¿Por qué mi bebé tiene mocos en la garganta? Causas y tratamiento

Parece que el tándem mocos y bebé es algo de lo que ninguna madre se libra. Cuando tu bebé está congestionado y tiene mocos, es normal que como madre o padre sientas una gran preocupación, especialmente si se trata del primer catarro del bebé. Vamos a ver algunos consejos prácticos sobre cómo sacar los mocos a tu bebé y cuidar de su bienestar.

Cómo ALIVIAR la CONGESTIÓN NASAL en bebés 👶🏻👃🏻 (8 Remedios caseros ✅)

¿Por qué los bebés tienen mocos?

Cuando empieza a llegar el frío, es completamente natural que los bebés, sobre todo los más pequeños, tengan mocos. Piensa que su sistema inmunológico aún está en desarrollo, lo que los hace más susceptibles a infecciones respiratorias. En muchos casos, simplemente son el resultado de un resfriado leve o una reacción a irritantes como el polvo o el aire seco.

Si tienes hijos pequeños y han regresado a la escuela infantil o al colegio, lo más probable es que ya estéis en plena batalla contra los mocos. Parece imposible que entre septiembre y marzo no aparezcan; y a menudo no hay forma de desalojarlos por más que lo intentemos.

En los primeros meses de vida, el bebé está protegido por las defensas que su madre le transfirió durante el embarazo y la lactancia. Así, no tiene por qué resfriarse más que ella, sobre todo si quienes le cuidan tienen presente que la principal vía de contagio de los resfriados y de la mayoría de infecciones no es el aire, sino las manos. Por ello, no basta con evitar respirar o toser encima del pequeño: cualquier persona que haya estado resfriada (o que haya limpiado los mocos a un niño acatarrado) debe lavarse bien las manos antes de tocar a un bebé.

En nuestro sistema respiratorio siempre hay mocos, estos son la primera línea defensiva del organismo para “atrapar” los gérmenes que vienen del exterior. En ocasiones, si la infección progresa, comenzaremos a fabricar un exceso de moco que ya es evidente. Si la inflamación tiene lugar en la nariz, será una rinitis. Si la inflamación se produce en la garganta y además tiene dolor, tendremos una faringitis; si los virus inflaman principalmente la laringe y el niño presenta afonía o tos perruna, hablaremos de una laringitis. Y si la infección progresa y desciende a los bronquios, hablaremos de bronquitis.

¿Cuándo debo preocuparme por los mocos de mi bebé?

La presencia de mocos en bebés no siempre es motivo de alarma. Sin embargo, en ocasiones, los mocos pueden acumularse, bloqueando las vías respiratorias y haciendo que el bebé tenga dificultad para respirar. Además, la incapacidad del bebé para sonarse la nariz por sí solo agrava la situación.

Por ejemplo, si notas que tu bebé tiene mocos en la garganta y además presenta fiebre alta, rechaza la comida o está muy irritable, podría ser señal de una infección respiratoria más seria, como bronquiolitis o neumonía.

Si bien la mayoría de los mocos en bebés se pueden manejar en casa, hay casos en los que es importante acudir al pediatra.

Señales de alerta

  • Dificultad para respirar: presta atención si el bebé muestra signos de esfuerzo al respirar, como sonidos silbantes, ensanchamiento de las aletas de la nariz o un hundimiento del pecho.
  • Mucosidad persistente: consulta al pediatra si los mocos del bebé no mejoran después de 10 días.
  • Cambios en la mucosidad: presta atención a la textura y color.
  • Pérdida de apetito: observa si el bebé rechaza la comida de manera persistente o muestra signos de deshidratación, como una menor cantidad de pañales mojados o labios secos.

Cómo sacar los mocos a un bebé

Una de las preguntas más frecuentes de los padres es cómo sacar los mocos a un bebé de manera segura y efectiva.

1. Usa una pera de goma o aspirador nasal

Un método común y efectivo para quitar los mocos de tu bebé es el uso de aspiradores nasales anatómicos o en forma de pera. Estos dispositivos están diseñados específicamente para bebés. Coloca a tu bebé en una posición cómoda en la que puedas reclinarle la cabeza, hidrata sus fosas nasales con suero fisiológico e inserta la punta hueca en uno de los agujeros de su nariz. Si utilizas una pera, podrás apretar el cuerpo para hacer succión y extraer los mocos.

2. Solución salina para aflojar los mocos

Otra forma muy efectiva de limpiar los mocos del bebé es utilizando gotas de solución salina. Coloca al bebé en una posición semi reclinada y añade unas gotas de solución salina en cada fosa nasal.

3. Humidificador o baño de vapor

El aire seco puede hacer que los mocos en bebés se sequen y se endurezcan, dificultando aún más su eliminación. Por otro lado, el baño de vapor consiste en llenar la bañera con agua caliente y sentarte con tu bebé en el baño (sin meterlo en el agua).

4. Cambiar de posición

En ocasiones, los mocos en la garganta del bebé se acumulan cuando pasa mucho tiempo acostado en una sola posición.

5. Masaje nasal

Un masaje suave en el puente de la nariz del bebé puede ayudar a movilizar los mocos.

6. Hidratación

La hidratación es fundamental para que los mocos en bebés no se espesen. Si tu bebé es menor de seis meses, la lactancia materna o la leche de fórmula son su mejor fuente de hidratación.

Cuando los mocos se acumulan en la garganta de tu bebé, es probable que notes que tose más de lo habitual o que hace ruidos al respirar. Para quitar los mocos de la garganta del bebé, los métodos mencionados anteriormente, como el uso de solución salina, el humidificador y los baños de vapor, también son útiles.

Recomendaciones adicionales

  • Mantén una buena higiene infantil: utiliza jabones de manos adecuados tanto para ti como para tu bebé de manera frecuente para evitar la propagación de gérmenes.
  • Protege al bebé de los cambios bruscos de temperatura: abriga al bebé de manera adecuada en invierno y asegúrate de evitar exposiciones repentinas a corrientes de aire frío.
  • Evita el contacto con personas resfriadas: limita las visitas o el contacto cercano con personas que puedan estar enfermas.
  • Hidratación constante: si el bebé tiene la edad suficiente para beber agua, ofrécele líquidos de manera regular.
  • No fumes cerca del bebé: el humo del tabaco es un irritante grave que puede empeorar la congestión nasal y otros problemas respiratorios.

¿Qué hacer ante los síntomas del resfriado?

Si tu bebé se resfría, lo más importante es tener paciencia y prestar atención a la evolución de los síntomas. En general, los resfriados cumplen su ciclo y las molestias remiten una vez que termina.

Pero no siempre es así. La fiebre, la tos excesiva (que despierta al bebé), los ruidos en el pecho que no desaparecen con un cambio de posición y una mucosidad que no remite merecen una visita al pediatra.

En el caso de los más pequeños (bebés de 1 mes o 2 meses), es recomendable acudir al médico ante los primeros síntomas para descartar otras enfermedades.

Los expertos de Mayo Clinic explican que el tratamiento para el resfriado común en los bebés pasa, sobre todo, por el alivio de sus síntomas. Así, algunas cosas que podemos hacer son las siguientes:

  • Mantener el aire húmedo.
  • Ofrecerles líquidos.
  • Despejar sus fosas nasales (con lavados o con el aspirador), ya que este uno de los síntomas más molestos y el que más interfiere en su descanso, junto con la tos.

Remedios caseros para bebés con muchos mocos

Si tu pequeño tiene la nariz tapada, puede ser incómodo, especialmente si afecta a su alimentación o al sueño. Es importante aliviar rápidamente la congestión nasal para que tu bebé pueda respirar mejor. Si quieres saber cómo aliviar el malestar de tu bebé con la nariz tapada, existen métodos contrastados para reducir la congestión nasal.

¿Cómo quitarle los mocos a un bebé?

Si notas que tu bebé tiene congestión nasal y le molesta, puedes seguir este sencillo proceso de dos pasos para sacarle los mocos a tu bebé.

Repítelo cada pocas horas, preferiblemente entre 15 y 20 minutos antes de comer o acostarlo:

  1. Aplica una solución salina (agua salada) en gotas o spray. Dos gotas o pulverizaciones por fosa nasal son suficientes. Evita las gotas o los sprays nasales que contengan algún tipo de medicamento.
  2. Limpieza nasal con una jeringa. Limpia la nariz del bebé después de aplicar las gotas o el spray salino. Al usar una jeringa nasal, aprieta primero la jeringuilla y luego insértala en la fosa nasal del bebé. A continuación, suelta lentamente para aspirar el moco.

Después de cada uso, asegúrate de lavar bien la jeringa y otros accesorios con jabón y agua para garantizar la máxima higiene y evitar infecciones.

Existen otras maneras de aliviar la congestión nasal de tu bebé.

  • Un humidificador para bebés aporta un poco más de humedad al aire, lo que ayuda a diluir el moco y facilita la respiración de tu pequeño. Resulta especialmente útil cuando el aire seco aumenta la congestión.
  • Puedes darle a tu pequeño un baño de vapor. Deja correr el agua caliente en la ducha, cierra la puerta y quédate allí con tu bebé durante unos minutos (sin ponerlo bajo el agua). El vapor ayuda a fluidificar el moco, por lo que es un alivio natural.

Remedios eficaces para eliminar mocos de la garganta de tu bebé

Si tu bebé tiene congestión en el pecho, hay varias formas de aliviarlo y quitarle los mocos de la garganta. Los bebés son más propensos a este tipo de congestión porque sus vías respiratorias son pequeñas y no pueden eliminar el moco tan fácilmente como los niños mayores o los adultos.

Para ayudar a tu bebé a respirar más fácilmente y reducir la incomodidad:

  • Usa un humidificador de vapor frío en la habitación del bebé. Coloca la máquina cerca del bebé, pero fuera de su alcance. La humedad que genera el vapor frío puede ayudar a aliviar la congestión, ya que fluidifica las secreciones mucosas, lo que reduce los síntomas de la nariz tapada por la noche. Limpia y seca bien el humidificador cada día, siguiendo las recomendaciones del fabricante, para evitar la formación de moho o la presencia de bacterias.
  • Baño de vapor para bebés. Al igual que para aliviar la congestión nasal, los baños de vapor son útiles para reducir la congestión de pecho.
  • Paracetamol o ibuprofeno. Si tu bebé tiene fiebre, dolores o molestias por la congestión de pecho, puedes darle paracetamol o ibuprofeno para aliviar estos síntomas. Lee siempre con atención las instrucciones del prospecto del medicamento. Consulta al profesional de la salud de tu bebé o al farmacéutico para confirmar la dosis correcta y asegurarte de que sea seguro para tu hijo.
  • Aplicación de pomada en el pecho. Algunas marcas tienen productos para aplicar en el pecho especialmente formulados para bebés de más de 3 meses. Estos productos suelen contener ingredientes suaves y calmantes como eucalipto o lavanda para facilitar la respiración. Los productos estándar, formulados para niños mayores y adultos, no son recomendables para menores de 2 años por la potencia de sus ingredientes. Consulta siempre al profesional de la salud antes de usar cualquier producto de este tipo.

Los remedios caseros pueden ser muy efectivos para aliviar a tu bebé. Sin embargo, si los síntomas persisten o empeoran, consulta siempre a un profesional de la salud para que tu pequeño reciba el tratamiento más adecuado.

¿Qué significa el color de los mocos en los bebés?

El color de los mocos de tu pequeño puede decirte mucho sobre cómo se encuentra. Los mocos claros suelen considerarse normales, pero si son blancos, amarillos o verdes, pueden indicar una infección u otros problemas. Observar el color de los mocos de tu bebé puede ayudarte a determinar si su congestión es leve o si es el momento de consultar a un profesional de la salud. Aquí te explicamos qué puede indicar cada color.

Color del moco Posible significado
Claro Congestión normal o leve
Blanco o amarillo claro Posible resfriado
Amarillo brillante o verde oscuro Posible infección sinusal
Rojo, rosado o con sangre Irritación o sequedad
  • Moco claro: congestión normal o leve. El moco claro suele ser normal y demuestra que el cuerpo de tu bebé está funcionando bien. Los bebés generan moco claro para mantener la humedad y la higiene de sus vías nasales. En la mayoría de los casos, el moco claro no indica nada grave. La congestión puede estar causada por alergias o los primeros síntomas de un resfriado.
  • Moco blanco o amarillo claro: posible resfriado. El moco blanco o amarillo claro en los bebés puede ser un signo de que están luchando contra un resfriado u otra infección vírica, lo que hace que el moco sea más espeso.
  • Moco entre amarillo brillante y verde oscuro: posible infección sinusal. El moco de color amarillo brillante o verde suele ser una señal de que tu bebé está luchando contra una infección. Puede indicar una infección sinusal o una infección bacteriana en los senos paranasales. En estos casos, es importante consultar al profesional de la salud de tu pequeño para obtener más información.
  • Moco rojo, rosado o con sangre: irritación o sequedad. El moco con sangre puede deberse a la irritación o la sequedad de las vías nasales, a menudo causada por el uso de pañuelos o succión. Aunque puede parecer preocupante, generalmente no es nada grave a menos que persista o esté acompañado de otros síntomas.

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