¿Mi bebé toma leche materna y no se llena? Causas y soluciones

La lactancia materna es un momento muy especial para la madre y su bebé, y por lo general, es gratificante. Sin embargo, en algunos casos, puede resultar molesta e ineficaz si el niño no consigue mamar lo suficiente. Si te preguntas "¿Mi leche no llena a mi bebé?", es crucial entender las posibles causas y cómo abordarlas.

Lactancia a demanda: ¿Qué significa?

Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida. Cada vez que el bebé pida pecho o parece que vaya a quererlo, hay que dejarle acceso al pecho para que pueda tomar tanto tiempo como necesite, tantas veces como lo requiera. De la cultura del biberón hemos importado los horarios a la lactancia materna.

Aumento de demanda y crisis de lactancia

Algunas madres, sobre todo durante algunas épocas de la lactancia, deben responder a una demanda altísima por parte del bebé, que puede ser alta tanto de día como de noche. Algunas crisis de la lactancia o baches de crecimiento cursan con un aumento de demanda, otras no. Existen otros aumentos de demanda no relacionados con la crisis. Un bebé puede pedir el pecho cuando no se encuentra bien, está nervioso o siente que algo raro pasa en su día a día.

Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más.

Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.

¿Qué ocurre durante estas crisis?

  • Aumento brusco de demanda: Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando.
  • Ajuste fino de producción: Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad.
  • Cambios en la succión: Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo.

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Problemas de agarre y posturas

"Debe intentar probar otras posturas en la que el niño y la madre estén cómodos, hasta conseguir el agarre del niño", afirma Begoña Sanchís, enfermera e integrante de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises (Valencia). Ten en cuenta que el bebé no chupa del pezón. Si lo hace así, es que se produce un "mal agarre". "Para detectar este mal agarre debemos observar si el bebé tiene la lengua al borde del pezón en vez de estar debajo del seno y las mejillas punzadas sobre el pezón. El bebé necesita más tiempo para obtener la leche que necesita. Por eso las tomas pueden llegar a durar hasta media hora.

Posturas comunes para la lactancia:

  • De acunamiento: Es la más tradicional lo más frecuente es coger al bebe con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé queda frente al pecho utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
  • Acunamiento cruzado: Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.

Problemas anatómicos que afectan la succión

Existen ciertas condiciones anatómicas que pueden dificultar la succión del bebé:

  • Anquiloglosia: Lengua sujeta en exceso al suelo de la boca por un frenillo sublingual corto.
  • Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
  • Retrognatia : Mandíbula inferior retrasada en exceso.
  • Paladar hendido y/o labio leporino: Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
  • Hipertonía: Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan.

Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento. En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma.

Disminución de la producción de leche materna

Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante. Como dice el comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría "El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño y el vaciado del pecho, por ello, cuantas más veces mame más cantidad de leche se producirá. La leche no se gasta, cuanta más toma el bebé, más produce la madre."

Causas de la baja producción de leche:

  • Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo.
  • Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches.
  • Uso de chupetes o tetinas antes de que la lactancia esté bien establecida.
  • Nutrición inadecuada y poca ingesta de agua.
  • Consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia.
  • Estrés.

Medidas para aumentar la producción de leche

Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad del Hospital Sanitas La Zarzuela pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia:

  • Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia.
  • Amamantar o extraer leche con más frecuencia.
  • Lactancia a demanda.
  • Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente.

¿Qué pasa si un pecho produce menos leche que el otro?

Aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.

Hipergalactia: Exceso de producción de leche

Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre.

Causas de la hipergalactia:

  • Mayor sensibilidad de la madre a las demandas del bebé.
  • Extracción excesiva de leche en las etapas iniciales de lactancia.
  • Uso excesivo de galactogogos.

Síntomas de la hipergalactia en la madre:

  • Notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse.
  • Goteo frecuente del pecho.
  • Despertarse por la noche con dolor en las mamas.
  • Obstrucción de los conductos o incluso mastitis.

Técnica del "reseteo del pecho" para regular la producción:

  1. Vaciar el pecho todo lo que sea posible con un extractor.
  2. Colocar al bebé en el pecho y dejar que succione todo lo que necesite.
  3. Regular la lactancia con lactancia en bloque o por horarios.

Huelga de lactancia

Cuando un niño deja de tomar el pecho de forma repentina, cuando ya está habituado y entrenado a hacerlo frecuentemente e instaurada la lactancia, lo primero a considerar es una “huelga de lactancia”, independientemente de su edad. A diferencia del niño que se desteta naturalmente, el que se pone en huelga no está conforme con la situación.

Señales de que el bebé no se llena

Si una madre cree que su bebé no se está llenando con la leche materna, debe consultar con un profesional de la lactancia.

Indicadores a tener en cuenta:

  • Numero de pañales mojados y sucios: El bebé debe mojar y ensuciar varios pañales cada día.
  • Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio.
  • Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche.

Conclusión

Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes. Siempre se deben tener en cuenta estas señales, y no el reloj, para decidir cuándo alimentarlo.

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