En la historia de la enfermería, las matronas romanas desempeñaron un papel crucial en el desarrollo de la atención al enfermo. Tres de estas mujeres, Marcela, Fabiola y Paula, destacaron por su dedicación y contribuciones, influyendo de manera decisiva en el progreso de la atención médica en su época. Fueron ellas las que dieron nacimiento a los xenodoquios, manteniéndolos con su dinero.
Contexto Histórico: Influencia del Cristianismo en el Cuidado del Individuo
Al comienzo de la era cristiana, el Imperio Romano se extendía por la mayor parte de Europa, Gran Bretaña y zonas de Asia Menor y norte de África. El cristianismo, basado en las doctrinas de Jesucristo, predicaba un mensaje de liberación y amor fraternal que transformó la sociedad.
La doctrina de Cristo del amor y la fraternidad no sólo transformó la sociedad, sino que además dio lugar al desarrollo de la enfermería. La enfermería organizada, consecuencia directa de estas enseñanzas, traducía el concepto de altruismo puro introducido por los primeros cristianos. De ahí que altruismo signifique pensar e interesarse por los demás.
El cuidado de los enfermos era una actividad que complacía a Dios de forma especial y a través de la cual se podía ganar la "vida eterna". El esfuerzo cristiano dio sus frutos, los principales fueron un planteamiento humanitario del cuidado de los enfermos y de los pobres y el desarrollo de los servicios de enfermería organizados.
Entre los funcionarios creados por la Iglesia para servir a la comunidad cristiana, los obispos y demás funcionarios tenían autoridad para distribuir los fondos de la Iglesia con fines curativos. La atención a los enfermos era un componente esencial de este servicio.
Marcela: Líder y Fundadora
Marcela, nacida alrededor del 340 d.C., provenía de una familia romana noble e ilustre. Fue considerada como la líder de este grupo de mujeres notables. Convirtió su palacio en un monasterio, que sería el prototipo del posterior convento. Animó a otras matronas romanas a que se unieran a ella. Uno de los intereses primordiales de esta comunidad religiosa de mujeres era el cuidado de los enfermos pobres. Marcela instruyó a sus seguidoras en el cuidado de los enfermos.
Según san Jerónimo, Marcela fue la primera noble romana en adoptar la vida ascética que entonces era una novedad en la Urbe. Aprendió esta forma de compromiso cristiano de unos maestros excepcionales. Primero de Atanasio de Alejandría y luego de Pedro, su sucesor en el episcopado alejandrino, que habían venido a Roma huyendo de la persecución arriana. En su casa del Aventino Marcela reunió a una comunidad de vírgenes y viudas de la aristocracia sobre las que ejerció su magisterio.
En el 382 conoció a san Jerónimo, con quien mantuvo una estrecha amistad. Asentado más tarde en Belén, Jerónimo la invitó a unirse a sus monasterios, pero ella nunca dejó Roma. Fue su discípula preferida a la que llamaba “aplicadísima”. Era reconocida por sus conocimientos teológicos y le consultaban presbíteros y obispos, aunque, de carácter discreto, decía que todo lo que sabía lo había aprendido de Jerónimo, de quien poseía todas las obras.
En los últimos años de su vida se trasladó a los suburbios de Roma, en una propiedad donde reunió a un grupo de vírgenes, entre ellas Principia, su compañera más fiel. Cuando Alarico tomó la ciudad, los bárbaros saquearon su casa. Marcela los recibió con serenidad. Cuando le pidieron el oro y ella les mostró su pobre túnica, la azotaron. Junto con Principia fue llevada a la basílica de San Pablo extramuros, donde Marcela esperaba una muerte segura, pero no fue así.
Fabiola: Pionera en la Creación de Hospitales
Fabiola, nacida en el seno de la gens Fabia, también provenía de una familia noble. Su vida, arranca en el privilegio de una de las familias más encumbradas de la gens Fabia, lo que la llevó a transitar caminos insospechados que desembocaron en la entrega absoluta a los desposeídos y enfermos de su tiempo. Conoció a Marcela y Paula de Roma, mujeres cristianas que dedicaban su vida a las Escrituras y a la pobreza y algo en Fabiola cambió.
Fue Fabiola una cristiana del siglo IV, casada y divorciada de su primer marido, por desavenencias conyugales. Al permitíselo la ley romana no dudó en hacerlo. Casada de nuevo, enviudó muy pronto y, queriendo reconciliarse con la Iglesia, luego de hacer penitencia pública (como era costumbre en la época) a las puertas de San Juan de Letrán, el Papa San Siricio (26 de noviembre) la admitió a la unidad de la Iglesia. Hizo voto de consagración a Dios y se dedicó a la acogida de peregrinos, de enfermos, utilizando para ello sus múltiples recursos, pues era de la Gens Fabia o Flavios. Esta obra es tenida como la primera fundación caritativa cristiana.
Fabiola no se contentó con gestos simbólicos. No era un lugar cualquiera; allí no se hacía distinción entre ricos y pobres, entre ciudadanos y esclavos. En compañía de Pamaquio, un senador convertido al cristianismo, amplió su obra y estableció otro hospital en Ostia, cerca del puerto. Estos centros no eran solo de asistencia médica; eran también refugios donde los ancianos sin familia encontraban un hogar, los viajeros una posada y los desempleados una nueva vida.
Fabiola no fue solo una mujer de acción sino también una pensadora y una discípula apasionada de las Escrituras. En 394, viajó a Palestina, donde se unió a Jerónimo, quien ya por entonces era un venerable anciano con fama de santo y sabio. De regreso en Roma, Fabiola continuó con su labor hasta su muerte en el año 399. Su funeral fue un acontecimiento multitudinario. Fabiola no fue solo una mujer adelantada a su tiempo, fue una pionera. La Iglesia la canoniza y la nombra patrona de los divorciados y de quienes enfrentan matrimonios difíciles.
Paula: De la Nobleza a la Caridad en Tierra Santa
Paula perteneció a una de las familias más nobles de Roma. Se formó con Marcela, emigró a Palestina y fundó una serie de hospitales a lo largo del camino de Belén. En el año 395 se unió a San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, invención y traslación de las reliquias) en Tierra Santa, aunque no perteneció al círculo de mujeres piadosas que acompañaban al santo y eran dirigidas por él (Santas Paula, Eustoquio, Marcela, Lea...), sobre todo porque Fabiola tenía un temperamento resuelto y libre, y no era aficionada a sujetarse a la recia disciplina cuasi monástica que puso Jerónimo a sus dirigidas.
En Belén, el obispo Juan de Jerusalén intentó ganarla para su causa en contra de Jerónimo (disputa sobre las enseñanzas de Orígenes, el escritor cristiano), pero ella fue fiel a su maestro, aunque sin dobleglarse a formar parte de la vida contemplativa y abandonar a sus enfermos y peregrinos.
Así, Paula perteneció a una de las familias mas nobles de ROma. Se formo con Marcela, emigro a Palestina y fundo una serie de hospitales a lo largo del camino de Belen.
El Legado de las Matronas Romanas
Las contribuciones de Marcela, Fabiola y Paula fueron fundamentales para el desarrollo de la enfermería y el cuidado de los enfermos en la Roma antigua. Su dedicación y altruismo sentaron las bases para la institucionalización de la atención médica y el reconocimiento del valor del cuidado humanitario.
Estas mujeres, junto con otras figuras como las diaconisas y las viudas y vírgenes, demostraron el papel crucial de la mujer en la atención a los enfermos y la promoción de la salud en la sociedad romana.
A continuación, se resumen las principales contribuciones de estas matronas:
VATICANO: EL LEGADO DE LAS MUJERES DOCTORAS DE LA IGLESIA EN ROMA
| Matrona Romana | Contribuciones |
|---|---|
| Marcela | Líder del movimiento de matronas romanas, fundó un monasterio en su palacio, instruyó a otras mujeres en el cuidado de enfermos. |
| Fabiola | Fundó el primer hospital gratuito en Roma, estableció otro hospital en Ostia, dedicó su vida a los desposeídos y enfermos. |
| Paula | Perteneció a una familia noble, se formó con Marcela, fundó hospitales en Palestina. |
