Mastopatía Fibroquística y Lactancia Materna: Una Guía Completa

Aunque a priori pueda sorprenderte el nombre e, incluso, pueda llegar a asustarte, tener las mamas fibroquísticas no está relacionado con ninguna enfermedad ni es algo grave por lo que debas preocuparte. Se trata, simplemente, de un tipo de mamas que tienen un tejido más granuloso.

“Las mamas o senos fibroquísticos, lejos de ser una patología, representan simplemente un tipo de mama que muestra un patrón fibronodular en la exploración, es decir, que al palparlas se pueden notar multitud de nódulos pequeños", nos explica la ginecóloga Miriam Al-Adib de Cínicas Miriam Gine, en Madrid.

Puede aparecer en mujeres generalmente premenopáusicas desde los 20 hasta los 50 años. Asimismo, puede afectar hasta el 50% de todas las mujeres, añade el Dr. Cisneros.

¿Qué es la Mastopatía Fibroquística?

La mastopatía fibroquística es una enfermedad benigna de la mama, también se conoce como displasia mamaria, enfermedad quística crónica o mastopatía benigna. Se producen cambios en el tejido mamario. La mastopatía fibroquística provoca dolor, alteraciones en la consistencia de la mama, y formación de fibrosis y quistes. Los quistes en esta afección son benignos.

En general, toda la mama tiene una tendencia a formar quistes funcionales, lo que significa que no representan ningún problema o riesgo para la salud mamaria, siendo un proceso completamente benigno. Sin embargo, estas características suelen manifestarse con mayor frecuencia en situaciones de desequilibrio hormonal, especialmente cuando se produce un predominio de estrógenos sobre la progesterona, lo que se conoce como hiperestrogenismo.

Como afirma el Dr. Durante la perimenopausia, muchas mujeres experimentan un hiperestrogenismo relativo, es decir, niveles más altos de estrógenos en comparación con la progesterona. Esto puede dar lugar a un mayor desarrollo de mamas fibroquísticas con su característico patrón fibroglandular", añade la Dra Miriam Al-Adib.

Síntomas de las Mamas Fibroquísticas

Aunque algunas mujeres no presentan síntomas, otras pueden experimentar diversas molestias que varían en intensidad. Estos síntomas pueden ser más notorios durante el síndrome premenstrual, justo antes de la menstruación. Por lo general, las molestias tienden a disminuir o desaparecer una vez que comienza el período menstrual.

Si al examinarte notas algunas zonas nodulares más duras e irregulares en tus mamas que suelen dolerte los días anteriores a la menstruación. Al tacto resulta como si tuvieras pequeños bultos. En otras ocasiones puedes notar bultos más grandes que son quistes, con líquido en su interior que pueden producir dolor y pinchazos, redondeados y móviles y que se desplazan con facilidad.

El tamaño y consistencia es cambiante. Los más grandes suelen ser blandos y fluctúan, los de menor tamaño suelen ser algo más duros. Los síntomas dependen de las respuestas a los cambios hormonales y se acentúen los días previos a la regla.

Algunas de las mujeres experimentan dolor cuando tienen las mamas muy fibrosas y, sobre todo, en determinados periodos del ciclo menstrual. Además, es importante tener en cuenta que estas mamas pueden cambiar con el tiempo", indica la ginecóloga.

Con la llegada de la menopausia y la disminución de los estímulos hormonales, las mamas fibroquísticas tienden a desaparecer. "La ausencia de influjo hormonal tras la menopausia puede llevar consigo la desaparición total o casi total de la enfermedad y sus síntomas", señala el Dr. Francisco Fernández García, jefe de la unidad de cirugía general y del aparato digestivo del Hospital Vithas Xanit Internacional. Sin embargo, durante ciertas etapas de la vida, como antes de la menstruación, es posible que los síntomas de fibroquistes sean más pronunciados.

Prevención del cáncer de mama: 4 pasos para autoexplorarse los senos | BBC Mundo

Diagnóstico de la Mastopatía Fibroquística

Para diagnosticar una mastopatía fibroquística el médico consultara nuestros síntomas y nos realizara una exploración de la mama para confirmar la enfermedad. La mamografía detectará un nódulo de contornos bien definidos y será la ecografía la que permitirá distinguir su contenido, sólido o líquido.

Unas mamas fibroquísticas tienen mayor cantidad de tejido fibroso y epitelial, lo que se traduce en una imagen blanca en las mamografías que impiden ver otras lesiones. La técnica de elección para su diagnóstico suele ser la ecografía mamaria. Es una patología benigna de la mama que suele afectar a mujeres jóvenes y hasta la menopausia. También puede usarse la resonancia magnética con contraste cuando existen dudas.

Como continúa el Dr. Fernández García, "en las pacientes asintomáticas no es necesario realizar un seguimiento más riguroso, pero sí en las pacientes con otros hallazgos en la ecografía que requieran seguimiento de tipo benigno y en pacientes sintomáticas con mamas nodulares (con muchos bultitos)". Todas las mujeres sentimos miedo al palpar algún tipo de dureza o masa sospechosa en la mama.

La mastopatía fibroquística es una entidad benigna que no predispone al cáncer, pero tiene una connotación que sí que la relaciona con él: las mamas con mastopatía fibroquística son más “opacas” a los rayos X de las mamografías y las lesiones incipientes pueden quedar enmascaradas, con lo cual pueden ser más difíciles de diagnosticar.

Con respecto a esto, el Colegio Americano de Radiología (ACR) confeccionó una clasificación de las mamas según su densidad, distinguiéndolas en 4 grupos:

  • A: mamas muy grasas.
  • B: mamas grasas con áreas fibrosas dispersas.
  • C: mamas moderadamente densas.
  • D: mamas extremadamente densas.

Queda absolutamente demostrado que la prueba ideal para el control y diagnóstico precoz de las lesiones malignas de las mamas es la mamografía, pero la ecografía constituye un método complementario para estas mamas densas por lo que en las mamas tipos C y D, en las que la densidad puede ocultar lesiones, se recomienda una ecografía complementaria.

Clasificación de la densidad mamaria según el Colegio Americano de Radiología (ACR)

Tratamiento para la Mastopatía Fibroquística

El tratamiento para una mastopatía fibroquística será especifico para cada caso, de acuerdo a la respuesta del paciente. En primer lugar, el tratamiento comienza con una explicación detallada de las causas y el carácter benigno de la enfermedad. Tras la explicación y tranquilizar a la paciente, el siguiente paso es tomar medidas higiénico-dietéticas: mantener una dieta baja en metilxantinas (café, chocolate, té negro, refrescos de cola, nueces), baja en grasas de origen animal y reducir la sal de la dieta diaria.

A veces, las medidas anteriores no son suficientes para aliviar el dolor por lo que es necesario tener un tratamiento múltiple. Teniendo en cuenta la fisiopatología endocrina de la mastopatía fibroquística, representada por el desequilibrio hormonal. En los casos en los que los quistes tienen un tamaño considerable, son palpables y dolorosos se llevara a cabo una punción-evacuación de su contenido.

En ciertas circunstancias eliminar tratamientos hormonales puede mejorar la sintomatología.

Tener en cuenta que algunos fármacos (algunos antidepresivos, antipsicóticos o ansiolíticos, antihipertensivos o fármacos para patología cardiovascular) pueden provocar dolor mamario.

En cuanto a la dieta, eliminar la cafeína, teína, el vino, el chocolate y los quesos puede ser útil. Lo mismo sucede con la nicotina.

Evitar deporte intenso que desplace de forma brusca la glándula sobre el pectoral.

Usar un sujetador de talla apropiada y que sostenga de forma adecuada.

Fármacos útiles, con opciones no hormonales y hormonales:

  • No hormonales: aceite de onagra, sauzgatillo (Vitex agnus castus), vitaminas del grupo A, B, E, antiinflamatorios tópicos…
  • Hormonales: progesterona tópica aplicada diariamente en ambas mamas.

Cuando hay quistes de gran tamaño o tensión puede ser de gran alivio su punción y evacuación y los nódulos sólidos que pueden formar parte de la mastopatía fibroquística (fibroadenomas), aunque benignos, pueden requerir su exéresis si crecen u ocasionan molestias.

Autoexploración Mamaria

La autoexploración mamaria permite que la paciente conozca mejor sus mamas. Es fundamental conocerse, para poder detectar cambios en nuestro cuerpo. La autoexploración mamaria debe ser un procedimiento rutinario, que se lleve a cabo con cierta frecuencia, preferiblemente durante la semana posterior a la menstruación. En caso de mujeres menopaúsicas es recomendable elegir un día al mes para hacerlo. Apenas se requieren unos minutos para realizarla. La autoexploración de las mamas es un método de detección útil y esencial, especialmente si se la combina con mamografías y exploraciones físicas regulares llevadas a cabo por especialistas.

Siga los pasos para autoexploración de senos/Versión Completa:

  1. Deja al descubierto la parte de arriba y frente a un espejo, coloca tus manos sobre la cintura (sitúa codos y hombros hacia delante). Después, levanta los brazos por encima de tu cabeza, presionándola ligeramente.
  2. Levanta tu brazo izquierdo, y con las yemas de los dedos de tu mano derecha, presiona suave pero firmemente el seno izquierdo, trazando círculos imaginarios alrededor de la mama siguiendo el sentido de las manecillas del reloj. Inicia en el punto más alejado del pezón hasta llegar a éste; en la misma posición, palpa tu axila con mayor presión para comprobar que no haya ningún bulto.
  3. Túmbate en la cama y coloca una almohada bajo tu hombro izquierdo y sitúa el brazo de ese mismo lado detrás de tu cabeza. Palpa el seno izquierdo con la mano derecha trazando círculos imaginarios al igual que en el paso anterior y también revisa tu axila.

Nódulos Mamarios y Lactancia

Durante la lactancia, ambas mamas experimentan un aumento en volumen, densidad y nodularidad. Estas características se modifican cada día según el estado de turgencia de las mamas. Es fundamental una adecuada gestión de la lactancia que permita prevenir y resolver los nódulos debidos al drenaje. A pesar de ello cada vez hay más profesionales acostumbrados o observar e interpretar las ecografías y mamografías realizadas a madres lactantes.

Cuando hablamos de nódulos mamarios nos referimos a una lesión palpable en la mama sin especificar el tipo de tejido que lo forma. La mayoría de los nódulos mamarios serán benignos, pero es conveniente estudiarlos para diferenciarlos de un tumor maligno.

Cualquier bulto (redondo o irregular) que aparezca en el pecho de una madre lactante y permanezca más de 72 horas sin presentar variaciones debe ser evaluado. Es muy importante que acudas a tu ginecólogo/a si al examinarte las mamas notas alguna masa, bulto o nódulo mamario. Es necesario confirmar que no es un cáncer de mama.

Ante la presencia de un nódulo mamario hay que consultar a un especialista. Según la palpación ya tendremos una primera impresión sobre sus características:

  • Nódulos benignos: Suelen tener un contorno redondeado y liso y al presionarlos dan la impresión de desplazarse en el interior del tejido mamario.
  • Tumores malignos: Tienen contornos mal definidos, suele ser difícil definir dónde empiezan y dónde terminan, y parecen estar adheridos a los tejidos circundantes o a la piel.

Después de esta primera exploración, el médico probablemente solicitará una mamografía y/o una ecografía mamaria, que nos ofrecerán información adicional. Del mismo modo que la palpación, con estas pruebas de imagen si identificamos una lesión de contornos bien definidos que contrastan con el tejido de alrededor van a favor de nódulos benignos, en cambio si los límites de la lesión son estrellados y se funden con el tejido contiguo va a favor de un cáncer de mama.

Causas Comunes de Nódulos Mamarios Durante la Lactancia

En la lactancia la causa más frecuente de nodularidad es un vaciado inadecuado de la mama, lo que puede provocar una obstrucción de conductos o mastitis. Para prevenir este tipo de nódulos hay que promover las tomas frecuentes y con cambios de posición. También se puede realizar presión manual o masajes en dirección al pezón o aplicar calor en la zona afectada antes de la toma.

Existen varios tipos de nódulos que se pueden presentar durante la lactancia, algunos de ellos benignos y de fácil solución, mientras que otros hay que estudiarlos más a fondo y llevar a cabo otras medidas. Cuando un nódulo se puede palpar durante unos días y no cambia sus características, tiene que ser evaluado con atención y reevaluado en el tiempo.

Tipos de Nódulos Mamarios Durante la Lactancia

  • Quistes mamarios: Son lesiones redondeadas que se forman cuando un conducto de leche se dilata y se llena de líquido. Su manifestación clínica más frecuente es la autopalpación de un bulto que aparece de forma súbita y es algo doloroso. Se caracterizan por ser redondos, algo móviles y de paredes lisas. En la mayoría de los casos no requieren tratamiento. La ecografía mamaria es una exploración muy útil para estudiar un quiste mamario y diferenciar si es un quiste simple benigno o es un quiste complicado o complejo.
  • Fibroadenomas mamarios: Son bultos o nódulos mamarios sólidos de carácter benigno. A la palpación son duros, como goma. No suelen doler, no están fijos a vecindad y, por tanto, se mueven con facilidad. Su superficie suele ser lisa o, en ocasiones, lobulada. Son más frecuentes en edad juvenil y es muy excepcional que se hagan malignos y se origine un cáncer de mama. La ecografía de mama es útil para confirmar la presencia del nódulo, medirlo y estimar si parece ecográficamente benigno o maligno. La mamografía puede ser necesaria en algunas circunstancias. Sobre todo si tu edad es superior a los 40 años o porque existe una duda o una sospecha ecográfica de lesión cancerosa.
  • Cambios fibroquísticos de los senos o mastopatía fibroquística: Consiste en una proliferación de tejido fibroso duro, acompañado de quistes. Estos cambios suelen afectar a gran parte de la mama y generalmente son bilaterales. Cuando te palpas las mamas, puedes notar bultos en el pecho, dureza o fibrosis en el pecho y dolor en los pechos. Estos síntomas se suelen acentuar antes de la regla y se suavizan después de ella. La mastopatia fibroquística es un cambio de naturaleza benigna y no supone un factor de riesgo para la aparición de uncáncer de mama.
  • Abscesos mamarios: Consisten en una colección de pus que cursa con inflamación y dolor. Se considera absceso mamario una complicación derivada de una mastitis aguda. La usuaria refiere sentir un bulto duro y delimitado, fluctuante.
  • Galactocele: Se trata de un proceso benigno y se debe a una acumulación de material lipídico de la leche fuera de los conductos. Según su situación y tamaño, puede añadir una complicación en la eyección de la leche. No modifica su tamaño después de la toma y habitualmente no se acompaña de dolor o fiebre.
  • Adenoma de la lactancia: Es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).
  • Mastitis: Inflamación de la Mama: La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.

Tipos de Mastitis

  • Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
  • Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración.
  • Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.

Cuando la obstrucción deriva en mastitis, es necesario actuar con terapia antibiótica y propiciar el descanso de la madre, garantizando, a su vez, un correcto vaciado de la mama.

Tratamiento de Nódulos Mamarios

Si con la palpación y la prueba de imagen hemos llegado a la conclusión de que estamos ante un nódulo benigno, lo más probable es que se trate de un quiste mamario o un fibroadenoma. Los quistes son de contenido liso y los fibroadenomas sólido, fácilmente distinguibles por ecografía a menos que el quiste sea de contenido denso, algo que los puede hacer confundir fácilmente. Pero la mayoría de los quistes están rellenos de líquido claro, como suero, son muy frecuentes en la mama de la mujer que menstrua, y varían de tamaño en función del momento del ciclo.

Si tu ginecólogo/a te diagnóstica un nódulo mamario benigno es posible que no sea necesaria su extirpación y solo sea necesario un control periódico mediante una exploración clínica, una ecografía mamaria o una mamografía a los 6 o 12 meses. Esto se realiza para detectar posibles cambios en ese nódulo mamario benigno.

Opciones de Tratamiento

  • Quistes: Puede ser necesario puncionarlo para su estudio, o incluso para vaciarlo en situaciones en que tienen una alta presión y ocasionan síntomas. Si se evacúa todo su contenido desaparecerá el nódulo, pero es muy posible que se vuelva a llenar.
  • Fibroadenomas: Hay que controlarlos y si no crecen ni están localizados en un lugar que moleste a la paciente pueden manejarse expectantemente, muchas veces no alcanzan grandes dimensiones, se mantienen estables y si no provocan síntomas pueden convivir amistosamente con la paciente toda la vida. Si crecen puede ser preferible extirparlos quirúrgicamente antes de que adopten un gran tamaño.
  • Absceso mamario: Es una situación que requiere de un diagnóstico y tratamiento rápido con drenaje de éste mediante punción ecodirigida o mediante incisión quirúrgica y posterior pauta de antibiótico según antibiograma. La opción escogida dependerá de la tabicación y tamaño del absceso y de la decisión de la madre.
  • Galactocele: Se puede mantener una conducta expectante, controlando que no interfiera en la producción o eyección de leche.

Conclusión

Podemos concluir que el diagnóstico de mamas fibroquísticas es de alta incidencia, no predispone al cáncer y tiene causa hormonal. Por lo tanto, mejorará al entrar en la menopausia y puede hacerlo también si se introducen ciertos cambios en los hábitos de la paciente. Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.

Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida. Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer. Puedes obtener más información en Detección del cáncer de mama durante el embarazo.

Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.

En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.

El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).

Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.

Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.

No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles:fiebre, dolor de cabeza, sensación de malestar generalun bulto en la zonasecreción blanquecina y espesa por el pezónun absceso o una acumulación de pus en la zonaLa mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.

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