Mi Bebé No Para de Moverse: Causas y Qué es Normal

Si has sido padre o madre recientemente, es posible que te haya sorprendido la frecuencia con la que tu bebé recién nacido mueve sus brazos y piernas. Incluso, quizás has presenciado esos momentos en los que intenta, sin éxito, llevarse la mano a la boca.

Pero, ¿por qué sucede esto? En los primeros años de vida de un bebé, “se produce la mayor adquisición de habilidades desde el punto de vista motor, de desarrollo de los sentidos y del lenguaje, y de relación con el entorno que nos rodea”, según la Guía Práctica para Padres de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Las diferentes habilidades que adquiere el bebé se dividen en 4 tipos, entre ellos:

  • Motor grosero o control de la postura.
  • Motriz coordinado.
  • Lenguaje.
  • Habilidades sociales.

Desarrollo Motor Grosero o Control Postural

El desarrollo motor grosero es fundamental en los primeros meses de vida del bebé. Veamos cómo evoluciona este aspecto:

Recién Nacido

  • Sus piernas están flexionadas y encogidas sobre el abdomen.
  • Sus brazos permanecen flexionados, con las manos cerradas y la cabeza pegada a la cuna.
  • Puede permanecer inmóvil durante mucho tiempo.
  • Tumbado bocabajo, sobre su abdomen, hace movimientos de reptación y puede girar la cabeza.
  • Tumbado bocarriba, patalea alternativamente.
  • Sentado, su tronco y cabeza se caen hacia delante.

Niños de un Mes

  • Se observa mejor coordinación de la succión y deglución.
  • Persiste una posición corporal en flexión con inestabilidad de la cabeza.
  • Sus movimientos son bruscos y descoordinados.
  • Gira la cabeza y durante unos segundos puede separarla de la cuna.
  • Da pequeñas patadas y los codos se mantienen todavía flexionados.

2 Meses

  • Apoyado sobre su abdomen, comienza a elevar la cabeza durante unos segundos y sentado comienza a sujetarla, aunque todavía inestable.
  • Apoyado sobre su espalda, patalea con fuerza de forma alternante y simétrica.

Alrededor de los 3 Meses

  • Sus movimientos son más coordinados.
  • Mejora la sujeción de la cabeza, pudiendo elevarla con mayor facilidad y durante más tiempo.
  • También es capaz de flexionar y extender sus piernas.

Próximo a los 4 Meses

  • Cuando se le intenta sentar, su cabeza ya va alineada con el tronco y ya es capaz de sujetarla.
  • Boca abajo puede levantar el tronco apoyándose en los antebrazos y, con el paso de las semanas, apoyándose también en las palmas de las manos.

A los 5 Meses

  • Presenta más movimiento en brazos y piernas.
  • Intenta tocar sus piernas con las manos.
  • Inicia el giro lateral o volteo del tronco.
  • Al intentar sentarlo colabora, avanzando su cabeza con relación al tronco.

El Bebé de 6 Meses

  • Puede mantenerse sentado con un mínimo apoyo de sus manos por delante.
  • Tumbado bocarriba, si se le ofrece un dedo, puede levantarse y quedarse sentado.
  • Su espalda está cada vez más recta y voltea para ambos lados con mayor facilidad.
  • A esta edad también empieza a coger e inspeccionar sus pies, pudiendo llevarlos a la boca.

En los sucesivos meses mejora la estabilidad mientras está sentado, y se desplaza dándose la vuelta con más facilidad. A los 9 meses, ya es capaz de reptar sobre el abdomen para avanzar hacia delante e intentar gatear. No es obligado el gateo para ponerse de pie ni para iniciar la marcha.

Puede comenzar a ponerse de pie, tomando un punto de apoyo y, aunque al principio suele caerse rápidamente, poco a poco comienza a mantener el equilibrio durante algunos segundos. Durante los próximos meses continúa mejorando el equilibrio en las diferentes posiciones, sentado o de pie. Del mismo modo, mejora el paso de tumbado a sentado y de sentado a de pie.

La forma en la que el bebé empieza a caminar es muy variable, pudiendo reptar, gatear, rodar sobre sí mismo, desplazarse sobre las nalgas o lateralmente con un apoyo en los muebles. Algunos niños se ponen de pie y caminan sin pasar por ninguna de estas etapas.

Desarrollo Motor Coordinado

El desarrollo motor coordinado también es crucial para el crecimiento del bebé. Aquí se detalla cómo evoluciona desde el nacimiento hasta los 12 meses:

Bebé de 0 a 6 Meses

  • El recién nacido mantiene las manos completamente cerradas casi todo el tiempo. De forma refleja, hasta casi los 3 meses, cuando se coloca algo dentro de su mano abierta, cierra y aprieta su puño.
  • Al mes va disminuyendo la tendencia a tener las manos cerradas. De forma involuntaria puede alcanzar la boca con su mano. Con el paso de los días, las manos se mantienen frecuentemente abiertas.
  • A los 3 meses, cuando se coloca un objeto en contacto con la mano cerrada, la abre, y lo retiene unos instantes. Comienza el interés por sus dedos y sus manos, las mira y puede llevárselas a la boca. Empieza a juntarlas y las acerca hacia los objetos.
  • Alrededor de los 5 meses coge cosas con las 2 manos, aún de forma imprecisa. Todavía tiene dificultad para coger los objetos próximos, pero finalmente es capaz de llevárselos a la boca.

Bebé de 6 a 12 Meses

  • La capacidad de prensión mejora a los 6 y 7 meses, utilizando cada vez más el dedo pulgar e índice para coger las cosas que le interesan. Puede que sepa utilizar un vaso para beber.
  • Comienza a mantener un objeto en cada mano, lo pasa de una a otra y lo suelta cuando quiere. Inspecciona su entorno más cercano a través de sus manos, jugando con ellas y con sus pies.
  • A los 9 meses, el bebé puede hacer una pinza cada vez más perfecta utilizando los dedos pulgar e índice de la mano. Este último le sirve para inspeccionar los detalles de todos los objetos que alcanza, así como para señalar aquello que le llama la atención.
  • Puede ofrecer el objeto que sujeta en sus manos, sin llegar a darlo. Se divierte golpeando y lanzando los objetos.

¿Es Normal que Mi Bebé Sea Muy Activo?

Cada bebé es diferente, es por ello por lo que hay bebés que son más activos y que necesiten mucha actividad y bebés más tranquilos, que solo quieren estar acostados o sentados en su trona o carrito. Muchas mamás y muchos papás se encuentran con que su bebé se mueve muchísimo, especialmente a partir de los cuatro meses, que es cuando muchos bebés comienzan a moverse y a gatear.

Lo cierto es que sí, es normal. Cuando empiezan a tener cierta autonomía, los bebés se mueven más de lo que estamos acostumbrados, especialmente si son bebés nerviosos. Asimismo, el bebé, a partir de esa edad, comienza a ser muy curioso, por lo que intentará moverse de forma continuada.

Intentará alcanzar objetos nuevos y sentirá curiosidad por todo lo que le rodea. No es necesario hacer nada especial si tu bebé se mueve mucho porque, como hemos dicho, es completamente normal que lo haga a partir de cierta edad.

10 CONSEJOS para padres de niños con TDAH que pueden cambiar tu vida

Hiperactividad vs. Movimiento Normal

Es importante distinguir entre un niño movido y un posible trastorno de hiperactividad. La hiperactividad se define como la dificultad o la imposibilidad para controlar nuestros impulsos, emociones y conductas.

Hoy en día vivimos en una sociedad que muestra una serie de características que influyen para que los ritmos que tengamos, tanto los niños como los adultos, estén muy acelerados. Fruto de la inmediatez y la excesiva cantidad de estímulos que recibimos por segundo, los más pequeños se ven sometidos a una fuerte presión ambiental y a descomunales exigencias.

Una de las características que más llama la atención es la baja tolerancia que tienen nuestros pequeños al aburrimiento. El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, comúnmente conocido como TDAH, es uno de los trastornos que más se diagnostica en la infancia.

Los estudios científicos concluyen que en torno a un 5-7% de la población infantil y un 2% de los adultos están diagnosticados de TDAH. Aproximadamente tres cuartas partes de las causas de este trastorno neurológico se deben a la genética que estos niños heredan, con lo que el 25% restante se debe a factores ambientales (tipo de familia, estilo de comunicación, relaciones afectivas, atención, apego, normas y límites, etc.).

Si analizamos las características que tienen los niños de la etapa de Educación Infantil, todos estaremos de acuerdo en describir a estos niños como movidos, inquietos, impacientes, con dificultades para atender a una tarea durante muchos minutos, necesitados de refuerzos provenientes del exterior, tienden a reaccionar impulsivamente antes que a responder de manera racional y calmada, etc.

Todas estas características no indican más que la normalidad, es decir, lo que se considera sano y normativo en los niños de hasta 5-6 años. Por lo tanto, si nuestro hijo no es capaz de centrar su atención durante un par de minutos en determinada tarea, si es impulsivo o no para quieto de un sitio para otro, no podemos concluir que sea hiperactivo, sino más bien que se trata de un niño.

Ahora bien, si estas características se siguen manteniendo en un niño que está en los primeros cursos de Educación Primaria, algo se nos puede estar escapando. Esto no quiere decir que nuestro hijo o alumno pueda ser diagnosticado de TDAH inevitablemente, a lo mejor consiste en que le enseñemos estrategias de autorregulación emocional.

A partir de los 6-7 años de edad, el cerebro de los niños está ya preparado y maduro como para poder mantener la concentración en una tarea durante unos cuantos minutos, controlar los impulsos y poder estar sentados sin moverse.

Por este motivo, los expertos en TDAH concluyen que dicho diagnóstico no se debe hacer hasta los primeros cursos de Educación Primaria. Lo ideal sería comenzar una evaluación y un posible diagnóstico a partir de 2º de Educación Primaria (7-8 años). Esto no quiere decir que antes de esa edad no se puedan hacer intervenciones psicopedagógicas con ellos.

Lo que se quiere evitar es diagnosticar un trastorno como el TDAH en un momento evolutivo del niño donde la inatención, la impulsividad, la hiperactividad y la falta de recursos de regulación emocional son características de la gran mayoría de niños.

Si tuviéramos un problema con nuestra pareja o en el trabajo, ¿acaso no mostraríamos dificultades atencionales, irritabilidad y movimiento excesivo? Y esto no es sinónimo de TDAH. Con los niños pasa exactamente lo mismo. A veces estas manifestaciones son hitos normales de su desarrollo y en otras ocasiones son problemáticas muy diferentes del TDAH como son la depresión infantil, miedos escolares, dificultades en las relaciones sociales o ansiedad.

Sin embargo, son muchos los niños que con tan solo 3 años ya tienen el diagnóstico colgando, cuando madurativamente hablando ningún niño tiene la capacidad de centrar su atención o controlar sus impulsos a edades tan tempranas.

Estamos llamando TDAH a otras dificultades o patologías que no son TDAH. Trastornos como la depresión y el Síndrome del Alcoholismo Fetal (SAF), por poner solo dos ejemplos, a veces se diagnostican erróneamente como TDAH.

Hoy en día se están llevando a cabo lo que se denominan evaluaciones exprés en donde el profesional no dedica el tiempo suficiente para conocer y evaluar al niño y su entorno de una manera exhaustiva.

Una vez que el niño ya está en los primeros cursos de Educación Primaria (a partir de los 6 años), se le exigen una serie de tareas que deberían ser capaces de llevar a cabo, como por ejemplo, estar durante periodos más largos de tiempo haciendo una tarea concreta como los deberes o hacer trabajos en grupo.

En caso de que estas tareas no sean capaces de llevarlas a cabo nuestros hijos, debemos poner en marcha un programa de entrenamiento para enseñarles determinadas destrezas. En ocasiones, dado que el niño se está encontrando con dificultades significativas para controlar sus impulsos, es necesario que acuda un psicólogo.

Algunos ejemplos son los programas de economía de fichas para reforzar determinadas conductas, entrenamiento en autoinstrucciones, control de los impulsos, autorregulación emocional, etc.

Una cosa es que el TDAH se debe diagnosticar en la etapa de Educación Primaria y otra cosa es evaluar para ver posibles dificultades en el niño y, en caso de que se detecten, intervenir sobre ellas.

La tarea de discernir algo normal de lo patológico es muy complicada. Ambas están separadas por una delgada línea. Aun así, en líneas generales, podemos concluir que algo dejar de ser normal para convertirse en patológico cuando los síntomas que presenta el niño afectan a su vida cotidiana en los diferentes ámbitos en que se desarrolla: ámbito familiar, escolar, social, emocional y comportamental.

Temblores y Movimientos Repetitivos

Ver temblores en tu bebé puede ser alarmante, especialmente si eres un padre primerizo. Es importante entender cuándo estos movimientos son normales y cuándo es necesario consultar a un pediatra. Los temblores en bebés son movimientos involuntarios que pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo, como manos, pies o mandíbula. Estos movimientos pueden ser esporádicos, constantes, suaves o más intensos.

No todos los trastornos del movimiento en pediatría son patológicos. Existen mioclonías benignas que, aunque pueden preocupar, no son necesariamente indicativas de un problema grave. En la mayoría de los casos, los temblores en los bebés son inofensivos y forman parte del desarrollo normal.

Durante los primeros años de vida del bebé, es muy habitual que los papás se preocupen porque observan ciertos movimientos repetitivos. Unos de los más comunes son los movimientos de la cabeza. Por ejemplo, muchos pequeños golpean la cabeza con la cuna, lo que puede parecer peligroso.

Las conductas repetitivas suelen aparecer antes del primer año de vida y desaparecen con el tiempo. En muchos casos, los bebés y los niños repiten una acción porque la asocian con algo placentero. En el caso de los movimientos corporales repetitivos no se conocen muy bien sus causas, ya que pueden variar según el niño.

En los bebés, es muy frecuente el balanceo del cuerpo o el movimiento de la cabeza. Se cree que tratan de mecerse como lo hacen sus papás. Esto les ayuda a relajarse y, finalmente, a quedarse dormidos. Es el principal motivo por el que un bebé mueve mucho la cabeza. El movimiento de cabeza más común en bebés es el golpeo de la misma con la cuna (head banging). Es un comportamiento repetitivo que aparece en torno a los 8 meses de edad y puede extenderse hasta los 3 años.

Suele durar unos 15 minutos y se acompaña de otros movimientos, como el balanceo del cuerpo. El porcentaje de niños en los que aparecen estos movimientos repetitivos no es muy elevado. Sin embargo, se considera un comportamiento normal que aparece en bebés sin ninguna patología.

Otro de los movimientos repetitivos más frecuentes en bebés es el balanceo de la cabeza de lado a lado. Aparentemente, el bebé dice que ‘no’ con la cabeza. Este movimiento se conoce como “head rolling”. Suele durar unos 15 minutos, como en el caso anterior, y lo realizan en la cuna o la cama, justo antes de quedarse dormidos.

Cuando, aparentemente, un bebé dice que ‘no’ con la cabeza, muchos padres creen que les está queriendo transmitir algo. A menudo piensan que el bebé no quiere dormirse, comer o realizar alguna otra actividad. No obstante, lo cierto es que no pretende decirnos nada. Se trata de un movimiento de balanceo que ha asociado con el sueño, del mismo modo que cuando sus papás le mecen.

Debido a que es un comportamiento normal, no debes preocuparte si el bebé mueve mucho la cabeza. Aún así, si continúas teniendo dudas u observas algún otro comportamiento extraño, es muy importante que acudas a tu pediatra.

Bebés de Alta Demanda

Los bebés de alta demanda exigen mucha atención, y las dificultades a la hora de dormirlos o de calmarlos hacen que las personas adultas que los cuidan estén por lo general agotados o confundidos, pensando que puede tener algún trastorno del desarrollo.

Como madres y padres, también es cierto que desde edades muy tempranas podemos tener sospechas de que nuestro bebé sea hiperactivo. Anota los síntomas que has visto en tu bebé para comentarlos en la visita con el especialista.

Se mueve continuamente cuando tiene que estar quieto. Ten siempre en cuenta que la mayoría de niños y niñas son hiperactivos e impulsivos en algún momento, y que son muchos los factores que pueden hacer que un bebé no esté gestionando bien sus emociones, no te precipites a emitir un diagnóstico y respeta sus tiempos y evolución.

Movimientos Fetales

Las madres primerizas tienen muchas dudas acerca de lo que es normal y lo que no durante el transcurso del embarazo. Una de las preguntas más frecuentes que suelen hacer es sobre la actividad de los bebés en el útero.

Algunas mamás pueden empezar a notar moverse al bebé desde las 7 semanas, pero otras lo sienten con mayor frecuencia a partir de la semana 20-22. En promedio, un bebé suele patalear aproximadamente 10 veces por hora, dice un post de TopLine.

Encontrarás momentos en los que tu bebé estará más activo que en otros. Algunas mujeres notan mucho más a tu hijo cuando están acostadas en la cama. No debes preocuparte porque tu bebé se mueva mucho dentro del útero. Por lo general, es un signo de embarazo saludable y no debe ser motivo de preocupación.

Además, si notas un cambio en la actividad de tu hijo, es importante tener en cuenta que los niños no tienen un horario específico. El único momento que deberías preocuparte es si notas una ausencia de movimiento.

Consejos para Madres Embarazadas

El embarazo es un período muy estresante en la vida de una mujer, durante el cual ocurren importantes cambios físicos y emocionales. Estos consejos te ayudarán a controlar la tensión y el estrés durante el embarazo:

  • Intenta desmitificar tu problema: Analizar los problemas que te estresan es fundamental para resolverlos.
  • ¡Mantente activo y saludable!: Caminar es uno de los ejercicios más indicados durante el embarazo.
  • Comparta tus preocupaciones: Asistir a una reunión para mujeres embarazadas en tu centro de salud te ayudará a darse cuenta de que otras futuras madres tienen los mismos temores y preocupaciones.
  • Mímate: Pasa tiempo contigo misma, ponte guapa, ve a la barbería.
  • Prepárate para la llegada de tu bebé: Anticiparse a las compras de un bebé puede ser muy bueno para ti.

El Desarrollo Sensoriomotor

Los bebés no paran de moverse desde que nacen. Incluso cuando están en el vientre materno se hacen notar con el ajetreo de sus brazos y sus sutiles patadas que, aparentemente, no tienen un objetivo concreto. Se les suelen llamar ‘movimientos espontáneos’ y durante mucho tiempo la ciencia ha sabido que desempeñan un papel importante en el desarrollo sensoriomotor de las personas.

Los bebés aprenden a mover su cuerpo a partir de sus propios movimientos. “Hemos observado que los bebés aprenden a mover su cuerpo a partir de sus propios movimientos, aunque aparentemente no tengan un propósito. Parece que el neonato busca una combinación entre las señales motoras que envía su cerebro y las respuestas sensoriales que le generan dichos movimientos”, indica a SINC Hoshinori Kanazawa, autor principal del estudio.

De esta forma, los resultados demuestran que estos movimientos tienen una finalidad clara y que son claves en el desarrollo del sistema sensoriomotor de las personas, es decir, nuestra capacidad para regular los músculos, el movimiento y la coordinación.

"Siempre hemos pensado que el desarrollo del sistema sensoriomotor dependía de interacciones reiteradas, lo que significa que cuanto más repites la misma acción, más probabilidades tienes de aprenderla y recordarla. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que los bebés desarrollan su propio sistema sensoriomotor motivados por su curiosidad”, explica el científico.

Para obtener estas conclusiones los investigadores observaron los movimientos de neonatos y bebés con menos de tres meses y los combinaron con un modelo informático musculoesquelético, con el objetivo de analizar la comunicación entre los músculos y la sensibilidad del cuerpo.

Los marcadores para la cámara de captura del movimiento se aplicaron suavemente a las extremidades, la cabeza y el vientre del bebé, lo que permitió al equipo captar toda la gama de movimientos. “Aunque este estudio todavía es preliminar, los resultados sugieren que muchos comportamientos de bebés y niños tienen una finalidad en su desarrollo, aunque a simple vista no lo percibamos. Sin embargo, esta investigación analiza la actividad muscular y las sensaciones que esta produce en el cuerpo.


Edad Hitos del Desarrollo Motor Consideraciones
Recién Nacido Piernas flexionadas, movimientos de reptación Movimientos espontáneos normales
1-3 meses Mejora en la sujeción de la cabeza, pataleo Coordinación en aumento
4-6 meses Levanta el tronco, intenta tocar los pies Mayor curiosidad y exploración
7-9 meses Se sienta con apoyo, gatea Desarrollo de la prensión
10-12 meses Se pone de pie, puede caminar Mejora del equilibrio

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