La Trágica Historia del Hijo de Lory Del Santo y Eric Clapton: Un Legado de Dolor y Música

Aunque bajo los focos puedan parecer otra cosa, es evidente que las estrellas del rock son idénticas al común de los mortales y, por mucho dinero que tengan, sufren las mismas enfermedades, accidentes y desgracias. De hecho, algunos han tenido que superar la más insuperable de las tragedias: la muerte de un hijo. El hecho de tener que enterrar a la propia descendencia, dicen los que han pasado por ello, es lo peor, lo que nunca se olvida ni se supera.

Considerado uno de los mejores guitarristas de la historia de este negocio, Eric Clapton sufrió el insoportable golpe de la muerte de su hijo Conor. Éste vivía en Nueva York con su madre, Lory del Santo (su ‘novia’ del 85 al 89 mientras aun estaba casado con Pattie Boyd). Eric había ido a verlo y pasar unos días con Conor, que tenía cuatro años.

Cuando una persona pierde a su cónyuge se queda viuda, y huérfana cuando mueren sus padres, pero no hay palabra que defina cómo se quedan los papis cuando pierden hijos.

Hemos empezado esta historia por el final. Lo que has leído es la letra de una de las baladas del pop más bellas que se han escrito nunca. 'Tears in heaven', el tema de Eric Clapton al que pertenecen esas líneas, ganó en 1993 tres Grammy (canción del año, grabación del año y mejor interpretación vocal pop masculina) y fue incluida por la prestigiosa revista musical 'Rolling Stone' entre las mejores 500 canciones de todos los tiempos. Pero esa no es la historia que queremos contar. La nuestra incluye un rascacielos de 53 pisos, una ventana abierta y una vida malograda. Ya pueden imaginar que el final no es nada feliz.

TEARS IN HEAVEN | La historia detrás de esta triste canción

El Comienzo de una Relación y el Nacimiento de Conor

Actriz y modelo, Lory conoció a Clapton cuando este hacía suya aquella canción de los 70 que acabaría convirtiéndose en un estilo de vida para muchos artistas: ‘Sex, drugs and rock and roll’. De hecho, en su autobiografía de 2007, el inglés describió las dos décadas de adicción a las drogas y el alcohol que llevo a gastar unos 16.000 dólares a la semana en heroína en los setenta. Sin embargo, la peor de sus pesadillas estaba aún por llegar y, de alguna manera, fue también la que le redimió. El dolor puede curar.

Clapton conoció a Lory cuando él aún estaba casado con Pattie Boyd. Poco tiempo después se quedó embarazada aunque el cantante seguiría oficialmente en matrimonio durante un tiempo. Corría el año 1985. En ese momento lo de ser padre, al cantante se le hacía bola: su vida de excesos, giras, groupies y fiestas estaba en el polo opuesto a la nada glamurosa tarea de la paternidad.

Aunque dejó claro que jamás recibiría el galardón a ‘padre del año’, Eric decidió que era el momento de dar un pequeño giro de guion a su vida. El 21 de agosto nacía Conor Clapton. La pareja se trasladó a una casa de campo en Inglaterra, el frenesí se ralentizó y Eric entró en una etapa de rehabilitación vital. Así pasaron dos años. Cuando el pequeño tenía tres, la pareja se rompió. Lamentablemente, el lado más oscuro del músico volvió a reflotar y no entendió que las necesidades de un niño no siempre estan en sintonía con las de un artista. Del Santo se volvió a Italia con el pequeño y Clapton volvió a sus andadas etílicas.

Eric Clapton y Pattie Boyd.

El Fatídico Día: 20 de Marzo de 1991

Y llegamos a aquel fatídico 20 de marzo de 1991. Aunque ya no estaba juntos, Lory y Eric planearon pasar las fiestas de Pascua en Nueva York. Justo la jornada anterior los tres habían disfrutado “el día más feliz de sus vidas”, según recordaba la modelo en una entrevista. Las cosas parecían reconducidas y los tres fantasearon con la idea de volver a intentar ser una familia al uso.

Conor se levantó contento aquella mañana porque el plan incluía una visita al zoo de la ciudad. Mientras, el niño y su madre esperaban a Eric en la habitación del apartamento en el que se alojaban situado en la planta 53 de uno de esos interminables rascacielos de la Gran Manzana.

Según el informe oficial, una de las señoras de la limpieza del piso de del Santo abrió una ventana cuando, de repente, Conor entró corriendo alocadamente (como hacen los niños de esa edad) y se precipitó por esa ventana del piso 53.

En la biografía de Eric Clapton ,’Slowhand: The Life and Music of Eric Clapton’, el autor Philip Norman relataba así la tragedia: “Por la mañana, mientras madre e hijo esperaban a que Clapton recogiera a Conor del apartamento, llegó un conserje para limpiar las ventanas. Lory estaba en el baño y el niño estaba bajo el cuidado de una niñera, pero avanzando en un estado de gran emoción, impaciente por ver a su ‘papá’ de nuevo. El conserje había estado trabajando en las ventanas en voladizo de la sala de estar, una de las cuales todavía estaba abierta. Llamó a la niñera para que cuidara a Conor pero, antes de que ella pudiera reaccionar, Conor se lanzó hacia ella y cayó al vacío”.

“El salón principal tenía a un lado unas ventanas que iban del suelo al techo y que se podían poner en voladizo para limpiarlas. Pero no había barandillas en las ventanas, porque el edificio era un condominio y no estaba sujeto a las normas de edificación habituales”, recordaba Clapton.

“Conor entró corriendo en la habitación y fue directo a la ventana. Después cayó cuarenta y nueve pisos hasta que aterrizó en el tejado de un edificio de cuatro plantas adyacente”, relataba en sus memorias Eric Clapton, que también explicaba cómo recibió la noticia: “Sonó el teléfono y era Lori. Estaba histérica y chillaba diciendo que Conor estaba muerto.

“Escuché un grito desgarrado que no era de Conor. Era la niñera. Corrí a la habitación gritando de forma histérica: ¿Dónde está Conor, dónde está Conor?". Probablemente sea esta la peor de todas las preguntas que haya tenido que formular a lo largo de su vida la italiana Lory del Santo.

Lory Del Santo y Eric Clapton.

El Infierno y la Redención a Través de la Música

Lo que vino después fue lo más cercano al infierno. Lory y Clapton devastados. El músico sintiendo de nuevo la llamada del alcohol y las drogas como refugio del dolor. Los silencios. El llanto. El desconsuelo.

Clapton se encontraba en ese momento a la otra punta de Nueva York, y tuvo que pasar por el mal trago de identificar el cadáver de su hijo en la morgue del hospital. "Recuerdo mirar su hermoso rostro en reposo y pensar: este no es mi hijo. Se parece un poco a él, pero se ha ido", consideró tiempo después. El guitarrista y su novia, la actriz italiana Lory Del Santo, llevaron el cuerpo del niño de regreso a Inglaterra, donde le dieron el último adiós con amigos como Phil Collins.

“Cualquiera que sea el daño físico que sufrió Conor en la caída, cuando lo vi, habían restaurado su cuerpo todo lo que pudieron. Recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: Este no es mi hijo. Se parece un poco a él, pero ya se ha ido”.

Cuando Conor murió, Clapton llevaba tres años sobrio después de someterse a un tratamiento de rehabilitación para superar sus adicciones a diferentes sustancias como el alcohol y la cocaína. Por eso, fueron muchos los que dieron por hecho que la muerte del niño provocaría una nueva recaída del músico, cosa que, finalmente, no sucedió. “Casi inconscientemente usé la música como un agente curativo”, le comentaba Eric Clapton a la periodista Sue Lawley sobre cómo el componer Tears in Heaven le había servido de terapia. “La canción estaba en el fondo de mi cabeza, pero no tenía una verdadera razón de ser hasta que comencé a componer la película […]. Es un poco ambiguo, porque podría considerarse que trata sobre Conor, pero también está destinado a ser parte del filme”, explicaba el músico.

La muerte de Conor de una manera tan abrupta supuso la bajada a los infiernos del artista pero también la redención y el inicio de su recuperación. Entre las cuerdas encontró el consuelo y la inspiración para escribir una de las baladas más hermosas: ‘Tears in heaven’ fue la canción que salvó a Eric Clapton. Le salvó de sí mismo, de la bebida y las adicciones. Le dio fuerzas para seguir sobrio, para ser mejor persona y para conectar con sus otros hijos.

Eric Clapton y Lory del Santo en el funeral de Conor.

"Tears in Heaven": Un Homenaje Musical

Es uno de los éxitos más grandes de la carrera de Eric Clapton, pero Tears in Heaven nació de unas circunstancias tremendamente tristes. La canción, una de las más conocidas del músico británico, es un homenaje a su hijo Conor, que murió accidentalmente cuando sólo tenía cuatro años. La tragedia ocurrió el 20 de marzo de 1991, cuando el pequeño se resbaló accidentalmente desde la ventana del piso 53 de un edificio de apartamentos en la ciudad de Nueva York.

“Estaba convencido de que no valía la pena publicarlo”, comentaba Eric Clapton en referencia a su disco Unplugged, después de que el LP fuera premiado con seis Grammys en la edición de 1993. Concebido como un concierto íntimo en el que solo se tocaron instrumentos acústicos, el disco incluía clásicos de Robert Johnson como Malted Milk, San Francisco Bay Blues de Jesse Fuller, además de temas del propio Clapton como Layla, y una canción que se había incorporado al repertorio del músico británico apenas hacía unos meses: Tears in Heaven.

Publicada en 1992 como parte de la banda sonora de la película Rush de Lili Fini Zanuc -en España, Hasta el límite-, Tears in Heaven había sido escrita por Eric Clapton en colaboración con el letrista Will Jennings que, en un primer momento, fue reacio a aceptar el encargo. “Eric ya tenía el primer verso de la canción y quería que escribiera el resto. Le respondí que era un tema tan personal, que debería escribirla él solo”, comentaba Jennings que, ante la insistencia de Clapton, no le quedó más remedio que aceptar. “Es una canción tan personal y tan triste, que es única en mi carrera como letrista de canciones”, confesaba Jennings.

Tears In Heaven fue una canción difícil de grabar. Clapton, que cantaba y tocaba la guitarra, tuvo que grabar varias tomas hasta que finalmente se completó. Lanzado como sencillo el 8 de enero de 1992, una semana antes del lanzamiento de la banda sonora de Rush, Tears In Heaven llegó al número 2 en el Billboard Hot 100. A fines de ese año, había vendido más de tres millones de copias solo en Estados Unidos.

La popularidad de la canción se selló cuando Clapton le dio un estreno memorable, diez meses después de la muerte de su hijo, para un concierto de MTV Unplugged. El guitarrista, actuando con gafas ante un reducido público, volcó toda su tristeza en la canción mientras grababa una inquietante versión acústica. El álbum MTV Unplugged resultante vendió 26 millones de copias en todo el mundo y ganó tres premios Grammy.

Tears In Heaven sigue siendo la canción más personal del repertorio de Clapton, con un fortísimo poder de conmover.

Desde el momento de su publicación, Tears in Heaven se convirtió en uno de los grandes éxitos de la carrera de Eric Clapton. Alcanzó el número uno en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Polonia o Nueva Zelanda y, en la actualidad, sigue siendo su single más vendido porque, en opinión de algunos críticos, es un tema que hizo que el rock experimentase una importante transformación en sus letras.

Según Charles M. Young, periodista de The New York Times, tradicionalmente el rock and roll apenas se había ocupado de la muerte desde un punto de vista maduro.

A pesar de ser reconocida con tres premios -Mejor canción del año, Grabación del año y Mejor interpretación vocal pop masculina-, Clapton tampoco se mostró demasiado eufórico con esa composición. “Había mejores canciones”, dijo, en relación a un tema dedicado a su hijo Conor que le provocaba sentimientos enfrentados.

El Legado de "Tears in Heaven"

A pesar de su belleza y del tiempo transcurrido desde su publicación, Tears in Heaven es una canción que aún resulta difícil de gestionar para su autor. Cuando en 2007 Eric Clapton escribió sus memorias, los editores descubrieron un tanto decepcionados que el artista había evitado adentrarse demasiado en lo referente a la muerte de Conor. Aunque le pidieron que intentase cubrir ese hueco, a Clapton le costó aceptar. “Me resultaba imposible entrar de nuevo en esa época. Es tan traumático que solo puedo hablar del tema desde la distancia, como si se tratara de otra persona”, explicaba el músico, que reconocía la dificultad de poner por escrito esos sentimientos: “La tristeza siempre está ahí, me golpea en el hombro y todo vuelve. Sin embargo, es difícil escribir sobre ello sin caer en el sensacionalismo o crear un falso punto de vista emocional solo porque eso es lo que esperan los editores”.

Apenas unos años antes, Clapton había decidido incluso no volver a interpretar Tears in Heaven en sus conciertos. Según explicó, transcurrida más de una década desde el accidente, consideraba que ya había superado la pérdida y no sentía la canción del mismo modo: “para interpretarla tengo que conectarme de verdad con los sentimientos que tenía cuando la escribí. Esos sentimientos ya se han ido y, sinceramente, no quiero que vuelvan”, comentaba el guitarrista, que en 2004 afirmó que no descartaba recuperar la canción algún día. “Mi vida es diferente ahora. Probablemente solo necesite un poco de reposo para que, en el futuro, pueda abordarla con más distancia”.

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