Miguel Ángel Tobías es un reconocido productor, director y presentador español, conocido por su faceta altruista y su compromiso con causas sociales. Su vida ha estado marcada por experiencias extremas, incluyendo tres ocasiones en las que estuvo al borde de la muerte. Estas vivencias han influido profundamente en su perspectiva de la vida y en su deseo de ayudar a los demás. A continuación, exploraremos la biografía de este hombre extraordinario, sus proyectos y su filosofía de vida.
Seguramente les suene la cara de Miguel Ángel Tobías porque, entre otros proyectos, durante unos años dirigió, produjo y presentó el mítico «Españoles por el Mundo».
Un Encuentro Cercano con la Muerte
Miguel Ángel Tobías estuvo a punto de morir tres veces. Dos en África, ahogado en el mar y por un envenenamiento; la tercera en la cordillera de Los Andes, donde anduvo perdido y solo hasta que encontró ayuda.
La semana pasada estuvo presentando su libro Renacer en los Andes. Una historia digna de un guión de cine; la historia de su épica aventura en el Chachani en 2003. Eso, en realidad es mérito de la editorial. Concretamente de Laura Falcó. Cuando yo envié las primeras páginas, donde en un principio sólo iba a hablar de la historia de los Andes, ella me dijo: «Miguel Ángel, has estado otras veces a punto de morir, ¿por qué no empiezas relatando, mínimamente, porque la historia principal del libro no es esa, lo que te pasó antes?”. Me pareció una buena idea y me alegro de haberlo hecho, porque permite encontrar las diferencias entre las dos veces que estuve a punto de morir en África y esta en los Andes, porque a pesar de que piense que ‘alguien’ me ayudó en aquellas ocasiones en que pude morir, una ahogado y otra envenenado, no lo puedo demostrar.
Mi amigo y yo salimos vivos de milagro de morir ahogados, y en la del envenenamiento estuve solo. Pero en ninguna puedo demostrar que hubo un milagro. Se podría justificar con alguna razón biológica, física… aunque los médicos dijeran que era imposible que pudiera seguir vivo. Pero hay posibilidades de encontrar alguna explicación. En los Andes no había ninguna opción de salir vivo, ninguna. Si no se llega a producir ese milagro, habría muerto. La primera noche me quedé dormido dos veces, y si lo haces, te mueres seguro. A 5000 metros de altura y a 15, 16, 20 grados bajo cero es imposible sobrevivir. Ahí se produjo ese milagro.
Además, el guía te lo reconoció cuando acabó todo, que era imposible que pudieras salir vivo de aquella situación. Claro. Él me contó que había visto muchas cosas anormales en la montaña, difíciles de explicar, en situaciones de vida o muerte, de las que al final sales bien. Pero me dijo:”en tu caso, te hemos dejado en una montaña, a 5.000 metros de altura, a muchos grados bajo cero, sin agua, sin equipamiento, sin ropa adecuada… para mí era imposible que sobrevivieras”.
Es fundamental el elemento psicológico para salir de una situación tan crítica. Sin duda. De mis dos amigos que vivieron esta aventura conmigo, Willy me dijo: “obviamente, Miguel Ángel, esto es un milagro”. Carlos y yo nos conocemos desde hace 25 años, y él me comentó: “sabía que no te ibas a dejar morir, eres un superviviente…”.
Él, concretamente, lo ha estado en tres ocasiones: en África casi se ahoga y se envenena con apenas 13 días de diferencia, y en los Andes casi muere de hipotermia. Fue esta última ocasión cuando Miguel Ángel sintió que le «ayudaron desde algún lado». «Es la historia de un milagro», confiesa, y de hecho está recogida en el libro «Renacer en los Andes»; una obra que le costó muchos años convencerse de que debía escribirla.
Renacer Espiritual: El despertar de la Consciencia de Miguel Ángel Tobías
"Renacer en los Andes": Un Testimonio de Fe y Supervivencia
El libro "Renacer en los Andes" relata la experiencia de Miguel Ángel Tobías en la cordillera de los Andes, donde estuvo a punto de morir. En este libro, Tobías comparte su diálogo interno, su conexión con lo que él llama Dios, y cómo esta fuerza lo ayudó a sobrevivir. La obra explora temas profundos como la fe, la esperanza y la capacidad de resiliencia del ser humano.
La primera noche saqué las fuerzas de mi madre. Cuento en mi relato que una vez que aquella mano me tocó, yo estaba prácticamente muerto. Lo que realmente quería era no despertarme. No quería sentir dolor. Y es durísimo, conociendo el infierno que te queda por delante, saber que tienes que seguir, despertarte, mover los músculos, para volver a la vida, sabiendo que eso significaba regresar al sufrimiento. Sin buscarlo, me vino el rostro de mi madre. Eso me dio las fuerzas para seguir luchando. En el segundo día, la historia cambió. Sabía que una segunda noche allí era una muerte segura. Científicamente, no había opciones de sobrevivir ni siquiera a la primera noche.
Pero volviendo al segundo día, sabía que ya no tenía fuerzas para luchar más. Sabía que me moría, y fue cuando sentí el sentimiento profundo de saber el gran dolor que les causaría a mi madre y a mi familia. Era consciente que aquella noche moriría y que indefectiblemente, a la mañana siguiente, tanto si encontraban mi cadáver como si no, iban a llamar a mi familia.
Por eso, cuando hablo de Dios, en un país culturalmente católico como este, se asocia a la religión. Pero no hablo de esto. Cualquier explicación o sentimiento religioso\espiritual\esotérico\místico… me parece correcto. Me siento igualmente cómodo que alguien piense, o yo mismo, porque sé quién me ayudó, que fue el espíritu de la montaña o un ser superior. Nando Parrado, en el prólogo del libro, me da a entender que lo ha interpretado de esa manera, y me alegro mucho. Porque queda abierta la idea de que cualquier persona pueda pensar que fue suerte o la casualidad. Tengo una formación científica muy fuerte, y siempre busco la racionalidad a las cosas.
Y la excusa fue que esa no era la historia, sino todo el proceso interior que vivo, ese diálogo que mantengo conmigo, con ese ‘algo’ al que llamo Dios, que me acompañó (porque no tengo dudas de que estuvo allí), y que gracias a eso salí vivo. Y eso era dificilísimo reflejarlo en un libro. Estoy acostumbrado a hablar en público, a dar conferencias, a hacer documentales… pero son otros los protagonistas. Precisamente por eso ha sido más difícil de escribir el libro. Incluso más de lo que pensaba. Cuando empecé a escribir me dije, “bueno, esto fue lo que viví y lo escribo tal cual”, pero no fue así. Fue un proceso muy largo.
Después de resolver con mis amigos la historia, tardé un año más en decírselo a mi madre, a mis hermanas y a mi sobrina mayor, porque los otros eran demasiado pequeños como para entender nada. Ahora están descubriéndola. Y no les conté nada antes porque todas las madres del mundo son iguales, y en esto más todavía. Y he acuñado una frase que todos asienten, y es que las madres tienen la capacidad de sufrir retroactivamente. Y cuando les conté todo, aquella noche, mi madre y mis hermanas lloraban, y les decía, “pero no lloréis, si estoy aquí, sigo vivo”. Pero mi madre durante semanas estuvo dándole vueltas, y lloró y sufrió lo que hubiera vivido y sufrido si llega a saber que su hijo a 10.000 o 12.000 kilómetros de distancia se está muriendo, y que ella está en España y no puede hacer nada por él.
También tardé tanto en escribirlo porque cuando bajé de aquella montaña, y doy gracias obviamente por salir vivo de allí, en este diálogo permanente que mantuve con Dios, con esta fuerza que me ayudó en aquel momento, lo primero que le pregunté fue: “dime ¿qué quiere que haga?”. Entonces yo estaba haciendo Españoles por el mundo y me resultaba fácil convocar una rueda de prensa y contarlo todo. Pero no sentí que tenía que hacer esto de esta manera. No quería frivolizar con esta historia, y le pedí que me hiciera saber qué hacía.
En estos 13 años he hablado con mucha gente con un elevado sentido espiritual, desde sacerdotes, obispos, cardenales, rabinos, maestros de cábalas, chamanes… es decir, gente de todas las religiones del mundo, incluso con mediums, con todos los que están en este mundo espiritual-místico-mágico, y todos me decían lo mismo, todos: “Miguel Ángel, los milagros se producen para que las personas que los viven den testimonio de ellos. Estas experiencias son para contarlas; no te las puedes quedar”.
Por eso, cuando Planeta me dijo que lo hiciera, respondí que era muy difícil hacerlo porque tenía que contar cosas muy íntimas, muy importantes para mí, que no sé hasta qué punto lo serían para el lector. Y Planeta me respondió que escribiera lo que me diera la gana… y me quedé sin argumentos (risas). Y me planteé que el libro sería benéfico (para la Fundación Historias Que Deben Ser Contadas). No quería ganar dinero escribiendo un libro donde explico cómo Dios me salvó la vida.
El libro le ha sorprendido incluso a mi madre, porque he tenido que hacer un ejercicio que no había hecho hasta ahora: volver a situarme en el minuto a minuto de lo que viví.
El libro lo escribí durante el rodaje de la película en la que estoy trabajando ahora. Por lo que lo he hecho en la tablet, no en un ordenador, en los huecos que he tenido, incluso en el AVE. Y un día, en el que estoy escribiendo, se me caen dos lágrimas por la cara, de una forma no habitual, como un niño. Y una señora que me ve (risas), se me acerca y me dice: “¿qué le pasa, le puedo ayudar?”. Aquello me pareció maravilloso. La señora me reconoció de la tele, con lo cual tuve que contarle ¡al vagón! que estaba escribiendo el libro y el momento por el que iba. Jamás, jamás, me olvidaré de aquello. Ha sido la única vez durante la escritura en que he llorado de esa manera.
Los que somos hijos y tenemos la suerte de tener una madre-madre, la mayoría, somos conscientes de que para una madre, y para muchos padres seguro que también, pero cuando muere un hijo, una madre muere con él. Aunque siga viviendo, lo hace sin vivir. Es algo especial. Y ese sentimiento lo tenía muy presente. Era muy consciente de ello. Y sabía que para mi madre, y para mis hermanas también, pues tengo tres hermanas maravillosas, aquella noticia iba a ser una tragedia terrorífica, como para cualquier otra familia.
Un Compromiso con las Causas Sociales
Desde su experiencia en "Españoles por el Mundo", Miguel Ángel Tobías se dio cuenta de las injusticias y las historias que no se contaban. Esto lo impulsó a crear proyectos sociales y benéficos que generaran conciencia social. Uno de sus primeros trabajos en esta línea fue "Sueños de Haití", que recaudó millones de euros para las víctimas del terremoto en 2010.
Durante esa etapa recorrió mil países y se dio cuenta de que, más allá de los compatriotas que mostraban su vida en el extranjero, había multitud de historias sin ser contadas. «Vi que el mundo estaba lleno de injusticias tremendas y me prometí que cada año iba a desarrollar un proyecto 100% social, benéfico y que generara conciencia social», explica a LA RAZÓN.
Justo evocaba esa idea cuando la tierra tembló fuerte bajo Haití.Era el año 2010 y así surgió el primer trabajo de esta saga: «Sueños de Haití», que recaudó millones de euros íntegros para las víctimas. «Yo solo pongo el proyecto al servicio de una causa: nunca toco el dinero. Éste va de quien lo quiere dar a quien lo tiene que recibir».
"El Camino Interior": Un Viaje hacia la Salud Mental
Uno de los proyectos más recientes de Miguel Ángel Tobías es la serie "El Camino Interior", que se emite en TVE. Esta serie consta de 16 capítulos en los que Tobías recorre diferentes etapas del Camino de Santiago con personas que han vivido experiencias límite. A través de conversaciones profundas, exploran temas como la salud mental, el amor, el miedo, la familia y el duelo.
Fue precisamente regresando de la gira por Latinoamérica de la producción «Me llamo Gennet» -la historia de la primera mujer sordociega en conseguir un título universitario- cuando ya llevábamos un tiempo escuchando la todavía extraña palabra «coronavirus». Poco después nos confinaron y la vida nos cambió.
Pero, lejos de quedarse en casa, empujado por el agradecimiento que sentía hacia la vida por saber que su nonagenaria mamá estaba bien, sintió el impulso de hacer algo por todas esas madres y padres mayores que no lo estaban tanto. «Me puse en contacto con las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid y en dos días ya estaba de voluntario en una residencia de ancianos. Era lo peor de la pandemia, aquella primera etapa, cuando no había EPIS ni mascarillas y los muertos se contaban por centenares».
Allí comprendió que, más allá de los efectos que podía dejar a los supervivientes de la covid, las secuelas que quedarían a nivel global iban a ir más en la línea de la salud mental. No se equivocó. «Las cifras están al alcance de todos. El número de suicidios -sobre todo en adolescentes-, el uso de antidepresivos o ansiolíticos, los profesionales de salud mental desbordados... La realidad es que hay un enorme porcentaje de gente que “a pesar de” tener trabajo, comida etc, no se siente bien y todavía arrastramos el estigma de no contarlo abiertamente por no mostrarse débil, por miedo a perder relaciones, trabajos... Es evidente: tenemos que hacer algo que sirva para ayudar».
Y fue así como surgió su último proyecto, que desde el pasado domingo y durante 16 semanas se emitirá en TVE y más tarde se quedará en la app de RTVE Play, para que todo el mundo pueda verlo cuando quiera. Se llama «El Camino Interior» por su analogía con la introspección que surge haciendo el Camino de Santiago, y consta de 16 capítulos. Y es que el Camino lo han recorrido millones de personas a lo largo de miles de años y sirve para mirar hacia dentro incluso para quienes no lo hacían con esa intención. «Hay mucha gente que lo hace con fines turísticos o deportivos pero, inevitablemente, surge un viaje de introspección a la existencia vital de cada uno», explica Tobías.
«Cuando se me ocurrió, el Camino llevaba un año cerrado y pensé que era el decorado ideal (por paisaje y energía) para hacer lo que quería: recorrer varias etapas con personas que, como yo, cumplieran cuatro requisitos». Debía ser gente del mundo del conocimiento, que fueran conferenciantes internacionales, que tuvieran libros publicados («significa que ya han hecho el ejercicio de parar») y que hubieran vivido una circunstancia límite que les provocara una quiebra vital. «De los 17 que somos, contándome a mí, 14 hemos estado al borde la muerte», aclara el productor.
«Por circunstancias, la primera noche sobreviví a la intemperie pero sabía que una segunda noche iba a ser imposible porque me deshidraté, no iba a venir nadie y tenía los conocimientos suficientes para saber qué le pasaría a mi cuerpo y que, por tanto, era imposible aguantar. Ahí entré en un diálogo directo con Dios y pedí cinco cosas. Y sucedieron. Fue un milagro». Tobías se refiere a Dios sin concretar: «Si eres religioso, en el Dios que creas, en la energía universal... en lo que sea, ahí no entro, solo hablo de trascendencia apelando a algo superior por encima de nosotros», aclara.
En ese momento que estaba al borde de la muerte a 6.000 metros de altura, tuvo una catarsis. «Ahí me pasó algo parecido a eso que cuenta la gente que ha estado a punto de morir, que es que se te pasa tu vida en fotogramas. Yo no viví eso pero entras en otra dimensión y sí hice una reflexión profunda», admite. En ese momento, explica, pides perdón y sientes la dureza de tener que despedirse de tus seres queridos sabiendo que mañana van a recibir una llamada que les va a destrozar. «Yo iba a cuidar de ellos desde el otro lado y darte cuenta de eso te cambia radical».
Miguel Ángel salió vivo de aquello y, aunque su faceta altruista le ha acompañado desde siempre, entonces se volcó con las causas sociales y, en particular, con el cuidado de la salud mental, el gran talón de aquiles de la sociedad actual. «Al salir de allí con vida, tras cumplirse esas cinco cosas que pedí y que se obrara ese milagro entendí que yo había salido vivo precisamente para cumplir una misión: tengo que ayudar en todo lo que pueda al mayor número posible de personas».
Como se dedica a la comunicación, decidió poner su granito de arena de esta forma y así, enlazando proyectos sociales, llegó hasta el Camino de Santiago acompañado de estas 16 personas que eligió. Es gente como Edurne Pasabán, David Meca o Mario Alonso, entre otros. «Al final te das cuenta de que con todos hablo de lo mismo: del amor, el miedo, la familia, la amistad, el duelo, la salud mental... porque a todos los seres humanos nos une lo mismo».
Y es que, según Tobías, hay que aprender a despedirse. «La vida es un camino de despedidas porque si no el que te has ido eres tú», zanja. Para eso, asegura, es importante aprender a separar el dolor del sufrimiento. El primero, para él, está relacionado con el amor y no hay que evitarlo: «Hay que instalarlo en tu corazón y se va a transformar en amor». Sin embargo, señala la importancia de «ser capaz de controlar el sufrimiento, que es un constructo mental».
Cuando se encontró en esa tesitura en los Andes, Tobías quiso gritar a su familia que cuidaría de ellos y por eso, dice, sabe lo que gritan aquellos que están al otro lado. Y de estos temas precisamente va «El Camino interior»; de qué se siente ante la muerte, cómo afrontar los duelos y cómo, en definitiva, afrontar la existencia de una forma honesta y coherente con la vida que uno quiere llevar.
La serie, que ya se había estrenado en otras plataformas antes de dar el salto a la tele pública, ya ha ayudado a mucha gente. El feedback que le llegó a Tobías desde el principio fue increíble. «Ha ayudado a gente a salir de depresiones, de duelos, a no suicidarse... Con que solo lo haya conseguido una persona ya ha merecido la pena todo».
Porque, aunque es evidente que el proyecto se creó con esa intención, confiesa que no podía imaginar el aluvión de agradecimientos que recibe a diario. Es más, «el 100% de las personas que ven la serie, no solo la vuelven a ver, sino que la recomiendan porque ven su valor terapéutico». Tanto es así que incluso profesores de universidad la ponen en clase de Psiquiatría.
Y, lejos de quedarse parado, Tobías compagina sus proyectos audiovisuales con unos talleres de cuatro horas de crecimiento interior que va dando por diferentes ciudades españolas. Las conferencias se llaman «Renacer», duran cuatro horas y desmontan nuestro sistema de creencias. «La gente sale transformada, muy contenta, y eso me hace muy feliz», admite.
Próxima Parada: Un Velero por el Atlántico
Lejos de quedarse quieto, el productor está deseando que vea la luz su último proyecto. Se llama «Atlántico: navegantes del alma», y ha supuesto una experiencia extrema. Ha viajado con 11 personas que no se conocían de nada entre ellas durante un mes atravesando el océano Atlántico. «Es un estudio antropológico sobre la conducta humana. Al final te das cuenta de que si nos abriéramos todos de corazón podríamos ayudarnos mucho más», explica. Asegura que durante la trayectoria ha habido de todo: llantos, accidentes, pero sobre todo, mucho altruismo.
«Siempre te decían come tú, duerme tú... y todos estábamos en las mismas condiciones pero ahí se ve cómo es la gente.
El Riesgo como Motor de Vida
A pesar de los sucesos dramáticos que cuenta en el libro, Miguel Ángel Tobías ha seguido en contacto con el riesgo. Él explica que no busca la muerte, sino todo lo contrario. Busca el riesgo porque ama la vida y necesita esas emociones para sentirse vivo. Como dice Marissa Meyer: «cuando yo era pequeña, siempre hice cosas para las que no estaba preparada, y esto me hizo crecer». Entonces, si sólo hacemos lo que sabemos, nunca crecemos. Esta es la historia de mi vida. Siempre he hecho cosas para las que no estaba preparado, aunque nunca lo confesara. Y el mundo me decía lo contrario.
Otros Proyectos Audiovisuales y su Visión del Mundo
Tobías no solo se dedica a proyectos sociales, sino que también está involucrado en otros proyectos audiovisuales. Actualmente, dirige una serie documental sobre el poder de los seres humanos para cambiar las cosas malas que hacemos al planeta, llamada "Generación S-Living". Además, está trabajando en la producción de una película y escribiendo el guion de una película autobiográfica sobre su experiencia en los Andes.
En cuanto a su visión del mundo, Tobías destaca la importancia de la conciencia social y de mostrar ejemplos positivos a través de los medios audiovisuales. Él cree que los seres humanos somos "monos de repetición" y que, al ver ejemplos positivos, tendemos a imitarlos. Por lo tanto, es fundamental homenajear a quienes hacen bien las cosas y colocarlos en un pedestal público para que todos queramos imitar sus acciones.
A continuación, se presenta una tabla resumen de algunos de los proyectos más destacados de Miguel Ángel Tobías:
| Proyecto | Descripción | Objetivo Principal |
|---|---|---|
| Españoles por el Mundo | Programa de televisión que muestra la vida de españoles en el extranjero. | Dar a conocer historias de compatriotas y sus experiencias. |
| Sueños de Haití | Proyecto benéfico para recaudar fondos para las víctimas del terremoto en Haití. | Ayudar a las personas afectadas por el terremoto. |
| El Camino Interior | Serie documental que recorre el Camino de Santiago con personas que han vivido experiencias límite. | Explorar temas como la salud mental, el amor y el duelo. |
| Atlántico: Navegantes del Alma | Documental sobre un viaje en velero con desconocidos a través del Atlántico. | Estudio antropológico sobre la conducta humana. |
| Generación S-Living | Serie documental sobre el poder de los seres humanos para cambiar el planeta. | Concienciar sobre el cambio climático y promover soluciones. |
Miguel Ángel Tobías es un ejemplo de cómo las experiencias difíciles pueden transformarse en un motor para ayudar a los demás. Su compromiso con las causas sociales y su visión del mundo lo convierten en una figura inspiradora para muchas personas.
