Desde el momento del nacimiento, los ojos del bebé son una de las partes más sensibles y delicadas de su cuerpo. La más mínima presencia de polvo, suciedad o incluso una pequeña pestaña puede causar inflamación, enrojecimiento o irritación. Sin embargo, una de las preocupaciones más comunes para los padres es la presencia de secreciones o legañas, especialmente cuando los ojos del recién nacido parecen llorosos y se pegan al despertar. Estas secreciones pueden ser alarmantes, pero generalmente tienen explicaciones simples y soluciones efectivas.
Entendiendo las Legañas en Recién Nacidos
Las legañas son secreciones producidas por los ojos y sus anejos, de manera natural, siendo más habitual encontrarlas como acumulaciones de moco o lágrima seca en la zona nasal periocular o en el margen de los párpados, generalmente por la mañana al despertar. Las legañas también se denominan en diferentes lugares con otros términos como lagañas, pitarras, pitañas, o chinguiñas.
¿Por qué aparecen legañas en los ojos del recién nacido y del bebé?
Las legañas en bebés son muy frecuentes debido a que duermen durante mucho tiempo. Como pasan muchas horas con los ojos cerrados, el agua que segregan sus lacrimales para mantener los ojos hidratados no se evapora, sino que se va acumulando en los márgenes de los ojos. Las legañas también pueden formarse por la mezcla de lágrimas secas y células epiteliales.
Las lágrimas tienen principalmente dos capas, una con componente hidromucoso y otra más externa lipídica (o de grasa). Las lágrimas tienen además numerosas sustancias disueltas en ellas como proteínas, azúcares, vitaminas, electrolitos, etc., y que además se mezclan con células muertas descamadas, células inmunes, polvo y otras partículas del entorno ambiental que pueden quedar atrapados en las secreciones oculares.
Sin embargo, cuando dormimos, nuestros ojos están cerrados y estas secreciones no son “barridas” o aclaradas por el parpadeo, acumulándose próximas a los puntos lagrimales y en el borde de los párpados, donde se secan, endurecen y se quedan pegadas.
En algunos casos, el exceso de legañas puede indicar problemas en el drenaje de las lágrimas o ser un síntoma de conjuntivitis. Es importante vigilar cualquier cambio en las legañas del bebé y consultar al pediatra si se observa enrojecimiento o cambios significativos en la secreción.
La presencia de legañas en los recién nacidos es bastante común y, en la mayoría de los casos, es completamente normal. Los bebés, especialmente los prematuros, pueden experimentar una mayor frecuencia de legañas debido a que sus conductos lagrimales son más estrechos y aún no están completamente desarrollados.
Es importante que los padres comprendan que las legañas son una parte normal del desarrollo del sistema ocular del bebé. En la mayoría de los casos, el conducto lagrimal bloqueado se resolverá por sí solo dentro de los primeros cuatro a seis meses de vida. Durante este tiempo, es esencial mantener una buena higiene ocular para prevenir infecciones y asegurar el bienestar del bebé.
Aunque las legañas son normales, los padres deben estar atentos a cualquier signo de alerta, como enrojecimiento persistente, secreción excesiva o cambios en la consistencia y el color de las legañas. Estos pueden ser indicativos de una infección o de un problema en el drenaje de las lágrimas, y es recomendable consultar al pediatra para obtener un diagnóstico adecuado.
Causas Comunes de Legañas en Recién Nacidos
Conducto Lagrimal Bloqueado (Dacriostenosis)
El conducto lagrimal bloqueado, o dacriostenosis, es una de las causas más comunes de legañas en los recién nacidos. Este problema ocurre cuando el conducto que drena las lágrimas desde el ojo hacia la nariz está parcial o completamente bloqueado. Como resultado, las lágrimas no pueden drenar adecuadamente, lo que lleva a la acumulación de legañas en la esquina del ojo.
La dacriostenosis es una condición bastante común en los bebés y, afortunadamente, suele resolverse por sí sola a medida que el bebé crece. En la mayoría de los casos, el bloqueo se resuelve dentro de los primeros cuatro a seis meses de vida sin necesidad de intervención médica. Sin embargo, durante este tiempo, es importante mantener una buena higiene ocular para prevenir infecciones.
Para ayudar a drenar las lágrimas y aliviar la acumulación de legañas, se recomienda realizar masajes suaves sobre el saco lagrimal. Estos masajes deben hacerse con movimientos circulares y de forma regular, siguiendo las indicaciones del pediatra. Además, es fundamental limpiar las secreciones con suero fisiológico y gasas estériles para mantener los ojos del bebé limpios y libres de infecciones.
Conjuntivitis Neonatal: Viral y Bacteriana
La conjuntivitis neonatal es otra causa común de legañas en los recién nacidos. Esta condición puede ser de origen viral o bacteriano y suele presentarse poco después del nacimiento. La conjuntivitis viral a menudo está asociada con infecciones respiratorias y se caracteriza por ojos rojos e hinchados, mientras que la conjuntivitis bacteriana puede presentar una secreción verde espesa y ser unilateral.
La conjuntivitis neonatal puede ocurrir debido a la exposición a gérmenes en el canal del parto. Por esta razón, es común aplicar pomadas oftálmicas a los recién nacidos poco después del nacimiento para prevenir la transmisión de gérmenes. Aunque la conjuntivitis puede ser preocupante, en la mayoría de los casos se resuelve rápidamente con el tratamiento adecuado.
El tratamiento de la conjuntivitis neonatal depende de la causa subyacente. En el caso de conjuntivitis bacteriana, se pueden recetar antibióticos tópicos para eliminar la infección. Para las conjuntivitis virales, el tratamiento suele centrarse en el alivio de los síntomas y la prevención de infecciones secundarias. En ambos casos, es importante mantener una buena higiene ocular y seguir las indicaciones del pediatra para asegurar una recuperación rápida y efectiva.
La conjuntivitis en bebés puede tener varias causas:
- Conjuntivitis de Inclusión: (por Chlamydia trachomatis), es la causa bacteriana más frecuente de la conjuntivitis en recién nacidos.
- Conjuntivitis Gonocócica: (por Neisseria gonorrhoeae). Es la conjuntivitis menos frecuente en recién nacidos, pero también la más grave.
- Otras Bacterias: Como el Streptococcus pneumoniae y el Haemophilus influenzae, transmitidas a través del contacto directo.
- Herpes Genital y Labial: El virus que causa el herpes genital y labial puede causar conjuntivitis en el recién nacido.
Tipos de Legañas y sus Causas
En función de las características de las legañas y de los síntomas que tiene el niño, se puede determinar la causa:
- Legaña amarillenta, verdosa, con ojo rojo y párpado pegado: Probablemente se trate de una conjuntivitis bacteriana.
- Legaña clarita, transparente, pero con lagrimeo, ojo rojo, mucosidad nasal y fiebre: En este caso, probablemente se trate de una conjuntivitis vírica.
- Legaña muy sutil por las mañanas, transparente pero acompañada de intenso pico ocular, a veces con picor nasal, estornudos y lagrimeo continuo: En este caso es probable que estemos ante una conjuntivitis alérgica.
Importancia de la Higiene Ocular en Recién Nacidos
Uso de Suero Fisiológico y Gasas Estériles
La higiene ocular es fundamental para mantener la salud de los ojos del recién nacido y prevenir infecciones. El uso de suero fisiológico y gasas estériles es una práctica recomendada para limpiar las legañas y las secreciones de los ojos del bebé de manera segura y efectiva.
El suero fisiológico es una solución salina que ayuda a limpiar y lubricar la superficie ocular, eliminando las secreciones sin irritar los ojos sensibles del bebé. Para limpiar los ojos del bebé, es importante utilizar gasas estériles en lugar de algodón, ya que las gasas no dejan residuos y son más seguras para la delicada piel del bebé.
Se debe humedecer la gasa con suero fisiológico y limpiar suavemente desde el ángulo interno del ojo hacia el exterior, utilizando una gasa limpia para cada ojo para evitar la propagación de infecciones. Es crucial lavarse bien las manos antes y después de manipular los ojos del bebé para prevenir la introducción de bacterias y gérmenes.
Además, es importante seguir las recomendaciones del pediatra y utilizar productos específicos para la higiene ocular del recién nacido, evitando el uso de productos no recomendados o remedios caseros sin supervisión médica.
Masajes Suaves sobre el Saco Lagrimal
Los masajes suaves sobre el saco lagrimal son una técnica efectiva para ayudar a drenar las lágrimas y aliviar la acumulación de legañas en los recién nacidos con conductos lagrimales bloqueados. Estos masajes deben realizarse con movimientos circulares y suaves, aplicando una ligera presión sobre el saco lagrimal, que se encuentra en el ángulo interno del ojo, cerca de la nariz.
Es importante realizar estos masajes de manera regular, siguiendo las indicaciones del pediatra, para ayudar a abrir el conducto lagrimal y permitir que las lágrimas drenen adecuadamente. Los masajes pueden ser una solución efectiva para aliviar los síntomas de la dacriostenosis y reducir la acumulación de legañas en los ojos del bebé.
Además de los masajes, es fundamental mantener una buena higiene ocular y limpiar las secreciones con suero fisiológico y gasas estériles. La combinación de masajes y limpieza adecuada puede ayudar a resolver el problema del conducto lagrimal bloqueado y asegurar el bienestar ocular del recién nacido.
Consejos Útiles para Retirar las Legañas del Recién Nacido y del Bebé de Forma Correcta
Para retirar las legañas del recién nacido de manera segura y efectiva, es fundamental seguir una serie de pasos y recomendaciones. En primer lugar, es crucial lavarse bien las manos con agua tibia y jabón antes de tocar el área cercana a los ojos del bebé. Esto ayuda a prevenir infecciones y asegura que las manos estén limpias antes de manipular los ojos sensibles del bebé.
A la hora de limpiar las legañas, se debe utilizar suero fisiológico y gasas estériles. Humedece la gasa con el suero y limpia suavemente desde el ángulo interno del ojo hacia el exterior. Es importante utilizar una gasa limpia para cada ojo para evitar la propagación de cualquier infección.
Además, asegúrate de enjuagar bien las manos después de la limpieza para eliminar cualquier residuo de jabón que pueda irritar los ojos del bebé. Si las legañas persisten o si observas cualquier signo de alerta, como enrojecimiento o cambios en la secreción, es recomendable consultar al pediatra para obtener un diagnóstico adecuado.
Cuándo Consultar al Pediatra
Signos de Alerta: Enrojecimiento y Cambios en las Legañas
Aunque las legañas en los recién nacidos son comunes y generalmente no son motivo de preocupación, hay ciertos signos de alerta que los padres deben tener en cuenta. El enrojecimiento persistente, la inflamación de los párpados o cambios significativos en la consistencia y el color de las legañas pueden ser indicativos de una infección o de un problema en el drenaje de las lágrimas.
Si observas alguno de estos signos, es importante consultar al pediatra para obtener un diagnóstico adecuado. El pediatra podrá evaluar la situación y determinar si es necesario un tratamiento específico para resolver el problema. En algunos casos, puede ser necesario el uso de antibióticos tópicos o la realización de pruebas adicionales para descartar infecciones más graves.
Además de los signos mencionados, también es recomendable consultar al pediatra si las legañas persisten más allá de los primeros meses de vida o si el conducto lagrimal bloqueado no se resuelve de manera natural. El pediatra podrá ofrecer orientación y recomendaciones para asegurar el bienestar ocular del bebé.
Resolución Esperada del Conducto Lagrimal Bloqueado
En la mayoría de los casos, el conducto lagrimal bloqueado en los recién nacidos se resuelve de manera natural dentro de los primeros cuatro a seis meses de vida. Durante este tiempo, es importante mantener una buena higiene ocular y realizar masajes suaves sobre el saco lagrimal para ayudar a drenar las lágrimas y aliviar la acumulación de legañas.
Si el conducto lagrimal bloqueado no se resuelve de manera natural, es posible que el pediatra recomiende una evaluación adicional o un tratamiento específico para abrir el conducto y permitir un drenaje adecuado de las lágrimas. En algunos casos, puede ser necesario un procedimiento médico para resolver el bloqueo y asegurar el bienestar ocular del bebé.
Es importante seguir las indicaciones del pediatra y mantener una comunicación abierta sobre cualquier preocupación o signo de alerta que pueda surgir. Con el cuidado adecuado y la atención médica oportuna, la mayoría de los problemas relacionados con las legañas en los recién nacidos pueden resolverse de manera efectiva, asegurando la salud y el bienestar del bebé.
Tratamiento de la Conjuntivitis en Niños
Cuando comprobamos que alguno está padeciendo este tipo de infección en los ojos, lo habitual es querer saber más sobre la conjuntivitis en bebes y su tratamiento. Es frecuente que se padezca conjuntivitis en bebes recien nacidos y, también, en el resto de niños pequeños. Esta infección suele ser contagiosa y sus brotes pueden provocar propagaciones masivas en guarderías, parques y centros de preescolar. No obstante, no es algo que afecte solo a los infantes de la casa, pues los adolescentes y los adultos pueden igualmente padecerla.
La conjuntivitis es la inflamación de la membrana transparente que cubre la superficie interna de los párpados y la parte blanca del ojo (conjuntiva). Aunque es una infección menor y no suele revestir gravedad, su aspecto no es muy agradable. En cualquier caso, si una persona, ya sea un niño o un adulto, tiene síntomas de conjuntivitis, es conveniente acudir a una consulta médica.
Para hablar de la conjuntivitis en bebés y su tratamiento, primero hay que identificar el origen. Así, una conjuntivitis vírica es probable que desaparezca por sí sola, pero una bacteriana necesitará de gotas antibióticas oculares o una pomada ocular con antibiótico.
El niño se ha levantado con legañas. ¿Y esto? ¿Es normal? ¿Es una infección? ¿Una alergia? ¿Hay que ir al médico? ¿Es contagioso?
Todas estas preguntas se las han hecho prácticamente todos los padres ya que las conjuntivitis es una de las patologías más frecuentes en la infancia.
Y bien, el niño se levanta con legañas ¿y ahora qué?
Pues os diré que en función de las características de las legañas y de los síntomas que tiene el niño, nosotros los médicos sabemos con bastante certeza de qué se trata.
Cuando nos encontremos con esta situación, debemos lavar el ojo (preferiblemente con suero fisiológico y gasas estériles con un correcto lavado de manos antes y después. Debemos intentar huir de remedios caseros como la manzanilla) y acudir a nuestro médico para que lo valore y nos indique un tratamiento antibiótico adecuado si es que lo necesita. No debemos administrar gotas de antibióticos sin una valoración previa, pues lo único que podemos hacer es, muchas veces, crear resistencias ante esos antibióticos.
En estos casos dado que es un virus, los antibióticos no nos van a ayudar. Un virus frecuente que produce este tipo de patologías es el Adenovirus donde además del ojo rojo (en ocasiones muy rojo), el niño tiene fiebre y al explorarlo se palpa una adenopatía (un ganglio) justo delante de la oreja.
Este tipo de conjuntivitis son muy contagiosas y latosas. Debemos extremar las medidas de higiene más aun con lavado de manos antes y después de lavarle el ojo, no acercarnos mucho y si usamos lentillas tener especial precaución. Es más, si esos días te pones gafas, aumentará tu protección ante el posible contagio de tu hijo. El tratamiento de este tipo de infecciones es sintomático, es decir, tratamos los síntomas ya que no hay colirio que elimine el virus (salvo en las conjuntivitis herpéticas que son muy infrecuentes y mucho más complejas). Así que podrían pautarte antinflamatorios o incluso corticoides tópicos vigilando la aparición de posibles complicaciones, como la infección bacteriana sobreañadida.
En este caso recomendamos acudir a vuestro pediatra quien valorará la necesidad de realizar estudio alérgico si los síntomas son continuos y molestos. El tratamiento como podréis imaginar no es antibiótico, puesto que no hay bacterias en escena, sino que la mayoría mejoran con antihistamínicos (tópicos, en gotas o en ocasiones tenemos que recurrir a orales, en jarabe)
Una conjuntivitis es tratada habitualmente por tu pediatra.
| Tipo de Legaña | Causa Probable | Síntomas Adicionales |
|---|---|---|
| Amarillenta/Verdosa | Conjuntivitis Bacteriana | Ojo rojo, párpado pegado |
| Clara/Transparente | Conjuntivitis Vírica | Lagrimeo, mucosidad nasal, fiebre |
| Sutil/Transparente | Conjuntivitis Alérgica | Picor ocular, picor nasal, estornudos |
Por medio del doctor Antonio Mateo, conocemos qué son las legañas, un fenómeno común e inofensivo. Las legañas también se denominan en diferentes lugares con otros términos como lagañas, pitarras, pitañas, o chinguiñas. Son secreciones producidas por los ojos y sus anejos, de manera natural, siendo más habitual encontrarlas como acumulaciones de moco o lágrima seca en la zona nasal periocular o en el margen de los párpados, generalmente por la mañana al despertar.
Las legañas son una parte normal del funcionamiento del ojo, aunque determinadas condiciones ambientales como polvo, polen y otros alérgenos pueden aumentar la producción de moco como mecanismo de limpieza, lo que resulta en una mayor cantidad de legañas. La mayoría de las legañas se eliminan fácilmente al lavarse la cara por la mañana. La falta de limpieza adecuada alrededor de los ojos puede aumentar la acumulación de secreciones.
La película lagrimal se produce constantemente por glándulas con la finalidad de proteger, nutrir y proporcionar confort en la superficie ocular, lo que también repercute en la calidad visual. Cuando parpadeamos, una delgada capa de lágrimas “lava” y se extiende continuamente sobre los ojos.
Las lágrimas tienen principalmente dos capas, una con componente hidromucoso y otra más externa lipídica (o de grasa). Las lágrimas tienen además numerosas sustancias disueltas en ellas como proteínas, azúcares, vitaminas, electrolitos, etc., y que además se mezclan con células muertas descamadas, células inmunes, polvo y otras partículas del entorno ambiental que pueden quedar atrapados en las secreciones oculares.
Sin embargo, cuando dormimos, nuestros ojos están cerrados y estas secreciones no son “barridas” o aclaradas por el parpadeo, acumulándose próximas a los puntos lagrimales y en el borde de los párpados, donde se secan, endurecen y se quedan pegadas.
¿Cómo debo realizar una correcta limpieza de ojos para mi recién nacido? | Maternar.co
¿Por Qué se Producen las Legañas?
Las legañas son un fenómeno común que la mayoría de las personas experimentan a diario. En los bebés, la presencia de legañas suele generar preocupación en los padres, quienes se preguntan si es una condición normal o indicativa de un problema de salud. Este artículo aborda las causas, tratamientos y medidas preventivas relacionadas con las legañas en bebés.
¿Pueden ser Indicativas de Algún Problema?
La textura y el color de las legañas pueden variar, y esto puede ofrecer pistas sobre la salud ocular. Cuando la apariencia es como un poco de moco seco suele ser normal. Sin embargo, si son producidas en exceso, principalmente durante el día, y con color y consistencia diferentes a lo considerado como normal, pueden indicar la presencia de inflamación o infección ocular, por diversas enfermedades como conjuntivitis, blefaritis, alergia, ojo seco u obstrucción de la vía lagrimal.
Por ejemplo, las legañas amarillentas o verdosas podrían indicar una infección, con frecuencia bacteriana. Si las legañas se presentan con síntomas adicionales como dolor, enrojecimiento, hinchazón, visión borrosa o sensibilidad a la luz, es importante buscar atención médica.
Es necesario consultar al oftalmólogo en caso de producción excesiva de legañas, especialmente durante el día, o cuando están acompañadas de otros síntomas como enrojecimiento y molestias oculares para que sea diagnosticada su causa e iniciar el tratamiento más adecuado lo antes posible, en caso de que sea necesario. Las medidas terapéuticas incluirán una correcta higiene ocular y palpebral, y en dependencia de la causa subyacente podrán añadirse antiinflamatorios, antisépticos, antibióticos, y/o lubricantes oculares.
Independientemente de la causa, es útil disponer de pequeñas ampollas o botecitos de suero fisiológico para “regar” profusamente los ojos, reblandecer las secreciones adheridas y arrastrarlas hasta dejar el ojo completamente limpio. Del mismo modo, puede acompañarse la higiene palpebral del uso de toallitas húmedas adecuadas para este cometido. Suelen llevar alguna sustancia antiséptica, pero se deben evitar aquéllas con productos que pueden resultar tóxicos, irritantes o alergénicos.
La aparición de legañas en los ojos de bebés y niños son muy frecuentes. Suelen surgir asociados a resfriados o debido a conjuntivitis, los cuales ocasionan una secreción excesiva en los ojos de color amarillenta o verdosa que se adhiere a las pestañas, pudiendo despertarse el niño por la mañana con los ojos completamente pegados. Si se acompaña de enrojecimiento, hinchazón en el párpado, u otros síntomas, deberá ser evaluado por el pediatra o por el oftalmólogo pediátrico.
