Embarazo Molar: Diagnóstico y Tratamiento

En el ámbito de la salud reproductiva, es fundamental estar informada sobre las posibles complicaciones que pueden surgir durante el embarazo. Una de estas complicaciones es el embarazo molar, una condición que, aunque infrecuente, es importante conocer. Detectar un embarazo molar a tiempo es fundamental para la salud de la mujer.

Un embarazo molar, también conocido como mola hidatiforme, es una complicación poco común del embarazo que se caracteriza por el crecimiento anormal de los tejidos que normalmente se convertirían en la placenta. En lugar de un embrión, se forma una masa anormal en el útero (la mola). Generalmente, se detecta durante el primer trimestre, entre las semanas 8 y 12, durante las primeras ecografías.

Si has experimentado un embarazo molar, es natural sentirse preocupada y confundida. Es importante recordar que no estás sola y que existen tratamientos efectivos. Después del procedimiento, es fundamental un seguimiento médico regular para asegurar que no queden restos de tejido molar y que los niveles de hCG vuelvan a la normalidad.

En uno de cada 1.500 embarazos se produce lo que se conoce como embarazo molar o mola hidatiforme: el test ha salido positivo, pero no hay embrión y sí una placenta que crece de forma anormal. En el embarazo molar o mola hidatiforme no hay embrión, pero sí una placenta que crece de forma anormal.

La mola hidatiforme, también conocida como embarazo molar, es una complicación poco frecuente del embarazo en la cual el tejido trofoblástico (que en un embarazo estándar forma la placenta) prolifera de manera anormal. Este trastorno al comienzo del embarazo se basa en el crecimiento de una masa o tumor benigno en el interior del útero. Esta masa está formada por trofoblastos, las células que normalmente se convierten en la placenta. Por tanto, se trata de un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional (ETG). Lo más curioso es que sin haber embarazo, la mujer tiene los síntomas de gestación y “el test de embarazo siempre da positivo y si se cuantifica, es decir, se miden las unidades de Beta Gonadrotopina Coriónica Humana (βHCG) suelen estar mucho más altas de lo que corresponde para la fecha de embarazo”, añade el Dr.

La mola hidatidiforme o embarazo molar es la consecuencia de una alteración genética que se produce en el momento de la fecundación. Se cree que la mola hidatidiforme es la consecuencia de una alteración genética que se produce en el momento de la fecundación.

Hoy aún se desconoce las causas del embarazo molar. No se sabe qué provoca que tras la fecundación, se de un desarrollo excesivo de la placenta sin embrión. El embarazo molar presenta unos síntomas, que al principio pueden pasar inadvertidos y confundirse con el embarazo: el test de embarazo ha dado positivo y las posibles náuseas y otras molestias se achacan al embarazo. A veces, incluso, ni tan siquiera da síntomas.

Los embarazos molares son errores genéticos que producen una anomalía en la placenta, debido a problemas cuando el óvulo y el espermatozoide se unen en la fecundación. Con este tipo de embarazo es casi imposible que el embrión consiga su desarrollo. Como hemos anticipado, es provocado por un óvulo fecundado de forma anormal.

Tipos de Embarazo Molar

La mola hidatiforme se clasifica como parcial o completa, pero es importante remarcar las diferencias entre ambas. A continuación, se describe cada tipo de embarazo molar.

Mola Hidatiforme Completa

Es la más fácilmente identificable. En su presentación típica no hay embrión ni tejido placentario normal. El aumento del tamaño del útero resulta excesivo para la edad gestacional. Supone un aumento del riesgo para desarrollar una neoplasia trofoblástica gestacional. Se suele acompañar de una elevación muy importante en sangre de una hormona, la subunidad beta de la gonadotropina coriónica humana (β-hGC).

Las molas completas tienen un número normal de cromosomas, pero todos proceden del padre, cuando lo normal es que la mitad de los cromosomas procedan del padre y la otra mitad de la madre. Son como un injerto de tejido paterno en la madre.

Se producen porque el espermatozoide fecunda un óvulo “vacío” (que ha perdido o desactivado sus cromosomas) y los cromosomas del padre se duplican. El tejido anómalo (que era el destinado a formar la placenta en condiciones normales) crece en el útero y puede llegar a ocuparlo en su totalidad.

Se sabe que los genes del padre controlan en mayor grado el desarrollo placentario y que los de la madre están más relacionados con el desarrollo del embrión. Ocurre en 1 / 1000 gestaciones, generalmente en edades extremas (45), con más prevalencia en Asia o Latinoamérica.

Características:

  • Tejido placentario alterado dentro del útero, que se hincha formando quistes llenos de líquido.
  • No se visualiza tejido embrionario o fetal.
  • Se origina como consecuencia de la fecundación de un óvulo que no tiene material genético o es inactivo.

En la ecografía de un embarazo molar completo, se puede observar lo siguiente:

  • Masa heterogénea con múltiples imágenes quísticas anecogénicas con septos con la apariencia típica de “tormenta de nieve” o “racimo de uvas”, que se corresponde con las vellosidades coriónicas hidrópicas.
  • Puede asociar, como en nuestro caso, quistes ováricos tecaluteínicos que resultan de la hiperestimulación ovárica por exceso de ß-HCG.
  • No se objetivó la presencia de restos fetales ni líquido amniótico al tratase de una mola completa, confirmada en el estudio anatomopatológico tras histerectomía total con salpinguectomía bilateral.

Mola Hidatiforme Parcial

Presenta al mismo tiempo características de placenta normal y de mola hidatiforme completa. En algunos casos está presente el embrión, aunque su desarrollo es casi siempre anormal. Es por ello por lo que suele diagnosticarse como un aborto y solo se llega al diagnóstico correcto tras el estudio anatomopatológico.

En las molas parciales, el óvulo suele ser fecundado por dos espermatozoides. Así, el ADN paterno duplica al materno (las células tienen 69 cromosomas, son triploides).

Presenta al mismo tiempo características de placenta normal y de mola hidatiforme completa. La etiología de este tipo de embarazo molar puede ser causada de dos formas: Fecundación de un único óvulo con dos espermatozoides normales (23,X o 23,Y). Fecundación de un óvulo con un sólo espermatozoide alterado y diploide (46,XY).

En este caso, la masa puede estar compuesta por restos de placenta e incluso un pequeño embrión que presenta defecto severos. El cariotipo del embrión es triploide, es decir, está formado por los 23 cromosomas de la madre y dos grupos de cromosomas del padre. Por consiguiente, el embrión presenta 69 cromosomas, cuando el número normal es 46.

Características:

  • Tejido placentario anómalo junto con tejido embrionario.
  • Sucede cuando un ovulo es fecundado por dos espermatozoides, lo que hace que el embrión tenga más cromosomas de lo habitual.

Por otro lado, el bebé no podrá desarrollarse con normalidad, dado que el tejido placentario crece sin control. Por ello, el embarazo molar parcial suele terminar en aborto.

Características Clínicas:

  • Suele manifestarse clínicamente más tarde que la mola completa, a finales del primer trimestre o a principios del segundo, como una amenaza de aborto.
  • Estos casos no suelen asociarse con excesivo aumento del tamaño uterino (el tamaño suele corresponder con el periodo de falta de menstruación).

Por tanto, se trata de una complicación de la mola hidatiforme y origina cáncer.

ENFERMEDAD TROFOBLÁSTICA GESTACIONAL: MOLA HIDATIDIFORME. - Ginecología y Obstetricia -

Diagnóstico del Embarazo Molar

Gracias a la realización sistemática de una ecografía en el primer trimestre de la gestación, su diagnóstico es cada vez más precoz y ello ha modificado los síntomas clásicos de presentación. Al principio, el embarazo molar se comporta como un embarazo normal, con falta de menstruación y pudiendo aparecer náuseas matutinas. La presentación típica es una mujer con un retraso menstrual, una prueba de embarazo positiva y síntomas de un embarazo incipiente con un sangrado vaginal.

La mola hidatiforme se debe sospechar en cualquier mujer fértil con sangrado vaginal anormal. Ante la sospecha de mola se debe solicitar una β-hGC. La β-hGC está siempre elevada en la mola hidatidiforme y sus niveles son generalmente más altos que los observados en embarazos normales o en embarazos ectópicos para la misma edad gestacional. La β-hGC es muy sensible y específica y se puede determinar en sangre y en orina. En los embarazos normales, aumenta progresivamente hasta alcanzar valores de 100.000 mUI/mL entre las semanas 9 y 14 de la gestación. Cifras más elevadas para la misma edad gestacional sugieren una mola.

Cuando se detecta una elevación de la β-hGC está indicado realizar una ecografía. La ecografía aporta información sobre el contenido uterino, el aspecto de los ovarios y una posible invasión del músculo uterino (miometrio).

Normalmente, los primeros indicios de mola hidatiforme aparecen con el desarrollo de un útero anormal y la ausencia de latido cardíaco, junto con un sangrado vaginal.

El médico especialista realiza un examen pélvico para revelar si el útero está más grande o más pequeño y si hay un agrandamiento de los ovarios. La ecografía mostrará una placenta anormal, con o sin desarrollo de un feto. Esta prueba de imagen no detecta latidos cardíacos ni movimiento fetal.

Además, otras pruebas concluyentes que pueden efectuarse son:

  • Análisis sanguíneo que incluya una cuantificación de la hormona coriónica humana (hCG). Esta hormona se encuentra en mayor concentración en molas completas que en molas parciales.
  • Resonancia magnética del abdomen.
  • Conteo total de células sanguíneas.
  • Prueba de coagulación sanguínea.
  • Pruebas de la función renal y hepática.

Tratamiento del Embarazo Molar

Cuando se detecta un embarazo molar, hay que eliminar ese tejido o placenta anormal. La única solución es hacer un legrado. Este tipo de embarazo no es viable porque puede convertirse en una masa cancerosa. Para prevenir complicaciones, el tejido placentario anormal debe ser eliminado.

La sospecha de mola hidatiforme (completa o parcial) es indicación de extraer todo el tejido molar mediante un legrado para confirmar el diagnóstico, para que desaparezcan los síntomas y para prevenir complicaciones. La forma de realizar la evacuación de la mola depende del estado de la enferma, de la intensidad del sangrado, del tamaño del útero, de la edad de la paciente y de los deseos reproductivos futuros.

La intervención se realiza con anestesia general y la técnica de elección es el legrado por aspiración porque ocasiona menos complicaciones que otras. Las pacientes que no deseen más embarazos pueden optar por la extirpación del útero (histerectomía), que disminuye el riesgo de complicaciones. Los ovarios se pueden conservar aunque existan quistes tecaluteínicos.

La intervención conlleva un riesgo importante de hemorragia por lo que es necesario conocer el grupo sanguíneo de la paciente y tener sangre preparada por si precisase una transfusión sanguínea. Antes de la operación se deben obtener los niveles de β-hGC en la sangre para poder realizar un control adecuado de la evolución posterior y ver como van bajando.

Aunque en la mola completa no hay feto, se debe administrar inmunoglobulina anti-Rh a las mujeres Rh negativas tanto con molas completas como parciales, ya que el tejido trofoblástico expresa el Rh.

Habitualmente, el tratamiento de la mola comprende algunas de las siguientes pruebas:

  • Dilatación y legrado para extraer el tejido del útero. Para esta prueba se administra anestesia local o general.
  • La histerectomía (extracción del útero) puede ser una opción para las mujeres mayores que no desean volver a embarazarse.
  • Control de la hormona hCG hasta que sus valores vuelvan a la normalidad. Si los niveles de esta hormona aumentan o no se normalizan, serán necesarias pruebas adicionales para comprobar si el tumor se ha extendido.
  • Quimioterapia en los casos en los que la mola persite o se ha diseminado por el organismo.

Una vez ha sido extraído el tejido molar, el médico repetirá las mediciones del nivel de coriogonadotropina hasta que vuelva a la normalidad.

Seguimiento Post-Tratamiento

Después del vaciado del útero, los niveles de β-hGC no descienden en muchas de las pacientes con molas completas y en un número pequeño de mujeres con molas parciales, lo que indica persistencia o recurrencia de la enfermedad trofoblástica gestacional, que puede ser otra mola, una mola invasiva o un tumor trofoblastico gestacional.

Por ello, se debe realizar un seguimiento tras la operación, determinando los niveles de β-hGC semanalmente hasta obtener 3 valores normales (< 5mUI/mL) consecutivos. En general, se suelen alcanzar niveles normales de β-hGC a las 6-14 semanas de la evacuación quirúrgica de la mola si no hay más problemas.

Una vez alcanzadas 3 determinaciones normales consecutivas se recomienda continuar con una determinación mensual de β-hGC durante 6 meses y bimensual 6 meses más. En la práctica muchas mujeres abandonan el seguimiento y los expertos están valorando acortar la duración del periodo de seguimiento.

Durante el periodo de seguimiento es muy importante evitar un nuevo embarazo. Siempre que se haya conservado el útero se debe utilizar un método anticonceptivo fiable durante dicho periodo. Como se ha explicado anteriormente, el seguimiento de la enfermedad se realiza mediante determinaciones continuadas de la β-hGC y un nuevo embarazo (que también eleva la β-hGC) dificultaría su supervisión.

Las pacientes deben evitar un embarazo hasta que lleven al menos 6-12 meses con cifras normales de β-hGC. El riesgo de que repita un embarazo molar es del 1 %, y es mayor que la probabilidad de embarazo molar en la población general (1:1000).

En los embarazos siguientes a un embarazo molar se recomienda realizar una ecografía al final del tercer trimestre para confirmar el desarrollo normal del feto y determinar los niveles de β-hGC seis semanas después del parto para descartar neoplasia trofoblástica gestacional oculta.

Complicaciones y Pronóstico

Un embarazo molar puede presentar complicaciones graves, como por ejemplo cáncer. Por ello, es de gran importancia establecer un tratamiento temprano. Tras el legrado, y como nos cuenta el Dr. Priego, ginecólogo del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, "hay que hacer un seguimiento durante algunas semanas porque puede desarrollar una neoplasia trofoblástica gestacional que es la principal complicación, que puede llevar incluso a la necesidad de realizar una histerectomía o extirpación del útero". Este es el mayor riesgo del embarazo molar, que se convierta en un tumor maligno o cancerígeno.

La mayoría de las molas hidatiformes son benignas y no desembocan en cáncer. En general, los tratamientos tienen éxito. Sólo un 15% de los casos de las molas pueden convertirse en malignas. Estas molas crecen e invaden otras zonas del cuerpo de la mujer, pudiendo provocar sangrados u otras complicaciones.

En cuanto a las molas hidatiformes completas, son muy pocas las que se transforman en un coriocarcinoma, es decir, un cáncer agresivo de la placenta. Normalmente, esta complicación se trata con quimioterapia de manera existosa, aunque en algunos casos puede llegar a ser mortal. Riesgos: Sangrado excesivo durante la extirpación de la mola hidatiforme.

Es fundamental recordar que la información proporcionada en este artículo es solo para fines informativos y no debe sustituir el consejo médico profesional. Si tienes alguna preocupación o pregunta sobre tu salud, es importante que consultes con un médico o ginecólogo cualificado.

Preguntas Frecuentes

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre el embarazo molar:

Pregunta Respuesta
¿Es lo mismo embarazo molar que embarazo anembrionario? No es lo mismo. Una gestación anembrionada es una gestación en la cual se produce el saco gestacional, la placenta, pero no se desarrolla el embrión. En cambio, la enfermedad molar es una tumoración de la placenta.
¿Un embarazo molar puede dar lugar a un tumor? El embarazo molar es una complicación poco frecuente del embarazo en la cual el tejido trofoblástico prolifera de manera anormal. Puede dar lugar a la neoplasia trofoblástica gestacional que tiene características malignas.
¿Qué complicaciones pueden surgir de la mola hidatiforme? La principal complicación es el sangrado excesivo que puede ocurrir durante la extirpación de la mola hidatiforme. Otra complicación muy temida es la posibilidad de que la mola hidatiforme se convierta en coriocarcinoma, es decir, un tipo de tumor.
¿Puedo tener otro embarazo molar? Sí. Las personas que ya han padecido un embarazo molar, tienen un riesgo del 1-2% de volver a sufrir otro.
¿Hay que esperar un tiempo para quedar embarazada nuevamente tras una mola hidatiforme? Sí. Los especialistas recomiendan esperar entre 6 meses y 1 año para intentar concebir de nuevo.
¿Una mola invasora es lo mismo que una mola hidatiforme? No. La mola invasora es un tipo de mola hidatidiforme (parcial o completa) que se ha extendido dentro del miometrio, es decir, en la capa muscular del cuerpo uterino. Por tanto, se trata de una complicación de la mola hidatiforme y origina cáncer.

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