La Cara Oculta de la Luna y el Significado de los Eclipses Sol y Luna

Prácticamente todo el mundo sabe que la Luna tiene una cara que no es visible desde la Tierra, pero ¿sabías decirnos si esa cara está oculta o si bien está oscura - no iluminada por el Sol-? Bien, aunque pueda haber cierta confusión al principio, si lo pensamos un poco pronto averiguaremos que se trata de la cara oculta, puesto que no la podemos ver desde la Tierra, pero no es -ni mucho menos- oscura.

Si has conseguido contestar bien la primera pregunta, ¿sabrías explicar a qué se debe? La Luna lleva tanto tiempo (miles de millones de años) dando vuelta a la Tierra que ha sincronizado su periodo de rotación alrededor de la Tierra con el periodo de rotación sobre sí misma. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la Luna da una vuelta a la Tierra cada 29 días aprox. pero también da una vuelta sobre sí misma cada 29 días.

Esto hace que, en su trayectoria en torno a la Tierra, la Luna siempre nos muestre la misma cara. Sin embargo, esto no implica que la otra cara no exista, o que no la ilumine el Sol o que en ella haya bases lunares extraterrestres o militares. No. La cara oculta recibe la misma radiación solar que la cara visible, está compuesta por los mismos materiales, existen fotografías recogidas por satélites que la orbitan, etc.

Este fenómeno de sincronización no es extraño. En el Sistema Solar se dan varios casos de sincronización de periodos de rotación entre distintos cuerpos. Es un fenómeno de modulación de frecuencias que la física más sencilla es capaz de explicar.

La cara oculta no es desconocida para el ser humano. Las grandes agencias espaciales han enviado sondas -no tripuladas- que han conseguido orbitar la Luna y registrar con imágenes esa cara oculta. La sonda soviética Luna 3 lo fotografió por primera vez el 10 de octubre de 1959, y desde entonces, muchas otras lo han hecho.

Primera imagen de la cara oculta de la Luna tomada por la sonda Luna 3 en 1959

En realidad, la Luna no nos muestra siempre el mismo 50%, correspondiente a la cara visible desde la Tierra, sino que la Luna sufre un pequeño movimiento de libración, con lo que llega a mostrarnos a lo largo del año en torno a un 59% de su superficie. Este movimiento de libración podemos entenderlo como el cabeceo de una peonza y nos permite ver zonas que, normalmente, no alcanzamos a ver.

La lejana Luna, la Luna oscura, se convirtió en un enigma cuando el telescopio reveló que todo gira en el cosmos. Si todo da vueltas, ¿cómo es posible que el balón plateado de la Luna no lo haga también? Si nuestro satélite natural girara, visto desde la Tierra, el panorama de su disco iría cambiando con el paso del tiempo, y no lo hace. Algo muy extraño estaba ocurriendo.

La explicación la aportó la mecánica celeste. Así como la Luna ejerce sobre la Tierra mareas que levantan los mares, nuestro planeta actúa sobre la esfera lunar, y lo hace con mareas mucho más intensas.

Tanto que, con el tiempo, las mareas terrestres han alargado la Luna en dirección hacia la Tierra y la han forzado a rotar alrededor de su eje en el mismo tiempo que invierte en completar una órbita en torno a nuestro planeta.

No es que la Luna no rote, sí que rota, lo que pasa es que lo hace al mismo compás de su giro orbital. Como resultado de esta rotación sincrónica, desde la Tierra solo vemos una cara de la Luna, congelada, sin giro aparente. En justa correspondencia, al otro lado hay todo un hemisferio invisible, la cara oculta de la Luna.

Todos los objetos del cosmos observable, sin excepción, nos van mostrando sus dos lados con el paso del tiempo. Desde el asteroide más minúsculo hasta el Sol, desde la galaxia más remota a un planeta extrasolar en torno a Próxima Centauri, todo gira, y gira de manera que, si se espera el tiempo suficiente y se dispone de un telescopio lo bastante potente, en principio se tendría acceso a todos sus lados.

Pero la indiferencia del mundo lunar, que es sordo y es mudo, nos ha gastado esta broma pesada, gentileza de la mecánica celeste: el astro más cercano del cosmos es, a la vez, el único, pero el único de verdad, que nos esconde la mitad de sus secretos.

En principio no tendría por qué haber nada especial en ese lugar. Se supone que los procesos cósmicos han sido semejantes y, durante siglos, se consideró que el lado lunar oculto debería parecerse al visible.

Pero ¿qué mayor muestra de progreso que volar más allá de la Luna y descubrir lo que le ocultó a toda la humanidad a lo largo de la historia? Eso se propuso la Unión Soviética en el año 1959 cuando envió un prodigio tecnológico, la sonda espacial Luna 3, a cartografiar lo nunca visto.

Cundió la consternación: el hemisferio oculto de la Luna resultó muy distinto al visible y carece casi por completo de mares oscuros. No hay una cara pintada al otro lado. Eso sí, desde octubre de 1959 la ciudad de Moscú tiene mar, el Mare Moscoviense, en la cara opuesta de la Luna, y varios de los rasgos más llamativos de ese lado lucen aún nombres soviéticos, como el gran cráter oscuro Tsiolkovski.

No termina de estar claro por qué el otro lado de la Luna es tan distinto al que vemos, pero todas las explicaciones que se manejan se lo achacan a la influencia de la Tierra, un insólito planeta habitado que no se escucha ni se ve desde el lado oscuro de la Luna.

Sobrecoge pensar en la soledad que impera en la cara oculta de la Luna. Quien la habitara podría pasar toda la vida sin saber que muy cerca hay un planeta azul y vivo, acuático y brillante, porque desde allí la Tierra no se ve.

Todos los objetos observables nos muestran sus dos lados, excepto la Luna. A su cara oscura no llegan nuestras señales radioeléctricas y su silencio y aislamiento son una extraña singularidad.

Ninguna de nuestras emisiones de radio o televisión la tocan, porque la masa lunar las bloquea. En toda la esfera de decenas de años luz por la que se están difundiendo hacia la galaxia las noticias de que la Tierra alberga una civilización tecnológica, solo hay un lugar en el que resultaría imposible enterarse de semejante maravilla: la mitad que la Luna oculta, la mitad del astro que, paradójicamente, tenemos más cerca.

Cada misión estadounidense Apolo ponía a dos varones blancos en la cara visible y dejaba a un tercero dando vueltas a la Luna dentro de la nave. Estos últimos astronautas se quedaban aislados del resto de la humanidad durante casi 30 minutos en cada órbita: Collins, Gordon, Roosa, Worden, Mattingly, Evans… robinsones transitorios, las únicas personas de la historia que pueden decir, ellos sí, que han estado solos.

El silencio radioeléctrico que hay en la cara oculta de la Luna convierte ese lugar en un buen candidato para instalar radiotelescopios libres de interferencias. Pero nadie consideró en el pasado la posibilidad de aterrizar allí. Desde luego, no ha ido ningún astronauta, pero incluso enviar una sonda automática sería inútil porque resultaría imposible enviar datos o comunicarse con la Tierra desde esos lugares.

Todo cambió cuando China envió las misiones espaciales Cháng'é 4 y 6 a la cara oculta de la Luna. La primera aterrizó allí en enero de 2019 y desplegó un todoterreno, mientras que la segunda, que acaba de llegar, será capaz de traer de vuelta a la tierra muestras del suelo de la misteriosa cuenca Polo-Sur Aitken.

La agencia espacial china tuvo que situar antes de la llegada de Cháng'é 6 unos satélites repetidores que permitieran la comunicación, ubicados algo más allá de la Luna, los relés Quèquiáo 1 y 2. La asombrosa solución ha hecho que la cara oculta de la Luna deje de ser un sitio libre de ondas artificiales. La humanidad ya ha llevado el ruido. Pronto le seguirá la basura.

La Luna, en la mitad que vemos, lleva pintada una cara, esas manchas oscuras que dibujan los mares. Su otra mitad… ¿cómo será la otra mitad?

Eclipses Solares y Lunares

Denominamos eclipse de Sol al fenómeno por el cual la luz del Sol es total o parcialmente ocultada al interponerse un astro entre el Sol y el observador. En los eclipses de Sol vistos desde la Tierra, el astro que oculta el Sol es la Luna.

Los eclipses de Sol se producen por el paso de la Luna por delante del disco solar causando su ocultación. Por ello los eclipses de Sol tienen lugar cuando la Luna se encuentra en fase nueva, al contrario que los eclipses de Luna, los cuales se producen con la Luna en fase llena.

Los eclipses de Sol no se dan únicamente en la Tierra, pero es aquí donde son, quizá, más espectaculares por el hecho de que los tamaños aparentes del Sol y de la Luna son parecidos. Debido a esto, se pueden producir eclipses totales o anulares.

Se produce un eclipse total cuando la Luna tiene un tamaño aparente mayor que el del Sol y lo oculta completamente, mientras que se trata de un eclipse anular cuando el tamaño aparente de la Luna es menor que el del Sol y, aunque sus discos estén perfectamente centrados, no llega a ocultar completamente el Sol, quedando un anillo brillante.

Los eclipses de Sol pueden ser totales, anulares o parciales, pero esta clasificación depende del lugar de observación. Por ello, para referirnos a un eclipse desde el punto de vista global hemos de clasificarlos en eclipses de penumbra y eclipses de sombra. En los primeros, el cono de sombra de la Luna no incide sobre la Tierra, pero sí el de penumbra; se ven sólo como parciales.

En los eclipses de sombra, el cono de sombra de la Luna se proyecta sobre la Tierra; desde algún lugar han de verse como totales o anulares y como parciales desde el resto. Éstos, a su vez, pueden ser centrales y no centrales. Sólo para los centrales, la Luna y el Sol se verán alineados desde algún lugar de la superficie terrestre.

El eclipse de Luna, por contra, es determinado por el paso de nuestro satélite por la sombra de la Tierra. La Tierra bloquea la luz solar directa y la única que le llega es la refractada por la atmósfera terrestre, lo que produce un color rojizo. Este tipo de eventos, por tanto, solo puede contemplarse desde una parte relativamente pequeña de la Tierra, con una duración corta, de unos pocos minutos.

Por contra, un eclipse lunar se observa desde cualquier lugar de nuestro planeta donde la Luna se encuentre por encima del horizonte a la hora del fenómeno.

Los eclipses lunares se clasifican en penumbrales, parciales y totales. El último evento penumbral visible desde España ocurrió el 5 de mayo de 2023, aunque apenas se pudo contemplar. El de tipo parcial tuvo lugar el 19 de noviembre de 2021, siendo el más largo de todo el siglo. El siguiente sucedió el 28 de octubre de 2023, y se vio en el este de América, Europa, África, Asia y Australia. La fase de parcialidad (visible en España) comenzó a las 21:35 hora oficial peninsular y terminó a las 22:53.

En cuanto a los más atractivos, los totales, el más reciente se pudo observar en nuestro país durante la noche del 16 de mayo de 2022, aunque hubo que madrugar.

Diagrama que muestra la diferencia entre eclipses solares y lunares

Próximos Eclipses en España

Aunque es común poder observar un eclipse parcial de Sol cada varios años desde el mismo lugar, no es lo mismo poder ser testigo de un eclipse total o anular. En España, el último eclipse anular visible sucedió en 2005, y el último eclipse total se pudo ver en 1959, y solo desde las islas Canarias; desde la península ibérica no se había visto un eclipse total de Sol desde 1912.

Esta sequía de eclipses va a terminar próximamente de manera espectacular, pues entre los años 2026 y 2028 habrá dos eclipses totales y uno anular que se podrán ver desde algún punto de nuestra geografía.

El primer eclipse total de Sol que será visible en la península ibérica y Baleares, desde hace más de un siglo tendrá lugar el 12 de agosto de 2026. La franja de totalidad cruzará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales de provincia desde A Coruña hasta Palma de Mallorca, incluyendo León, Burgos, Zaragoza y València.

Casi un año después, el 2 de agosto de 2027, otro eclipse total cruzará España. La franja de totalidad atravesará el estrecho de Gibraltar de oeste a este y cubrirá el extremo sur de la Península y el norte de África, incluyendo ciudades como Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla.

Por último, el 26 de enero de 2028, se producirá un eclipse anular cuya franja de anularidad cruzará la Península de sudoeste a noreste justo antes de la puesta de Sol, incluyendo ciudades como Sevilla, Málaga, Murcia y València, donde la fase anular se verá completa. En Palma de Mallorca y Barcelona solo se verá el principio de la fase anular pues el Sol se pondrá antes de que esta termine. Debido a la baja elevación del Sol sobre el horizonte, la observación de este eclipse requerirá una excelente visibilidad en la dirección de la puesta de Sol.

A continuación, se presenta una tabla con los detalles de los próximos eclipses visibles en España:

Fecha Tipo de Eclipse Visibilidad en España
12 de agosto de 2026 Total Franja de totalidad cruzará España de oeste a este
2 de agosto de 2027 Total Extremo sur de la Península y norte de África
26 de enero de 2028 Anular Península de sudoeste a noreste

El Eclipse del 12 de Agosto de 2026

El 12 de agosto de 2026 tendrá lugar un eclipse solar total visible desde España, un fenómeno astronómico en el que la Luna oculta completamente al Sol desde ciertos puntos del país. Este eclipse cruzará la Península Ibérica de oeste a este, pasando por comunidades como Asturias, parte de Castilla y León, Aragón, norte de la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, entre otras, antes de desaparecer bajo el horizonte al atardecer.

Es especialmente importante porque será el primer eclipse solar total visible en gran parte de España en más de un siglo, un evento astronómico raro que ofrece la oportunidad de observar la corona solar, la atmósfera externa del Sol, que normalmente no es visible. La importancia del fenómeno no es solo visual: también tiene valor científico y educativo al permitir estudios sobre la atmósfera solar y la física del eclipse. Asimismo será un evento con impacto social y turístico, atrayendo a aficionados de toda Europa para contemplar este raro acontecimiento celeste.

Simulación del eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 en Burgos

En Burgos, la visibilidad será especialmente destacada. Aunque la ciudad no está exactamente en el centro de la banda de totalidad, sí se encuentra muy cerca, lo que significa que el Sol quedará cubierto en un 99 % o más y que la zona norte de la provincia sí entrará en la franja de totalidad durante unos segundos. Esto convierte a Burgos en uno de los mejores lugares de España para observar el fenómeno: la combinación de cielos relativamente despejados, horizonte abierto en el oeste y el paisaje castellano hacen que la experiencia pueda ser espectacular y mucha gente está planeando viajes y reservas hoteleras en la zona debido al importante interés turístico que está generando este evento.

Visibilidad del Eclipse en España

En España, el eclipse se verá en sus últimas fases, pues el fenómeno termina en Baleares, casi en la puesta de sol. Aun así, nuestro país es el mejor lugar del mundo para ver el eclipse, por lo que cabe esperar que hasta nuestro territorio se desplacen numerosos cazadores de eclipses y turistas en general.

Se da además la circunstancia de que el eclipse antecede a la noche del máximo de las Perseidas, por lo que habrá la oportunidad de permanecer en el lugar de observación del eclipse para disfrutar de la lluvia de estrellas. Recordemos que los eclipses de sol necesariamente suceden durante el novilunio, por lo que en la noche del 12 al 13 de agosto de 2025, la luna nueva no supondrá ningún estorbo para observar los meteoros.

El eclipse se verá como total en gran parte de la mitad norte peninsular y en Baleares, mientras que en la mitad sur y Canarias se podrá ver como parcial. El primer lugar donde será visible será Galicia. En A Coruña el eclipse comenzará a las 19:31 horas, tendrá su máximo a las 20:28 y finalizará a las 21:22, unos minutos antes de la puesta de sol, siendo la duración de la totalidad de 76 segundos, con el Sol a una altura de 12 grados.

En Burgos el eclipse comenzará a las 19:33 horas, tendrá su máximo a las 20:29 y la puesta de sol se producirá a las 21:20, unos minutos antes de que finalice el eclipse, siendo la duración de la totalidad de 104 segundos, con el Sol a una altura de 8 grados.

El último lugar donde será visible la totalidad será Baleares. En Palma de Mallorca, el eclipse comenzará a las 19:38 horas, tendrá su máximo a las 20:32, unos minutos antes de la puesta de sol, con el Sol ya muy bajo, a una altura de tan solo 2 grados.

La línea de centralidad de la franja de totalidad es el lugar óptimo para la observación, pues es la línea en la que el eclipse tiene una mayor duración. Esta línea pasa muy cerca de Avilés, Oviedo, Aranda de Duero, Soria, Peñíscola y Palma de Mallorca.

Vemos que el eclipse sucede a muy baja elevación en todo el territorio español (más baja cuanto más al este), por lo que, para disfrutar de una visión despejada del fenómeno es muy recomendable buscar un lugar con el horizonte oeste (el lugar por el que se pondrá el Sol) muy despejado de obstáculos como montes, edificios, árboles, etc.

Por otro lado, la baja elevación del eclipse ofrece una oportunidad excelente para obtener fotografías espectaculares, pues será posible captar al Sol eclipsado cerca de monumentos, accidentes del territorio, árboles, etc.

Precauciones al Observar un Eclipse Solar

Ante todo hay que tener en cuenta que mirar al Sol conlleva riesgos transitorios o permanentes en la visión en caso de no hacerlo correctamente, tanto por la alta luminosidad visible como por la invisible (radiaciones infrarroja y ultravioleta). Métodos populares como el uso de varias gafas solares superpuestas, láminas de plástico semitransparentes, filtro polarizador, antiguos negativos velados, mantas térmicas o cristales ahumados suponen un peligro muy alto.

¿Eso significa que lo mejor que podemos hacer es no observar el Sol? En absoluto. En una guía editada por el Aula del Cielo y el Observatorio Astronómico del Torcal (Málaga) nos ofrecen métodos de observación solar sencillos y económicos para disfrutar de un eclipse solar con seguridad, como el uso de filtros de soldador de los factores más densos o gafas de eclipse homologadas, el método de la cámara oscura o un espejo cubierto salvo una pequeña apertura.

Diagrama de cómo construir una cámara oscura para ver un eclipse

Mirar al Sol sin los filtros necesarios es altamente peligroso, incluso durante un eclipse. El daño se agrava cuanto más alto se encuentra el Sol sobre el horizonte. Si además lo hacemos con prismáticos o telescopios (sin los filtros adecuados) podemos quedarnos ciegos en un instante. Es muy importante que los adultos adviertan de este grave peligro a los menores.

El hecho de que el uso de un "filtro cualquiera" no deslumbre tus ojos no es en absoluto garantía de protección, puesto que el Sol puede estar dañando tu retina en otras longitudes de onda.

Lo más recomendable para ver un eclipse es la observación del mismo por proyección. Bastará con hacer un agujero con un alfiler en un papel y colocar otro papel debajo y en paralelo para ver el Sol proyectado sobre el papel inferior; si hacemos varios agujeros, podremos ver varios soles.

Un filtro aceptable y fácil de conseguir es el cristal oscuro de soldador número 14 que se puede adquirir en ferreterías. De todas formas, aun con esta protección, no es conveniente mirar al Sol de continuo más de unos segundos.

Se desaconseja el uso de cristales ahumados, radiografías, negativos velados o gafas de sol.

En el caso de los eclipses lunares, aunque el fenómeno sea visible desde cualquier punto, siempre que la meteorología lo permita, es recomendable buscar un lugar oscuro para contemplarlo mejor. A través del telescopio se puede apreciar el avance de la umbra tapando la superficie lunar y sus detalles orográficos, magnificando la profundidad de las paredes de los cráteres o la altura de las cadenas montañosas.

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