¿Cuántas abejas nacen al día en una colmena?

Las abejas, Apis mellifera L., son insectos sociales que viven en colonias perfectamente organizadas donde cada uno de los individuos se encarga de una función determinada de acuerdo con su desarrollo físico y edad.

Las abejas son insectos eusociales, es decir, que tienen una importante estructura social organizada en castas. En una colmena podemos encontrar a las obreras que se encargan de conseguir el alimento y que son infértiles, los zánganos machos cuya función es fecundar, y finalmente a la abeja reina, que es la única abeja hembra de la colonia con capacidad de reproducirse y producir a las crías.

Sin los insectos polinizadores, muchas plantas y árboles no podrían formar sus frutos y semillas para reproducirse. Entre ellas, el 75 % de las 115 especies vegetales más cultivadas para la alimentación humana dependen de estos sistemas para crear los alimentos que consumimos. Por ello, el importante descenso en el número de polinizadores que se ha podido observar en los últimos años es muy preocupante a nivel mundial.

Las abejas polinizan hasta el 85% de todas las plantas con flor. Esto se debe a que, en muchas especies, las crías se alimentan exclusivamente de néctar y polen. Por ello, las abejas obreras han de estar constantemente buscando comida con la que alimentar la colmena.

CICLO de VIDA de las ABEJAS 🐝 (Reinas, Obreras y Zánganos)

La abeja reina: El corazón de la colmena

Cada colonia tiene una reina. La reina es la única abeja fértil de la colmena y es la encargada de poner los huevos que formarán las nuevas generaciones de abejas. Físicamente, se diferencia del resto de abejas por su abdomen más alargado.

La abeja reina se distingue de las demás porque su tamaño es mayor, particularmente cuando está en etapa reproductiva. En promedio miden 2 centímetros, que si comparamos con los 1.5 centímetros de las abejas obreras vemos que se trata de un tamaño considerable.

Aparte de poner huevos, la abeja reina se encarga de la cohesión de la colmena mediante la emisión de feromonas.

La responsabilidad de estas abejas es reproducirse con los machos zánganos y producir los huevos fértiles. Solamente se necesita a una abeja reina por colonia porque ella produce todos los huevos necesarios para la colmena. Aunque parezca sorprendente, esto es posible porque junta dentro de sí hasta 5 millones de células espermáticas del macho que irá utilizando poco a poco durante toda su vida.

Para imaginar la capacidad reproductiva de la reina, contempla que diariamente cada abeja reina coloca alrededor de 2 mil huevos. Por la importante capacidad reproductora y por la responsabilidad de producir toda la descendencia de la colmena, es que el tamaño es mayor que en otras castas.

Otros elementos morfológicos que sirven para diferenciar a las abejas reina físicamente del resto son las alas pequeñas, y abdomen largo, suave y liso. Este último está más desarrollado que en otras abejas porque dentro está el oviducto responsable de la formación de huevos. En cuanto a las alas, estas son pequeñas porque sus actividades diarias no requieren vuelo.

La abeja reina nace a partir de un huevo, igual que en las otras castas. Sin embargo, nacerá en una celda especialmente grande a comparación con las del resto. Después del huevo viene la fase de larva, que es la fase activa de alimentación antes de la metamorfosis. Aparece de 3 a 5 días después de puesto el huevo.

Aquí todas las larvas son alimentadas por jalea real durante los primeros 3 días, que es fabricada por las abejas obreras desde su glándula hipofaríngea.Pasado este tiempo es cuando se marca la diferencia de quién será la abeja reina en la alimentación, determinado por la alimentación especial que recibe. Las princesas que serán las futuras reinas van a ser alimentadas durante toda su fase por jalea real, algo que no sucede en las obreras ni en los zánganos. Esta sustancia tiene una alta cantidad en proteínas, y es el contenido lo que provocará que las abejas tengan fertilidad al ser adultas.

Una vez que almacena suficiente alimento en la etapa larval, pasará al estado pupal por 7 días para llevar a cabo la metamorfosis, en donde se mantiene inmóvil y estática. Aunque parezca que está encerrada, dentro están sucediendo muchos eventos para la siguiente fase.

Pasado el tiempo saldrá la abeja reina completamente formada, que sale a vuelos de reconocimiento para encontrar un zángano para comenzar su vida reproductiva. La abeja reina vive de 2 a 5 años, aproximadamente. El envejecimiento será observado por una disminución en la capacidad de producir huevos, hasta que termina por morir.

En esta etapa es indispensable sustituir a la reina para mantener a la colonia viva, y para ello existen dos vías. En la primera se preparará una nueva princesa, con la mencionada alimentación larval especial a base de jalea real, para que sustituya a la abeja reina que está por morir. La otra opción es adoptar a una reina de otra colonia que ya tenga una abeja reina.

Las reinas no son criadas en las típicas celdas horizontales del panal, sino que sus celdas son construidas para ser de mayor tamaño y en posición vertical.

La celda que dará origen a una reina, es denominada celda real, tiene la forma de una caja de maní, de aproximadamente 2 a 2,5 centímetros de largo.

Una reina nace de un huevo fecundado; de él sale una larva que al ser alimentada durante todo su desarrollo con jalea real dará lugar a una abeja reina. La celdilla que dará lugar a una reina, se denomina celda real o realera. Es una celdilla mucho más grande, midiendo aproximadamente 2 a 2,5 centímetros de largo. Las abejas obreras nodrizas llenarán esta celda real con una gran cantidad de jalea real operculandola entre el 6º y 8º día, hasta el día 16º de la puesta del huevo nace la reina virgen.

En una colmena bien organizada y en correcto funcionamiento, debe existir una sola reina.

Aproximadamente cinco días después de salir de la celda, la reina virgen hace unos vuelos de fecundación. Hace varios vuelos en un período de dos o tres días, y puede copular con diez o más zánganos. Guarda el esperma de los zánganos en un órgano especial, la espermateca, y no copula más después de este periodo.

El porqué la abeja reina se aparea con muchos zánganos ha sido y es debate de muchos trabajos, pero sin duda aumenta la diversidad genética de su colonia, en virtud de que las obreras son todas hijas de la misma madre, pero no del mismo padre. Esto explica porqué dentro de la colmena podemos identificar camadas de obreras con diferentes coloraciones.

Alrededor de cinco días después de los vuelos de fecundación, la reina comienza a poner huevos. Durante periodos favorecedores una reina buena puede poner más de 1500 huevos al día. Factores que afectan la postura son: el clima, el néctar y la recolección de polen, el tamaño de la reina, y la condición de la colonia.

La reina sigue un orden en la postura, la que realiza en forma de espiral. Inicia la postura en el centro del panal y sin dejar espacios o celdillas libres pone un huevo en la cada celdilla.

Una buena reina y en plena época de recolección de néctar puede llegar a poner hasta 3.000 huevos diarios.

Las reinas se pintan en la parte superior del tórax con el fin de mantener un control del año en que fueron puestas en la colmena.

Existe un código internacional de colores aceptado por todos los apicultores que identifica el año de nacimiento de una reina: Azul (años terminados en 0 ó 5), Blanco (terminados en 1 ó 6), Amarillo (terminados en 2 ó 7), Rojo (terminados en 3 ó 8) y Verde (terminados en 4 ó 9).

Otras características de la abeja reina:

  • Carece de aparato recolector de polen porque no tiene responsabilidad de conseguir alimento.
  • Típicamente existe una sola por colmena, y no pueden existir colonias sin abeja reina.
  • Tiene capacidad de picar, pero solamente lo hace para pelear con otras reinas para disputarse una colonia.
  • Secretan feromonas mandibulares que actúan diferente sobre cada casta. Por un lado, atraen a los zánganos para que puedan fertilizarlas, y por otro mantiene al enjambre junto. Estas feromonas además tienen capacidad regulatoria, porque mantiene en orden a la colmena en cuanto a que no sea agresiva, mientras que al mismo tiempo estimula el trabajo y laboriosidad.

Las abejas obreras: El motor de la colmena

Las abejas obreras son las otras hembras de la colmena. En la colonia, conviven distintas generaciones de abejas obreras que trabajan de manera conjunta y coordinada, y, en función de su edad y las necesidades de la colonia, realizan diferentes tareas.

Nada más emerger del opérculo, durante aproximadamente los primeros 12 días, se dedican a labores de limpieza manteniendo las celdas de cría limpias. Debido al desarrollo de sus glándulas hipofaríngeas son capaces de producir jalea real, de modo que se dedican a la alimentación y cuidado de la cría.

Después de ese tiempo se atrofian las glándulas de producción de jalea real y se desarrollan las glándulas cereras, por lo que durante una semana se dedicarán principalmente a labores de construcción de panales y su mantenimiento. Más tarde, durante casi otra semana, saldrán ya a la piquera para vigilar la entrada, y harán vuelos de reconocimiento de su entorno.

Finalmente, en la última parte de su vida, unas 2-3 semanas, se encargarán de la recolección de néctar, polen, propóleos y agua del exterior.

En tamaño, las obreras son más pequeñas que las reinas. Su longevidad es variable y depende en gran parte de la época del año en la que nazcan.

Las obreras son unos animales con una biología muy curiosa en varios aspectos. Uno de los más sorprendentes es el hecho de que a lo largo de su vida desempeñen diferentes labores de una forma secuencial, relacionadas con la edad y las necesidades de la colonia.

En el caso de que se produzca la orfandad de la colonia debido a la pérdida de la reina, se origina un descenso en los niveles de feromonas reales que circulan dentro de la colonia. La feromona real tiene un efecto inhibitorio en el desarrollo de los ovarios de las obreras y cuando los niveles bajan dentro de la colmena algunas obreras, denominadas obreras ponedoras, pueden activar sus ovarios y comenzar a poner huevos no fecundados que originarán zánganos. La puesta no es homogénea y aunque cada obrera pone un único huevo en cada celdilla, podemos encontrar varios en una de ellas, lo que nos indica obviamente que varios animales han utilizado la misma celda.

Las hembras obreras eligen larvas de menos de tres días de vida, cuando quieren sustituir a una reina no productiva, enjambrar para expandir la colmena o cuando ésta muere por enfermedad o ataque de depredadores (como el ave abejaruco).

La jalea real es una sustancia secretada por las glándulas hipo faríngeas de las obreras nodrizas, de 5 a 15 días de edad. Es muy rica en proteínas y en la reina causa un precoz desarrollo en su metamorfosis. Se compone de polen, néctar, agua y enzimas hasta crear una sustancia cremosa, de color blanco, altamente nitrogenada y con gusto amargo-ácido.

Las abejas obreras tan solo viven unos 45 días en épocas de fuerte floración. Para reunir un kilo de miel hacen falta 2.540 abejas volando 156 kilómetros cada una para que cada abeja libe néctar en 3.900 flores. La producción de una colmena completa y fuerte varía según su salud, territorio, floración y clima, desde 12 kilos en La Alcarria a 30 kilos en zonas de Extremadura o Galicia.

Tareas de las abejas por edad

Los zánganos: El rol masculino en la colmena

Los zánganos son los machos reproductores, encargados de la fecundación de las reinas y, en algunas situaciones, colaboran en la ventilación de la colmena. Cuando la reina, al ir a depositar el huevo en la celda, detecta que ésta tiene mayor tamaño que el de una obrera, deposita en ella un huevo sin fecundar, que dará lugar a un zángano.

Los zánganos son los elementos masculinos de la colonia y su función principal es fecundar a las reinas en los vuelos nupciales. Están desprovistos de aguijón y se identifican facilmente por sus grandes ojos compuerstos.

Las colonias comienzan a criarlos en primavera y su número dentro de la colmena es variable, generalmente en una colonia bien poblada hay varios cientos. En los climas templados y si las condiciones ambientales son buenas, pueden estar presentes en las colmenas hasta el comienzo del otoño.

Normalmente a finales de verano o comienzos del otoño suelen ser expulsados de la colonia. La expulsión también puede producirse en otra época del año si el flujo de néctar que llega a la colmena disminuye.

Se caracteriza por su cuerpo más robusto y de mayor tamaño que las obreras. También tiene unos ojos más grandes y unas antenas más largas. Carece de aguijón.

Zángano

Ciclo de vida de las abejas

La reina, una vez fecundada, comienza con la puesta de los huevos pasados unos días. Éstos son blancos, cilíndricos y alargados, de una longitud entre 1.3 a 1.8 mm. La fase de huevo tiene una duración de tres días. A medida que se desarrolla el embrión en su interior, el huevo se va inclinando, hasta quedar tumbado en el suelo de la celda.

La pequeña larva recién nacida está enroscada como un arco que, al crecer, va aumentando su curvatura cada vez más. Presenta un color blanquecino, sin ojos ni antenas. Tras el nacimiento, estas larvas sufren mudas consecutivas que contribuyen a su crecimiento.

La duración del estadio larvario es distinta en las diferentes castas, siendo inferior en la abeja reina que en las abejas obreras y los zánganos. Durante esta etapa, son alimentadas por las abejas nodrizas (abejas jóvenes), que les darán jalea real los tres primeros días de vida y posteriormente pan de abeja (mezcla de polen y miel) hasta que pasen al estado de pupa. Esto no es válido para aquellas destinadas a ser reinas, que continuarán alimentándose de jalea real.

En el último estadio larvario, las obreras adultas operculan la celda con una capa de cera, y la larva construye un capullo (pupario) de seda en el que ocurrirá la metamorfosis hasta la formación del adulto.

La metamorfosis comienza por un estrechamiento de los anillos que se convertirán en la región cefálica y torácica, y sigue con la diferenciación de las tres partes del insecto (cabeza, tórax y abdomen) y la de sus extremidades torácicas (patas y, finalmente, alas). Los ojos compuestos son la primera estructura que empieza a tomar color, cambiando de blanco a violeta. Poco después, el resto del cuerpo comienza a tomar la coloración de la abeja adulta.

Una vez el adulto se ha formado, emergen de la celdilla rompiendo el opérculo con las mandíbulas.

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