La semana 15 de embarazo suele ser una semana tranquila para la futura mamá. Lo más probable es que haya compartido la noticia con familiares y amigos, y se sentirá más relajada. Además, los síntomas molestos de las primeras semanas de gestación habrán desaparecido, al igual que el riesgo de aborto espontáneo.
El bebé sigue su desarrollo de forma muy rápida y, en caso de hacerse una ecografía en la semana 15 de embarazo, podría saberse si es niño o niña.
Semana 15 de embarazo: ¿qué ocurre en el bebé y en la madre?
Cambios en el Bebé en la Semana 15
A partir de la semana 15 de embarazo, los músculos y huesos del feto empezarán a desarrollarse a un ritmo mucho más rápido, por lo que su tamaño se duplicará. Con 15 semanas, el feto mide unos 10-12 cm y su peso puede llegar a alcanzar los 50-70 g. En la semana 15 de embarazo el tamaño del bebé es comparable a una naranja.
En cuanto a los cambios que experimenta el cuerpo del bebé durante esta semana 15 de gestación, destacamos los siguientes:
- El pelo de la cabeza y las cejas se hace más grueso.
- El cuello se alarga más y el bebé puede separar su cabeza del pecho.
- Los músculos de la cara ya ejercitan el movimiento de succionar, por lo que puede chuparse el pulgar. Así prepara sus músculos para alimentarse de la leche materna cuando nazca.
- Se forman las cuerdas vocales, aunque el bebé no las utilizará hasta su nacimiento.
- La médula espinal ya está totalmente formada.
- El oído se encuentra casi desarrollado, por lo que puede captar sonidos y la voz de su madre.
- Se desarrolla el sentido del gusto y el bebé puede percibir distintos sabores que le llegan al líquido amniótico a través de la placenta.
- El feto empieza a moverse cada vez más dentro del saco amniótico para fortalecer sus músculos. En las ecografías, se observa cómo cambia de posición. Eso lo notarás porque puedes empezar a sentir que se mueve en tu interior.
- Comienza la osificación: los huesos retienen más calcio y se hacen más fuertes. La estructura ósea y muscular del feto sigue desarrollándose, y los huesos son cada vez más densos porque cada vez tienen más calcio. Pero todavía en su mayor parte son cartílago. Así, si se hace una ecografía, o incluso una radiografía, sólo se ve una parte del hueso (la que tiene calcio). Esto hace que los huesos sean realmente elásticos, muchísimo más que los de un niño o un adulto.
Su cara ya empieza a ser la de un niño/a, con sus ojos, orejas, nariz y labios ya formados. Es más, si se deja, puedes ver cómo se chupa el dedo. Su bazo empieza a producir glóbulos rojos y sus manos son cada vez más flexibles.
El feto de 15 semanas tiene todo un catálogo de "gestitos": abre y cierra la boca, puede bostezar y hace movimientos de succión, y se empiezan a desarrollar las papilas gustativas. En diferentes estudios realizados, se sospecha que el sabor del líquido amniótico se modifica en función de la dieta materna.
Las orejas se encuentran implantadas a ambos lados de la cabeza, pero no estarán completamente formadas hasta dentro de unas semanas. Su sistema circulatorio y urinario ya funcionan. El bebé es cada vez más fuerte semana tras semana. Es posible que ahora pueda girarse boca arriba o viceversa, y disfrutará de practicar este movimiento. Incluso si aún no lo logra, posiblemente domine este movimiento de un momento a otro. Esto significa que debes prestar mucha atención para que no se haga daño.
Tu bebé bebe el líquido amniótico y es capaz de volver a excretarlo en forma de orina, ya que los riñones ya están trabajando. También filtran los residuos de la sangre del niño. El líquido amniótico se va renovando continuamente, de modo que también se van evacuando las excreciones. En la 15.ª semana de embarazo, de media son 150 ml de líquido amniótico, pero la cantidad ahora va aumentando lentamente. El líquido amniótico no solo protege al bebé, sino que también es importante para la maduración del pulmón.
Síntomas en la Madre
La semana 15 de embarazo, y en general todo el cuarto mes, es la mejor etapa para la mujer. Las náuseas típicas del primer trimestre han desaparecido, la embarazada todavía no siente fatiga y todo parece ser muy normal. Aún así, el cuerpo de la madre sigue sufriendo cambios a causa del embarazo y pueden notarse los siguientes signos y síntomas:
- A medida que crece la barriga puede aparecer una línea marrón que va desde el ombligo hasta el pubis, la denominada línea alba. Ésta suele desaparecer unos meses después del parto. Esta línea se crea por un aumento en la producción de melanina (pigmento de la piel) debido a los altos niveles de estrógenos.
- Los pezones, lunares, pecas y marcas de nacimiento también se oscurecen por la activación de las células productoras de melanina de la piel. En el embarazo pueden aparecer o aumentar el número de lunares o pecas en cualquier parte del cuerpo. Además son frecuentes las manchas en la cara en la embarazada debido al aumento de melanina, por lo que deberás cuidarte con cremas de alta protección solar.
- La piel está más sensible y pueden aparecer manchas o zonas más oscuras. Esto es lo que se conoce como cloasma gravídico.
- La nariz puede seguir estando tapada debido a la inflamación de la capa mucosa de las fosas nasales, que responden al aumento de los estrógenos. Esta molestia se denomina rinitis del embarazo, la cual es muy común y puede aliviarse con baños de vaho. Algunas embarazadas experimentan una sensación de taponamiento nasal desde el comienzo del segundo trimestre hasta el final del embarazo, que impide respirar y hablar correctamente. Algunos fármacos utilizados para las alergias primaverales, como los antihistamínicos, pueden mejorar parte de este síntoma.
- La circulación sanguínea y el exceso de peso sobre las piernas pueden provocar la aparición de las primeras venas varicosas o varices. Las manos pueden ponerse más rojas, es el llamado eritema palmar de las embarazadas debido a un aumento de vascularización a ese nivel. En la zona del pecho pueden aparecer arañas vasculares o "spiders".
Puede resultar muy difícil evaluar lo que es "normal" y lo que no. En la semana 15 no experimentas grandes cambios. Puede que sudes un poco más de la cuenta. Depende de la época del año esto lo percibirás más o menos.
Por otro lado, el estado de ánimo de la mujer suele ser bueno. No obstante, es completamente normal tener cambios de humor debido a las fluctuaciones hormonales y pequeños problemas de organización o de memoria. No saber dónde se dejó el teléfono móvil o incluso salir a la calle con las zapatillas de casa, son "despistes" con una explicación: al parecer los cambios hormonales que se producen en el embarazo provocan cambios en el cerebro materno. Un estudio publicado en Nature Neuroscience afirma que el embarazo produce modificaciones sustanciales en la estructura cerebral que se mantienen al menos dos años después del parto. En concreto, provoca una reducción en el volumen de materia gris en regiones implicadas en las relaciones sociales. Pero tranquila estos cambios no significa una pérdida cognitiva, problemas con el lenguaje o con la memoria.
Recomendaciones para la Semana 15 de Embarazo
La semana 15 de embarazo puede ser un buen momento para empezar a hacer ejercicio en caso de no haberlo empezado antes. La mujer no estará tan cansada como en las primeras semanas de gestación y habrá recuperado la energía, así que hay que hacer un esfuerzo para mantenerse en forma. La natación, el pilates, el yoga o caminar son buenas opciones si la mujer no practicaba ningún deporte anteriormente.
Como hemos dicho, la piel de la mujer embarazada es muy sensible y sufre muchos cambios. Por ello, es muy importante evitar la exposición al sol, hidratar bien la piel y usar protección solar. La sensibilidad al sol aumenta mucho en el embarazo y esto hará que se libere todavía más melanina.
También es importante beber mucha agua durante todo el embarazo, ya que, además de favorecer la hidratación, mejora la circulación sanguínea. Evita las bebidas con cafeína y con gas, porque al aumentar el tamaño de tu útero, éste presiona el sistema digestivo y puedes tener molestas gastrointestinales.
- Dieta y Nutrición: La dieta de la embarazada debe contener un aporte energético adecuado para asegurar su propia salud y la del bebé, ya que la dependencia del feto del organismo materno es total. Al menos deben ganar 7 kilos en tu embarazo. La embarazada sana no debe restringir la ingesta de energía para minimizar la acumulación de grasa, a menos que sea obesa o que aumente excesivamente de peso. Para una mujer bien nutrida la ganancia de peso normal al final del embarazo oscila entre los 11 y 14 kilos. Para que el organismo aproveche al máximo el calcio es necesario contar con un buen nivel de vitamina D. Sus principales fuentes son los productos lácteos (leche, yogur…) y el sol: la piel la genera por acción de los rayos solares.
- Estreñimiento: ¿Estás un poco "atascada"? Hay alimentos que te pueden ayudar a aliviar tus problemas de estreñimiento. El estreñimiento es un problema común durante el embarazo. Para remediarlo, es recomendable beber mucha agua y consumir alimentos ricos en fibra, como frutas y verduras frescas, panes y cereales integrales (¡también los propios cereales!), y guisantes y alubias secos. Si el problema persiste, incluye un pequeño tazón de salvado en el desayuno todos los días. Si sigues sin ir al baño con normalidad, habla con tu médico. Te puede recetar algunos medicamentos para ayudarte.
- Sexo durante el embarazo: ¿No estás segura al respecto? No tienes nada de qué preocuparte desde el punto de vista médico, porque las relaciones sexuales no dañan ni traumatizan al bebé. ¡Está muy bien protegido! Es más una cuestión de tu deseo, ya que algunas mujeres están tan preocupadas con su embarazo que no les apetece.
Control del Embarazo
Desde el primer momento que la mujer descubre que está embarazada, es importante empezar un seguimiento de toda la gestación acorde a lo establecido por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Este control prenatal consiste en pruebas, ecografías, análisis de sangre, control del peso, etc., los cuales deben hacerse en diferentes meses de embarazo.
En la semana 15 del embarazo no hay unas pruebas específicas que debas hacer. Si coincide que te hace una ecografía verás que tu ginecólogo ya mide la cabeza de tu bebé, el fémur y el diámetro del abdomen. A modo de control, suele ser de interés el diámetro de la cabeza, que en este momento debería ser de unos 30 mm.
A principios del segundo trimestre de embarazo, se puede realizar otra prueba de diagnóstico prenatal que es el llamado cribado o "screening" bioquímico del segundo trimestre. En dicha prueba se determina mediante un análisis de sangre los valores de la βhCG y de la alfafetoproteína. En muchas clínicas privadas realizan el llamado triple test entre la semana 15 y la semana 17 de embarazo. Consiste en la realización de un análisis de sangre para determinar los niveles de dos hormonas (βhCG y estrógeno placentario) y la proteína alfafetoproteína. Los valores de estas tres sustancias, junto con la edad materna, establecen un porcentaje de riesgo de posibles malformaciones cromosómicas.
Sólo en las embarazadas que no se ha realizado el screening (cribaje) combinado de primer trimestre, se puede realizar todavía un screening de segundo trimestre. De hecho, hasta hace unos diez años se utilizó mayoritariamente el de segundo trimestre, hasta que se demostró que el de primer trimestre era algo más sensible y además permitía una detección más precoz. El cribaje de segundo trimestre utiliza también datos de la ecografía de las 12 semanas, pero en este caso el análisis se hace a las 15 semanas. Se miden los niveles en sangre de dos hormonas (beta-hCG, AFP, estriol no conjugado e inhibina-A), y se combinan con el valor de la translucencia nucal en una fórmula que nos da un valor numérico con el cual podemos saber si existe riesgo aumentado.
A partir de esta semana es cuando se puede hacer la amniocentesis, es decir, la extracción, con la ayuda de un ecógrafo, de una pequeña cantidad de líquido amniótico pinchando en el abdomen de la madre, que sirve para detectar problemas cromosómicos, como el síndrome de Down. Antes no es posible realizarla porque la cantidad de líquido amniótico que hay hasta entonces es pequeña y existe un gran riesgo para el embarazo. La mayoría de las mujeres se refiere a ella como molesta, pero nada más. Después, la futura madre tendrá que estar un par de días de reposo relativo e intentar no coger peso ni realizar importantes esfuerzos. "La amniocentesis se realiza a partir de la semana 15 de embarazo. Como es una técnica invasiva, hay que seleccionar muy bien aquellos casos con riesgo de cromosomopatía.
Como ahora se van soltando capas del feto que flotan en el líquido amniótico, es posible extraerlas, así como las células del saco amniótico, con una "amniocentesis“ (punción de líquido amniótico) para analizarlas en busca de defectos. Para ello se atraviesa la pared abdominal con una aguja que se introduce en el saco amniótico para extraer 10-20 ml del líquido amniótico. Para no lesionar al niño, este análisis se realiza con ayuda de una ecografía que permite mantener la visibilidad. Las células infantiles del líquido amniótico se extraen con una aguja, se multiplican en un laboratorio y se analizan. Los primeros resultados están disponibles al cabo de 1 o 2 días. La punción requiere solo entre 5 y 15 minutos y prácticamente no genera dolor (se puede comparar con una inyección). La ventaja es que se pueden detectar con seguridad posibles anomalías cromosómicas. El inconveniente de este "método invasivo" es el riesgo de un aborto, aunque este sea muy bajo.
