El deseo sexual es un tema rodeado de curiosidad, estudio y muchos mitos. A menudo se cree que los hombres tienen un deseo sexual más fuerte que las mujeres, pero ¿es realmente así? Aunque existen diferencias biológicas que influyen en el deseo, factores como las normas culturales también modelan cómo cada género lo experimenta.
Antropóloga Revela SECRETOS de la Atracción y el Deseo Humano | Izanami - Roca Project 32
Influencia Hormonal en la Excitación Sexual
La excitación sexual está influenciada por varias hormonas: testosterona, estrógeno, progesterona, oxitocina y vasopresina. Tanto hombres como mujeres tienen estas hormonas, pero en diferentes proporciones. En los hombres, la testosterona es la más importante para el deseo sexual, ya que activa partes del cerebro, como el hipotálamo y la amígdala, que se encargan de la excitación.
Las mujeres también producen testosterona, aunque en cantidades menores. Sus principales hormonas son los estrógenos, que también aumentan el deseo sexual, aunque en menor medida. Por eso, los niveles más altos de testosterona en los hombres suelen traducirse en un mayor impulso sexual. Además de los estrógenos, las mujeres producen progesterona, una hormona que tiende a disminuir el apetito sexual.
Se han encontrado diferencias claras en la forma en que hombres y mujeres experimentan la excitación sexual. Los hombres suelen responder más a estímulos visuales y físicos directos, activando rápidamente áreas del cerebro como el hipotálamo y la amígdala, que están relacionadas con el deseo sexual y la excitación.
Por eso, su deseo tiende a ser más espontáneo y menos condicionado por factores emocionales o contextuales. Sin embargo, actualmente se reconoce que aspectos emocionales también pueden afectar el apetito sexual masculino.En las mujeres, el deseo sexual tiende a ser más responsivo, es decir, se activa en respuesta a estímulos positivos que incluyen factores emocionales, psicológicos y culturales. Aunque estas diferencias entre hombres y mujeres son comunes, no significa que los hombres no se vean afectados por factores emocionales, ni que las mujeres no puedan experimentar un fuerte apetito sexual.
Influencias Culturales y Sociales en el Deseo Sexual
Las diferencias en el deseo sexual entre hombres y mujeres no se deben solo a hormonas o biología, sino también a influencias culturales y sociales. En muchas sociedades, los hombres han tenido más libertad para expresar su sexualidad abiertamente, mientras que a las mujeres se han desarrollado con mayores reservas.
El acceso a la pornografía y la libertad de hablar sobre temas sexuales sin juicio son ejemplos de cómo los hombres han podido explorar su deseo sexual con menos restricciones. En cambio, las mujeres a menudo han sido condicionadas a reprimir su deseo para cumplir con estándares sociales.
Cuando el Deseo Sexual se Descontrola: La Ninfomanía
El deseo sexual puede disminuir tanto en hombres como en mujeres por diversas razones, como el estrés, cambios hormonales, problemas de salud, envejecimiento o factores emocionales. Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.
Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. Desgraciadamente, las mujeres ninfómanas que desarrollan una adicción al sexo tardan mucho en reconocer que tienen un problema, por lo que cuando solicitan ayuda el trastorno psicológico ya lleva años instaurado. De hecho, durante las primeras fases a la mayoría de las mujeres no les resulta preocupante ese estado permanente de excitación.
Síntomas de la Ninfomanía
- Comportamiento sexual compulsivo, que suele inducir a la promiscuidad.
- Aumento desmedido del deseo sexual.
- Obsesiones sexuales.
- Insatisfacción sexual permanente.
- Excitación sexual persistente.
- Vergüenza y sensación de inadecuación.
Estos sentimientos suelen estar provocados por la incapacidad para controlar los deseos. De hecho, a lo largo de la historia la ninfomanía se ha relacionado con estados maníacos y la presencia de daños a nivel cerebral.
En algunas investigaciones también se ha podido apreciar que el 90% de los casos de orgasmos espontáneos están provocados por una actividad epiléptica en el lóbulo temporal, un área que, junto al lóbulo frontal, desempeña un papel fundamental en la regulación de la libido. Sin embargo, los aspectos biológicos no son sino un factor predisponente. A menudo la ninfomanía está vinculada a situaciones estresantes, que son las que realmente desencadenan esa obsesión por el sexo.
Una situación vital que haya sido vivida de forma traumática puede dejar profundas huellas emocionales y la mujer puede pretender curarlas recurriendo al sexo. En muchos casos, detrás de la ninfomanía se esconde la pérdida de la pareja o una ruptura amorosa particularmente dolorosa. Entonces la mujer intenta suplir la falta de afecto a través de las relaciones sexuales, busca en la masturbación o en el sexo lo que no encuentra en el terreno afectivo.
Un estudio realizado recientemente por investigadores de la Johannes Gutenberg-University Mainz también ha sugerido que el aumento de los casos de ninfomanía que se ha producido en los últimos años puede estar relacionado con lo que se conoce como la “new porn culture”, un fenómeno que se ha generalizado entre las nuevas generaciones.
Otros Síntomas Asociados
- Dificultades para concentrarse.
- Problemas en las relaciones interpersonales.
- Comportamientos sexuales de riesgo.
- Síntomas depresivos.
- Incapacidad para realizar normalmente otras actividades.
El hecho de que la mujer necesite dedicarle cada vez más tiempo al sexo, hace que descuide otras actividades, como el trabajo. El equivalente al problema de ninfomanía en hombres es la "satiriasis". En el caso de la ninfomanía masculina, el hombre sufre una obsesión por mantener relaciones sexuales.
En algunos casos el tratamiento para la ninfomanía demanda el uso de medicación, generalmente se suele recurrir a los antidepresivos o ansiolíticos. No obstante, el tratamiento psicológico es fundamental para superar la ninfomanía.
Sugar Dating: Una Relación Desequilibrada
Actualmente, el entramado relacional en el que se encuentran los adolescentes y jóvenes ha cambiado con respecto a generaciones anteriores. Las redes sociales e internet han generado una nueva forma de relacionarse, que aunque ofrece numerosas ventajas y hace nuestra vida más fácil en algunos casos, también ha dado lugar a nuevos riesgos para los adolescentes.
España es el quinto país en número de personas registradas en páginas web de sugar dating, con más de 400.000 personas. De ellas, el 63% son mujeres jóvenes universitarias. Y aunque se trata de una práctica inicialmente dirigida a mayores de 18 años, no es difícil que accedan a ella menores. Es extremadamente accesible a través de redes sociales, webs y apps. En muchos casos, estas formas de explotación se ceban en adolescentes y jóvenes vulnerables, que ven una oportunidad de tener un móvil de última generación o unas deportivas de marca, haciendo algo que “mucha gente hace” (así se lo plantean las agencias que lo promueven).
Las adolescentes lo perciben como un “intercambio”, lo que disminuye la conciencia de estar siendo explotadas por un adulto. Sin embargo, no se trata de un intercambio equitativo, ya que existe un gran desequilibrio de poder entre las partes. El adulto tiene una mayor edad, experiencia vital, recursos económicos, estrategias personales, estabilidad personal, laboral y social y una posible red de contactos que le apoya en su actividad de captación de jóvenes.
El sugar dating no está exento de riesgo, tanto en chicas menores de edad como en jóvenes que ya hayan superado los 18 años. Entre los riesgos de esta práctica se encuentran la explotación sexual, el ciberacoso, la sextorsión, la manipulación o la coacción, la exposición pública de imágenes íntimas, las estafas económicas o la violencia física, psíquica o sexual. Las jóvenes se encuentran en un escenario de desequilibrio de poder, en el que pueden tener lugar situaciones de coacción, manipulación, chantaje o abuso sexual.
Cualquier adolescente puede caer en las redes de una de estas agencias. Basta con que tenga acceso a un smartphone o tablet con acceso a internet. Una sencilla búsqueda en la red nos permite encontrar numerosas webs de agencias de captación de sugar babies, en las que se vende a las chicas una vida llena de lujo, glamour, restaurantes de alto nivel, ropa de marca y móviles costosos. Parece muy fácil.
Las agencias que promueven el sugar dating sostienen que no se puede equiparar a la prostitución, ya que la prostitución es un intercambio de sexo por dinero, mientras que el sugar dating es un intercambio de dinero por compañía, afecto, conversación, intimidad… y en muchos casos también sexo. Se trata de una práctica que roza la delgada línea entre las escorts de lujo, la prostitución y la explotación sexual, en la que las relaciones entre las partes no son simétricas.
Riesgos y Señales de Alerta
- Cambio en sus hábitos de vida.
- Secretismo y uso de términos en clave.
El secretismo, el uso de códigos en la conversación con terceros para que sus padres no detecten su actividad… también nos puede dar una pista de que está haciendo algo que quiere mantener oculto a su familia. Ante esto, es importante que las familias conozcan bien a sus hijas y tengan una buena comunicación con ellas.
Es esencial proporcionarles información sobre estas cuestiones, con el fin de que ellas mismas conozcan los riesgos de esta práctica. No se debe normalizar una actividad de riesgo, ni tampoco mirar hacia otro lado. Una buena comunicación y una buena información a los y las adolescentes es esencial. También es recomendable no mostrarse excesivamente alterado o imponer castigos duros, ya que en tal caso, no acudirán a nosotros si se encuentran en una situación de acoso, chantaje o coacción.
Como conclusión, el sugar dating no es un intercambio equitativo. No hay igualdad entre las partes, existe un claro desequilibrio de poder entre un hombre adulto, con buena posición financiera y social y con mucha más edad y experiencia vital, y una joven inexperta en situación económica precaria. Si llega a involucrar a menores, nos podemos encontrar ante un delito. También pueden constituir delito determinadas situaciones de explotación sexual, acoso, chantaje, sextorsión y divulgación de datos íntimos, aunque afecten a mujeres mayores de 18 años.
A pesar de tener una denominación tan “dulce”, el sugar dating no tiene nada de dulce.
El Sexismo en el Lenguaje: Más Allá de la Palabra "Zorra"
Nadie puede poner en duda que la lucha por la igualdad de género ha vivido unos avances sin precedentes en el siglo XXI. Sin embargo, en la herramienta que más usamos para comunicarnos, el diccionario español, aún quedan palabras cuyo sexismo puede hacernos enrojecer.
Una de ellas, zorra, se ha convertido en protagonista involuntaria los últimos días debido a la canción que va a representar a España en el Festival de Eurovisión. La polémica ha saltado por el uso, indebido o no, del término.
La polémica por la canción Zorra, del grupo alicantino Nebulossa, ha generado quejas y discusiones en las redes entre las feministas. Incluso ha provocado la dimisión de Montserrat Boix, la delegada de Igualdad de RTVE. También hay quienes han salido en su defensa, como el presidente Pedro Sánchez.
Palabras Duales Aparentes
Que el sexismo aún mantenga un buen espacio en el diccionario español no solo es un reflejo de las estructuras patriarcales que aún persisten en nuestra sociedad, sino que además contribuye a perpetuarlas y legitimarlas. Un buen ejemplo son las palabras duales aparentes. O sea, que aparentemente deberían ser iguales, pero que, al cambiar de masculino o femenino, adquieren una connotación negativa.
“Muchas de ellas se convierten en insultos como el típico zorro, como astuto y zorra, como prostituta”, apunta Susana Guerrero, catedrática de lengua española de la Universidad de Málaga, especialista en análisis con perspectiva de género del discurso, sobre todo de los medios de comunicación. Y no son pocas. “Hay toda una colección. El fulano es alguien indeterminado, la fulana es una prostituta. El verdulero vende verdura y la verdulera es una ordinaria. Ocurre también algo curioso, cuando el término está relacionado con cargos, cuando aluden a las mujeres, indican una categoría inferior, como asistente y asistenta”.
Para la experta en género María Martín, autora del libro ‘Ni por favor ni por favora’, “es, por un lado, un reflejo de que la sociedad es sexista y esos usos existen y, por otro, la muestra de que la sociedad cambia más rápido que el diccionario”. La directora de EVEFem, una escuela de formación feminista presencial y online ejemplo, subraya que “hoy casi nadie pensaría en una ‘mujer pública’ como una prostituta, pero eso sigue diciendo el diccionario. Y no añade sexista, o discriminatorio. Solo ‘poco usado’. Hay una marca de ‘en desuso’ que posiblemente sería aún más apropiada, pero no aparece tampoco”.
Los Cambios en la RAE: ¿Son Suficientes?
Lo cierto es que la Real Academia Española (RAE) ha hecho muchos cambios, en gran parte empujada por la fuerza del movimiento feminista, que no ha parado de luchas por lograr una lengua más inclusiva. “La presión social ha sido lo que les ha movido a cambiar. En el año 2018 se lio con el adjetivo fácil que ponía, dicho especialmente de una mujer que se aviene sin problema a mantener relaciones sexuales. Se empujó y se logró el cambio”, recuerda Guerrero.
“Hace cambios, es cierto, pero de forma completamente acrítica”, apunta Martín, “no tiene en cuenta la posición de mujeres y hombres en la sociedad, cree (o pretende hacernos creer) que sus definiciones son asépticas, neutras, científicas”. Además la experta destaca que “no cuenta con especialistas en igualdad porque les parece que es en sus propias palabras ‘ideologizar el diccionario’. Pero lo que queremos es lo contrario, eliminar la ideología machista, racista, sexista, homófoba, clasista…”.
¿Es Sexista la Lengua?
Entre las personas expertas se conviene que el lenguaje no es sexista, pero con matices. “Las lenguas, en abstracto, pensadas como artefactos de comunicación, no lo son. Pero la materialización de las lenguas en ciertas normas, en una Gramática, sí lo son, absolutamente”, señala María Martín, que apunta que “los sesgos de los diccionarios y las gramáticas están estudiadísimos desde hace mucho, no es algo que haya inventado el feminismo”.
Además, Guerrero hace hincapié en lo que considera un gran error: perder mucho tiempo con hablar del masculino genérico, las formas desdobladas, etc. “Eso es quizá de lo menos relevante, hay cosas mucho más importantes como los términos sexistas de los que estamos hablando, que las palabras estén mal definidas o los usos discursivos que hacemos”, reflexiona.
Por ejemplo, “el hecho de que tratemos a las mujeres en el discurso de una manera más infantil que a los hombres, cuando utilizamos elementos valorativos para ellas que nunca pondríamos a los hombres, como determinados adjetivos con los que damos la sensación de que les quitamos profesionalidad, o el dar las noticias de mujeres si fuéramos algo excepcional”. Además, recuerda que en lugar de poner una mujer hace X, se debería usar siempre su nombre y apellidos “porque así creamos referente y normalizamos el que las mujeres hacemos todo ya, afortunadamente, en el siglo XXI”.
Zorra: ¿Reapropiación o Machismo?
Con el título de la canción Zorra, hay parte del movimiento feminista que considera que está bien porque es una reapropiación del lenguaje por parte de la ciudadanía, para cambiarle el significado. Mientras que otra parte se manifiesta en contra. María Martín es de esta segunda opinión.
“Es el insulto más usado contra víctimas de violencia, el que más se nos dice en redes a las mujeres, hay miles de hombres jaleando que nos llamemos y nos puedan llamar ‘zorras’”, explica. Además, la experta en género recalca que se trata del insulto más empleado por los agresores, según demuestran las sentencias judiciales de violencia machista. “Cuando “‘puta’ se les queda corto, pasan al ‘perra’ y el ‘zorra’. Esa animalización es una forma de deshumanización básica”, cuenta y enfatiza que “zorra es una de las palabras que más se usan en los títulos de películas porno”.
Por su parte, Susana Guerrero admite que el proceso de resignificar términos a priori insultantes es una realidad. “Ha pasado con el término gorda. Yo he trabajado bastante en el tema de la gordofobia, y ha habido una reapropiación del término gorda. Hay personas que deciden autodenominarse gorda como un adjetivo más. Así ya no me duele que alguien me insulte como tal. En el ámbito LGTBI lo han hecho con el término maricón. Esto es un mecanismo que funciona en la lengua. De hecho no me extrañaría que la canción Zorra acabara convirtiéndose en una especie como de himno”, considera la catedrática.
En lo que ambas están de acuerdo es en criticar la escenografía del tema ganador del BenidormFest. Para Guerrero “la puesta en escena contradice lo que pretende la canción, que parece que lo único que puede vender es la parte erótica o sexual”. Mientras que Martín recuerda que “después nos escandalizamos porque menores ven porno, adolescentes varones lo imponen. Y a ver cómo paramos esta bola de nieve o cómo les decimos después que la cosificación del reguetón está mal y es sexista” y concluye que “que lleven a Eurovisión lo que quieran, pero que no digan ni que es feminista ni que es por nuestro bien. Es solo en aras de la venta del cuerpo de las mujeres como objeto de consumo”.
Otra cosa en la que coinciden ambas es que el diccionario debería de reflejar y promover valores de igualdad y respeto. Sin embargo, nos encontramos con palabras que perpetúan estereotipos de género y relegan a las mujeres a roles subordinados o estigmatizados.
Palabras con Connotaciones Sexistas en el Diccionario
Para mostrarlo, hemos buscado en él palabras con connotaciones sexistas que reflejan una realidad desigual y obsoleta. Estas son algunas de ellas:
- Alcaldesa: En su quinta acepción, la RAE señala que alcaldesa es la esposa del alcalde, algo que no ocurre al contrario.
- Asistente, ta: Cuando se refiere a las mujeres, o sea, asistenta, son trabajadoras de la limpieza, mujer de o criadas varias.
- Arpía: Aparte de ser un ave mitológica, con rostro de mujer, se señala que, coloquialmente, es una mujer muy malvada.
- Brujo, ja: Hasta en cuatro acepciones se señala a las brujas exclusivamente como mujeres, y por supuesto chungas casi siempre.
- Caballeroso, sa: Solo sirve para ellos porque resalta su distinción, nobleza y generosidad.
- Cachondo, da: Calientapollas. Su primera acepción es la de ‘persona que excita sexualmente a un hombre sin intención de satisfacerlo’.
- Cancillera: La definición de cancillera como cargo brilla por su ausencia y se limita a: 1. f. Sal. Capitana.
- Cocinillas: Hombre que se entromete en las tareas domésticas, especialmente en las de cocina.
- Coñazo.
- Coronela: Ella es la mujer del coronel. Porque si una mujer ostenta el cargo, se la tendrá que denominar con el masculino.
- Cualquiera: Mujer de conducta moral o sexual reprochable.
- Fregon/a: Prima la parte que nos toca a nosotras y que por supuesto se convirtió en un modo chungo de definirnos: Criada que sirve en la cocina y friega.
- Fulano/a: Fulano no tiene mayor cuita que se alguien indeterminado, pero ay, fulana: despect. prostituta.
- Gallina: Persona cobarde, pusilánime y tímida. Muchos animales femeninos sirven como excusa sexista en su definición.
- Gobernanta: En femenino, gobernanta es un cargo en el personal de limpieza, en masculino gobernante es el mandamás.
- Hombría: Según esto los hombres tienen cualidades como la entereza, el valor, la probidad y la honradez.
- Lagarta: Una de sus acepciones la señala como prostituta. Es una de tantas formas de insultar a la mujer siempre con el mismo objetivo, llamarla puta.
- Lindo: El sexismo no solo es perjudicial para las mujeres, sino para toda la sociedad.
- Loco/a.
- Macho: Hombre en el que se hacen patentes las características consideradas propias de su sexo, especialmente la fuerza y la valentía. En el caso de la hembra, esto no ocurre.
- Madre: Al padre se le considera cabeza de familia, descendencia y hasta pueblo. No así a la madre.
- Marujo, ja: Mujer que se dedica solo a las tareas domésticas y a la que suele asociarse a ciertos tópicos como el chismorreo, la dependencia excesiva de la televisión, etc.
- Mujer de la calle: Para la mujer, el significado es prostituta. Para el hombre, persona normal y corriente.
- Mujer pública: Otra forma de decir prostituta.
- Mujerzuela: Otra palabra que solo sirve para significar de forma desdeñosa a la mujer, sin equivalente en masculino.
- Nenaza: Afeminado y cobarde, nada menos. Esta palabra supone una de las grandes barreras para impedir que un hombre, desde muy niño, conecte con sus emociones.
- Palmito: Significa el talle esbelto de la mujer. No hay equivalente en masculino.
- Perro/a: Si es macho, el perro es un ‘hombre tenaz, firme y constante en alguna opinión o empresa’.
- Presidenta: Además de persona que preside, en el caso femenino también es ‘mujer del presidente’.
- Público: En su versión femenina conlleva siempre ese sinónimo de mujer prostituida. En la masculina, lo es de poderoso.
- Puta: Hay más de 200 sinónimos de puta.
- Regenta: Sargenta. Además de mujer de (una vez más), también indica ‘corpulenta, hombruna y de dura condición’, o ‘autoritaria’.
- Señorita, to: Si eres mujer, indica que estás soltera. Si eres hombre, que eres acomodado y ocioso.
- Sexo débil: Aunque se específica que es su uso tiene intención despectiva o discriminatoria, en el diccionario aparece como el’conjunto de las mujeres’. Mientras que el sexo fuerte es ‘conjunto de hombres’.
- Teniente, ta: Además de la fruta cuando no está madura, de duro de oído o de miserable, teniente es un cargo, politico o militar.
- Verdulero, ra: Si piensas en verdulero, imaginas a un hombre vendiendo frutas y tal. Pero si piensas en verdulera, ya aparecen unas connotaciones despectivas de descaro y ordinariez.
- Zorro/a: Gracias a la presión feminista, zorra dejó de considerarse una...
