Francia está conmocionada por la pérdida de los gemelos más famosos del país, Grichka e Igor Bogdanoff, quienes fallecieron a los 72 años a causa del coronavirus con tan solo cinco días de diferencia en el hospital parisino Georges Pompidou.
En Francia hay pocas personas que no hayan escuchado hablar de los gemelos Bogdanoff. Los gemelos se convirtieron en habituales de la crónica social.
Los dos fueron ingresados el 15 de diciembre en el hospital Georges Pompidou de París y el primero, Grichka, murió el pasado 28 de diciembre, a los 72 años de edad. Igor lo hacía el 3 de enero, tras ser ambos ingresados el pasado 15 de diciembre.
Ambos, conocidos por ser antivacunas, alcanzaron la fama como presentadores del programa Temps X (1979-1985), que combinaba ciencia ficción con teorías científicas y captó la atención del público joven. Sin embargo, su trabajo fue objeto de numerosas críticas por parte del mundo académico.
Con apenas una semana de diferencia, sus muertes ponen en jaque a los antivacunas, ya que ninguno de los hermanos estaba vacunado, como ha dejado claro a ‘Paris Match’ el ex ministro de Educación Luc Ferry, amigo de estos famosos y polémicos gemelos, probablemente dos de los hombres más operados del mundo. Al parecer no creían en las vacunas, pero sí en la cirugía plástica.
El abogado de los gemelos Bogdanoff, Edouard de Lamaze, ha confirmado a la cadena RTL que tanto Igor (72 años), como su gemelo Grichka, han fallecido víctimas de las complicaciones derivadas de la Covid-19.
Igor y Grichka Bogdanoff en una imagen de 2010.
Los gemelos Bogdanoff mueren por covid-19 con seis días de diferencia
Orígenes Aristocráticos y Familiares
El origen de los hermanos parece salido de las obras de Tolstói y Asimov. Sus padres fueron el pintor ruso Yuri Mikhailovich Ostasenko-Bogdanov y la condesa austríaca María Maya Kolowrat-Krakowská, cuyos ancestros se remontan al siglo XIII en la región de Bohemia.
Pertenecientes a una aristocrática familia, el abuelo de los gemelos Bogdanoff era el tenor afroamericano Roland Hayes.
Los pequeños fueron criados en el castillo del sudoeste de Francia de su abuela materna, la condesa Bertha Kolowrat-Krakowská, que estaba casada con uno de los miembros de la familia principesca de los Von Colloredo-Mannsfeld. Sin embargo, consta que tuvo una relación con el compositor y tenor afroamericano Roland Hayes, abuelo de los gemelos.
Por parte de padre descienden de una familia noble musulmana tártara del siglo XVII convertida al cristianismo ortodoxo cuyos primogénitos varones ostentaron el título de príncipes Bogdanoff otorgado por el zar Fiodor III. Sin embargo, el título cayó en desuso a finales del siglo XIX.
Los historiadores no se ponen de acuerdo si realmente el título existió o les perteneció ya que el Diccionario de la Nobleza Rusa afirma que no existe ningún vínculo y los diccionarios genealógicos rusos podrían confirmar que el príncipe de Georgia Irakli Bagration-Mukhraneli reconocía los derechos dinásticos de los Bogdanoff. Los gemelos cambiaron su apellido por el Bogdanov.
Roland Hayes: El Abuelo Tenor
Su biografía, digna de una docuserie, se ha desempolvado a raíz de la muerte de Igor y Grichka Bogdanoff, los extravagantes gemelos científicos franceses antivacunas que han muerto la semana pasada a causa del covid. Hayes era su abuelo.
Los bisabuelos de los genelos Bogdanoff eran esclavos. Sus abuelos habían nacido en una hacienda algodonera de Georgia y criaron a su prole en unas tierras que el patrón les arrendó.
El chaval, que cantaba en la iglesia, escuchó una grabación de Enrico Caruso y descubrió la lírica europea, a Donizetti y a Verdi, y decidió que quería ser tenor, como el italiano. Negro, pobre y víctima del despiadado racismo de la época, no lo tenía fácil, pero con 18 años logró acceder a estudios de música en la Universidad Fisk de Nashville a pesar de la oposición de su madre, que creía que estaba malgastando su dinero porque pensaba que los negros no podían ganarse la vida cantando.
Pero Roland lo hacía en francés, italiano, alemán y ruso y acabó conquistando los escenarios europeos, donde llegó a actuar ante el rey Jorge V y la reina María de Inglaterra. En una de aquellas giras, en 1923, conoció a Bertha Katharina Nadine Kolowrat-Krakowsky, una joven aristócrata que estaba casada con Hieronymus von Colloredo-Mansfeld, un noble alemán que le llevaba 20 años y con quien había tenido cuatro hijos.
Tras este encuentro la condesa y el tenor iniciaron una relación intensa, turbulenta y secreta que duró 45 años. Hayes le escribía apasionadas cartas de amor y convirtió a Bertha en su musa e inspiración. Meses después de conocerse en Praga el tenor y la condesa se volvieron a ver. Lo hicieron en España, donde consumaron su relación y ella se quedó embarazada.
El escándalo iba a ser monumental. Era inasumible que una aristócrata europea, casada y madre, fuera a tener un hijo con su amante, que encima era negro. La carrera de Hayes, que ya era un famoso tenor, también se iría al traste si salía a la luz la relación, con lo que le había costado ser reconocido en el mundo de la lírica.
En 1925 Bertha informó a su marido de que estaba embarazada de su amante. Para evitar el escándalo el conde le regaló un château en el sur de Francia, en Saint-Lary, cerca de los Pirineos. Nunca se divorciaron y siguieron apareciendo juntos de vez en cuando, pero Bertha tuvo que renunciar a sus cuatro hijos mayores y al acceso a sus residencias palaciegas en Berlín y Praga. También perdió su reputación en la alta sociedad europea, que la repudió.
La condesa dio a luz a una niña, a la que llamó María Dolores, un nombre español elegido tal vez en honor al país donde fue concebida. Maya, como la llamaba todo el mundo, vino al mundo el 12 de febrero de 1926 en una clínica privada de Basilea, Suiza. Llevó los apellidos maternos, Kolowrat-Krakowsky, aunque su padre quiso adoptarla y llevársela a Estados Unidos, pero la condesa se negó.
Bertha crio a Maya en su castillo del sur de Francia. Intentó mantener la relación con Hayes y llevaba a la niña a los conciertos de su padre cuando actuaba en París, pero el tenor acabó casándose con su prima Alzada, una chica de su raza, como le aconsejó su madre. Tuvieron seis hijos, entre ellos los famosos gemelos Igor y Grichka, nacidos en 1949. Los niños llegaron a conocer a su abuelo, se reunieron con él en una ocasión, cuando tenían 5 años, pero no volvieron a verle. En cambio tuvieron una estrecha relación con la abuela Bertha, que les crio y despertó en ellos su curiosidad intelectual. Su biblioteca era el lugar preferido de los gemelos.
Carrera Académica y Televisiva
Antes de convertirse en controvertidas celebrities en Francia gracias a la televisión y sus operaciones de estética, que siempre negaron haberse hecho, los hermanos Bogdanoff desarrollaron importantes carreras. Grichka se doctoró en Matemáticas e Igor en Física Teórica en la Universidad de Borgoña.
A pesar de que Igor tenía un DEA en Semiología y un doctorado en Física Teórica y Grichka era licenciado en ciencias políticas y doctor en matemáticas, el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), considerado el organismo francés más importante en temas científicos, consideró que los escritos de los gemelos estaban plagados de contradicciones, sinsentidos, incomprensiones y confusiones manifiestas, por lo que no estaban considerados como textos científicos rigurosos.
Su popularidad se disparó en los 80 con el programa Temps X, donde, ataviados con trajes de astronautas, hablaban de ciencia y ciencia ficción, temas que derivaron más tarde hacia controvertidas teorías sobre extraterrestres.
Vida Personal
Grichka nunca se casó ni tuvo hijos, pero Igor lo hizo en tres ocasiones y tuvo seis hijos. Sus esposas fueron Genevieve Grad (un hijo), la condesa Ludmilla d'Oultremont (tres hijos) y Amelia de Borbón-Parma (dos hijos), hija de Miguel de Borbón-Parma (último marido de Maria Pia de Saboya), descendiente de Carlos V y de Luis XVII. Prima del Rey Felipe, es historiadora y suele pasar temporadas en Sotogrande (Cádiz).
Igor Bogdanoff y Amalia de Borbón-Parma, su tercera mujer.
Controversias y Cirugías Estéticas
Los Bogdanov también se hicieron tremendamente populares por su presunta adicción a las operaciones estéticas, lo que les provocó notables deformaciones faciales con el paso de los años.
Los gemelos se convirtieron en personajes de la crónica social, e incluso estaban emparentados con la realeza europea.
En junio 2018 fueron imputados por estafa a persona vulnerable, sospechosos de haberse aprovechado de la vulnerabilidad de un millonario de 54 años que se suicidó en agosto de ese año, y el juicio ante el Tribunal Correccional de París estaba previsto para este enero, según el diario Le Monde.
