La leche materna es uno de los alimentos más complejos del reino animal, y aún quedan muchos misterios por desvelar, no solo en lo referente a su composición nutricional sino también a la manera en la que interactúa con el lactante. Se sabe que contiene todos los nutrientes necesarios y otras moléculas bioactivas para garantizar la supervivencia y el óptimo desarrollo del recién nacido durante los primeros meses de vida, que está confeccionada a medida para cada especie y que es un fluido tan bien diseñado que, la fórmula de cada madre, parece estar personalizada para alimentar a su hijo.
En primer lugar, queríamos recordar que la mejor manera de alimentar a tu bebé durante los primeros meses de vida es a través de la leche materna. Esta leche cuenta con múltiples beneficios:
- La composición de esta leche está diseñada de tal forma que da a los bebés lactantes las calorías y nutrientes necesarios en la justa medida.
- Además, cuenta con los factores inmunitarios que apoyan y refuerzan el sistema inmunitario del bebé y le protegen frente a posibles infecciones.
- También ayuda a prevenir la otitis y las diarreas.
- Refuerza los lazos entre madre e hijo.
- La intolerancia a la leche materna es muy infrecuente
- Disminuye la morbilidad del lactante
Estudio Nutrigenómico sobre la Leche Materna
El estudio nutrigenómico del potencial impacto de la dieta sobre la composición de la leche materna y desarrollo del neonato busca identificar factores nutricionales tanto de la dieta materna como de la leche que pudieran tener un efecto preventivo sobre el desarrollo de obesidad infantil. Según algunas investigaciones, la lactancia materna reduce la prevalencia de la obesidad infantil en un 24% en comparación con la lactancia artificial. ¿Podría haber algún componente o componentes de la leche materna que programen o no el desarrollo de este trastorno en la descendencia?
Lactancia materna | Clínica Alemana
Por otro lado, la composición de la leche materna está modulada por la dieta que lleva a cabo la mujer durante la lactancia y, probablemente, también por su estatus nutricional previo. Algunos autores han asociado el tipo de alimentación de la madre durante este periodo con una distinta predisposición a la obesidad de la descendencia.
La tesis doctoral "Estudio nutrigenómico del potencial impacto de la dieta sobre la composición de la leche materna y desarrollo del neonato", realizada por la investigadora Rocío Zamanillo y dirigida por los doctores Francisca Serra y Andreu Palou de la UIB, plantea el análisis del potencial efecto de la dieta materna, considerando hasta un total de 140 nutrientes y otros compuestos, sobre la composición de su leche y el crecimiento infantil hasta los dos años de edad, buscando identificar factores nutricionales tanto de la dieta materna como de la leche que pudieran tener un efecto preventivo sobre el desarrollo de obesidad infantil. «El diseño experimental de la tesis se planteó en el Laboratorio de Biología Molecular Nutrición y Biotecnología de la UIB y consistió en el seguimiento de 59 madres lactantes y de sus hijos hasta los dos años de edad», explica Zamanillo.
«Se trata de un estudio de carácter observacional y longitudinal que se llevó a cabo en tres centros de salud de Mallorca entre 2011 y 2014. Las mujeres se separaron en dos grupos por estaciones; las que tuvieron el parto durante los meses de verano-otoño y las que lo tuvieron en invierno-primavera».«Se anotaron las variables antropométricas maternas (peso y talla) y se realizó la valoración de su estatus nutricional de acuerdo a las ingestas diarias recomendadas para la población española, considerando también las referencias más recientes publicadas por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria», añade. «Además de registrar los datos de crecimiento (peso, talla y perímetro craneal) de sus hijos hasta los dos años de edad».
Simultáneamente, durante los tres primeros meses de lactancia, recogieron también muestras de leche de las madres en los centros de salud para llevar a cabo análisis en los que se miraron distintos componentes de interés, como las concentraciones de triglicéridos, ácidos grasos, proteínas bioactivas como la leptina, minerales y toda una batería de microARNs (ácido ribonucleico de pequeño tamaño), entre otros compuestos. En este estudio se quería averiguar cómo podía influir la dieta y el índice de masa corporal materno en la composición de la leche, si el sexo del lactante tenía que ver o si había grupos de componentes que les llevaran a pensar en una mayor o menor predisposición del niño a tener obesidad. «No queríamos quedarnos con las asociaciones simples por eso en la investigación se emplearon sistemas complejos de análisis estadístico», apunta Zamanillo.
Resultados del Estudio
Los resultados han puesto de manifiesto que tener sobrepeso u obesidad durante la lactancia se asocia con una composición distinta de la leche materna que sintetizan las mujeres, especialmente sobre el perfil de grasas y aminoácidos, independientemente de su ingesta a través de la dieta. A su vez, la obesidad materna implica un ritmo de crecimiento más pronunciado de su descendencia durante los primeros seis meses de vida. En conjunto, las observaciones apuntan a que la obesidad materna durante la lactancia podría tener un papel fundamental sobre el desarrollo de obesidad infantil mediante cambios en la composición de la leche.
Por otro lado, también se identificaron diferencias según el sexo del lactante, -compuestos distintos dependiendo si es niño o niña- y, aunque a lo largo de los tres primeros meses la composición de la leche es muy dinámica, -se observaron cambios en la concentración de algunos aminoácidos, ácidos grasos, determinados microARNs o minerales-, hay que destacar que algunos componentes varían su concentración dependiendo de la estación del parto.
En relación a las características de la dieta de la población de mujeres lactantes, se ha identificado un estado nutricional similar al de la población de mujeres españolas del mismo rango de edad. Si bien, se observó riesgo por deficiencia, en unos casos, y por exceso, en otros, en las ingestas de vitaminas y minerales. Muchos de estos desequilibrios son debidos a la suplementación con complejos multinutriente que no respondían a sus necesidades nutricionales reales.
El 58% de las mujeres durante la lactancia habían tomado suplementos de vitaminas y minerales que no estaban acordes con sus requerimientos nutricionales y que, en algunos casos, las llevó a ingestas por encima de los límites de tolerancia establecidos.
La leche materna es un fluido en continua comunicación con los factores externos y el entorno, por lo que la investigación sobre su composición e interrelación frente a factores nutricionales contribuirá a la identificación de compuestos que participen en la impronta metabólica a largo plazo, además de ayudar a definir estrategias dietoterapéuticas durante la lactancia que prevengan el desarrollo de obesidad en generaciones futuras.
Alternativas a la Leche Materna
La lactancia no siempre es posible de forma fisiológica. Existen casos determinados en los que las mamis no pueden dar de mamar a sus bebés. Por otro lado, también hay que recordar que la lactancia no es obligatoria, sino voluntaria. Y que son las propias madres las que tienen que tomar la decisión sobre si desean amamantar a sus hijos o recurrir a las leches de fórmula. También hay quienes recurren a la lactancia mixta : alternando la leche materna con las leches de fórmula.
Decidir cuál es la mejor para tu bebé puede ser muy complicado ya que es una decisión muy importante.
- ¿Cuáles son las razones principales por las que una madre opta por la lactancia artificial?
- ¿Qué hay que tener en cuenta si eliges la lactancia mixta?
Es normal que a veces los bebés se muestren reacios a aceptar un nuevo tipo de succión, no te preocupes porque podemos recomendar distintos tipos de tetinas para que este proceso sea más fácil.
Sería interesante que otra persona del entorno, además de la madre, dé el biberón al bebé. De esta manera, podrías evitar el rechazo a la leche cuando la madre no pueda dársela.
¿Qué contiene una leche de fórmula?
Su composición puede variar en función de la marca y el país. Estas se elaboran habitualmente con leche de vaca desnatada y procesada pero también las podemos encontrar de cabra y para casos especiales, de arroz o de soja.
Además, pueden contener:
- Lactosa (un azúcar natural que se encuentra en la leche). Destacamos que hay muchas marcas que ofrecen líneas de leche de fórmula sin lactosa.
- Aceites vegetales, como aceite de palma, colza, coco, girasol y soja. El aceite de palma se agrega porque el ácido palmítico es un componente importante de la leche materna, aunque es verdad que existe leche de fórmula sin aceite de palma.
Tipos de Leche de Fórmula para Problemas Digestivos Leves
En los primeros meses de vida de los bebés nos podemos encontrar con algunos problemas digestivos que son leves debido a la inmadurez de su tracto digestivo y que suelen resolverse con el paso de los meses.
Entre ellos destacamos:
- Los cólicos del lactante: Son episodios repetidos de llanto inconsolable. Estos se dan en mayor medida por la tarde-noche y suelen durar varias horas. Suelen presentar distintas molestias, la mayoría abdominales (abdomen hinchado, enrojecimiento facial, flexión de piernas sobre el cuerpo, les cuesta expulsar los gases o defecar…). Suelen empezar a las 2-3 semanas de edad y durar hasta los 3-4 meses. Fuera de estos episodios el niño no tiene síntomas, está sano y contento y gana peso de forma adecuada. Para estos casos se escogen las leches AC (anticólico) que contienen menos cantidad de lactosa para disminuir el exceso de gas abdominal y prebióticos que crean una flora intestinal más saludable. Algunas de las leches ideales para evitarlos cólicos del lactante serían NAN Digest, Blemil Confort (o Blemil plus AC), Novalac AC, Enfamil Confort o Almirón Digest 1, que a su vez, también es una leche antiestreñimiento.
- Regurgitación: El bebé expulsa por la boca la leche que sube desde el estómago. A diferencia del vómito, se producen sin esfuerzo y no asocian malestar claro. Aparecen durante o al poco tiempo de algunas o todas las tomas, aunque a veces pasa más tiempo, sobre todo si se mueven o cambian de postura. Según el tiempo que esté en el estómago la leche estará más o menos digerida. Puede producir un aumento de peso más lento. Para estos casos se escogen las leches AR (antiregurgitación) hizo la viscosidad con la adición de agentes espesantes: almidones (patata, arroz o maíz). En este caso espesan en el estómago y no en el biberón y por tanto, son más fáciles de administrar. También se pueden usar carbohidratos no digeribles (goma guar o harina de semilla de algarrobo). Con estos agentes espesantes conseguimos que sea más difícil la subida de la leche a la boca. Algunas de las leches más recomendadas para estas cosas son la Blemil AR, Novalac AR o Almiron AR1.
- Estreñimiento: Dificultad en la evacuación de las heces. Es más importante tener en cuenta la consistencia que sea dura y / o el dolor ocasionado que, la frecuencia, que puede ser muy variable. Puede ser normal defecar cada varios días si la consistencia es blanda y no provoca dolor o esfuerzo excesivo (“falso estreñimiento”). Para estos casos se escogen las leches AE (antiestreñimiento) modifican los triglicéridos de las grasas de la leche.
Leches Damira
Si ésta no fuera posible o suficiente, Damira te ofrece una amplia gama de leches desarrolladas para cubrir las necesidades del bebé a partir de los 6 meses dentro de una alimentación diversificada. Sigue los consejos de tu pediatra o profesional de la salud.
La leche materna contiene una serie de nutrientes y otras sustancias que la hacen especialmente indicada para el bebé. Por ello nos hemos basado en sus propiedades para mejorar nuestras leches infantiles.
La composición de las fórmulas (líquidas o en polvo) varían según la edad del niño.
- Leche para lactantes: Sólo deben utilizarse cuando no sea posible o insuficiente la leche materna y siempre bajo el consejo del pediatra.
- Preparados de continuación: Desde los 6 meses. Damira Natur 2 es un preparado con perfil exclusivo de proteínas optimizadas de alta calidad. Las proteínas PROLACTA® son de alto valor biológico ya que se extraen directamente de la leche, sin aplicar ningún tratamiento químico y con un mínimo tratamiento térmico. Sus distintos nutrientes, contenidos en los preparados de continuación, proporcionan beneficios para la salud: Sistema inmune, cerebro, huesos, energía…
- Preparados de crecimiento: De 1 a 3 años. Damira Natur 3 es una fórmula adecuada para ésta etapa de su vida pues la leche de vaca no es la más adecuada porque: tiene un exceso de proteínas y sodio, por su menor contenido en hierro, zinc, yodo, cobre y vitaminas y por su bajo aporte en ácidos grasos esenciales.
Las leches Damira cumplen con todas las normativas y recomendaciones de la ESPGHAN (Sociedad Europea de gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica) para leches de inicio, continuación y crecimiento, aconsejando su utilización hasta los 3 años como parte de una dieta diversificada
¿Cuáles son las mejores leches para bebés de 0 a 6 meses?
- Almirón Profutura 1
- Blemil Optimum Evolution 1
- Innova TOProtein 1
- Blemil Confrot Evolution
- Hero Nutrasense Classic 1
- Digest 1 de Almirón
- Blemil Forte 1
- Nan OptiPro 1
- Advance 1 de Almirón
- Nan Supreme Pro 1
La Importancia de la Vitamina D
La vitamina D es más que una vitamina liposoluble. Hay dos tipos de vitamina D: la vitamina D3 o colecalciferol y la vitamina D2 o ergocalciferol. La vitamina D3 es la principal fuente de vitamina D en el ser humano.
Se sintetiza en la piel, por la acción de la luz ultravioleta B (UVB) sobre el 7-dehidrocolesterol o provitamina D3, convirtiéndolo en previtamina D3, que a su vez se transforma en vitamina D3 por la acción de la energía térmica.
La vitamina D3 también se puede obtener de la ingesta de algunos alimentos, pero es una vitamina muy escasa en la mayoría de los que se consumen habitualmente, solo está presente en el pescado azul y algunos aceites de pescado, el hígado y grasa de mamíferos marinos, yema de huevo y productos reforzados (algunas marcas de leche, zumo, pan y cereales).
La 25(OH)D es la forma circulante de vitamina D más abundante. Es, además, el mejor indicador del estado de vitamina D. La 1,25(OH)2D, calcitriol, es la forma más activa. El calcitriol es fundamental en la homeostasis del calcio, sin embargo actualmente se sabe que sus funciones no se limitan a regular el metabolismo fosfo-cálcico y la mineralización ósea.
El receptor de la 1,25(OH)2D no solo se encuentra en hueso, sino también en múltiples órganos y tejidos, como el estómago, intestino delgado, colon, páncreas (células β), osteoblastos, linfocitos B y T activados, cerebro, corazón, aparato yuxtaglomerular, células de músculo liso vascular, gónadas, próstata y mama.
El calcitriol es una de las sustancias más potentes inhibidoras de la proliferación celular e inductoras de la maduración celular. Se le atribuyen funciones diversas, tales como la estimulación de la producción de insulina, la modulación de la función de linfocitos B y T activados, efectos en la contractilidad miocárdica, prevención de la enfermedad inflamatoria intestinal y promoción de la secreción de TSH, entre otras.
La vitamina D es esencial para la absorción normal de calcio en el intestino (solo el 10% de la absorción de calcio es independiente de la vitamina D) y su déficit se asocia con raquitismo en niños y con osteomalacia tanto en niños como en adultos.
Además, en las dos últimas décadas hay estudios que sugieren que la vitamina D desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la inmunidad natural, y se ha implicado en la prevención de infecciones, enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, artritis reumatoide), al menos 15 tipos diferentes de cáncer, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 1 y 2 y enfermedades psiquiátricas.
La fuente principal de vitamina D es el Sol. Mientras que las dietas occidentales únicamente aportan el 10% del total de la concentración de vitamina D en el organismo, la síntesis cutánea inducida por la luz UVB provee el 90% restante. Solo unos pocos alimentos tienen de forma natural cantidades sustanciales de vitamina D (fundamentalmente D3), y son muy pocos los alimentos que actualmente están reforzados con esta vitamina.
A lo largo de la historia, la luz solar ha satisfecho la mayoría de los requerimientos de vitamina D del ser humano. Sin embargo, la menor exposición al sol de la población en general y de los niños en particular, ha condicionado la reaparición del déficit de vitamina D y el raquitismo nutricional como un problema de salud mundial. Esto se ha debido a los cambios actuales en el estilo de vida, a los movimientos migratorios y a las campañas de salud pública, respaldadas por la Academia Americana de Pediatría, que aconsejan la evitación del sol en los niños por el riesgo de cáncer de piel asociado a la exposición a la luz UV.
Sin embargo, no debemos olvidar que la radiación solar tiene algunos efectos beneficiosos para la salud que parecen independientes de la síntesis de vitamina D y varios autores consideran que los beneficios de la exposición a la luz UV de forma responsable, superan a los riesgos.
La pigmentación de la piel afecta al tiempo que es necesario para producir un cierto nivel de vitamina D, pero no altera el nivel alcanzable. Una persona de etnia indio-asiática requiere 3 veces más tiempo de exposición solar para alcanzar el mismo nivel de vitamina D que otra de piel clara, y las personas de etnia afro-americana de piel muy pigmentada 10 veces más.
Los cambios en los hábitos de vida han hecho también que las mujeres gestantes y las que están amamantando tengan una exposición muy limitada al sol, por tanto su leche tiene bajo contenido en vitamina D. En 1977 se describió que la leche humana, aunque tenía poca vitamina D como tal, tenía otros metabolitos en cantidades bastante altas, que podían tener efecto similar a la vitamina D.
Estudios posteriores mostraron que estos metabolitos que se habían encontrado en la leche de madre no tenían prácticamente actividad (<5% de actividad de vitamina D) y que en la mayoría de las leches analizadas las cantidades de vitamina D eran muy bajas (en torno a 40 UI/litro). Por otro lado, tal como se ha referido anteriormente, siguiendo las recomendaciones actuales en relación con la exposición solar, los lactantes, sobre todo los muy pequeños, prácticamente no se exponen al sol, de tal forma que los que están amamantados ni a través de la leche ni por la exposición solar consiguen niveles adecuados de vitamina D.
En general la exposición, sin protección solar, de unos 15 minutos al día, entre las 10 y las 15 horas, teniendo el rostro y parte de los brazos al descubierto sería suficiente para garantizar la síntesis de vitamina D.
Por todo lo anteriormente expuesto, parte de la población infantil presenta una serie de condiciones que le exponen a un riesgo elevado de deficiencia de vitamina D.
Niños de Alto Riesgo de Déficit de Vitamina D
Deficiencia de vitamina D materna (madres con escasa exposición solar, de piel oscura, que visten con velo, multíparas o con poca ingesta de vit. Enfermedades de intestino delgado (enf.
La 25(OH)-D sérica es la principal forma de vitamina D circulante y es el mejor indicador nutricional de vitamina D. Su vida media es de 2 a 3 semanas. La mayoría de los autores consideran deficiencia de vitamina D cuando la concentración de 25(HO)-D es menor de 50nmol/l (<20 ng/ml) y consideran que puede existir cierta insuficiencia de vitamina D cuando la concentración de 25(HO)-D está entre 50-80 nmol/l (20-30 ng/ml).
La deficiencia grave y crónica de vitamina D provoca en los niños anomalías óseas típicas del raquitismo. Probablemente los casos de raquitismo clínico sean la punta del iceberg de una población mayor con deficiencia subclínica de vitamina D. El raquitismo solo se produciría si la deficiencia persistiera durante muchos meses.
Diversos estudios de distintas partes del mundo (incluida España) muestran que un gran número de niños y adolescentes presentan una concentración sérica de 25(HO)-D supuestamente insuficiente, sin objetivarse en muchos casos alteraciones esqueléticas ni alteraciones en el metabolismo del calcio.
Las referencias históricas mostraban como la dosis de 400 unidades era eficaz para prevenir el raquitismo en niños lactados al pecho y en población de piel oscura y con estas dosis se mantenían niveles de 25(OH)D mayores de 50 nmol/l. También se demostró como con niveles de 25(OH)D menores de 50 nmol/l se producían aumentos de fosfatasa alcalina.
Por todo lo referido anteriormente, parece que la dosis adecuada de profilaxis es 400 UI/día. Los suplementos de vitamina D comercializados pueden estar preparados a partir de vitamina D2 o D3. Hay estudios que muestran que la vitamina D3 puede ser de 1,788 hasta 3 veces más potente que la vitamina D2 en la capacidad de elevar los niveles de 25(OH)-D, por lo que son principalmente recomendados lo suplementos con vitamina D3 (Ver tabla 2).
Los niños alimentados con sucedáneo de leche de madre y que ingieran un litro de leche al día habrán recibido 400 UI/día de vitamina D, ya que en España todas las fórmulas artificiales están suplementadas con 400 UI/ litro de vitamina D.
Los lactantes menores de un año lactados al pecho deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D, iniciando su administración en los primeros días de vida. Estos suplementos se mantendrán hasta que el niño ingiera 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D.
Todos los lactantes menores de un año alimentados con sucedáneo de leche humana que ingieren menos de 1 litro diario de fórmula han de recibir un suplemento de 400 UI/día.
Los niños o adolescentes que tengan factores de riesgo de déficit de vitamina D (tabla1) y que no obtengan 400 UI/día con la ingesta de un litro de leche enriquecida o alimentos enriquecidos (cereales, una ración contiene 40 UI de vitamina D y una yema de huevo 40 UI de vitamina D) o una adecuada exposición solar, deben recibir un suplemento de vitamina D de 400 UI/día.
A los niños mayores de un año o adolescentes, de forma general, se les recomienda para la adecuada producción de vitamina D la exposición al sol del medio día sin protección durante 10-15 minutos al día durante la primavera, el verano y el otoño. En invierno por encima de 42º de latitud norte no se producirá vitamina D.
Los niños prematuros menores de un año de edad corregida precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.
