La vida de un artista siempre está llena de matices y detalles que despiertan la curiosidad del público. En este artículo, exploraremos la biografía de Mary Luna, una actriz española que ha sabido ganarse un lugar en el corazón de muchos. A través de su trayectoria, descubriremos aspectos de su vida personal y profesional, desde sus padres hasta sus hijos, y cómo ha logrado equilibrar ambos mundos.
Primeros Años y Formación
Como buena cabezota que soy, siempre supe que cantar iba a ser mi vida y me empeñé en ello con todas mis fuerzas. Acabé el bachillerato y, aunque llevaba desde los diez años estudiando solfeo, guitarra y canto, yo quería más. Reñí con mis padres y me fui a Murcia a estudiar a la Escuela Superior de Arte Dramático y Danza, y al Conservatorio Superior de Música. En Murcia, mi segunda “patria”, conocí el teatro.
Actué en varias obras teatrales. En algunas de ellas, además de actriz, desempeñé labores de cantante y arreglista. También en la capital del Segura comencé a cantar profesionalmente y a vivir de la música. Estuve en diversas orquestas, entre otras, en la mejor formación de salsa que se recuerda por aquellos lugares. Y de ahí me llegó la oportunidad de hacer coros con uno de los mejores cantantes de salsa del país.
Sé con certeza, que lo que buscaban mis padres con su negativa eran dos cosas: primero, que me alejara del mundo artístico al no contar con su ayuda económica, y evitarme así los sufrimientos de una carrera tan incierta y difícil; y segundo, que yo misma me diera cuenta de lo duro que iba a resultar mi vocación y así, convertirla en un hobby y trabajar en algo más seguro.
Teatro Romea en Murcia, lugar importante en la formación de Mary Luna.
Inicios Profesionales
Llevaba apenas cuatro meses en Madrid cuando alguien me propuso ir al Festival de Benidorm. Ganamos. Resultó ser una de las experiencias más gratificantes profesionalmente para mí, por el reconocimiento tan unánime que recibí por mi interpretación.
No obstante, significó mi primer gran desengaño dentro del mundo de la música. Conocí gente dañina y falsa en la que había depositado toda mi confianza. Durante todos estos años que llevo viviendo en Madrid, he tenido la fortuna de poder vivir únicamente de la música. O mejor, con la música, acompañada de ella. Vivo de mi voz y es un orgullo para mí cada trabajo en el que he cantado, porque siempre lo hago como si fuera algo mío. Nunca he sabido contener o reservar mi energía dependiendo de la “importancia”del trabajo requerido.
Finalmente, y después de miles de conciertos en cualquier tipo de sala que se terciara, llegó la compañía discográfica ideal para una artista tan inusual como yo. Inusual por distinta, por complicada, por diversa. Las mismas cosas por las que gente como vosotros me investiga , me sigue de alguna forma o me escucha y se siente identificado con alguno de mis temas, son las que asustan a la mayoría de productores discográficos de este país.
No es fácil, según ellos, manejar a una chica independiente que compone sus propios temas, los canta ella misma, sabe el sonido que quiere para su música (aunque a veces no la dejen opinar sobre ello), y que no necesita más que una guitarra para poder comunicar con el público. Demasiado complicado. Pero, decía que había llegado esa discográfica, y así fue. Grabaron mis canciones, las que ellos eligieron. Me buscaron un productor, un estudio, arreglistas, músicos… Todos estupendos, de verdad, aunque no fuera lo que yo tenía en mi cabeza. A todos ellos les debo este primer disco de mi carrera en solitario.
Es probable que los que hayáis visitado el Retiro en Madrid, me escuchárais en alguno de mis “conciertos promocionales”. Cuando me fui de la compañía independiente con la que grabé mi primer álbum me quedé de nuevo sola, que no desamparada.
La Familia: Padres e Hijos
Y con esa paz y prosperidad que anuncia el nombre de éste, mi pueblo, me crié en la mejor familia del mundo. De mi padre la bondad, la sensibilidad y mi manera de cantar y de amar la música. De mi madre la generosidad, el altruismo y esa fuerza para luchar por todo y por todos sin rendirse jamás. Mis tres hermanos me dan constantemente el punto de apoyo, el respeto a otras formas de pensar, porque somos muy diferentes los cuatro y nos amamos incondicionalmente. Tenía ocho años y empecé a hacer canciones. Esperaba a que se durmieran en casa y subía a la terraza con mi pequeña guitarra a mirar el cielo. Ahora vivo en Madrid y desde mi balcón no se ven las estrellas.
El Retiro, Madrid, un lugar donde Mary Luna promocionó su música.
Es por ella que mi hija se llama Lola, espero que su nombre le imprima carácter y fuerza para andar por la vida y honradez para relacionarse con los demás. Ella, MI HIJA, es la razón por la que me mantengo en pie cada día. No hay tragedias en la vida, o bien s... Nada es comparable a esta sensación. La responsabilidad y la fortuna de saberse necesario, imprescindible. La felicidad, la preocupación, el infinito amor que sientes, las horas sin dormir…. LOLA es ahora quien me inspira los pasos a seguir. Quien hace que cada día para mí tenga sentido.
Amigos y Apoyo Incondicional
Seguía contando y cuento con mi segundo regalo vital, mis amigos. Mi secretaria particular que coordina el club de fans y casi el resto de mi vida entera, Eva. Mis fotógrafos favoritos que no entiendo cómo me sacan tan guapa siempre, Mariaje y Pedro Pablo. El dueño de la imprenta más solidaria de Torrejón de Ardoz, Juan Carlos. El creador de mi página web que me soporta en las horas altas y en las bajas que es más difícil, Domingo. Mis primeros fans: Obdulia, Bea y David. La persona que transcribe mis canciones y revisaba mis textos, el ahora cabeza de familia, mi hermano mayor, Juan Francisco. El que siempre adivina cuando necesito un mensaje de aliento, mi hermano mediano, Ramón. Mi hermano pequeño, para él su hermana es la mejor cantante del mundo y todavía no le hemos podido convencer de que está equivocado, de que no hay nadie mejor que nadie, Gerardo, te quiero.
Mis psicólogas, mis hermanas, mis almas gemelas, las que no se cansan nunca de quererme y escuchar mis charlas: Concha, Lourdes, Inés, Mar, Carmen, Sol, Araceli, Alicia, Angy, Eva, Estrella, Amparo, Denise, Ana, Maria Luisa. Los que van recogiendo mis pedacitos: L. Dulzaides, L. Barbería, Noah , Valentín, M. Navarro, Guzmán , M. Morant, J. Sinmiedo, J. Imedio, F. Rubio, , Nacho Cano, Ludovico V., Rodrigo García, David Demaría, P. A mi tía Fina por enseñarme la verdad. A mis tres hermanos que justo en el año 2012 me hicieron ver que la VIDA a veces resulta durísima y en quienes más confiabas pueden desaparecer de un momento a otro… A mi padre, Juan, lo llevo siempre conmigo, está en cada “quejío” flamenco que le dedico y en cada paso que acierto a dar, lo echo de menos a cada segundo que vivo.
