La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede ocurrir no sólo durante la lactancia materna, aunque es más común en mujeres lactantes. En el Centro de Mama de Tenerife, estamos comprometidos con la salud y el bienestar de nuestras pacientes, y queremos brindar información útil y confiable sobre la mastitis y cómo puede afectar la lactancia materna. En este artículo, exploraremos en detalle esta afección, sus causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención. ¡Sigue leyendo!
Según estudios, alrededor del 10% de las mujeres que amamantan desarrollarán mastitis en algún momento. La mastitis afecta a una de cada diez madres, aunque hay estimaciones que aumentan este ratio a un tercio de las nuevas mamás. La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres.
Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
MASTITIS - Inflamación e Infección de la Mama - Qué es? Lactancia? Causas? Tratamiento?
¿Qué es la mastitis?
La mastitis es una inflamación de la mama que puede ocurrir en mujeres de todas las edades, aunque es más común en mujeres lactantes. La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede estar acompañada o no de infección. Esta inflamación puede deberse a una acumulación de leche en la mama o a una infección bacteriana en los conductos de la leche.
Cuando se produce una acumulación de leche en la mama, se conoce como mastitis lactacional, que es la forma más común de mastitis. Esta condición puede ocurrir cuando la leche no se extrae adecuadamente de la mama, lo que puede suceder cuando el bebé no se agarra correctamente al pecho o cuando se pierden tomas de leche.
Por otro lado, la mastitis no lactacional puede ocurrir en mujeres que no están amamantando. Esta condición se produce cuando se produce una infección en el tejido mamario, que puede ser causada por bacterias que entran en la mama a través de los conductos de la leche, y que puede derivar en un absceso mamario sin no se trata adecuada y oportunamente.
Causas de la mastitis
La causa más común es la obstrucción de los conductos lactíferos debido a la acumulación de leche en el seno. La mastitis Suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. Las causas de la mastitis pueden ser muy diversas en función de la sintomatología y las características de la paciente.
Otras causas pueden incluir bacterias que entran en el seno a través de una grieta en el pezón, estrés, fatiga, uso de sostenes ajustados, entre otros factores. También existen pacientes con una especial sensibilidad al tabaco en las que las mastitis son más frecuentes. Por otro lado, la mastitis en mujeres no lactantes suele producirse por la dilatación de los conductos mamarios.
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por: la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.
Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.
Factores de riesgo para la mastitis
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho . Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.
Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia. Aproximadamente un 20% de las mujeres pueden experimentar mastitis recurrente.
- Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz. Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la mastitis
Los síntomas más frecuentes de la mastitis son:
- Dolor en la mama afectada
- Sensibilidad en la mama
- Hinchazón o enrojecimiento de la mama
- Una zona dura o abultada en la mama
- Fiebre
- Escalofríos
- Fatiga
- Dolor de cabeza
Si experimentas estos síntomas, es importante buscar atención médica para obtener un diagnóstico preciso y comenzar el tratamiento. Si durante la lactancia aparece la falsa sensación de que no se produce suficiente leche, hinchazón, dolor, calor en la zona o fiebre, es posible que tengamos mastitis. Además, algunas mujeres pueden llegar a tener fiebre con lo que eso conlleva (sentirse mal, notar escalofríos, etc.).
El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
- Fiebre.
- Malestar y dolor general.
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
- Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.
Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.
Tipos de mastitis
No todas las mastitis son iguales ni presentan la misma gravedad. En función de la gravedad y las características de la paciente, la sintomatología podrá variar.
- Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración. Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución. Inflamación intensa de la mama, suele ser de corta duración aunque severa. Es un tipo de mastitis que se mantiene en el tiempo, aunque presenta una menor intensidad en los síntomas.
- Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
Qué son las mastitis no infecciosas
Suelen ocurrir por un vaciado del pecho insuficiente y producen inflamación y dolor. Es un tipo de mastitis sin fiebre en la cual parte del pecho puede estar rojo, endurecido o hinchado.
En qué consisten las mastitis infecciosas
Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre). Las mastitis subagudas son las más frecuentes y sin embargo las menos diagnosticadas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
Mamografía en el diagnóstico de la mastitis
En el caso de la mastitis lactacional, la mamografía no es el primer método utilizado para el diagnóstico. En general, la mastitis lactacional es diagnosticada clínicamente en función de los síntomas que experimenta la paciente y de un examen físico de la mama y, en ocasiones, una ecografía es suficiente para confirmar el diagnóstico.
Si el médico sospecha que hay una acumulación de leche en la mama, puede utilizar técnicas de masaje o succión para extraer la leche acumulada y aliviar la inflamación. Sin embargo, en casos de mastitis no lactacional, una mamografía o una ecografía mamaria pueden ser necesarias para determinar la causa subyacente de la inflamación mamaria.
La mamografía es una herramienta de diagnóstico comúnmente utilizada en la detección del cáncer de mama, pero también puede ser útil en el diagnóstico de la mastitis. La mamografía es una radiografía de la mama que puede mostrar cualquier anomalía en el tejido mamario. Una ecografía mamaria, por otro lado, es una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza ondas sonoras para crear una imagen de la mama.
La ecografía mamaria es especialmente útil en el diagnóstico de la mastitis (en mujeres lactantes o no), ya que no expone a la paciente a la radiación ionizante y no hay contraindicaciones para su uso durante la lactancia.
Tratamiento de la mastitis
El tratamiento de la mastitis generalmente incluye una combinación de medicamentos y medidas de cuidado personal. Los medicamentos pueden incluir analgésicos para aliviar el dolor y los antibióticos para tratar la infección bacteriana si está presente. Si se ha producido una infección, por lo general el médico-ginecólogo recetará antibióticos . Suelen recetarse cloxacilina, eritromicina o amoxicilina para la mastitis.
Las medidas de cuidado personal pueden incluir:
- Vaciar la mama completamente y con frecuencia, ya sea mediante la lactancia materna o mediante la extracción de leche con un sacaleches. Vaciado frecuente y completo del pecho.
- Descansar lo suficiente y evitar el estrés y la fatiga.
- Aplicar compresas calientes o frías a la mama para aliviar el dolor y la hinchazón. Aplicación de frío en la zona afectada.
- Tomar líquidos en abundancia para mantenerse hidratado.
Ante los síntomas de la mastitis, el diagnóstico requiere de una simple observación y palpación. Las mamas se notarán duras al tacto y la mujer sentirá una gran sensibilidad y dolor con apenas el roce. Además, estarán inflamadas y es posible que hayan adquirido un tono rojizo. El médico también puede tomarle la temperatura a la mujer para saber si tiene o no fiebre, y a cuánto ha ascendido esta.
Cuando los síntomas de la mastitis están claros y ya se ha recibido el diagnóstico, el tratamiento habitual si hay infección es recetar antibióticos. Asimismo, también puede ser necesario el empleo de analgésicos con los cuales la mujer reducirá el malestar que siente. En casos graves, puede ser imprescindible el drenaje si se ha producido un absceso en la mama a causa de la mastitis.
Tabla de Tratamientos para la Mastitis
| Tratamiento | Descripción |
|---|---|
| Antibióticos | Para tratar la infección bacteriana si está presente. |
| Analgésicos | Para aliviar el dolor y la inflamación. |
| Vaciar la mama | Completamente y con frecuencia, ya sea mediante la lactancia materna o extracción de leche. |
| Compresas | Aplicar compresas calientes o frías para aliviar el dolor y la hinchazón. |
| Descanso | Descansar lo suficiente y evitar el estrés y la fatiga. |
¿La mastitis afecta la lactancia materna?
La mastitis puede hacer que la lactancia materna sea más difícil y dolorosa, pero no tiene por qué interferir con ella. La mayoría de las mujeres con mastitis pueden seguir dando el pecho. De hecho, vaciar la mama con frecuencia y completamente es una parte importante del tratamiento de la mastitis. Es totalmente inocuo para el bebé continuar la lactancia en caso de mastitis, y además es lo mejor para la madre, ya que facilita el correcto vaciado de los pechos.
¿Es posible prevenir la mastitis?
La prevención de la mastitis implica asegurarse de que la lactancia materna se realice correctamente y de que se vacíe la mama completamente y con frecuencia. Las madres lactantes también deben evitar el uso excesivo de chupetes y biberones, que pueden interferir con la succión del bebé y disminuir la frecuencia de las tomas de leche. La prevención de la mastitis puede comenzar incluso antes del parto.
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Técnica de lactancia adecuada: es esencial asegurar un buen agarre del bebé al pecho y alternar las posiciones de amamantamiento.
Algunas recomendaciones para evitar la mastitis:
- Evitar que los pechos se llenen del todo antes de dar de mamar: puesto que esta sobrecarga es lo que suele generar una mastitis.
- Extraer la leche: cuando los pechos no se vacían del todo y se ha experimentado un episodio previo de mastitis, puede ser interesante vaciarlos con el uso de un sacaleches.
- Colocar al bebé correctamente: pues, a veces, la razón por la que el vaciado no es completo tiene que ver con que no se está adoptando una posición adecuada. Por eso, el bebé no se engancha bien y no succiona toda la leche que hay.
Otras consideraciones importantes
Si los síntomas persisten o empeoran después de 12-24 horas, o si aparece fiebre, es necesario consultar con un profesional sanitario. Como ya mencionábamos, la mayoría de los casos de mastitis mejoran significativamente en 24-48 horas con el tratamiento adecuado. Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.
Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.
En el Centro de Mama de Tenerife somos expertos en diagnóstico de la patología mamaria
En el Centro de Mama de Tenerife, contamos con un equipo de expertos en diagnóstico de la patología mamaria. Nuestros especialistas en diagnóstico por imagen utilizan tecnología de vanguardia para realizar evaluaciones precisas y ofrecer un diagnóstico personalizado y efectivo. Además, en nuestro centro, ofrecemos una amplia gama de servicios relacionados con la salud de las mamas, incluyendo mamografías, ecografías mamarias, biopsias y otros procedimientos.
Estamos comprometidos con la detección temprana de cualquier afección mamaria, y trabajamos para brindar a nuestras pacientes la mejor atención posible. Si tienes síntomas de mastitis o cualquier otra preocupación relacionada con la salud de tus mamas, no dudes en contactar con nosotros en nuestro centro ubicado en Tenerife. Estaremos encantados de ofrecerte una evaluación completa y personalizada para garantizar que recibas el diagnóstico adecuado.
La mastitis puede ser una experiencia difícil, pero con el apoyo y tratamiento adecuados, es una condición completamente superable. Si experimentas síntomas de mastitis o tienes dudas sobre la lactancia, no dudes en contactar con nuestra Unidad de Lactancia.
Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.
Autor: Centro de Mama de Tenerife Centro Médico de radiodiagnóstico de patología de la mama en Tenerife.
