El aborto retenido, también conocido como aborto diferido o aborto fallido, es una condición en la cual el embrión o feto ha muerto, pero no ha sido expulsado del útero de manera espontánea. Este tipo de aborto puede pasar desapercibido durante un período de tiempo porque la mujer puede no experimentar los síntomas típicos de un aborto espontáneo, como sangrado o dolor abdominal.
Diagnóstico del Aborto Retenido
El diagnóstico de un aborto retenido generalmente se realiza durante una evaluación prenatal de rutina. En estos casos, una ecografía es la herramienta principal utilizada para confirmar el diagnóstico.
La ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional. Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG).
En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación.
Causas del Aborto Retenido
Las causas de un aborto retenido son variadas y a menudo multifactoriales. Las anomalías cromosómicas en el embrión son una de las causas más comunes, representando hasta el 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre.
También el tabaco, el alcohol y las drogas pueden ser factores de riesgo. “Los factores de riesgo maternos son el tabaquismo, y las drogas”, afirma la Dra. Sara Arnedo.
Otras causas que también pueden causar CIR son las alteraciones genéticas, las malformaciones fetales, infecciones de la madre durante el embarazo y la tensión arterial alta o preeclampsia.
El crecimiento intrauterino retardado o restringido (CIR) es un término que se utiliza para definir a un feto que es más pequeño de lo normal durante el embarazo debido a un problema con el funcionamiento de su placenta. La causa más frecuente es un problema en la placenta, que es el tejido que transporta el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé. “En el crecimiento intrauterino retardado, la función placentaria está alterada”, señala la Dra.
El latido cardiaco fetal debe aparecer entre las 5 y 6 semanas de embarazo, por lo que a las 7 semanas ya se debería poder detectar dicho latido sin problemas por ecografía doppler.
Existe una circunstancia que podría explicar un retraso en la detección de dicho latido. Esto ocurriría cuando el tiempo real de embarazo fuese menor al calculado en función de la última regla. Normalmente se calcula que la ovulación se produce a mitad de ciclo en mujeres con ciclos regulares entre 25 y 35 días.
Sin embargo, sobre todo en mujeres con ciclos irregulares, la ovulación puede retrasarse, con lo que el embarazo se produciría más tarde de lo calculado. Por ello, si hacemos una ecografía a las 7 semanas de embarazo y observamos un embrión de menor tamaño y sin latido, lo más prudente será esperar un tiempo y repetir la ecografía para valorar si el embrión ha crecido y ha desarrollado latido cardíaco.
Otra situación a tener en cuenta sería el caso de mujeres con obesidad en las que la visualización del embrión puede ser más dificultosa por la interposición de grasa.
El embarazo anembrionado o anembrionario, también conocido como huevo huero, es una de las causas de aborto espontáneo que ocurre de manera muy frecuente. Alrededor del 50% de pérdidas del embarazo durante el primer trimestre se asocia a este problema, el cual puede ocurrir incluso antes de saber la mujer que está embarazada.
Normalmente, la causa principal de este tipo de embarazo es la presencia de alteraciones a nivel genético en los gametos, ya sea en el óvulo, en el espermatozoide o en ambos. Esto provoca que, pese a producirse la fecundación, el desarrollo embrionario se detenga.
Manejo del Aborto Retenido
El manejo del aborto retenido depende de varios factores, incluyendo la edad gestacional, la presencia de síntomas y las preferencias de la mujer.
El manejo expectante implica esperar a que el cuerpo expulse el tejido fetal de manera natural. Este enfoque puede ser apropiado en las primeras semanas de gestación y si la mujer no presenta síntomas de complicaciones, como fiebre o sangrado excesivo.
El manejo médico del aborto retenido implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol.
La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
El manejo quirúrgico es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido.
Complicaciones del Aborto Retenido
La retención de tejido fetal puede llevar a una infección uterina, conocida como endometritis.
Impacto Emocional y Apoyo Psicológico
El aborto retenido puede ser una experiencia emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja. El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso.
Recuerda que no estás sola y que muchas mujeres han pasado por esta terrible experiencia.
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Prevención y Seguimiento
En algunos casos, puede ser apropiado realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto retenido, especialmente si una mujer ha experimentado múltiples abortos espontáneos.
La prevención del aborto retenido puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.
Cuando una mujer ha tenido un bebé con crecimiento intrauterino retardado es un factor de riesgo para gestaciones futuras. Por eso, tienen un mayor seguimiento en su nueva gestación. Las mujeres que tienen un enfermedad de base como hipertensión arterial, tienen más riesgo de volver a tener otro hijo con CIR.
Frecuencia Cardíaca Fetal y Restricción del Crecimiento
Se entiende por RCF la incapacidad del producto para alcanzar su potencial genético de crecimiento y desarrollo, cuyo peso es menor del percentil 10 de su edad gestacional. En embarazos menores de 34 semanas y feto con peso menor del percentil 10, índice de pulsatilidad (IP) de la arteria umbilical mayor +2 DE para la edad gestacional1.
Al comparar los grupos problema y testigo, en la FCF basal y la amplitud de los ascensos transitorios, se observó que la primera se incrementó 5 latidos y la segunda decreció 3 latidos, p< indicó que las diferencias fueron altamente significativas (tablas 2 y 3).
En relación con el comportamiento de la FCF, Bieniarz y et al11 describieron que existe sufrimiento fetal crónico sin alteraciones de esta, dado que se establece una circulación preferencial del corazón, al pulmón y cerebro del producto.
Tabla 1: Comparación de la FCF en fetos con restricción de crecimiento y grupo testigo
| Parámetro | Grupo Problema (RCF) | Grupo Testigo | Significancia |
|---|---|---|---|
| FCF Basal | Incremento de 5 latidos | - | p<0.05 (Altamente significativa) |
| Amplitud de Ascensos Transitorios | Decremento de 3 latidos | - | p<0.05 (Altamente significativa) |
