La leche materna es el alimento ideal que contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo, proporcionando una base sólida para su salud desde el inicio de la vida. Una de las características más fascinantes de la lactancia materna es su capacidad de cambio permanente. La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante.
Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia. Se adapta a las características del recién nacido en cada momento, interviene en el comportamiento maternal primario y favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo.
Profundizando un poco en esta afirmación, existen varios estudios que ponen de manifiesto la diferente composición de la leche materna entre diferentes madres (lo que se llama variación interindividual). La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.
Es diferente entre distintas madres, pero también la leche materna va cambiando en la misma madre a lo largo de toda la lactancia, y aún más, durante la misma toma. Es un fluido vivo y fascinante. La leche materna no es igual e inmutable durante toda la lactancia.
Leche Materna - Día a Día - Teleamazonas
Ni siquiera lo es durante una misma toma, dado que la leche tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del bebé. Y ahí está la clave de lo que te vamos a contar: ¿sabes qué es la leche madura? ¿Cuándo se considera que la leche es así?
Tipos de Leche Materna
En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.
- Precalostro
- Calostro
- Leche de transición
- Leche madura
Precalostro y Leche Pretérmino
El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.
Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.
Pese a ello, si el bebé prematuro nace con menos de 1,5 kg, la leche pretérmino no cubrirá los requerimientos nutricionales. En estos casos, ser deberían suministrar suplementos de leche artificial.
Calostro
Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.
Leche de Transición
En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.
La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día. En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.
La leche de transición es crucial porque adapta la nutrición del recién nacido a sus necesidades crecientes. Contiene más grasas, lactosa y calorías en comparación con el calostro, lo que ayuda al bebé a ganar peso y a desarrollarse adecuadamente. Durante este periodo, las madres pueden experimentar una sensación de ingurgitación mamaria debido al aumento de la producción de leche y la acumulación de líquidos en los senos.
Leche Madura
Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé. La leche madura es la leche materna que producirás cuando tu bebé tenga cuatro semanas de vida.
Es la última “adaptación” a lo grande que vivirá tu leche y será la adecuada para tu bebé durante todo su crecimiento. La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido.
La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.
Como comentábamos antes, la leche madura es un organismo vivo y tiene una capacidad asombrosa: la de adaptarse a las necesidades de tu bebé, incluso dentro de la misma toma. Así, es más líquida al principio y más densa al final de la misma, cuando acumula más nutrientes.
Componentes Clave de la Leche Materna
La leche materna tiene todos los nutrientes necesarios para tu bebé hasta los 6 meses. Seguirá siendo su alimento principal todo el primer año de vida. Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.
A continuación, se presentan algunos de los componentes clave:
- Azúcares: Principalmente en forma de lactosa, la cual proporciona el 40% de la energía. También contiene oligosacáridos que ayudan a la inmunidad del bebé. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias.
- Proteínas: Contiene proteínas esenciales y funcionales que previenen enfermedades. La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche.
- Grasas: El componente más variable, incluyendo ácidos grasos poliinsaturados que el bebé no puede fabricar. Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido.
- Vitaminas y minerales: Esenciales para el desarrollo del bebé.
- Factores de crecimiento y hormonas: Importantes para el desarrollo del bebé.
- Microbiota: Contiene una flora bacteriana propia, diferente en cada mamá, que beneficia la salud intestinal del bebé.
- Factores defensivos: Como inmunoglobulinas y leucocitos, que protegen al bebé de infecciones.
Además la leche materna se caracteriza por tener nutrientes funcionales, que son buenos para la salud infantil y previenen enfermedades.
Variabilidad de la Composición de la Leche Materna
La leche humana es un fluido vivo, su composición no siempre es la misma y va a depender de la edad del niño, de la hora del día, del tiempo que pase entre toma y toma, de la cantidad que tome y de si mama de uno o ambos pechos. Así durante la propia toma la leche del inicio es distinta a la del final.
En la primera parte de la toma la leche es más clara por tener más agua y azúcar, en cambio la leche del final es más espesa porque tiene más grasa y es importante que tu bebé la tome para que tome todas las calorías. No solo se adapta a las necesidades nutricionales, también a las inmunológicas. También es distinta la leche que se produce cuando tu bebé inicia la alimentación complementaria o en el destete. Es una leche más rica en grasa y con más factores protectores.
El tipo de alimentación de la madre y su índice de masa corporal puede cambiar el contenido en grasas y vitaminas de la leche. En madres veganas puede haber falta de vitamina B12 y B6 que deberá tomar la madre como suplementos. En cuanto al contenido de minerales como calcio, hierro, zinc y flúor, va a ser similar en la leche de todas las madres y el suplemento de los mismos no va a hacer que aumente en la leche. La leche materna no tiene suficiente vitamina D. Por eso tu pediatra indicará que tu bebé la tome a diario y que esté al menos 20-30 minutos al sol todos los días.
Así mismo en caso de que la madre tenga alguna enfermedad digestiva que impida la absorción de vitaminas o bien tenga dietas restrictivas deberá consultar con su médico para los suplementos necesarios. Durante el embarazo y toda la lactancia necesitarás tomar también yodo, para el desarrollo cerebral de tu bebé.
