis Manuel transcurrieron plácidamente en Aielo de Malferit con sus padres y abuela, si bien periódicamente, y durante el resto de su vida, acudirían de visita a la casa de sus familiares.
Ledesma detalla que Luis Manuel Ferri (nombre real del cantante), cambió de casa desde Aielo de Malferit a la capital valenciana. Sus padres se mudaron después para afincarse en Carcaixent y tiempo después volvió de nuevo a Valencia. Ferri no llegó a estar escolarizado en Aielo de Malferit, el municipio de la Vall d’Albaida que siempre se ha dicho que era la cuna del cantante, porque fue allí donde nació y además tiene su museo. Este también era el pueblo de sus ancestros, al que regresaba cada verano de manera habitual. Pero fue en Carcaixent donde se se crió. Allí también estudió durante su infancia y tuvo sus primeros amigos.
Con apenas 16 años, "Manolito" entonces, comenzó a trabajar como lapidario en una joyería y, más tarde, fue bodeguero en un restaurante del Aeropuerto de Valencia. Llegó a compaginar estos empleos con su pasión por cantar. A los 17 años, en 1962, formó su primer grupo, Los Hispánicos, junto a varios amigos. Luego formó parte de Los Superson.
También de sus primeras influencias musicales de la mano de Jorge Sepúlveda, Antonio Machín, Jorge Negrete, Carlos Gardel o Antonio Molina, el cante jondo y de los cantantes italianos, sobre todo de Domenico Modugno, quien «despertó» su motivación para dedicarse a la música.
El Ascenso al Estrellato
Tras el servicio militar, se empleó en una oficina y realizó su presentación como cantante solista en el Festival de la Canción de La Vall d’Uixó en 1968, adoptando ya el nombre de Nino Bravo con 24 años recién cumplidos. Aunque son muchas las leyendas que circulan sobre su bautismo artístico, según Darío Ledesma, autor de la biografía autorizada Nino Bravo: voz y corazón, "detrás de ese cambio de nombre estaría el que fue su primer representante, Miguel Siurán, un locutor de radio que, en aquel momento, quiso hacerse con las riendas de la carrera del cantante valenciano, aunque con bastantes altibajos". La más creíble a juicio del autor es la de quien fue su primer representante, Miguel Siurán, el que dio con él: Nino por el auge de los nombres en italiano y porque suena igual en cualquier idioma, y Bravo por su carácter, ya que aunque era una persona tímida cuando sacaba su genio era muy "bravucón".
El éxito le llegó con "Te quiero, te quiero" El éxito llegaría en el verano de 1969 cuando Augusto Algueró le ofreció cantar Te quiero, te quiero, un tema que ya habían grabado, Carmen Sevilla y Raphael, pero que no triunfaría hasta la interpretación de Nino Bravo. Un éxito al que siguieron muchos otros como Voy buscando (1969), Esa será mi casa, Puerta de amor, Perdona (1970), Mi gran amor (1971), Noelia, Mi querida mamá, Cartas amarillas, Un beso y una flor, Mi tierra, Carolina y Libre (1972), entre otras.
A principios de 1970, el conocido representante José Meri se hizo con las riendas de la carrera artística de Nino Bravo, lo que abrió un abanico de nuevas posibilidades para el cantante. En marzo participó en el II Festival de la Canción Española, celebrado en Barcelona para seleccionar al representante español en Eurovisión. La canción «Esa será mi casa» gustó, pero el elegido finalmente fue Julio Iglesias con su «Gwendolyne«. La vida le sonreía en todo sentido, ya que el 20 de abril de 1971 contrajo matrimonio con María Amparo Esther Martínez Gil, una joven a la que había conocido meses atrás en la discoteca valenciana «Victor’s».
Además, Nino Bravo participó en la elección del representante español en el Festival de Eurovisión en dos ocasiones. En la primera, en 1970 se presentó con el tema Esa será mi casa. No consiguió llegar a la final, que ganó Julio Iglesias con Gwendolyne (con la que quedaría 4º en Eurovisión). La segunda y más recordada fue en el programa Pasaporte a Dublín (1971), donde quedó en tercera posición.
Éxitos y Reconocimientos
A finales de los años 60, Nino Bravo era un cantante desconocido para el gran público pero, con solo 4 años de carrera discográfica, logró situar sus canciones en el número 1 de las listas de éxitos de España y Latinoamérica y generar una legión de fans que, casi medio siglo después, aún le recuerdan y homenajean. ¿Quién no conoce "Libre", "Un beso y una flor", "Noelia" o "Te quiero, te quiero"?
Su gran éxito no se quedó en España, llevando con orgullo el Nombre de Valencia, se fue hacer las Américas, cosechando por todo Latinoamérica varios números uno. Su amor combinado por su patria y por el mundo del espectáculo le llevó a querer embarcarse en una aventura como ninguna: la apertura de la sala de fiestas Julio Verne, en el barrio de Campanar, un lugar que sirviera de trampolín para otros tantos artistas valencianos. Este sueño, sin embargo, nunca se pudo materializar a causa de su repentina muerte en un accidente de tráfico, cuando apenas tenía 28 años.
El impepinable poder de la pequeña pantalla encendió con vigor la llama de su popularidad, una mecha que lanzó sus primeras chispas en marzo de 1969, cuando su exitosa presentación en el Teatro Principal de Valencia resultó en la firma de su primer contrato discográfico. Aunque poco tenía que ver su mayor éxito con el régimen franquista, lo cierto es que su canto a la vida fue un verdadero golpe de efecto en una España todavía en blanco y negro. Con ‘Libre’ alcanzó la gloria. La canción, convertida hoy en casi un himno, fue compuesta por José Luis Armenteros y se inspiró en la trágica historia de Peter Fechter.
Publicó cuatro discos: ‘Te quiero, te quiero’ (1970), ‘Nino Bravo’ (1971), ‘Un beso y una flor’ (1972) y ‘Mi tierra’ (1972).
El Trágico Final y Legado
Como decía en uno de sus temas más famosos, Nino Bravo no podía separarse del hogar en el que "el cielo se unía con el mar". Rompiendo la norma de la mayoría de artistas que se trasladaron a la capital de Madrid para desarrollar su carrera musical, optó por quedarse en su Valencia natal. Una decisión que le mantuvo cerca de los suyos, pero que le obligó a pasar media vida en la carretera. En un año, el cantante podía recorrerse cerca de 115.000 kilómetros.
Ocurrió el 17 de abril de 1973. Junto a él, en su último trayecto Valencia-Madrid, viajaban los músicos Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, del dúo Humo, y su camarada musical Pepe Juesas. La idea era grabar algunos coros para el que iba a ser el quinto disco de estudio del valenciano. Un elepé del que ya se habían comenzado a grabar varios temas en Londres y en el que se incluían canciones como América, América, otro de sus grandes éxitos.
Esa canción formaba parte del disco en el que trabajaba entonces el cantante: ...Y volumen 5, que tuvo que ser terminado por su equipo con descartes de otros trabajos y grabaciones recuperadas. Entre los temas figuran ese América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole. Pero entre todas hay una muy especial, Vivir, la única canción conocida en cuya composición participó el cantante y que quiso dedicar a su esposa, Mary. El tema lo tuvieron que terminar Vicente López y Pepe Juesas.
El 12 de septiembre de 1973, tan solo cinco meses después de la muerte de Nino Bravo, grandes artistas celebraron un concierto en la Plaza de Toros de Valencia en honor al cantante y cuya recaudación fue un regalo para su segunda hija, Eva María, a la que no puedo conocer, ya que nació el 27 de noviembre de 1973. En ese macroconcierto, al que asistieron más de 20.000 personas, actuaron, entre otros, Julio Iglesias, Dova, Los Puntos, Manolo Escobar y Los Superson Jaime Morey, Yaco Lara, Dúo Humo, Control, Basilio, Mari Trini, Víctor Manuel, Los Mismos, Daniel Velázquez, 5 Xics, Fórmula V, Bruno Lomas, Mocedades, Juan Pardo...
Desgraciadamente nos dejó muy pronto, hace ya 51 años, el 16 de abril de 1973 debido a un accidente de tráfico, dejando un vacío irremplazable en la música española de su generación. Apenas tenía 28 años. Ese día nació el mito.
Su vida se truncó fatídicamente el 16 de abril de 1973 en el accidente de tráfico ocurrido en Villarrubia . El cantante valenciano, que falleció hace 49 años, sigue siendo uno de los artistas más prestigiosos e influyentes de la música española y su legado pervive.
Si algo nos enseñó Nino Bravo en su corta existencia es la importancia de Vivir.
Nino Bravo Su Música y Legado
Nino Bravo: Voz y Corazón, la biografía autorizada
Tras más de una década recopilando documentos y testimonios de familiares y amigos, Darío Ledesma, creador y responsable de la web oficial de Nino Bravo, publica la primera biografía autorizada del cantante valenciano, fallecido hace hoy 49 años, que invita a descubrir "a la persona detrás del mito". El libro reúne en casi 500 páginas la "verdadera historia del padre, marido, amigo y cantante" a través de entrevistas con los familiares, amigos y las personas que le acompañaron en su trayectoria vital y artística, que sacan a la luz anécdotas y documentos inéditos, y quiere hacer "justicia musical e histórica" a uno de los artistas, todavía hoy, más influyentes de la música pop en español.
El autor explica que uno de las mayores aportaciones del libro es poder hacer un "zoom" en su infancia a través de los recuerdos de sus familiares, que rememoran en el libro la música que escuchaba de niño en la radio, su afición por las películas de Antonio Molina, o los motivos que le llevaron a cambiar de casa, de Aielo de Malferit a València, de allí a Carcaixent y de nuevo a València.
Siempre fue muy reservado con su vida familiar, porque estaba realmente interesado en que la información que se ofreciera al público fuera simplemente sobre su música. Se sabía muy poco de su vida privada.
Esta biografía autorizada arroja luz, por primera vez, sobre las circunstancias que rodearon la vida del cantante y la creación de su obra, con testimonios en primera persona de su familia, amigos y compañeros, así como una exhaustiva investigación que rescata el impacto de sus discos en la sociedad española de los años 70. Esta obra ofrece una cuidada recreación de la trayectoria vital y la filosofía de Nino Bravo, haciendo, por fin, justicia musical e histórica a uno de los artistas más influyentes de la música pop en español.
Contenido del libro:
- Prólogo
- Introducción
- Como todos: la infancia de Nino Bravo (1944-1960)
- Los Hispánicos: el primer conjunto de Nino Bravo (1961-1963)
- Volver a empezar- Los Superson (1964-1967)
- El nacimiento de Nino Bravo (1968-1969)
- Te quiero, te quiero (1970)
- Un artista internacional (1971)
- Padre de familia (1972)
- Al partir, un beso y una flor (1973)
- Tras la estela de Nino (1973-2021)
- Cronología
- Discografía
- Agradecimientos
