Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Es fácil que esto te desconciertes y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad.
En esta guía encontrarás señales para reconocerla, pasos claros para superarla y cuándo pedir ayuda profesional (IBCLC consultora de lactancia certificada/pediatría). Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.
La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses. Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra.
Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando. ¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda.
Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. ¿Qué hacer? Ajuste fino de producción.
Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo. ¿Qué necesitas?
Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos.
Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo. Suele durar 24-72 h, a veces unos días más.
Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).
Señales de Crisis de Lactancia vs. Otros Cambios
- Cambios del sueño pueden aumentar despertares sin ser crisis.
- La curiosidad distrae al bebé; ofrece el pecho en ambiente tranquilo o en semioscuridad.
Huelga de Lactancia (Rechazo Súbito)
La huelga es un rechazo brusco al pecho por un factor puntual (estrés, cambios, congestión). Requiere paciencia, piel con piel y ofrecer sin presión.
- La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación.
- Revisa boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada.
¿Qué Hacer Si Tu Bebé Solo Quiere Leche Materna?
La clave está en introducir alimentos con paciencia y siguiendo hábitos saludables. Si se trata de un bebé prematuro las pautas actuales de la introducción de la alimentación complementaria no son aplicables para ellos porque necesitan completar su desarrollo fuera del útero y por consiguiente, según la edad gestacional en la que nacieron pueden presentar un menor desarrollo madurativo, especialmente de algunas habilidades psicomotoras necesarias para iniciar la alimentación complementaria, como, poder mantenerse más o menos sentado, mostrar interés por los nuevos alimentos, tener la coordinación ojo-mano-boca….
Por lo tanto, hasta que llegue el momento en que muestre signos de estar preparado para comer otros alimentos diferentes, la leche materna será el alimento de referencia, no solo por sus múltiples ventajas a nivel nutricional e inmunológico, sino por su contribución en la maduración digestiva y neurológica del lactante prematuro.
Es cierto que los bebés, después de los seis meses de vida necesitan tomar otros alimentos para obtener algunos nutrientes que no pueden conseguir en suficiente cantidad a través de la leche. Pero que rechace comer otros alimentos más allá de los seis meses no es un motivo alarma, ya que, la leche, especialmente la materna, cubre sus necesidades y debe ser su alimento principal durante al menos los primeros doce meses.
Para ello, es necesario, que muestre interés por la comida, que se mantenga sentado con o sin apoyo, y para poder llevarse los alimentos a la boca, necesita haber desarrollado coordinación, mano-boca, a la vez de haber perdido el reflejo de extrusión, por lo tanto, el bebé puede necesitar algo más de tiempo para desarrollar todas estas habilidades.
Lo idóneo, es que, los padres, a partir de los seis meses ofrezcan otros alimentos al bebé, pero sin forzarle a comer. Porque mientras algunos bebés muestran mucho interés por la comida, y se comen sin rechistar cualquier mezcla de alimentos, otros siguen alimentándose casi exclusivamente de leche, con la consiguiente preocupación de sus padres.
Primero que nada y de manera general, diría que no es motivo de preocupación, sino más bien de actuación. Porque como ya he mencionado la leche materna es el alimento principal del lactante hasta los doce meses de edad. Un nutriente que se adapta a las necesidades del lactante algo que la leche de formula nunca podrá hacer.
En segundo lugar, es importante ser respetuosos con el bebé que no muestran mucho interés y/o le cuesta aceptar los nuevos alimentos. Es clave que los padres sean constantes, pero sin obligarle a comer. Muchas veces la aceptación hace necesario probar el alimento sucesivas veces hasta que sea aceptado, por lo que no hay más remedio que armarse de paciencia y no abandonar a la primera de cambio, sino de ir ofreciéndole alimentos con texturas y sabores diferentes, considerando que probablemente, necesite algo más de tiempo para acostumbrarse.
Al principio puede que apenas tome alguna cucharada, la idea, como se ha mencionado es ofrecerle y, sobre todo no obligarle jamás a comer, porque a medida que empiece aceptar, ira por sí solo aumentando la cantidad. Lo que está claro es que más pronto o más tarde todos los bebés empiezan a interesarse por los alimentos y comen.
Al fin y al cabo, la alimentación complementaria es complementaria no sustitutiva de la leche, e insisto que, está sigue siendo el principal alimento del bebé hasta los doce meses de edad.
Este, puede comer la comida que toman los adultos, adaptada a él. Este punto es especialmente importante para los bebés alimentados con leche materna, los cuales están acostumbrados a la comida familiar, puesto que el sabor de lo que come su madre pasa a la leche, por lo que, es normal, que no les gustan los típicos pucheritos de verduras y pollo que se les suele preparar.
Entonces, ¿por qué no ofrecerle los mismos alimentos que come el resto de la familia? Para ello tan solo es necesario que los padres coman una dieta saludable, a base de alimentos naturales, frescos y de temporada. Eso sí, para los más pequeños sin sal.
Además de comer lo mismo que papá y mamá también es importante comer en la mesa con ellos, no apartarlos y darles de comer en otros horarios diferentes al resto de la familia, con ello no solo contribuimos a que coma mejor, a que aprenda de forma temprana pautas de alimentación y hábitos nutricionales correctos, por supuesto, siempre que nosotros los tengamos.
Cuando un niño deja de tomar el pecho de forma repentina, cuando ya está habituado y entrenado a hacerlo frecuentemente e instaurada la lactancia, lo primero a considerar es una “huelga de lactancia”, independientemente de su edad. A diferencia del niño que se desteta naturalmente, el que se pone en huelga no está conforme con la situación.
El hecho de que un bebé esté inquieto mientras mama y que rechace el pecho, puede deberse a diversas causas. Si el bebé empezó a rechazar el pecho en la primera semana de vida, puede haber un problema de ingurgitación mamaria, en la que el lactante no es capaz de hacer un agarre efectivo y una adecuada transferencia de leche.
Otras causas del rechazo al pecho:
- Diferencias en los pechos o pezones.
- Diferencias en la eyección y producción.
- Si al bebé se le han ofrecido y ha usado tetinas como método para suplementar.
- El dolor de oídos y la congestión nasal pueden ser causa de un rechazo temporal.
- Excesiva alimentación complementaria.
- Vuelta al trabajo.
- Un nuevo embarazo.
- Retorno de la menstruación.
- Erupción de los dientes.
- Mordiscos.
- Cambios en el desarrollo.
- Sobreestimulación.
CRISIS de Lactancia de los 3 MESES 😭💦 [ 4 TIPS para Superarla ] || Embarazo y Bebés
Crisis de Lactancia por Etapas
- A las tres semanas de vida: La primera crisis de demanda destinada a aumentar la producción.
- A las 6-7 semanas: Alrededor del mes y medio, viven su segunda crisis. Pide más a menudo, cuando lo hace parece incómodo.
- Crisis de los 3 meses: Es la más “famosa” y compleja. El bebé de 3 meses tiene una succión muy efectiva, en escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. Hace tomas caóticas y no pide tan a menudo. La madre nota los pechos más blandos y la ganancia de peso del bebé disminuye. Esto le transmite la falsa sensación de rechazo y de producir leche insuficiente, así que este es el momento en el que muchas madres suplementan con fórmula artificial y ocurre el abandono paulatino de la lactancia materna.
- Al año de vida: Disminuye el ritmo de crecimiento y ya no necesitan comer tanto como antes.
- A los dos años de vida: Los niños experimentan un importante proceso de cambio y transformación hacia la independencia, pero esto les llena de inseguridades que afrontan mejor en el pecho materno.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia.
Otros Problemas Comunes en la Lactancia
Durante la primera semana, los bebés pueden perder un 10% del peso que tenían al nacer. A las dos semanas de edad, deberán haber recuperado ese peso perdido. Por supuesto, cada recién nacido es un mundo. De hecho, algunos niños crecen más lentamente que otros.
El aumento de peso mínimo habitual en un bebé suele ser el siguiente: Durante las seis primeras semanas de vida: 20 gramos/día (140 gramos/semana). Se debe amamantar al bebé a demanda, al menos, cada dos o cuatro horas durante el día y la noche en las primeras seis a ocho semanas. Los recién nacidos se deben amamantar durante 8 a 10 minutos en cada pecho.
Algunas madres pueden tener un retraso en el inicio de la producción de leche, lo que significa que la producción se ralentice en los primeros días o semanas de vida del niño. Otras madres, en cambio, pueden experimentar un bajo suministro crónico.
Los bebés que nacen antes de las 37 semanas pueden no tener la fuerza y energía necesarias para amamantarse bien y obtener toda la leche materna que necesitan. Por otra parte, es posible que también puedan sufrir de ictericia, deshidratación o tener problemas relacionados con el sueño.
Los recién nacidos con ictericia pueden tener un tono amarillento en la piel a causa de un exceso de bilirrubina. Esto puede provocar que los bebés tengan mucho sueño y pierdan el interés por recibir el pecho de sus madres.
Si te preocupa ver cómo tu hijo gana peso en muy poco tiempo, llévalo al pediatra cuanto antes para que te diga si está en su peso ideal o no en relación a su edad.
Consejos para Mejorar la Lactancia
- Revisar la postura del bebé a la hora de dar el pecho.
- Asegúrate de que tu bebé se está sujetando a tus senos correctamente.
- Amamanta con frecuencia.
- No uses chupetes durante las primeras cuatro a seis semanas.
- Debes tratar de mantenerlo despierto haciéndole cosquillas en los pies, cambiando su posición para que se alimente, cambiándole el pañal, haciéndole eructar, etc, durante los 20 minutos que debe durar cada sesión de amamantado.
Para corregir estos problemas puedes aumentar la frecuencia para dar el pecho al niño, extraerte la leche entre comidas para dársela después con un biberón o añadir a tu dieta alimentos que puedan favorecer la cantidad de leche que puedes producir.
Si tienes problemas con la cantidad de leche que puedes extraer para alimentar a tu hijo o pezones planos que impidan que el niño pueda mamar bien. Lo mejor será combinar diferentes formatos para alimentarlo correctamente.
La Importancia de la Leche Materna
La gran importancia de este alimento radica en que le proporciona al recién nacido la protección frente a muchas enfermedades, favorece su desarrollo cognitivo y facilita el establecimiento de un apego seguro.
Los alimentos deben ser adecuados, es decir, deben aportar suficiente energía, proteínas y micronutrientes para satisfacer las necesidades nutricionales de un niño en crecimiento. La transición de la lactancia materna exclusiva a la plena utilización de los alimentos familiares es un periodo muy vulnerable.
De los seis a los doce meses de vida es un momento importante para que como mamá establezcas unos buenos hábitos de alimentación, ya que es en esta etapa cuando desarrollan principalmente el gusto o rechazo hacia determinados alimentos, creando sus preferencias alimenticias.
Estrategias para Fomentar la Alimentación Complementaria
- Aplicar el Baby Led Weaning.
- Sentarlo a la hora de comer en familia.
- Evitar crear altas expectativas respecto al acto de comer.
El «momento comida» tiene que ser algo natural, por lo que es importante crear un ambiente relajado y agradable en las comidas que el bebé percibirá. El bebé comerá a su ritmo, según adquiere habilidades.
¿Por Qué y Cuándo Ocurre la Crisis de la Lactancia?
La crisis de la lactancia ocurre cuando el bebé de repente pide mamar constantemente, coincidiendo con algunos brotes de su crecimiento. Hemos pasado los primeros días después del nacimiento de nuestro bebé aprendiendo a entender sus necesidades.
Y de repente, sin saber por qué, el bebé quiere mamar constantemente, parece no saciarse y llora enrabietado si no le ofrecemos enseguida el pecho. Incluso puede regurgitar, pero sigue queriendo estar enganchado al pecho sin parar de comer.
Tras notar durante los primeros días de la lactancia los pechos llenos de leche, se da cuenta de que esa sensación ya no es tan intensa. Incluso puede notar el pecho blando, hasta el punto de creer que se ha interrumpido la secreción de leche. Pero eso no ha ocurrido.
Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo. La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian.
En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.
A las pocas semanas de nacer cuando el bebé necesita aumentar la producción de leche y la forma que tiene para hacerlo es estimular a su mamá succionando y vaciando el pecho, de forma que el cuerpo de la mamá capte la información y empiece a segregar mayor cantidad de leche.
Pero llegamos a las 6-7 semanas de vida y de repente, aparece la segunda gran crisis de lactancia. Es la crisis más compleja, duradera y difícil de afrontar.
A estas alturas el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, tiene fuerza y capacidad para mamar, así que lo hace de forma muy eficiente: en muy poco tiempo es capaz de terminar la toma. Y si antes estaba encantado de estar enganchado al pecho, dejando que mamá le acariciase y hablase ahora prefiere comer rápido y curiosear todo lo que hay a su alrededor.
Probablemente la ganancia de peso sea menor. A partir de los tres meses los bebés ralentizan su ganancia de peso de forma natural.
La leche ya no se acumula en el pecho como al principio. Es necesario que el bebé succione unos minutos para que empiece a fluir con la velocidad que nuestro bebé precisa.
Consejos Finales
- Ten paciencia. Poco a poco todo volverá a la normalidad.
- Busca un lugar tranquilo para amamantar al bebé.
- Da el pecho a tu bebé antes de que se enfade.
- No intentes obligar al bebé a comer.
Preferencia por un Pecho
Es bastante común que los niños tengan inclinación por un pecho en lugar de otro. En madres primerizas les puede suscitar sorpresa, pero si ya han tenido más hijos es algo que pueden haber vivido con anterioridad.
Cuando esa primacía de un pecho sobre otro se produce desde el comienzo de la lactancia, puede estar derivada por dificultades en el proceso de amamantamiento. "Desde heridas en los pezones que han hecho que den de mamar mucho menos de un pecho y por tanto esté menos estimulado, o incluso dificultades por tensiones musculares, tortícolis en el bebé, problemas con el agarre", comenta la experta.
Los bebés pueden haber sufrido alguna dificultad en el parto o nacer con tortícolis, lo que les causa molestias en determinadas posturas y, por tanto, prefieren el otro pecho. En el caso de la madre, al principio algunas mujeres tienen problemas hasta que se establece una buena técnica de lactancia y eso puede hacer que ofrezcan más una mama que otra si tienen alguna grieta, por ejemplo.
Es una realidad que siempre hay un pecho que produce más que otro. Habitualmente el pecho derecho suele tener algo más de producción, pero eso no es una regla para todas las mujeres. Hay distintas razones, pero entre ellas hay que considerar una de mayor gravedad, que no es común, pero conviene conocer.
Cuando el rechazo a un pecho es muy repentino, después de meses de lactancia, podría ser porque se ha desarrollado un tumor en la mama. "Es algo que desde luego no es habitual, pero podría ocurrir y el bebé detectar cáncer en ese pecho. Incluso podría intentar aumentar la producción con el sacaleches, pero hay que ir con cuidado porque igual sigue sin preferir ese pecho y por tanto quedar leche retenida y aumentar el riesgo de mastitis".
La realidad es que un bebé podría alimentarse solo de un pecho, aunque cuanto más pequeño sea, más puede revertirse la situación para procurar que coja también el otro pecho. En estos casos es muy aconsejable acudir a una consultora certificada de lactancia para que valore la situación y determine si hay algún problema subyacente que no se está teniendo en cuenta.
Cuando el niño es más mayor y lleva tiempo mamando sobre todo de un pecho, es más difícil convencerlo de que también lacte del otro. Entre otras razones porque al haber menos producción en esa mama, la leche "puede ser más rica en sodio y eso también aumentar su rechazo. Al final es la pescadilla que se muerde la cola".
Con respecto a la madre, el único problema para ella, si no hay otros detrás, de que su hijo prefiera un pecho sobre el otro es que a nivel físico va a producirse una asimetría en el volumen de las mamas. "Pero esto no debe ser un problema. Se puede seguir amamantando sin problemas a un bebé con un solo pecho.
En esta crisis de lactancia suponemos que el bebé ya va a comer cada día un poco más y, quizá, empiece a mamar un poco menos. La teta no la dejan, ni tienen intención.
La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos en esta etapa. Se regulan y siguen mamando, por lo que no dejan de comer.
Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé.
