Hoy se cumplen 50 años desde que Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo, perdiese la vida en la carretera con apenas 28 años. Aquella mañana del 16 de abril de 1973, el artista decidió viajar a Madrid en coche desde Valencia junto a su guitarrista, José Juesas Francés y el Dúo Humo, grupo musical al que representaba. El objeto del viaje era acudir al estudio de grabación para editar un sencillo que iba a salir, pero nunca llegaron a la capital: en una curva en el término municipal de Villarrubio, su flamante BMW 2800 L recién comprado se salió de la vía y dio varias vueltas de campana.
Nino Bravo, cuyo nombre artístico era Luis Manuel Ferri Llopis, nació en 1944 en Ayelo de Malferit, Valencia. Desde joven mostró su talento musical. Tras pasar por grupos como Los Hispánicos y Los Superson, encontró su éxito en solitario en 1969 con su presentación en el Teatro Principal de Valencia.
El 16 de abril de 1973, Lunes Santo, el reloj casi alcanza las ocho de la mañana. Nino Bravo, su guitarrista Pepe Juesas y el Dúo Humo, formado por Fernando Romero y Miguel Ciaurriz, inician viaje en Valencia con destino a Madrid. El genial artista valenciano se había convertido en el representante de este nuevo conjunto y, con el deseo de ayudarles, viajaban a la capital para producir su primer disco. En un BMW 2800 de reciente adquisición, se detuvieron en Motilla del Palancar dos horas más tarde de emprender la marcha para repostar y desayunar. Entonces nadie podía imaginar el triste final que le esperaba poco después.
En una curva del kilómetro 95, en el término municipal de Villarrubio, el vehículo, conducido por el cantante, se salió de la carretera y dio varias vueltas de campana. Sus tres acompañantes salieron del coche prácticamente ilesos, pero Nino Bravo no corrió la misma suerte. Fueron trasladados en varios vehículos particulares a Tarancón, donde en un pequeño hospital de monjas mercedarias recibieron las primeras curaciones, aunque debido a la gravedad de las lesiones tuvo que ser trasladado a Madrid con la única ambulancia de la que disponía el pueblo. Tristemente no llegó a tiempo, y el cantante murió a escasos kilómetros de la capital de España, ingresando ya fallecido en el Centro Sanitario Francisco Franco de Madrid, el actual Hospital Gregorio Marañón.
Nino quedó muy malherido mientras los demás ocupantes apenas sufrieron heridas de gravedad, siendo trasladado a la clínica de las monjas mercedarias, “Santa Emilia”, de Tarancón dónde se le dieron las primeras curas, introduciéndole una cánula de Guedel en la boca para ayudarle a respirar. Ante la gravedad de las lesiones internas que sufría el cantante, se llama a una de las dos ambulancias dependientes de la propia clínica, marca Seat 1500 matrícula CU-0539-A y se le traslada a Madrid, al centro sanitario “Francisco Franco” (hoy “Gregorio Marañón”), donde ingresa ya cadáver a causa de los politraumatismos que sufrió en la zona abdominal y que provocaron un neumotórax.
El Legado Musical de Nino Bravo
El secreto del éxito de Nino Bravo radica en su profunda voz, que unido al trabajo de compositores de éxito en la época como Manuel Alejandro, Augusto Algueró o El Dúo Dinámico, le permitió hacerse rápidamente conocido en todo el país. Pese a su corta edad, tiene un prolífico repertorio: entre 1970 y 1972, Nino Bravo lanzó cuatro discos al mercado donde era posible encontrar canciones tan recordadas como 'Mi tierra' o 'Te quiero, te quiero'.
Sin embargo Augusto Algueró le ofreció cantar el tema “Te quiero, te quiero” con el que consiguió un gran éxito surgiendo, del trabajo entre ambos, otros temas como Noelia, Esa será mi casa, Un beso y una flor, Libre, etc… A pesar de estos éxitos continuó sin tener suerte en los festivales.
Intentó participar dos veces en Eurovisión, perdiendo la primera vez ante Julio Iglesias con Gwendoline y la segunda a través del programa de Valerio Lazarov “Pasaporte a Dublín” en el que quedó en segundo lugar ante Karina, teniendo una suerte similar en el festival de Río de Janeiro y obteniendo un cuarto puesto en la III olimpiada musical de Atenas con el tema “El adiós” de Augusto Algueró en 1970.
Pronto, su fama traspasó fronteras, ya que sus canciones no solo fueron muy conocidas en España: su música se editó en Latinoamérica y alguno países europeos como Francia o Alemania. Incluso en Turquía o Angola resonó la potente voz de Nino Bravo.
Su quinto álbum fue póstumo y en él aparecieron temas como “América”.
El Recuerdo en Motilla del Palancar y Villarrubio
Ahora bien, lo que no todo el mundo conoce es lo que pasó en Motilla del Palancar en aquella parada previa al accidente. El nexo de unión con el tiempo lo encontramos, como casi todo lo que relacionó durante tres décadas a este pueblo conquense con la N-III, en el mítico Hotel del Sol. El anterior director del Hotel del Sol, Alberto Torres, muestra el mensaje de Fernando Romero. El paso del tiempo. Con orgullo, nos mostró el libro de honor. Un documento que en este establecimiento señero guardan como oro en paño. No en vano, en sus páginas han rubricado su firma un buen ramillete de personalidades de todos los ámbitos. Desde la política hasta el espectáculo, pasando por el deporte o la tauromaquia.
Una de esas notificaciones está fechada el 29 de agosto de 2017, y dice lo siguiente: «Después de más de 40 años paro de nuevo en este restaurante donde una mañana de abril, Lunes Santo, día 16... almorzamos un pepito de ternera cada uno de los cuatro que viajábamos. El más conocido, Nino Bravo, y el resto ya es historia...». Esta escueta semblanza la firma «a petición de mi amigo Quique Navarro García» (uno de los camareros del hotel) Fernando Romero, componente del Dúo Humo y que ese día viajaba con Nino Bravo en el coche.
Motilla del Palancar y el Hotel del Sol no son los únicos vestigios que quedan, imborrables como el tiempo e inalterables como la historia, de Nino Bravo en la N-III. En Villarrubio, donde el cantante escribió la última nota, todavía se le recuerda camino de medio siglo después de forma muy especial. En 2008, al cumplirse el trigésimo quinto aniversario de su muerte, se le rindió un homenaje y se le concedió su nombre a una calle del pueblo. Asimismo, a la entrada del municipio, en un punto cercano al lugar donde tuvo lugar el accidente, permanece como lugar de peregrinación de sus seguidores la Cruz de Nino Bravo.
A los pies de la misma, tres cerámicas con los escudos de Villarrubio, Aielo de Malferit -su pueblo natal- y Valencia ejemplifican el hermanamiento existente entre estas localidades, que el destino más trágico quiso que compartieran algo en común. También hay espacio para uno de los estribillos más bonitos jamás cantados.
Homenajes y Reconocimientos Póstumos
Bravo fue trasladado al hospital, pero no sobrevivió.Su funeral aún es recordado en la ciudad del Turia: más de 10.000 personas asistieron al entierro. Además de miles de fans que quisieron darle su último adiós, también estuvieron muchas caras conocidas que se trasladaron hasta Valencia para despedir al artista.
Hoy, cincuenta años después, Nino Bravo se mantiene como uno de los artistas españoles más reproducidos en plataformas: en Spotify tiene más de 1,3 millones de oyentes mensuales y 'Un beso y una flor' tiene más de 72 millones de reproducciones. Cifras de auténtica superestrella actual que demuestran que el legado del artista valenciano sigue muy vivo pese a llevar medio siglo muerto.
En Valencia han declarado 2023 como el año de Nino Bravo y debido a ello, hay organizados eventos durante todo el año, algo que está teniendo una gran recepción por parte de los vecinos de la ciudad: al homenaje al artista celebrado el pasado martes asistieron 2.000 personas. Además, el ya Hijo Adoptivo de la capital valenciana será recordado con conciertos tributo y su presencia quedará inmortalizada en la ciudad, ya que el jardín de Zaidía será renombrado como jardín Nino Bravo.
El Ayuntamiento de Aielo de Malferit, localidad natal del artista, atiende a la petición de la familia del cantante. El Ayuntamiento de Aielo de Malferit (Valencia) ha anunciado la clausura del espacio dedicado al cantante de "América" y "Libre" después de recibir un burofax de la familia del intérprete, fallecido en 1973, en el que se recoge que no se renuevan los contratos de cesión de bienes, marca e imagen del artista y, por tanto, el centro debe bajar la persiana.
Así lo ha indicado estos días el alcalde de la localidad, Juan Rafael Espí Mompó, quien, en un comunicado ha anunciado "el cierre inmediato del Museo Nino Bravo"."Atendiendo al burofax enviado al Ayuntamiento de Aielo de Malferit por la familia del cantante ayelonero Nino Bravo en el que se indica la no renovación de los contratos de cesión de bienes, marca e imagen del artista y donde explícitamente se dice 'no cuentan cono la autorización para hacer uso de la marca e imagen del artista' y continúa 'las instamos al cierre del museo de manera inmediata', por todo lo indicado anteriormente el Ayuntamiento se ve obligado al cierre y a la retirada de todas las imágenes de uno de los ayeloneros más ilustres de la población e hijo predilecto, por la voluntad de la familia de rescindir los contratos unilateralmente", señala el primer edil del municipio.
Espí asegura que "por todo el indicado anteriormente procedemos al cierre inmediato del Museo de Nino Bravo". Además, también ha comunicado que se va a proceder a "la retirada de todas las imágenes del cantante".
En un comunicado, los descendientes del artista han asegurado que «dichos contratos alcanzan ahora su fecha natural de vencimiento, y la familia ha decidido no proceder a su renovación, iniciando así una nueva etapa en la gestión y puesta en valor del legado del artista, con una visión acorde a su dimensión cultural y artística». Asimismo, este próximo mes de marzo acudirán a recoger todos los fondos del Museo Nino Bravo.
La familia ha insistido en que su decisión "no responde a una voluntad de confrontación, sino al convencimiento de que, tras dos décadas, corresponde abrir un nuevo ciclo que permita desarrollar proyectos de mayor alcance, siempre desde el máximo respeto a la figura de Nino Bravo y a su localidad natal".
Ayer reabrió el Museo Nino Bravo en Aielo de Malferit. Se ha hecho una gran remodelación y hay importantes novedades. "Se ha replicado la habitación que Nino tenía en su casa con los mismos objetos personales como la guitarra, los dos discos de oro, placas conmemorativas, colecciones de libros, talismanes... Sería como visitar su casa", recuerda Ledesma.
De la misma manera, hasta el 31 de mayo, RENFE presentará la exposición fotográfica Nino Bravo, destino a la eternidad.
El Impacto Transgeneracional de un Mito
¿Qué tiene la muerte y el paso del tiempo para que ciertos personajes dejen esa impronta única a nivel transgeneracional? Cuando Nino Bravo murió con 28 años al volante de su BMW de segunda mano en el municipio conquense de Villarrubio empezó a gestarse el mito. Ocurrió el 16 de abril de 1973.
"Nino Bravo pertenece a esa época dorada de la música en la que las madres compraban el disco y se lo ponían a los niños", explica Mariano Urraco, doctor en Sociología y profesor en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), que considera que el fenómeno está vinculado a la socialización de su música. "Las madres cantaban las canciones en casa porque, por regla general, no trabajaban fuera. Los niños de aquella generación se criaron con esas canciones, como pasó con Manolo Escobar o Camilo Sesto y, por eso, han trascendido durante tantísimo tiempo".
Con motivo del 50 del aniversario de su muerte, el programa Imperdibles de La 2 emite este domingo a las 21.30 h el documental Nino Bravo: Vivir, dirigido por Pilar Ávila y Miki Blanco, quienes han tardado seis meses en preparar este documento audiovisual que en el preestreno de Matadero en Madrid dejó a los asistentes en shock. Las hijas del artista, Amparo y Eva, no pudieron evitar los sollozos.
"Ha perdurado en el tiempo porque la gente lo ha seguido pidiendo, ha seguido comprando sus discos, le ha seguido escuchando, ha ido a los conciertos homenaje...", dice a EL MUNDO Amparo, la primogénita del cantante. "Mi padre es un fenómeno popular hecho por y para el pueblo. La gente le ha divinizado y ha creado un mito", sentencia.
El doctor Urraco profundiza más: "Basta que se asocie su canción Libre con algún producto como la telefonía móvil, como fue el caso de Amena, para tener un revival y que vuelva a ocupar un espacio para nuevas generaciones. Asociar algo con nuestra vida como el primer móvil o el primer coche para que esa canción esté vinculada a nosotros. Somos una sociedad que relaciona mucho de sus recuerdos con la música o las películas".
Es difícil no conocer a alguien que haya cantado a viva voz, intentando llegar a los tonos imposibles de Nino Bravo, alguna de las canciones del artista. Este domingo se cumple medio siglo de la muerte de Luis Manuel Ferri Llopis, fallecido a los 28 años a causa de un accidente de tráfico.
Detrás, dejó el legado de una carrera breve, pero tremendamente exitosa, siendo todo un creador del himno que ha sido capaz de trascendender el tiempo, las generaciones y ser eterno. Y es que su carrera apenas duró cuatro años, intensos pero siempre cerca de los suyos, de una tierra que todavía hoy le recuerda con la emoción de sus canciones.
Porque hablar de Nino Bravo es hacerlo de un sinfín de canciones que han estado a nuestro lado, en momentos nuestros que también han sido suyos, en celebraciones y lamentos, en idas y venidas que siempre le han tenido a él y a su voz como alguien cercano.
'Libre', 'Noelia', 'Un beso y una flor' o 'Cartas amarillas' son solo algunas de esas obras maestras que todavía hoy, 50 años después, se mantienen con nosotros, a nuestro lado, de la mano de una voz que nos acompaña pese al paso del tiempo y que seguirá marcando a quienes se encuentren con ella en el camino.
