Ketty Garat es una de las voces periodísticas más respetadas de España contemporánea, una profesional cuya trayectoria ofrece lecciones sobre compromiso, actualidad y la forma en que el periodismo puede influir en la sociedad. A medida que Ketty Garat continúa su trabajo periodístico, su carrera sigue evolucionando. Ketty Garat es mucho más que un nombre: es una periodista respetada, formada, crítica y con una voz que contribuye al tejido informativo de España.
Congreso de los Diputados en Madrid.
Infancia y Formación
Ketty Garat nació el 2 de abril de 1982 en El Ferrol, La Coruña. Su infancia estuvo marcada por constantes mudanzas debido a la profesión de su padre, lo que la llevó a conocer múltiples colegios y ambientes culturales desde muy joven, por lo que asegura que tiene un máster en colegios públicos y concertados de España. En los últimos años de instituto, su numerosa familia -son siete hermanos- y ella iniciaron su aventura en el extranjero. En Nápoles, Ketty terminó el bachillerato con un premio honorífico.
Volvió a España en el año 2000 para hacer la carrera de Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos I, en Madrid. Compaginó los estudios con varias becas de periodista en la agencia de noticias Servimedia, con Félix Madero al frente, durante un año; en la cadena COPE y en Popular TV, donde estuvo casi cuatro años.
Primeros Pasos en el Periodismo
Tras licenciarse en Periodismo, Garat firmó su primer contrato profesional con Popular TV, donde se desempeñó principalmente en las secciones de Economía y Política, dos áreas que en España tienen una enorme influencia pública. A lo largo de su carrera, Ketty Garat ha contribuido a diversos medios importantes y ha ganado reputación por su rigor y compromiso con hechos verificables.
Trayectoria Profesional
Ketty Garat no solo trabaja en la redacción de un medio: también tiene presencia activa en redes sociales, donde comparte análisis, cobertura en tiempo real y reflexiones sobre acontecimientos actuales. A lo largo de los últimos años, Garat ha sido parte de coberturas que captaron la atención pública, especialmente en temas de política interna y controversias políticas.
Lo que diferencia a Ketty Garat de otros periodistas es su capacidad para traducir hechos complejos en historias humanas, conectando datos con experiencias personales o efectos reales sobre la vida de la gente. Ketty Garat también ha participado en eventos y conferencias donde se discuten temas relevantes del entorno mediático y social. El valor de un periodista no siempre se mide por la cantidad de seguidores o la fama mediática, sino por la capacidad de desafiar narrativas simples y ofrecer contexto profundo.
Ketty Garat, directora adjunta de The Objective.
Investigaciones y Controversias
La periodista Ketty Garat afirma que “bajo las alfombras” del Congreso de los Diputados “más que polvo hay basura, como la compra de votos” entre el Gobierno y los partidos de la oposición que se produce en cada proceso de negociación de los presupuestos generales del Estado, sobre todo cuando el primero no goza de mayoría absoluta. De ello habla en una entrevista concedida a Servimedia, y de lo que profundiza en su libro “Bajo las alfombras del Congreso” (Editorial Planeta, 2012), donde Garat destripa algunos de los acontecimientos informativos más relevantes de la última legislatura, y algunos también más íntimos y menos conocidos, vividos en primera persona.
De su investigación periodística para la redacción de su ensayo, afirma haber hallado bajo las alfombras del Congreso “más que polvo, basura; he encontrado basura y muchos motivos para la indignación ciudadana, como por ejemplo cómo se compra el voto en el Congreso”.
Ketty Garat desvela lo que piensan en el PSOE: "El material que viene es absolutamente letal"
Sobre este particular, revive la escena protagonizada por el exportavoz socialista en el Congreso José Antonio Alonso y el entonces portavoz de Unión del Pueblo Navarro (UPN) Carlos Salvador durante la primera votación de los presupuestos del Estado tras la ruptura del pacto entre el PP y UPN, que Garat ve como un ejemplo de “compra de voto tradicional”.
“Alonso le dice (a Salvador): ‘tienes cuatro millones’ y entonces Carlos Salvador le responde: ‘ya serán seis ‘, y Alonso le contesta: ‘vale, seis, pero repártelos tú entre tus enmiendas’”, según el relato que hace Garat.
Levemente decepcionada, Garat reconoce que cuando inició su actividad como periodista parlamentaria esperaba del Congreso “algo un poco más elegante, un escenario más exquisito, con alfombras milenarias, pero no un mercado en el que se negocia el voto con dinero y en el que, además, se grita el precio del voto como si fuera el precio de los melones”.
“Luego salen los nacionalistas congratulándose porque nunca han conseguido tanto por tan poco”, y esos son los entresijos.
Garat aclara que “Bajo las alfombras del Congreso” no es un libro solo crítico con el Congreso, “es un libro en el que debajo de cualquier alfombra te puedes encontrar cualquier objeto valioso que hayas perdido y que no encuentras, o también la explicación de una polémica que no murió antes de ser explicada, de que la conociéramos los propios periodistas”.
Pero también, agrega, “te puedes encontrar una cierta moderación de ciertas personas cuya fama les precede” y cita el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba: “Yo relato en algunos capítulos que pueden sorprender a algunos y cuyo protagonista es Rubalcaba, que es el malo malísimo para muchos en política, el ‘Maquiavelo’, según le definen algunos compañeros de partido, pero que no siempre ha sido el más malévolo”.
Preguntada por si los periodistas, como ha hecho recientemente el Rey, deben también pedir perdón en ocasiones, Garat responde que “por supuesto”. En este sentido, recuerda que en su día pidió excusas por el contenido de un vídeo “en el que hablaba de (María Teresa) Fernández de la Vega cuando durante tres meses a mí no me permitió preguntar en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, después de que lo hiciera de forma habitual”.
Tras aclarar que sobre el fondo de aquella denuncia periodística “no tengo que dar ninguna disculpa, porque lo cierto es que padecí esa censura durante tres meses, en la forma me equivoqué y lo explico en el libro”.
Por otra parte, no ve mal el uso periodístico de lo que se conoce como “micrófono abierto”, en el que una personalidad expresa algo creyendo que lo hace en la intimidad, y señala que no siempre estas situaciones son tan “accidentales” como parece.
“Bono ha tenido exabruptos enfrente de las cámaras, a un metro, viendo el piloto en rojo y curiosamente llamando ‘hijos de puta (sic)’ a los compañeros de su partido”. A su juicio, “en ocasiones los políticos se aprovechan de los micrófonos abiertos y hacen como que no saben que les están grabando, pero quieren que se sepa lo que dicen, dando la apariencia de que no sabían que le estaban grabando”.
“Eso en el Congreso ha sucedido muchas veces”, asegura.
Y aunque advierte de que “no todo vale en el periodismo parlamentario ni en ningún otro tipo de periodismo, también es verdad que cuando para obtener información el periodista se encuentra con el blindaje o el encorsetamiento excesivo, en cierto modo se rebela, y si un presidente del Gobierno jamás comparece ante los medios para dar explicaciones y la prensa intenta compensar esa circunstancia para obtener declaraciones en los pasillos del Congreso, no sólo entiendo que lo hagan, y yo lo hago, entiendo incluso que lo acompañen hasta la puerta del Parlamento y si no quiere, que no dé explicaciones, pero creo que la misión del periodista es intentarlo”. Frente a eso, lo que llama “infoxicación”, un exceso de información que también puede anular al periodista.
El caso de Francisco Salazar, exjefe de gabinete adjunto de Pedro Sánchez, sigue generando un profundo malestar dentro del PSOE. Ketty Garat, directora adjunta de The Objective, ha asegurado en El Análisis Diario de la Noche que las denuncias contra Salazar no eran desconocidas para el presidente del Gobierno: “Pedro Sánchez sí lo sabía, desde el año 2017”, ha afirmado, citando fuentes socialistas. Según Garat, Sánchez llegó a decir que “le iba a dar un toque, que iba a hablar con él”.
Garat ha insistido en que se trata de una “denuncia sostenida y reiterada” desde los tiempos en que Salazar trabajaba en Dos Hermanas. “Era uno de los hombres fuertes en el Gobierno y en el partido, en Moncloa y en Ferraz”, subraya, lo que agrava, aún más, la sensación de encubrimiento o dejadez por parte del entorno de Sánchez. Aunque desde el PSOE niegan haber tenido conocimiento previo de los hechos, las palabras de Garat desmontan ese relato y apuntan a una pasividad consciente por parte de Sánchez y su equipo. El caso ya no solo es una crisis interna: es una grieta en el discurso feminista del Ejecutivo.
Ketty Garat y el Caso Ábalos
La periodista Ketty Garat expuso en una intervención en la Tertulia de La Brújula con Rafa Latorre el entramado de nombramientos en empresas públicas vinculados a figuras del entorno de José Luis Ábalos, exministro de Transportes. Según su relato, la presidencia de ENUSA, la segunda más remunerada dentro de la SEPI, se utiliza para premiar y blindar a personas del Partido Socialista con antecedentes en su gabinete, derivando incluso hacia otras empresas estatales.
José Luis Ábalos, exministro de Transportes de España.
Un sueldo de 240.000 euros para el silencio
Garat recordó que la presidencia de ENUSA está dotada con 240.000 euros anuales, cifra que, según ella, sirve para "pagar el silencio" del exgerente del PSOE que encubrió los escándalos financieros de Ábalos. Este puesto, enfatizó, fue ocupado por Mariano Moreno, quien habría llevado consigo a diez personas vinculadas directamente con el partido, incluida una directora de Recursos Humanos.
Entre ese grupo se encontraba Leire Díez, la denominada como 'fontanera' que está siendo investigada por una presunta operación de desacreditación contra mandos de la Guardia Civil vinculada al entorno del presidente del Gobierno.
Migraciones de cargos socialistas
La periodista describió el fenómeno como una "migración" de personal del área de recursos humanos del PSOE hacia ENUSA, y apuntó que no es un caso aislado. Actualmente, el secretario general de Paradores, Ricardo Mar Ruipérez, fue jefe de gabinete de Ábalos.
Legado Familiar en la Armada Española
El 17 de julio de 2014, la entrega de reales despachos a los nuevos oficiales de la Armada española en la Escuela Naval fue como una reunión familiar para los Garat. Este linaje ferrolano, con dos almirantes en activo, los hermanos Juan y Manuel Garat Caramé, lleva cuatro generaciones ligado a la Marina.
Es un compromiso que renovó ayer una nueva generación de jóvenes, en este caso cuatro, en el acto castrense celebrado en la Escuela Naval. Fue una de las anécdotas de una jornada que se vivió con especial emoción en el recinto militar marinense, donde más de tres mil personas llenaron las tribunas de público y autoridades y que aguantaron estoicamente un sol sahariano para vitorear a los 131 oficiales que recibieron sus puestos en la Armada y a los 47 futuros guardiamarinas que juraron bandera.
Juan Garat Caramé fue el encargado de dirigir la operación Atalanta, el dispositivo de la OTAN contra la piratería en Somalia. Su hermano, Manuel, es el actual almirante jefe del Arsenal Militar de Ferrol.
Pero por un momento sus largos currículos de servicio en la Armada quedaron en un segundo plano, cediendo el protagonismo a sus hijos y sobrinos que ayer se graduaron en la Escuela Naval. Ambos hermanos no podían ocultar su satisfacción.
Jaime Garat González, destinado a la fraga Cristóbal Colón en Ferrol, es uno de los protagonistas de la jornada. «Es una gran satisfacción que el despacho me lo haya entregado mi padre y ha sido un placer. Cuando empecé tomé a mi padre como ejemplo, ahora sigo sus pasos y espero que en la carrera que empiezo ahora pueda asemejarme a él». El hijo del exresponsable de Atalanta lo tiene claro. Los años de estudio y trabajo en Marín han valido la pena.
«La Armada me ha dado la oportunidad de conocer el mundo, es una profesión muy bonita que espero que ahora que la empiezo de verdad la pueda desarrollar fielmente», explica. Su primo Rafael Garat Loureiro, hijo del almirante de la base de la ciudad naval, relata el sentimiento que le embarga tras recibir su despacho: «Siempre he tenido el objetivo de ir destinado a un barco y hoy [por ayer] se hace realidad ese sueño y aún es más bonito porque hemos tenido la oportunidad de que nuestros propios padres nos entreguen los despachos».
Para él, este último factor hará inolvidable este día: «Eso triplicó el aspecto emocional de este acto», reconoce. Su destino será la fragata Méndez Núñez. A su lado, su hermano Joaquín, espera emularlo el próximo año al enfilar la última etapa de su formación como guardiamarina en el centro marinense. Junto a sus primos y hermano, Juan Garat González, actual oficial de comunicaciones de la fragata Álvaro de Bazán, revivió su propia graduación en la Academia militar de la Armada.
