Para tomar una decisión informada, es fundamental conocer lo que nos revelan los estudios sobre los problemas de conducta en mellizos. Este tema ha sido ampliamente investigado, proporcionando datos claros y valiosos. Los colegios, sin embargo, a menudo carecen de esta información y suelen partir de la idea errónea de que separar a los mellizos es lo mejor para facilitar el desarrollo de su identidad.
Estudios Clave sobre el Comportamiento de Mellizos
Estudio de Lucy A. Tully, Terrie E. Moffitt y Avshalom Caspi
Un estudio realizado por Lucy A. Tully, Terrie E. Moffitt y Avshalom Caspi del Institute of Psychiatry, King’s College London, Inglaterra, observó las conductas de gemelos y mellizos de 5 a 7 años, tanto de los que estaban juntos como de los que estaban separados. Se encontró que en los gemelos separados se presentaban más problemas como ansiedad y retraimiento, conductas agresivas, rebeldía y otros. También afectó al rendimiento escolar, como dificultad para la lectura y conductas relacionadas con el trastorno TDAH (trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad).
Se concluyó que los efectos duraron en los mellizos todo un curso y en los idénticos ambos cursos. A base de este estudio se recomienda que se tengan en cuenta las necesidades emocionales de cada pareja de gemelos y mellizos y que no se aplique una sola norma.
Estudio de la Dra. Nancy Segal
Otro estudio realizado por la Dra. Nancy Segal, psicóloga y experta en gemelos de la Universidad de Fullerton, Los Angeles, observó gemelos y mellizos que estaban juntos en clase al inicio de la fase escolar (5 años). Descubrió que ambos miran de vez en cuando si el otro sigue presente. La compañía del hermano gemelo es un factor tranquilizador que les ayuda en la adaptación.
Esta experta destaca que ningún estudio científico hasta el día de hoy haya podido demostrar que empezar juntos la etapa escolar perjudique el desarrollo de la individualidad del niño gemelo. También observó que los idénticos comprueban con más frecuencia si el otro sigue allí que los no-idénticos. Esto corrobora la conclusión del anterior estudio: los idénticos se necesitan más el uno al otro, dado su fuerte vínculo.
Nancy comenta en su libro ‘Twin Mythconceptions’ que la idea de que la separación sea buena para un buen desarrollo de la identidad es un mito. En mi propia trayectoria como psicóloga especializada en el tema de la gemelaridad he podido observar muchos casos en los que los múltiples lo pasaron mal por estar separados.
No estoy en contra de una separación a mayor edad cuando haya un motivo, pero considero importante que los múltiples puedan empezar juntos la etapa escolar a los 3 ó 4 ó 5 años, según cada país. Más adelante, en siguientes cursos se debe valorar la situación de nuevo y tomar una decisión acorde con el nivel madurativo de los niños y sus necesidades. Un factor importante es por ejemplo su relación y si se molestan el uno al otro o no.
Como ya decía el psicólogo John Bowlby, los gemelos son el uno para el otro, personas de apego, tal como lo son los padres. Separarles al inicio de la vida escolar supone para ellos una doble separación: la de los padres y la del hermano gemelo.
Para ilustrar mejor este punto, veamos un caso práctico:
Caso de Carlos y Juan
Carlos y Juan, 3 años, gemelos monozigóticos, están juntos en el aula. El profesor piensa en separarles porque los niños no se concentran en las tareas. Están demasiado pendientes el uno del otro. Cuando el profe les pone juntos, se revolucionan; cuando les separa, solo están pendientes de lo que hace el otro. En la asamblea matinal están separados, pero en la mayoría de los días terminan jugando en el suelo. Para el profesor la situación es complicada.
Me acerco un día al centro para hablar con el profesor (y el director). Les explico los posibles motivos que subyacen a estas conductas: los niños nacieron prematuros, en la semana 30, con un peso bajo. Esto implica que su desarrollo neurológico esté retrasado en comparación con el de sus compañeros de clase; su madurez cerebral es distinta. Esto explica su falta de atención e intranquilidad. También influye que los niños se refuercen mutuamente, el así llamado síndrome de intensificación gemelar (SIG).
No obstante, separarles a esta corta edad llevaría a otros problemas como tristeza, falta de placer en el cole y -muy importante- ¡no conduciría a una disminución de su intranquilidad motora! Le doy al profesor algunas sugerencias: sentarles juntos en la asamblea matinal, cada uno con un pop-it en las manos (es un objeto pequeño de plástico que ayuda a liberar tensiones); colocarles en mesas separadas en los momentos que toca hacer una tarea, pero de tal modo que se puedan ver y explicándoles que al rato volverán a estar juntos, en los momentos del juego libre (como su sentido de tiempo aún es limitado, esta promesa les reconforta); interferir en los momentos en que vuelven a estar intranquilos, dándoles a cada uno una actividad tranquila. Y finalmente: aceptar que jueguen mucho tiempo juntos, ya que en los gemelos monozigóticos es un fenómeno normal, siendo el uno para el otro su mejor amigo.
Al cabo de 2 meses el profesor me manda una descripción de la evolución de Carlos y Juan:
- El estar juntos en la asamblea, con el pop-it como método de relajación, ha funcionado bien. El nivel de concentración e implicación en la actividad ha mejorado mucho.
- Las tareas las hacen mejor, ahora que pueden verse y saben que estarán juntos después.
- Comparten ya un amigo, aunque el tiempo que juegan juntos, aún es mayor al que pasan con otro niño.
- El tiempo de jugar juntos de modo tranquilo ahora dura unos 15 minutos (más que antes). Después, muchas veces es necesario interferir y darle a cada uno una actividad diferente. En la mayoría de los casos esto funciona. Les damos, por turnos, tareas especiales, como ser los encargados de repartir folios, recogerlos, regar las plantas con tal de que puedan moverse.
Concluyendo: entender el porqué de la intranquilidad de estos gemelos ayudó a llevar mejor la situación, junto con las sugerencias sobre cómo lidiar con estos comportamientos. Esto evitó una separación de clase. El abajo citado estudio demostró que los gemelos con conductas como las de Carlos y Juan, al separarles de clase, seguramente mostrarían una intranquilidad aún mayor.
En esta investigación se separó a un grupo de gemelos monozigóticos, con estos comportamientos y a otro grupo con las mismas dificultades de conducta, les dejaron juntos. Tenían 4 años. ¿Cuál fue el resultado? Se les observó de nuevo con 7 años y resultó que el comportamiento del grupo separado empeoró. También en casa los problemas aumentaron. La separación no tuvo el efecto deseado, al contrario. Los gemelos del otro grupo estaban mejor adaptados. El estar juntos les beneficia a nivel emocional en los primeros años de la escolaridad. Esto es un dato importante a tener en cuenta.
El Impacto de Ser Gemelos en el Desarrollo Emocional
Es interesante preguntarse si los gemelos como grupo tienen más problemas en la vida que los niños de un parto simple. Para poder contestar esta pregunta la psicóloga Mary Rosambeau, madre de mellizas, psicóloga y autora del libro ‘How twins grow up’, en 1986 preguntó a varias clínicas cuántos de los niños referidos a sus centros eran gemelos (‘Child Guidance Clinics’, que ayudan y tratan a niños de 0 a 18 años).
Su hipótesis era que, si los gemelos estuvieran bajo mayor riesgo de trastornos de conducta y problemas emocionales, esto se reflejaría en una mayor afluencia de este grupo a dichos centros.
Dos clínicas miraron sus registros de hace más de 10 años y no encontraron a ningún caso de gemelos. Otra clínica, situada en una zona con un gran número de nacimientos de gemelos, sólo mencionaba un caso y de las demás clínicas el mayor número que reportaban, era de 3 casos. Y de estos pocos casos que se mencionaban, solo una mínima parte de ellos habían sido remitidos por problemas de conducta. La mayoría de los casos estaban relacionados con consultas sobre el rendimiento escolar, ya que éste era menor de lo que se podía esperar a base de su cociente intelectual.
Un estudio más reciente, ‘The National Epidemiological Child Psychiatric Study’ en 1989, investigó el mismo tema entre 5455 hijos nacidos de un solo parto y 122 gemelos, de 8 años. Para ello utilizaban cuestionarios que los padres rellenaban, otro en que los profesores contestaban y uno que los mismos niños respondían.
Según las contestaciones de los padres, no había diferencias en cuanto a conductas difíciles y problemas emocionales entre los grupos de las niñas. Por tanto, las gemelas o mellizas no causan ni sufren más problemas que otras niñas, nacidas solas. En cuanto a los varones, había un ligero aumento de problemas de conductas y emocionales, pero esta diferencia no fue significante por ser muy pequeña.
No obstante, según las contestaciones de los profesores los gemelos, tanto niños como niñas, éstos mostraban menos trastornos de conducta y problemas emocionales. Les consideraban como alumnos menos problemáticos.
En cuanto a las respuestas de los mismos niños no se apreciaban grandes diferencias entre ambos grupos. Síntomas de depresividad, reportados por los padres, eran algo menores en el grupo de los gemelos, pero esta diferencia tampoco era significante.
Analizando más las respuestas de los padres, sumando los resultados (el total de conductas difíciles y problemas emocionales), se veía que los padres de gemelos varones reportaban puntuaciones ligeramente mayores en comparación con los padres de no-gemelos, mientras las niñas gemelas sacaban menores puntuaciones en el total y en los problemas emocionales, comparadas con niñas no-gemelas.
En cuanto a las puntuaciones más bajas de los varones gemelos, según los profesores, estas diferencias se daban sobre todo en el área del control de las emociones. Lo mismo indicaron los profesores para las niñas gemelas. En cuanto a la hiperactividad no se encontraban diferencias entre ambos grupos.
Este último estudio sugiere que los gemelos como grupo muestran menos menos problemas de conducta en la infancia que los no-gemelos, una conclusión a la que Rosambeau también llegó en el suyo.
Las circunstancias especiales de los gemelos al principio de su vida (el hecho de crecer juntos) parecen ser el factor que les ayuda a tener una mayor estabilidad emocional. Hasta ahora hemos destacado sobre todo las desventajas de nacer como gemelos, como un bajo peso al nacer, la prematuridad, menos contacto de uno a uno con los padres etc. Ahora podemos destacar la otra cara de esta moneda. Crecer junto con un hermanito gemelo tiene efectos positivos hasta beneficiadores.
La Identidad en Gemelos: Un Desafío Adicional
Una de las tareas más difíciles que se le suelen presentar a los padres durante la crianza de gemelos, tiene que ver con el hecho de que son dos niños o niñas físicamente iguales (o muy parecidos) pero con caracteres diferentes. Es importante que los padres y personas del entorno más cercano puedan ayudarles durante el proceso de individuación y sean conscientes de las necesidades particulares de cada uno.
No hay que perder de vista que la identidad es algo que, en gran medida, se va construyendo desde el exterior: lo que los demás nos devuelven en gran medida conforma y va forjando quiénes somos.
En el caso de sean gemelos, debido a su gran parecido físico, lo normal es que las personas les confundan, no teniendo claro quién es quién. Posiblemente esto llevará a que en muchas ocasiones, o bien no les llamen por su nombre, o bien lo hagan desde preguntar, “¿y tú quién eres?”.
Pero el proceso de individuación o de formación de la identidad - algo muy estudiado por psicólogos clínicos - no sólo puede resultar complicado para el entorno más cercano, quizás los propios niños y niñas encuentren algunas dificultades. Con 24 meses el niño o niña ya puede reconocerse como alguien con entidad propia y diferenciado del resto, pero sin duda el tener a alguien cerca que se parece mucho a ti pone las cosas difíciles. Tratemos de imaginar lo que puede suponer criarte viendo al lado tuyo a una persona diferente pero prácticamente idéntica a ti. Sin duda esto interviene en la formación de la personalidad y en algunos casos podría influir en que aparecieran problemas de identidad.
¿Qué pueden hacer padres y madres - y el entorno?
Es muy corriente que los padres y madres de gemelos los vistan igual, posiblemente porque a nivel práctico presenta una gran ventaja (al hacer la compra de la ropita, se cogen dos “de todo”). Sin embargo, en la línea de lo que decíamos acerca de la importancia de poder ayudarles a diferenciarse, quizás que puedan vestir de forma diferente pueda ayudarles a que no confundan el “yo” con el “nosotros”. Es también recomendable que puedan estar en aulas diferentes en el colegio, para que cada uno pueda ser y estar con los compañeros más libremente.
Cada uno de los hermanos tendrá unas necesidades, gustos y aficiones diferentes, por lo que será importante que los padres puedan reconocerlas y fomentarlas en la medida de lo posible. Por ejemplo, es posible que a uno de ellos le guste y se le dé bien el fútbol, y al otro el baloncesto. Indudablemente que los dos hagan las mismas cosas es más fácil en la práctica, pero podría dificultar la diferenciación de la que estábamos hablando.
Posiblemente uno de los puntos más complicados de la crianza de gemelos es cuando aparecen problemas de conducta (que alguno o ambos se porten mal), empiecen a bajar las notas, etc. Es posible que los padres se sientan tentados a castigar a ambos por igual o a establecer un plan de estudios igual para ambos. Sin embargo, casi con toda seguridad, lo que haya pasado con cada uno de ellos no será exactamente lo mismo.
Por ejemplo, si uno de ellos ha suspendido 5 asignaturas, y el otro 2, a la hora de recuperarlas el primero necesitará (en principio) más horas de estudio que el segundo, quien podrá disponer de más tiempo libre. No cabe duda de que esto no es fácil en la práctica: dejar en casa a uno estudiando y que el otro pueda ir al parque posiblemente supondrá un conflicto en casa. Pero es fundamental que los padres puedan explicarles el por qué de la diferencia en el trato, para que no sea vivido a modo de castigo. (Es también muy recomendable buscar ayuda psicológica si el malestar en la familia o alguno de sus miembros se convierte en algo difícil de manejar).
También es importante poder reconocer los méritos de cada uno de ellos por separado y de manera independiente, no desde el fomentar la competitividad entre ellos, sino reconociendo los diferentes esfuerzos o virtudes en diferentes momentos. Ambos tendrán cosas buenas y no tan buenas, y es importante tanto reconocer las buenas como ayudarles a tolerar sus dificultades.
A pesar de lo señalado anteriormente, no todo son dificultades. No cabe duda de que la gente que tiene hermanos o hermanos gemelos o gemelas refieren un fuerte vínculo entre ellos, diferente al que puedan tener con otros hermanos, especial y duradero, en muchos casos, a lo largo de toda la vida.
Tabla Resumen de Hallazgos Clave
| Estudio | Participantes | Hallazgos Principales |
|---|---|---|
| Tully, Moffitt y Caspi | Gemelos y mellizos (5-7 años) | Gemelos separados muestran más problemas de ansiedad, agresividad y dificultades de aprendizaje. |
| Dra. Nancy Segal | Gemelos y mellizos (5 años) | La compañía del hermano gemelo tranquiliza y ayuda en la adaptación escolar. |
| Mary Rosambeau | Clínicas de orientación infantil | Los gemelos no están bajo mayor riesgo de trastornos de conducta y problemas emocionales |
| The National Epidemiological Child Psychiatric Study | 5455 hijos de parto simple y 122 gemelos (8 años) | Las gemelas o mellizas no causan ni sufren más problemas que otras niñas, nacidas solas. |
Consideraciones Finales
En el tema de separar o no a los gemelos existe unanimidad entre los psicólogos. Pero ¿es siempre una causa justificada? ¿Qué nos dicen los estudios al respecto?
Criar a un niño nunca es tarea fácil: las diferentes etapas del desarrollo se van sucediendo y requieren algo diferente de los padres en cada momento. Pero, ¿qué pasa si en vez de un bebé vienen dos… o más? En ese momento, además de las preguntas que de por sí suelen hacerse padres y madres, surgen otras muchas en relación a los diferentes problemas que pueden surgir a lo largo de la crianza.
Cabe decir que, hasta hace algunos años, la probabilidad de embarazo múltiple o gemelar era de uno de cada ochenta embarazos, pero debido al aumento de los tratamientos de reproducción asistida, la tasa se ha elevado hasta uno de cada cuarenta y cinco embarazos.
Primeros meses: Un bebé supone mucho esfuerzo y dedicación. Con dos o más la tarea se multiplica. Junto con los sentimientos de alegría y felicidad, es frecuente que las mamás (quienes normalmente se encargan de sus cuidados durante más tiempo) que acaban de tener más de un bebé se sientan abrumadas, tristes, frustradas o incluso enfadadas, debido al enorme trabajo y esfuerzo que esto supone. Posiblemente necesitarán ayuda en estos primeros meses y es importante que puedan pedirla. Lo lógico es que poco a poco estos sentimientos vayan desapareciendo, pero no hay que perder de vista que son fundamentales los autocuidados y necesidades de la mamá (higiene personal, alimentación,…).
