¿Qué hacer si no sientes los movimientos de tu bebé?

Los movimientos de tu bebé se consideran un claro indicador de su salud; son una manera (consciente o inconsciente) de comunicar su estado de bienestar contigo y/o con el mundo exterior. El patrón de movimientos, la fuerza y la frecuencia son únicos para cada bebé.

Es importante que conozcas cómo es el patrón de movimientos de tu bebé, su fuerza y su frecuencia: si la actividad tiene lugar más a lo largo del mañana, de la tarde o la noche, así como su fuerza y frecuencia. A partir de las semanas 24/26 la madre suele tener claro el patrón de movimientos de su bebé de manera rutinaria.

El momento de empezar a percibir los movimientos de un bebé es distinto para cada mujer. Es posible que algunas mujeres noten los movimientos de su bebé a partir de las 16 semanas, aunque lo habitual es que entre la semana 18/24 la mayoría de mujeres ya perciban estos movimientos. Si eres primeriza o no.

¿Cuándo preocuparse por la falta de movimientos fetales?

Generalmente ninguna madre comienza a sentir estos movimientos antes de la semana 18. Los movimientos fetales son uno de los primeros de signos vitales del feto. Los fetos se mueven todos de manera distinta, dependiendo de la criatura serán mas intensos, con ritmo mayor o menor. A partir de la semana 28 de embarazo la intensidad de los movimientos es máxima.

Existen situaciones que pueden generar preocupación:

  • Ausencia total de movimientos que dura menos de dos horas.
  • Disminución de la percepción habitual de los movimientos fetales que dura menos de duras.

La ausencia de movimientos fetales es uno de los principales motivos de consultas de urgencias obstétricas, sobre todo durante el tercer trimestre.

¿Qué hacer para estimular el movimiento del bebé?

Como norma general, el bebé se mueve cuando la mamá está relajada. Por eso, muy probablemente, habrás notado que los movimientos fetales aumentan por la noche. Veamos algunos trucos para lograr que el bebe se mueva en el vientre:

  1. Tomar azúcar o alimentos dulces: Es recomendable que comas algo que te haga aumentar tus niveles de glucosa. Los alimentos ricos en azúcar como, por ejemplo, la fruta o el chocolate, son los más adecuados para este fin. ¡Atención! No sigas este consejo si sufres diabetes gestacional, por motivos obvios.
  2. Tumbarse hacia el lado izquierdo y ponerle música: También es recomendable que te sientes o te tumbes sobre el lado izquierdo intentando relajarte. A continuación, comienza a estimular a tu bebé mediante el masaje, la música etc. Durante la hora siguiente, tu bebé empezará a moverse con normalidad.
  3. Masajear la barriguita: A través del tacto puedes conseguir que tu bebé se mueva en la barriga, pues notará tus caricias y es posible, aunque no siempre ocurre así, que al notarte responda con movimientos.
  4. Escuchar la voz de papá: Este truco es un clásico. Más a menudo de lo que parece se consigue notar los movimentos fetales a través de la voz del padre, pues por algún motivo al bebé le gusta y responde a ella moviéndose.
  5. Activarse con algo de gimnasia: Subir las pulsaciones ligeramente a través de saltos, carrera ligera o sentadillas suaves, puede hacer que el bebé reaccione al movimiento y responda a él haciendo lo mismo.
  6. Practicar meditación: La conexión cuerpo-mente es increíble y si acudes a clases de meditación puedes experimentar cambios en este sentido, pues es posible que te enseñen a activar ciertos chakras que de algún modo propicien el movimiento del feto en la barriga.
  7. El truco de la linterna: Puede parecer algo extraño, pero en algunos casos funciona. Consiste en colocar una linterna encendida en la barriga y moverla por el vientre.

Movimientos fetales durante el embarazo

¿Cuántas veces se tiene que mover el bebé en el vientre?

¿Sabías que los bebés pueden hacer más de cuarenta movimientos dentro del vientre de la mamá? Nadar, estirar sus piernecitas, dar golpes, pataditas, empujones... Muchas de estas acciones son respuestas del bebé a ruidos externos o movimientos que hace la mamá. También pueden ser la respuesta a algunos alimentos que la mamá toma, como el azúcar.

Lo habitual, durante el embarazo, especialmente a partir de la semana 28 de gestación, es notar que el bebé se mueve varias veces al día. Pero, ante todo, no te asustes, es muy normal que haya temporadas o días en los que los movimientos sean muy frecuentes y otros en los que no sientas demasiados movimientos.

¿Qué le pasa al feto cuando la madre llora?

Debes saber que durante el embarazo el bebé siente lo mismo que la mamá, y con la misma intensidad. Eso significa que si lloras, tu bebé experimenta este estado emocional como si fuera suyo. Así pues, cuando la mamá llora, el feto lo nota y puede responder a ello de distintas maneras. Por ejemplo, puede reaccionar moviéndose más de lo habitual. El bebé dentro del útero de la mamá nota el estado mental de ella, y ello influye en su desarrollo.

Posiciones del bebé en el útero

¿Qué hacer si el bebé está de nalgas?

La forma más segura en que el bebé debe estar colocado al final del embarazo es la posición cefálica. Esto quiere decir que el feto se coloca en el útero de su madre con la cabeza hacia abajo. Si llegamos al último trimestre de embarazo y el bebé decide colocarse de nalgas, existen técnicas médicas para intentar que se dé la vuelta y se coloque apoyando la cabeza en la pelvis de la mamá. Por ejemplo, la versión externa.

Mi bebe está de nalgas. Ejercicios para ayudar a girarlo.

Pero también existen ejercicios y otras técnicas que nos podrían ayudar a que le bebé se coloque sin recurrir a las prácticas médicas. Prácticas como el yoga, el Pilates o la natación nos aportan durante el embarazo la posibilidad tanto de ejercitar nuestro cuerpo. Y en el caso del yoga, conseguimos conectar nuestro cuerpo y nuestra mente, buscar la calma y disfrutar de nuestro embarazo de una forma consciente.

Ejercicios para ayudar a que el bebé se coloque de cabeza

  • Postura de manos y rodillas: Practica esta posición sobre manos y rodillas durante 10 minutos y dos veces al día.
  • Ejercicio del gato: Colócate a cuatro patas, apoyando bien las manos y las rodillas en la colchoneta. Vigila que tu zona lumbar no se arquee. Entonces coge aire y encorva la espalda lentamente, como haría un gato enfadado que se eriza, luego ve soltando el aire lentamente a la vez que vuelves a la postura inicial. Debes hacer este ejercicio pausadamente, sintiendo el movimiento de cada vertebra.
  • Elevación de pelvis: Tumbada sobre una colchoneta, apoya bien la espalda en el suelo, ten cuidado con la columna lumbar. Dobla las rodillas y apoya los pies sobre el suelo. Eleva la pelvis despacio, cuando llegues arriba haz una pequeña pausa y baja lentamente, como si fueras apoyando la espalda vertebra a vertebra en el suelo.
  • Sentarse sobre la pelota: Siéntate sobre la pelota teniendo bien apoyados los pies en el suelo y sin arquear la espalda.
  • Postura del niño (yoga): Es también una "asana" de yoga que necesita cierta práctica, así que consulta con un especialista antes de realizarla por tu cuenta. Consiste en colocarse de rodillas sobre una colchoneta y bajar doblando la espalda hacia delante hasta apoyar la cabeza sobre los brazos, colocando un cojín bajo los brazos y el pecho.

Recuerda que antes de realizar cualquiera de estas actividades es mejor consultar a tu matrona o tocólogo. Ellos te podrán aconsejar su realización o no en caso de que existan contraindicaciones en tu caso.

Otras técnicas

  • Nadar: Nadar también puede ser de utilidad.
  • Sonidos agradables: Se basa en que el bebé oiga sonidos agradables en la parte baja del útero para intentar que se coloque.
  • Moxibustión: Se utiliza raíz de artemisa prensada en forma de puro para aplicar calor en ciertas zonas del cuerpo. El puro, una vez prendido, se dirige a ciertos puntos específicos, pero manteniendo una distancia con la piel de unos 4 cm, en particular se aplica en un punto conocido como “meridiano de la vejiga” que se encuentra en la cara externa del dedo meñique del pie. El tratamiento suele tener una duración de dos semanas con sesiones de 15 minutos. La moxibustión se utiliza en muchos casos combinada con la acupuntura, pudiendo potenciar su efecto.
  • Relajación y visualización: Es importante buscar un momento tranquilo y utilizar alguna técnica de relajación que conozcas. Una vez conseguido el estado de relajación, concéntrate en relajarte, en particular tu abdomen, y visualiza a tu bebé dando la vuelta y colocándose bien.
  • Haptonomía: Se la conoce como "ciencia de la afectividad" pues estudia las relaciones afectivas. En este caso se basa en estimular la comunicación entre la mamá y el bebé a través del tacto y conseguir una respuesta positiva del bebé. Coloca las manos en tu vientre y localiza la cabeza del bebé, después dibuja con las yemas de tus dedos y mediante suaves toquecitos el camino que debe recorrer el bebé hasta colocarla en tu pelvis. En ningún caso intentes masajear el abdomen ni empujar al bebé. Concéntrate y conecta primero con tu bebé. Tómate tu tiempo antes de intentar indicarle el camino sólo con suaves toques sobre tu piel.

¿Cuándo acudir al médico?

Si aprecias un cambio en la fuerza o la frecuencia en los movimientos de tu bebé, no esperes al día siguiente para acudir al hospital o contactar con tu matrona. Por si solo, un cambio en su movimientos no es información completa sobre cómo está tu bebé, por eso es importante que te valora una matrona/ginecóloga.

Muchas mujeres acuden al hospital porque están preocupadas por los movimientos de su bebé y finalmente todo evoluciona con normalidad. Si vuelves a percibir un cambio en el patrón de movimientos, no dudes en volver al hospital. No.

Si adviertes un cambio que te preocupe en la frecuencia o fuerza de los movimientos de tu bebé, no uses un detector de latidos fetales para valorar su bienestar. No, siempre es mejor acudir a tu matrona/ hospital en el momento que precibes un cambio o sientes que algo no va bien, no esperes a mañana.

A menudo, la muerte intrauterina tardía viene precedida de una percepción por parte de la madre de un cambio o una disminución de movimientos fetales (DMF), bien de su fuerza o de su frecuencia.

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