La mortalidad materna es un grave problema de salud pública en África. En el año 2000, Naciones Unidas estimó que el número de muertes de mujeres durante el embarazo o poco después era de 529.000, con menos del 1% ocurriendo en países industrializados. La mayoría de estas muertes son médicamente prevenibles y no suelen ocurrir durante el parto, sino en los días siguientes.
La mortalidad materna se define como la muerte de una mujer ocurrida en el curso del embarazo o en los 42 días posteriores al parto, independientemente de la duración o la localización, debida a cualquier causa determinada o agravada por el embarazo o los cuidados que el mismo motiva, pero no accidental ni fortuita.
El fallecimiento de una madre es más que una tragedia personal, ya que puede tener graves consecuencias no sólo para su familia, sino también para la comunidad y la economía local. Cuando mueren las madres, sus hijos de corta edad también tienen mayores probabilidades de morir.
Proyecto Isiolo reduce mortalidad de mujeres africanas durante el parto
Magnitud del Problema
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su informe del año 2000, estimaba que 527.000 mujeres morían anualmente en los países en desarrollo por complicaciones derivadas del embarazo, el parto y los abortos. Mientras que en los países desarrollados la tasa de mortalidad materna (TMM) es de 20/100.000 nacidos vivos (de media), en los países en vías de desarrollo aquella tasa se eleva al 440/100.000 nacidos vivos (de media).
La situación es especialmente dramática en los países del África subsahariana, donde la TMM se sitúa alrededor del 1.000/100.000 nacidos vivos, es decir 200 la tasa registrada en varios países europeos como Suecia, Austria, Dinamarca o España.
Según la Organización Mundial de la Salud, en el África subsahariana 390 mujeres morirán durante el parto por cada 100.000 nacidos vivos para 2030. Una cifra que se sitúa cinco veces por encima de lo fijado por los ODS para 2030 (70 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos). El promedio global actual se sitúa en las 211 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos.
Esta alta mortalidad materna, junto con la alta fertilidad (5 a 6 hijos por mujer) y la escasa utilización de los procedimientos anticonceptivos (4-13%), incrementa el riesgo de muerte materna para toda la vida. En el área subsahariana es de 1/14 frente a 1/2.800 en los países desarrollados.
Más de 1600 mujeres mueren cada día en el curso de un parto y sin embargo la magnitud real del problema es difícil de evaluar por falta de estadísticas confiables. El peso de la mortalidad materna recae sobre países pobres que no tienen desarrollados sistemas de información sanitaria, por lo tanto aún podría ser que las cifras fueran superiores a las reportadas.
Los problemas de salud de las mujeres y la mortalidad materna han sido descuidados o considerados como una fatalidad, y por lo tanto no han sido puestos en relieve para ser abordados como un problema prioritario en las políticas de desarrollo de las grandes agencias internacionales.
Tasa de mortalidad materna por país (Fuente: Organización Mundial de la Salud, 2017)
Causas de la Mortalidad Materna
Las principales causas de muerte materna en África son:
- Hemorragia (34%)
- Infección (10%)
- Hipertensión (9%)
- Obstrucción durante el parto (4%)
- Causas indirectas que empeoran durante el embarazo (20%)
Sin embargo, en el trasfondo de la gran mayoría de estas muertes existen factores socioeconómicos relevantes que son los auténticos protagonistas del problema: prejuicios culturales, escaso o nulo control sanitario durante el embarazo, difícil acceso de la población a los hospitales, etc.
Por otra parte, no menos del 10% de las muertes maternas se deben a abortos provocados en condiciones de riesgo. El 95% de éstos tiene lugar en el tercer mundo, y singularmente en África.
Existen grupos de embarazadas especialmente vulnerables. Se estima que prácticamente la mitad de las mujeres africanas que dan a luz por primera vez son adolescentes. Comúnmente estas chicas son analfabetas, con escasos recursos económicos y no tienen acceso a los servicios de planificación familiar.
Por cada muerte materna, aproximadamente otras 20 mujeres presentan complicaciones secundarias al parto: incontinencia urinaria, fístulas, enfermedad inflamatoria pélvica, dolor pélvico crónico, anemia crónica, depresión emocional prolongada, debilidad física e infertilidad.
La poca fiabilidad de las cifras estadísticas procedentes de África, basadas casi siempre en estimaciones, es uno de los principales problemas con que nos enfrentamos al evaluar la salud maternoinfantil de este continente.
Los Tres Retrasos
Los factores socioeconómicos comentados son las causas últimas de las altas TMM, a través de un modelo conocido como «de los tres retrasos»:
- Retraso en la decisión de buscar ayuda cualificada.
- Retraso en llegar al centro asistencial.
- Retraso en recibir atención médica apropiada al llegar al centro asistencial.
Retraso en la decisión de buscar ayuda cualificada: En las zonas rurales de África, existe un médico por cada 100.000 habitantes y el número de matronas con título oficial es aún más exiguo. Esto significa que en caso de graves complicaciones habitualmente no es posible una asistencia domiciliaria cualificada.
Retraso en llegar al centro asistencial: Decidido el traslado, las mujeres africanas y sus familiares tropiezan con una doble inaccesibilidad asistencial: administrativa y física. El 80% de las mujeres campesinas de África viven a más de 5 km del hospital de primer nivel más cercano.
Retraso en recibir atención médica apropiada al llegar al centro asistencial: Los hospitales bien equipados y con personal sanitario cualificado se concentran en las grandes ciudades. Estos centros consumen la mayor parte del presupuesto sanitario del país, y en cambio sólo sirven a una mínima parte de la población.
Modelo de los Tres Retrasos (Fuente: ResearchGate)
Soluciones y Estrategias
Para reducir la mortalidad materna en África, es fundamental abordar los siguientes aspectos:
- Mejorar el acceso a los servicios de salud materna, especialmente en las zonas rurales.
- Fortalecer la capacitación de matronas y otro personal sanitario.
- Promover la educación de las mujeres y mejorar su situación económica.
- Asegurar el acceso al agua potable y a un sistema de salud eficaz durante el embarazo y el parto.
- Invertir en equipamiento tecnológico adecuado para los centros de salud.
- Implementar programas de salud comunitaria que involucren a los líderes locales.
Los centros de San Juan de Dios en África están logrando reducir la mortalidad materna e infantil gracias a los proyectos de salud comunitaria que lidera Juan Ciudad ONGD. En 2023, San Juan de Dios en África ha conseguido reducir la mortalidad materna de 298 a 210 defunciones por cada 100.000 nacimientos, mientras que la mortalidad prenatal infantil descendió de 2,8% a 2,1%.
Un análisis de una serie de muertes maternas en el hospital Central de Maputo, en Mozambique, revela que en casi el 40% de las muertes hubo un error diagnóstico clínico importante. Estos resultados revelan la necesidad de mejorar la capacidad diagnóstica a través del acceso a pruebas diagnósticas más específicas y el refuerzo de las competencias clínicas del personal médico.
Un estudio publicado en BMC Public Health indica que un sistema de salud eficaz y eficiente, especialmente durante el embarazo y el parto, y el acceso al agua potable son pilares fundamentales para la salud materna.
| Región | Tasa de Mortalidad Materna (por 100.000 nacidos vivos) |
|---|---|
| África Subsahariana | Aproximadamente 1.000 |
| Países en Desarrollo | Aproximadamente 440 |
| Países Industrializados | Aproximadamente 20 |
