Tener un bebé implica tomar una serie de decisiones, incluso antes de su nacimiento. Alrededor de esta práctica existen diversos mitos, que se extienden también al uso de la leche de fórmula, que en ocasiones es la única alternativa para las personas que no pueden o prefieren no amamantar. Hoy 1 de agosto, comienza la semana Mundial de la lactancia materna con el objetivo de fomentarla y mejorar la salud de las madres y de los lactantes en todo el mundo.
La lactancia materna disminuye los riesgos de padecer cáncer de mama, ovarios, diabetes tipo 2 y otras enfermedades cardiacas. Sin embargo, para alcanzar el objetivo mundial del 70% para 2030, es necesario abordar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres y las familias.
A continuación, desmentimos algunos de los mitos más extendidos sobre la lactancia:
Mitos y Realidades Sobre la Lactancia Materna
Mito 1: "No tengo suficiente cantidad de leche para amamantar a mi bebé."
Realidad: El pecho produce la cantidad de leche en función de las demandas del bebé, siempre y cuando el número de tomas sea adecuado y la postura de succión sea correcta. Los bebés van cambiando su forma y frecuencia de mamar según factores como su edad o las horas del día, algo que puede hacer pensar a la persona que amamanta que no tiene suficiente leche en determinados momentos. Sin embargo, no es así. Así lo recoge también la Asociación Española de Pediatría (AEP), que subraya que las madres tienen leche suficiente “salvo en situaciones excepcionales”.
Mito 2: "La lactancia deforma el pecho."
Realidad: El principal cambio del pecho se produce durante el embarazo, independientemente de que la madre dé el pecho o no. En todas las mujeres el pecho va cambiando en función de la edad, la grasa corporal y factores genéticos, aunque no den el pecho. Además, otro mito extendido sobre el período de lactancia materna es que influye sobre la caída o la reducción del tamaño de los pechos, algo falso de acuerdo con el artículo académico Lactancia materna: mitos y verdades publicado en la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. Es un mito y, de hecho, la lactancia materna puede tener el efecto contrario y “ayudar a proteger sus senos”, según destaca Unicef.
Mito 3: "Durante la lactancia tengo que beber mucha agua, mucha leche y comer más de lo habitual."
Realidad: Es recomendable que la madre siga una dieta variada y equilibrada, que beba líquido según su sed. La producción de leche de la madre no depende de la leche que tome. La madre debe seguir una dieta variada y equilibrada, por encima de las 1800 calorías y beber el líquido que le apetezca según su sed.
Mito 4: "Si tomo alimentos que producen gases como judías, coliflor, etc., le pasaré los gases a mi bebé."
Realidad: Los alimentos que consume la madre no producen ni gases ni cólicos en el bebé.
Mito 5: "No debo tomar alimentos con ajo, cebolla o picante mientras doy el pecho."
Realidad: Los cambios en el sabor de la leche, según los alimentos ingeridos por la madre, favorecerán que el bebé acepte los nuevos sabores cuando se introduzca la alimentación complementaria.
Mito 6: "Hay que organizar un horario para dar el pecho. Si no, le estoy malcriando."
Realidad: Es preferible alimentar a demanda sin un horario fijo.
Mito 7: "Se debe dar siempre de los 2 pechos en cada toma."
Realidad: El primer pecho se debe vaciar bien antes de ofrecer el otro, para que el bebé obtenga la leche más rica en grasas, que sale al final. Algunos bebés solo toman un pecho en cada toma.
Mito 8: "Mi madre no me pudo dar el pecho, así que yo tampoco podré."
Realidad: Lo que determina la cantidad de leche que se produce, a no ser que exista un problema médico, es la frecuencia con la que se alimenta al bebé. Cuanto más se le dé el pecho, más leche se producirá. No existe un factor hereditario, depende de realizar una técnica adecuada.
Mito 9: "Si tengo el pecho pequeño produciré poca leche."
Realidad: Las mamas están compuestas de tejido glandular (donde se produce la leche), tejido graso y tejido conectivo de soporte.
Mito 10: "Tengo los pezones planos o invertidos, no podré dar el pecho."
Realidad: En la mayoría de los casos son pezones planos elásticos, que con una buena técnica van saliendo poco a poco y permiten que la lactancia sea eficaz.
Mito 11: "Los sustos, disgustos o problemas te pueden cortar la leche."
Realidad: De forma transitoria, en situaciones de estrés elevado, se puede dificultar la salida de la leche.
Mito 12: "Lo normal es que dar el pecho duela."
Realidad: Al inicio de la lactancia, hasta que se consigue una adecuada adaptación y una correcta succión, puede ser molesto. Posteriormente, si existe dolor, indica que hay algún problema (infección, mal agarre, etc.). El dolor en la lactancia indica que algo no va bien.
Mito 13: "No tengo suficiente leche porque con el sacaleches sale muy poca."
Realidad: La cantidad que sale con un sacaleches suele ser menor que la leche disponible para el bebé y que él puede sacar.
Mito 14: "Mi hijo quiere comer más frecuentemente, me estoy quedando sin leche."
Realidad: Existen episodios de mayor demanda de leche por parte del bebé que se denominan “baches de lactancia”.
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Mito 15: "Tengo mastitis."
Realidad: La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño. La infección no se transmite al lactante y además, al continuar con la lactancia materna se mejora la evolución de la mastitis. También puede haber una obstrucción en algún conducto lácteo, lo que se percibe a través de “la presencia de un bulto doloroso en el pecho y enrojecimiento de la piel”.
Mito 16: "No puedo tomar ningún medicamento dando el pecho."
Realidad: Algunos medicamentos no se deben consumir durante la lactancia, pero otros son seguros. Es recomendable consultar www.e-lactancia.org.
Mito 17: "Me van a realizar una cirugía con anestesia. ¿Debo suspender la lactancia?"
Realidad: La mayoría de los anestésicos actuales son de eliminación muy rápida y permiten dar el pecho tan pronto como la madre esté despierta y se encuentre en condiciones.
Mito 18: "Durante la lactancia no debo realizar deporte."
Realidad: El deporte y la lactancia son perfectamente compatibles y además es beneficioso para la salud de la madre. La práctica de ejercicio muy intenso de manera continuada solo es recomendable en deportistas profesionales. Se deben evitar deportes con riesgo de traumatismos en las mamas.
Mito 19: "Amamantar a gemelos o mellizos con lactancia materna exclusiva no es posible."
Realidad: Es posible dar el pecho a gemelos pero se necesita más ayuda. Cuando la lactancia está bien establecida se puede dar a los dos bebés a la vez. Las demandas de cada bebé pueden ser distintas.
Mito 20: "Durante la lactancia no me puedo quedar embarazada."
Realidad: Para que durante la lactancia materna no se produzca un embarazo, es necesario que se cumplan los siguientes condiciones: que el bebé sea menor de 6 meses, que solo tome pecho, con tomas frecuentes tanto de día como de noche, y que no se haya reanudado la regla después del parto. Si esto se cumple, la eficacia de la lactancia materna para prevenir el embarazo es de hasta el 98%.
Mito 21: "Tengo que lavarme el pecho antes y después de cada toma."
Realidad: Es suficiente la ducha diaria con agua y el jabón habitual y lavarse las manos en cada toma. El lavado excesivo del pezón elimina los aceites protectores naturales, favoreciendo la aparición de grietas y eccemas. No es necesario lavarse los pezones antes de amamantar. Desde que nacen, los bebés están muy familiarizados con los olores y los sonidos de su propia madre. Los pezones producen una sustancia que el bebé huele y tiene "bacterias buenas" que ayudan a desarrollar el sistema inmune de los pequeños.
Mito 22: "Si me quedo embarazada de nuevo, debo suspender la lactancia."
Realidad: Es posible llevar a cabo la lactancia materna durante todo el embarazo y después amamantar a los dos lactantes (lactancia en tándem).
Tabla Resumen de Mitos y Realidades
| Mito | Realidad |
|---|---|
| No tengo suficiente leche. | El pecho produce leche según la demanda del bebé. |
| La lactancia deforma el pecho. | El cambio principal ocurre durante el embarazo. |
| Debo beber mucha agua y leche. | Dieta equilibrada y beber según la sed. |
| Los alimentos que dan gases afectan al bebé. | No producen gases ni cólicos en el bebé. |
| No debo comer ajo, cebolla o picante. | Favorece la aceptación de nuevos sabores. |
| Hay que organizar un horario. | Es preferible alimentar a demanda. |
| Se deben dar los dos pechos. | Vaciar bien un pecho antes de ofrecer el otro. |
| Si mi madre no pudo, yo tampoco. | Depende de la frecuencia y técnica adecuada. |
| Si tengo el pecho pequeño, tendré poca leche. | Las mamas están compuestas de tejido glandular. |
| Los sustos cortan la leche. | Pueden dificultar la salida de la leche. |
| Lo normal es que dar el pecho duela. | El dolor indica que algo no va bien. |
| Si me quedo embarazada de nuevo, debo suspender la lactancia. | Es posible llevar a cabo la lactancia materna durante todo el embarazo. |
Durante el período de lactancia materna, si es “a demanda” (siempre que el bebé lo solicite), el pequeño no necesita tomar “ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones” durante los primeros seis meses, según la AEP. Una vez supere el medio año y ya ingiera otro tipo de alimentos, se le puede ofrecer agua puntualmente, si bien puede que no la quiera en el caso de que tome leche materna antes de las comidas.
La idea de que hay un determinado momento a partir del que la leche materna ya no aporta o la lactancia pierde calidad es un mito. Así lo recoge el artículo académico de la Universidad Nacional de Colombia y lo confirma Rodríguez. “La calidad de la leche no empeora con el tiempo, pero sí se modifica su composición para adaptarse a las necesidades del recién nacido”, explica. Además, como apunta la experta, “la lactancia materna se puede continuar todo el tiempo que se quiera o se pueda”. No obstante, incide en que “a veces no son decisiones propias” las que determinan si se da o no el pecho al bebé.
