Prevención de Ahogamientos en Piscinas: Protegiendo a Nuestros Niños

Los accidentes por inmersión en agua constituyen una causa importante de mortalidad infantil y de secuelas permanentes. Cada verano, muchos niños fallecen por ahogamiento, y es vital tomar medidas preventivas para evitar estas tragedias.

La Triste Realidad de los Ahogamientos Infantiles

Un ejemplo reciente es el caso de un niño de tres años que falleció en una piscina particular. A nivel global, se producen más de 50 mil muertes en toda Europa y más de 388 mil fallecimientos en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En España, cada año sufrimos la pérdida de 450 personas de todas las edades, entre los cuales, 45-30 de los fallecidos son niños.

Siete de cada diez accidentes se producen por un despiste momentáneo de los padres o cuidadores, según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. De hecho, un 77% de los fallecidos fueron perdidos de vista tan sólo cinco minutos, o menos, antes de encontrarlos flotando o sumergidos en el agua.

¿Cómo Prevenir Ahogamientos?

Desde la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA se realizan las siguientes recomendaciones:

  • Vigilancia constante: Es muy importante vigilar siempre a los niños cuando se bañan. La mitad de los menores víctimas de ahogamiento fueron vistos dentro de casa la última vez antes de producirse el incidente.
  • Peligros en el Hogar: No debemos quitar importancia al peligro de bañeras, cubetas, etc. Si su hijo es muy pequeño, cualquiera de estos elementos puede ser causa de ahogamiento sin la debida vigilancia. No olvidemos que en menos de 5 minutos su hijo puede estar ahogado.
  • Vallas de Seguridad: Poner una valla con un cierre de seguridad en la piscina. Así, aunque usted no esté, sus hijos no podrán caer dentro del agua. Es la forma más segura de evitar accidentes cuando no hay nadie que pueda vigilarlos. La recomendación es que esta valla sea alta, sin huecos y con un cierre de seguridad.
  • Evitar Juegos Peligrosos: Eviten los juegos peligrosos (carreras fuera del agua sobre pavimentos resbaladizos, ahogadillas, apneas solitarias). Los ahogamientos por pérdidas de conocimiento, lesiones cervicales y fracturas son las lesiones más frecuentes.
  • Enseñar a Nadar: Enseñar a nadar a los hijos cuanto antes. Si su hijo nada, estará a salvo de muchos riesgos, pero recuerde que un niño que sabe nadar, también puede ahogarse.
  • Precaución con la Hidrocución: Precaución con el accidente por hidrocución conocido como “corte de digestión”. Se recomienda salir del agua si se sienten escalofríos intensos, náuseas, alteraciones en la visión o zumbidos de oídos, así como enrojecimiento intenso de la piel.
  • Respetar las Señales: Respete las señales (banderas, carteles informativos, etc) y consejos de los socorristas: recuerde que la bandera roja prohíbe entrar en el agua.
  • Flotadores y Colchonetas: Adopte precauciones en el uso de flotadores y colchonetas: utilice los adecuados y no se confíe, además, las corrientes pueden arrastrarlos mar adentro. Los flotadores más seguros son los chalecos. Evitad los flotadores redondos que usábamos cuando éramos niños, los manguitos o las burbujas de espalda.
  • No Saltar de Cabeza: No tirarse de cabeza desde una gran altura o en sitios de poca profundidad. Además, es importante conocer si existe algún obstáculo en el fondo, puede producir lesiones muy graves.
  • Revisar la Seguridad de las Piscinas Privadas: En España, existen más de 650.000 piscinas, situándola en segundo lugar en el ranking Europeo, encabezado por Francia. El 86%, están destinadas a uso privado y familiar, el 14% restante son de uso colectivo‐recreativo (públicas y privadas), según datos de la Asociación de Fabricantes de Equipos, Productos Químicos y Constructores de Piscinas.

Medidas Adicionales de Seguridad

  • Barreras Físicas: Instalar barreras físicas alrededor de la piscina, como escaleras de seguridad, puede ayudar a prevenir el acceso no autorizado.
  • Cubiertas Especiales: Tanto la piscina como el spa deben tener una cubierta especial, así como sistemas de drenaje y vaciado adecuados, para evitar que el cuerpo de un niño que sufre un ahogamiento se quede aprisionado o que se le enrede el cabello.
  • Supervisión Continua: La AAP afirma que este control debe ser ininterrumpido, puesto que es esencial para todos los niños, aunque hayan recibido clases de natación.

¿Cómo Actuar Ante un Ahogamiento?

En caso de observar que hay un menor en apuros, lo primero que tenemos que hacer es avisar inmediatamente al socorrista (en caso de tenerlo) para que acuda a su rescate. No debemos lanzarnos al agua si no sabemos nadar adecuadamente ya que podemos provocar consecuencias mayores.

Desde la Real Federación Española de Socorrismo se incide en que sólo deben realizar rescates acuáticos, aquellas personas que estén, técnica y físicamente preparadas para ello. En caso contrario, existen muchas posibilidades de que la persona que intenta rescatar, no sólo no consiga su objetivo, sino que además pierda la vida en su intento.

Si la víctima rescatada se encuentra en parada cardio‐respiratoria, es necesario iniciar la maniobra de reanimación cardiopulmonar básica (RCP), que en la actualidad consiste en realizar 30 compresiones y dos insuflaciones, hasta que la víctima recupere sus constantes vitales o hasta la llegada de la asistencia sanitaria.

4. Primeros Auxilios: RCP (Reanimación cardiopulmonar) en bebés y niños

Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP) en Niños

El mejor tratamiento en los niños es la prevención. No obstante, por suerte, en su mayoría se registran “casi ahogamientos”. Ante la sospecha de estos, debe acudirse cuanto antes a socorrer al menor afectado.

La RCP básica se realiza en los primeros cuatro minutos y comprende maniobras que pueden llevar a cabo personas que no son profesionales sanitarios, mientras que la reanimación cardiopulmonar avanzada debe aplicarse antes de ocho minutos.

A diferencia del protocolo que se sigue con los adultos, según el cual primero se llama a los servicios de emergencias y después se inician las maniobras de RCP, con los niños hay que obrar al revés: primero se debe realizar la RCP básica y después llamar a emergencias.

Durante el traslado del agua al exterior, se mantienen las maniobras de RCP básica, que debe ser de aplicación rápida, inmediata y coordinada con el personal sanitario.

Pasos para la RCP Básica

  1. Evaluar la situación: Asegúrate de que tú y el área circundante sean seguros antes de acercarte a la persona que se está ahogando.
  2. Liberar la vía aérea: Si nos encontramos a una persona inconsciente en el agua, o fuera de ella, el primer paso es liberar la vía aérea (nariz y boca).
  3. Compresiones torácicas: A pesar de que las nuevas revisiones de las guías de RCP señalan que la frecuencia de compresiones torácicas es de 30 por 2 insuflaciones de aire tanto en niños como en adultos, estas varían en función de la edad del menor.
  4. Insuflaciones de aire: En los lactantes y menores de un año, la insuflación de aire debe abarcar tanto la boca como la nariz del bebé; en los pequeños de 1 a 7 años, se hace solo en la boca; y en los niños de más de 8 años, se debe realizar el boca a boca.

Estadísticas Clave

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ahogamientos por inmersión en agua dulce o salada en niños de 5 a 14 años son la cuarta causa de muerte en el mundo y la quinta en niñas. El Ministerio de Sanidad y Política Social asegura que «este episodio coge por sorpresa, pues es silencioso, sucede en segundos». No obstante, es fundamental que los progenitores tengan en cuenta que «los bebés pueden ahogarse con poca agua, a poca profundidad. Si se caen y no se pueden levantar, basta con 30 centímetros de agua para que se ahoguen».

Grupo de Edad Principal Causa de Muerte
Niños de 5 a 14 años Cuarta causa de muerte (OMS)
Niños menores de 1 año Ahogamiento en poca agua

Conclusión

La prevención es la clave para evitar los ahogamientos en piscinas. Siguiendo estas recomendaciones y estando siempre alerta, podemos asegurar que nuestros hijos disfruten del agua de manera segura. La formación en RCP básica es esencial para cualquier padre o cuidador.

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