La historia de Los Mellizos de San Juan se entrelaza con la música, la devoción y los recuerdos de tragedias marítimas que marcaron a comunidades enteras. Desde un dúo musical infantil que conquistó escenarios en España y México, hasta el recuerdo de un naufragio que enlutó a Tarifa, esta es una crónica de vidas y legados.
San Juan del Puerto, Huelva.
Los Mellizos de San Juan: Un Legado Musical
Los Mellizos de San Juan es el nombre artístico que reciben los hermanos Juan Bautista y Román Rodríguez, naturales de la localidad onubense de San Juan del Puerto. Ellos mismos han dicho que será el primero y el último “no pretendemos dedicarnos a la música, por eso hemos querido hacer un disco extenso, que incluya el máximo de temas posibles”.
En unos días, el disco de Los Mellizos de San Juan ya estará en la calle. Ha nacido de la insistencia de sus familiares y amigos en dejar grabado para el recuerdo un testimonio sonoro de su manera de expresar cantando, y a la vez, de sus inquietudes por seguir aprendiendo y creciendo humana y musicalmente.
Juan y Román han dejado claro que este seguramente será el único trabajo musical que saldrá al mercado de Los Mellizos de San Juan, ya que ambos se dedican a la música únicamente por afición, cantándole desde hace 20 años al Simpecado de Huelva al hacer su entrada en el Rocío por el Barrio de las Gallinas. Desde entonces, Los Mellizos de San Juan han ido aumentando en popularidad entre rocieros y aficionados que han sabido valorar el talento musical de este dúo de San Juan del Puerto.
Debido a la presión social entre sus seguidores ve la luz este maravilloso disco-libro formado por 14 sevillanas. Ellos mismos se han encargado de la composición de todos los temas y contiene sevillanas tan maravillosas como El almanaque ha corrido, Del crujir de esta carreta, Enamorao' de mi pueblo o Suspiros y silencios.
Un disco donde destaca el cariño y el esmero por entregar al mercado una obra de gran calidad, rodeándose de grandes profesionales como el conocido arreglista musical Juan Carlos Díaz o los guitarristas Fernando Iglesias "Mae", Joaquín Brito y Paco Cruzado. También han participado grandes figuras del mundo del flamenco en el tema "Que me digan esta noche" como por ejemplo Arcángel, José María Rodríguez, Quique García "Essencia" o Juan Fariña y han contado con la colaboración del conocido periodista Carlos Herrera y el gran compositor Paco Millán.
Es una producción de "La Espadaña Producciones" para "Los Mellizos de San Juan".
Créditos del Disco
- Arreglos y dirección musical: Juan Carlos Díaz
- Guitarras: Joaquín Brito, Fernando Iglesias "Mae", Paco Cruzado
- Cuerda: José Carlos Roca
- Bajo: Pedro Vinagre
- Piano: Manuel García
- Percusión: Agustín Diassera
- Jaleos: Leonor Rebollo, Gema Martín, José Antonio Alvarado, Antonio Luis Cruzado, Juan Diego Rodríguez y Pablo Rodríguez
El periodista Carlos Herrera, a modo de prólogo, ha aportado su colaboración en este trabajo “sus voces son semejantes, poderosas e incansables. No existe el deterioro en sus gargantas así lleven cantando diez horas, veinte, no sé. No existe eso que se llama desgaste por rozamiento. Lo importante de los dos hijos de San Juan del Puerto no es su capacidad de resistencia o la potencia desusada de sus voces, sino el gusto. Y algo más aún más importante: el corazón”.
Son sevillanas íntimas y personales, llenas de vivencias y sentimientos, todas con una única temática: El Rocío.
Un año mas la tarde me regala la emoción de estar contigo. Y aquí te traigo Huelva unas palabras Llenas de gratitud por tu cariño Por regalarme siempre esta parada Un año mas me sobran los motivos pa cantarte a tu llegada. A pesar de tu historia centenaria Hoy sigues avivándome esta llama Por eso cada año encuentro aquí Esa fe que tu derramas que a mi me hace vivir Tan bello es tu simpecao que dentro lleva La seda donde duermen tres tesoros La virgen y es escudo de mi tierra Y atrás con hilos de oro Bordao el nombre de Huelva.
No quiero despedirme de este año sin cantarte peregrino Que sabes que te canto to los años Porque eres el aliento y el motivo De verme en primavera aquí cantando Aquí siempre estarán los versos míos Pa el que venga caminando Que hay veces que la vida tanto aprieta Que a veces necesitas de esta fuerza Que solo lo divino te lo da Y en esta virgen encuentras remedio para tu mal Y encomendándote a ella pa que te ayude A cambio le ofrecistes la promesa Que hoy te enorgullece no lo dudes Que no hay palabra mas bella que la que luego se cumple.
Los Mellizos de San Juan Rocío 2015
La Tragedia Marítima de Tarifa
Calle Pesquero Los Mellizos en Tarifa.
Aquel 12 de diciembre de 1949 salieron a la mar las embarcaciones pesqueras de Tarifa y Ceuta para faenar en sus caladeros habituales. Dos embarcaciones de Ceuta (Lobo Grande y San Carlos) y una de Tarifa (Los Mellizos) que faenaban en la costa marroquí, fueron sorprendidas por el fuerte temporal a la altura de punta Almina, hundiéndose los tres y falleciendo 64 de sus tripulantes.
Fue un 12 de diciembre de 1949 cuando zozobraron un total de cuatro barcos pesqueros frente a las costas de Ceuta y se perdieron 64 vidas. Sólo 11 marineros lograron salvar sus vidas (sólo dos del barco tarifeño). Un golpe de mar, hizo zozobrar al pesquero, y no sólo a él, sino a otros dos más que se encontraban en la zona.
La presencia en la zona donde faenaban, de poca profundidad, pero repleta de escollos de los barcos tarifeños Juan Piñero y Trinidad Piñero se antojó determinante en el rescate de varios náufragos. No obstante, no pudo evitarse que el resto muriese. Sólo siete tripulantes del «Lobo Grande» se salvaron, unos recogidos por dos traíñas y el resto ganando el puerto a nado o agarrándose a unos bidones. La misma suerte corrieron los ocupantes de la traíña Los Mellizos, de Tarifa, de la que sólo dos de sus tripulantes lograron llegar a tierra, lo mismo que ocurriera con otros dos del San Carlos, de Algeciras.
La población de Tarifa sintió profundamente aquella desgracia y se volcó con sus pocos medios a auxiliar a los familiares de las víctimas del naufragio. Por el Ayuntamiento de Tarifa se abrió una colecta con la que se recaudó fondos para la ayuda a las víctimas. En el año 2014 con motivo del 65 aniversario de la tragedia del hundimiento de Los Melllizos, el Ayuntamiento tarifeño quiso honrar la memoria de las víctimas, poniendo la calle Pesquero Los Mellizos a la calle continuación de Alcalde Juan Núñez.
75 años de una tragedia olvidada. Ayer su recuerdo pasó casi desapercibido para muchos, pero en el tramo de calle que huele a lonja fresca se perpetúa el recuerdo de estos hombres y sus tragedias, que marcaron la vida de muchas familias de la localidad.
Allí junto a la puerta del muelle, una placa colocada en diciembre del 2028 por el Consistorio, nos recuerda y nos advierte de la dureza del trabajo de las mujeres y hombres del mar. La tragedia no se quedó en Tarifa. La pesquería del Estrecho se conmovió ante un temporal que afectó a los pesqueros el Lobo de Ceuta y San Carlos de Algeciras: 64 perdieron la vida en pocos minutos.
“Con esta calle, hoy rendimos justo y emotivo homenaje a todas aquellas personas de la embarcación de los Mellizos que perecieron en nuestras aguas, al igual que a todas aquellas personas que dejaron su vida en aguas de nuestro Estrecho. Sesenta y nueve años después se conmemora la memoria de esta flota pesquera. Una estampa marinera de un oficio ancestral”, decía el entonces concejal de Cultura, Fran Terán.
Tito y Tita: Un Fenómeno Musical Infantil
Tito y Tita.
En la década de los 80, los nombres de Tito y Tita resonaban en los hogares de España, México y más allá. Estos mellizos, originarios de Fabero, un pequeño pueblo del Bierzo (León), se convirtieron en un fenómeno musical infantil y de rancheras que marcó a toda una generación. Con canciones como El primer amor o La de la mochila azul, y su participación en la banda sonora de la serie animada El osito Misha, llenaron estadios, vendieron millones de discos y se ganaron un lugar en el corazón de miles de fans.
Esta es la historia de Valeriano y María Oliva Ramón Cachón, los hermanos detrás del dúo Tito y Tita, y su vida después de los reflectores.
El Ascenso al Estrellato
La historia de Tito y Tita comenzó en Fabero, en una familia numerosa de diez hermanos, hijos de un trabajador de Unión Fenosa. Desde pequeños, los mellizos mostraron un talento natural para la música. Tito, con apenas 8 años, ya destacaba cantando en la iglesia y en festivales escolares, lo que generó comentarios en el pueblo. Su hermana Tita no se quedaba atrás, y juntos, con el apoyo de figuras clave como el periodista local Manuel Pérez Álvarez y el locutor Gelete, dieron sus primeros pasos en la radio y la televisión.
El gran salto llegó en 1980, cuando, en una España con una sola cadena de televisión, aparecieron en programas de máxima audiencia como 300 millones, Fantástico y Aplauso. Su primer disco, producido por el compositor Alejandro Jaén, incluía rancheras que, para sorpresa de muchos, los catapultó a la fama.
Su música, una mezcla de canciones infantiles y rancheras, conectó con el público, especialmente en México, donde llenaban plazas de toros y estadios, y donde muchos creían, erróneamente, que tenían raíces mexicanas.
Uno de los momentos más icónicos de su carrera fue su participación en la banda sonora de El osito Misha, la serie animada que buscaba suceder al fenómeno de Heidi. Aunque la serie se vio afectada por el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, lo que llevó a su retirada temporal, el impacto de Tito y Tita ya estaba consolidado. Canciones como El osito Misha o Mamá no llores más se convirtieron en himnos de la infancia de muchos.
La Cima y el Cambio de Rumbo
A medida que crecían, Tito y Tita enfrentaron el desafío de mantener su imagen como dúo infantil. En México, donde ya no eran tan niños, les cambiaron el nombre a “Ellos”, pero el éxito continuó. Sin embargo, los mellizos decidieron dar un giro a sus vidas en el apogeo de su fama. Regresaron a Fabero y abrieron un bar que, fiel a su legado, llevaba el nombre de “Tito y Tita”. La decisión de dejar los escenarios no fue fácil, pero ambos coinciden en que fue la correcta.
Tita se asentó en Astorga, donde tuvo una tienda, mientras que Tito permaneció vinculado al mundo de la música, aunque desde un ángulo diferente: como representante de orquestas de verbena. Sin embargo, este sector también enfrentó tiempos difíciles, especialmente tras la pandemia, con las verbenas paralizadas y las inversiones estancadas.
Un Legado Inolvidable
A pesar de haber dejado los escenarios, el impacto de Tito y Tita sigue vivo. Su música, disponible en plataformas como Apple Music, continúa evocando recuerdos de una época dorada. Canciones como Tu mirada o Qué bonita está la luna han sido remasterizadas y siguen siendo escuchadas por quienes crecieron con ellas. Su historia también es un testimonio de humildad: a pesar de su fama, nunca dejaron de ser los niños de Fabero, manteniendo su conexión con sus raíces y su familia.
Hoy, Tito y Tita son un recuerdo vivo de los 80, un dúo que, sin pretenderlo, se convirtió en parte de la banda sonora de una generación. Su historia es un recordatorio de que el éxito no siempre se mide en discos vendidos o estadios llenos, sino en la capacidad de vivir fiel a uno mismo.
La Lotería de Navidad en Villamanín: Un Error con Consecuencias
Comisión de Fiestas de Villamanín.
Durante dos horas, y en presencia de su abogado, seis de las nueve personas que se han constituido como asociación para repartir el premio de las papeletas del Gordo cuentan a RTVE Noticias su montaña rusa de emociones tras haber repartido 450 participaciones del primer premio de la Lotería de Navidad de las que 50 no estaban respaldadas con los décimos correspondientes.
Todos comparten una carga: vendieron 450 papeletas del número 79.432, el Gordo de Navidad, pero solo respaldaron 400. Cincuenta participaciones, diez décimos de lotería, se quedaron sin comprar. Cuatro millones de euros que no existen, pero que hay que pagar. 3,28 millones si descontamos los impuestos que habría que entregar a la hacienda pública.
La tragedia no ocurrió el 22 de diciembre a las 11 de la mañana, cuando los niños de San Ildefonso cantaron el número. En ese momento, Villamanín era un estallido de sidra, abrazos y promesas que concentró a los vecinos en la plaza del pueblo. Alguien fue a recoger la caja de la asociación. Y allí, en una bolsa olvidada, apareció el fantasma: un talonario vacío y 250 euros en monedas y billetes pequeños. El dinero de 50 papeletas que se habían vendido y que no se canjearon por los diez décimos correspondientes en la administración que regenta Rubén González en la Pola de Gordón, a 15 kilómetros de allí.
"Te puedes imaginar a esa persona el chungo que le da", explica el abogado de la comisión, Antonio Gómez, conectado desde su despacho en Madrid. Y los miembros de la comisión, cada uno desde su casa, acompañan con gestos de asentimiento desde sus respectivos cuadrados en la pantalla. "Esa persona entra en pánico, se lo cuenta a los demás y todos entran en pánico. Fue una situación de shock", remarca el letrado que les ha acompañado en este complicado proceso desde el primer momento.
Cuni, el del supermercado, toma la palabra con voz firme pero cargado de pesar. Quiere dejar claro que no hubo mala fe, solo un error de gestión de un grupo de voluntarios que lo hace todo gratis por el pueblo. "Se cuadra el dinero con las papeletas vendidas, no se cuentan los talonarios. Ese es el error", confiesa Cuni. Y dejan muy claro que las papeletas sólo se venden en los locales abiertos al público y en las actividades que organiza la comisión, "nadie llevó talonarios para casa para vender a los tíos o a los amigos", aclara Cuni. "El día 16 de diciembre se va con el dinero a la administración... y nos cae la puta desgracia de que toca el Gordo". Cuni recuerda el impacto: "En mi casa no hubo Nochebuena; el día 23 se paró todo, ni se comía ni se dormía".
Lo más fácil sería señalar. Buscar al que se olvidó el sobre, al que no contó las matrices. Pero en Villamanín han decidido unirse y asumir el error juntos. "No queremos exponer a nadie", repiten. Asumen el fallo como colectivo. El abogado es tajante: "Jurídicamente, defender al colectivo está muy blindado, pero si damos nombres, ponemos a esa persona en riesgo de una demanda individual. Y no queremos eso".
En medio de la tormenta de pánico y desorientación que siguió al descubrimiento del error, apareció el abogado Antonio Gómez Gallardo. Su bufete había gestionado el año anterior otro primer premio repartido en pequeñas participaciones. El día del sorteo, el equipo jurídico de Gómez envió correos electrónicos a las entidades que habían sido agraciadas ofreciendo sus servicios profesionales. Los de la comisión recuerdan que, en plena celebración, comentaron el envío y les tacharon de "buitres carroñeros". Por la tarde, tras descubrir el error y ponerse en contacto con él, comenzó la conversión.
