Uno de los motivos más frecuentes en la consulta del pediatra es el tema de la alimentación. Cuantas veces habré sentido la frase «es que mi niño no me come o es que mi niña come poco».
Las causas por las que un bebé no quiere comer son variadas. Los problemas para comer en los bebés pueden aparecer desde el inicio de la vida del niño. No obstante, se pueden dar en cualquier etapa.
Los bebés no quieren comer por diferentes razones. Puede tratarse de niños que comen poco, niños con una ingesta selectiva y niños con un rechazo global de la alimentación. A veces, se debe a que son niños muy activos, enérgicos y curiosos y están mucho más interesados en jugar y hablar que en comer. En otras ocasiones sí se debe a problemas psicológicos importantes o bien a enfermedades orgánicas.
Para que el pediatra pueda descubrir si hay algún problema de fondo, es necesario definir exactamente qué quieres decir cuando afirmas que tu bebé no come. ¿Tu hijo siempre ha comido bien? No todos los bebés, y las personas en general, muestran la misma actitud ante la comida. ¿Come menos o rechaza la comida? No es lo mismo que no coma absolutamente nada, a que tolere y acepte solo ciertos alimentos.
En ese sentido, se estima que hasta un 20-30% de niños sanos y un 80% de niños con necesidades especiales sufren algún tipo de trastorno de la alimentación.
Causas comunes de la falta de apetito en bebés
El apetito de los niños puede variar por muchas razones. Algunas de las causas más comunes son:
- Crecimiento ralentizado: A partir del primer año, el crecimiento se vuelve más lento, y con él, disminuye también el apetito.
- Exploración del entorno: Los niños están más interesados en descubrir el mundo que en sentarse a comer.
- Tamaño del estómago: Es pequeño y no necesita grandes cantidades.
- Búsqueda de autonomía: A partir del primer año, muchos niños quieren decidir qué y cuándo comen.
- Distracciones: Televisión, juguetes o pantallas durante la comida pueden interferir en su concentración.
Además de estas causas comunes, existen otros factores que pueden influir en la falta de apetito de tu bebé:
* Presencia de infecciones: Si hay una infección vírica o bacteriana, es posible que el pequeño no se encuentre bien. En procesos catarrales puede taponarse la nariz debido a la mucosidad, o que le cueste respirar si tiene bronquiolitis, y esa incomodidad le hace perder completa o parcialmente el apetito. Generalmente se trata de una inapetencia transitoria y en cuanto se encuentre mejor, el niño volverá a comer con normalidad.* Virus digestivos: Son los que afectan al tracto digestivo y cuyos síntomas suelen ser vómitos, diarrea, malestar general y falta de apetito.* Otras enfermedades.* Anarquía en los horarios: En ocasiones, lo más simple puede ser el origen de todo.* Ansiedad familiar.* Monotonía en la alimentación.* Raciones excesivas.* Malos hábitos alimenticios.* Acontecimientos en el entorno.* La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación.¿Qué hacer si mi bebé no quiere comer?
Es importante mantener la calma. La alimentación es algo esencial en el crecimiento y el completo desarrollo de los niños, por eso es tan importante, pero no te obsesiones si notas que tu bebé tiene falta de apetito pues puede ser algo transitorio.
Aquí te damos algunas estrategias:
- Establece rutinas: Ofrece las comidas y meriendas siempre a las mismas horas. Evita ofrecer colaciones o snacks justo antes de las comidas principales.
- Crea un ambiente positivo: Evita distracciones como la tele o el móvil. Siéntate a comer con él y participad en una conversación tranquila. No regañes ni obligues a comer.
- Ofrece variedad y opciones: Presenta alimentos saludables de forma atractiva. Permite que elija entre dos opciones (por ejemplo, brócoli o zanahoria).
- Anima a explorar: Deja que toque, huela y experimente con los alimentos. Acepta el desorden como parte del aprendizaje.
- Da ejemplo: Si los adultos comen variado y sin presión, los niños tienden a imitar este comportamiento.
Además, debes:
- Establece horarios.
- Sé realista.
- Evita los chantajes y forzarle para que coma. Este tipo de medidas no ayudan a que tu pequeño establezca una relación saludable con la comida, por eso es mejor ayudarle con naturalidad y animarle a que pruebe los diferentes alimentos.
Para ello, se debe establecer un horario regular de comidas: se debe programar un número de tomas (4-5 al día) y con cantidades acordes a la edad. Tampoco hay que obligar, insistir o presionar al niño para que coma.
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Alimentación perceptiva: confía en tu hijo
Tu bebé nace con la capacidad innata de sentir hambre y saciedad. Forzarle a comer cuando no tiene hambre o insistir cuando no quiere más puede alterar su relación con la comida a largo plazo.
Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.
| Causa | Posible Solución |
|---|---|
| Infección | Consultar al pediatra; ofrecer alimentos suaves y fáciles de digerir una vez que mejore. |
| Dentición | Ofrecer alimentos fríos o blandos; usar mordedores. |
| Crecimiento más lento | Ajustar las porciones a las necesidades actuales del bebé. |
| Distracciones | Crear un ambiente tranquilo y sin distracciones durante las comidas. |
| Negativismo (crisis del año) | Ofrecer variedad de alimentos; no forzar al bebé a comer. |
¿Cuándo consultar con un profesional?
Aunque la falta de apetito es normal en algunos momentos, deberías acudir al pediatra si:
- Tu hijo pierde peso.
- Tiene menos de dos comidas al día de forma continuada.
- Parece apático o cansado.
- Tiene dificultades para tragar o muestra rechazo continuo a alimentos básicos.
Recuerda que cada bebé tiene su propio ritmo. No compares a tu pequeño con otros ni te angusties. Paciencia y respeto: claves para una relación sana con la comida.
