La leche materna es un fluido vivo y cambiante, por lo que puede tener varios colores y tonalidades.
Muchas madres que amamantan optan por extraer su leche usando bombas eléctricas o manuales y almacenarla para crear un banco de leche, una reserva segura para emergencias. Si has decidido hacerlo, es crucial que aprendas a descongelar la leche materna de forma correcta.
¿Cuál es el mejor método? ¿Dejarla en el refrigerador? ¿Ponerla a baño de María? Estas preguntas son comunes cuando buscas mantener los beneficios de la leche materna, rica en anticuerpos que protegen contra enfermedades y contribuyen al desarrollo saludable de tu bebé.
¡Pero no te preocupes, querida mamá, estás en el lugar correcto! Aquí encontrarás recomendaciones importantes, con un enfoque especial en la higiene. Te damos un paso a paso para que puedas descongelar la leche para tu bebé de forma segura.
Es probable que notes que el aspecto de la leche es diferente al que tenía cuando la extrajiste. Aunque su color original es anaranjado, cuando pasa por un proceso de congelación, puede cambiar a un tono amarillo. Además, su olor o sabor podría ser similar al del jabón debido a la descomposición de las grasas de la leche. Esto es normal.
Colores comunes de la leche materna
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- Blanco: Este es el color de la leche madura, fundamentalmente durante la primera mitad de la toma, ya que la leche tiene más contenido en agua y sustancias hidrosolubles.
- Amarillo: Es el color del calostro, que es la leche de los primeros días de lactancia. Es una leche más espesa, más escasa, pero muy nutritiva y con componentes de altísimo valor biológico.
- Rojo: A veces, y sobre todo durante los primeros días de lactancia, pueden aparecer grietas en los pezones (por un agarre incorrecto del bebé al pecho), que ocasionen leves sangrados, lo que puede ocasionar que la leche tome un color rojizo.
- Marrón: Dentro de las fisiológicas destaca los primeros días de vida del llamado “síndrome de las tuberías oxidadas”. Se trata de una situación que se puede producir los primeros días de vida del bebé. Si se produce una lesión interna más profunda o unas mastitis, la leche puede ser totalmente roja.
- Verde: Si la madre consume mucha verdura de hoja verde, la leche puede adoptar esta tonalidad. La leche verde también puede ser causada por bebidas isotónicas para deportistas, suplementos de algas o por tomar una cantidad importante de verdura de hoja verde: espinacas, acelgas…
Como veis, la leche materna continúa asombrándonos. Ahora ya sabéis que puede adoptar muy diferentes tonalidades, y sigue siendo estupenda para el consumo del bebé.
De todas formas, ante cualquier cambio no esperado o que se mantenga en el tiempo, consulta con tu médico o matrona.
¿Cómo descongelar la leche materna de forma segura?
La leche materna almacenada en el frigorífico se puede descongelar de forma segura mediante varios métodos. Si se descongela de manera correcta, conserva todas las bondades que benefician la salud de tu hijo.
Pasos para descongelar la leche materna de forma segura:
- Revisa el stock de leche que tienes en el congelador
Antes de descongelar la leche materna, es importante saber cuántos recipientes has almacenado en la parte posterior del congelador, donde la temperatura es más constante, entre -18 °C y -20 °C.
Utiliza siempre la leche más antigua primero. Para llevar un control eficiente de las extracciones, rotula las fechas en las bolsas.
- Procede a descongelar
Una de las mayores preocupaciones que tienen las madres durante este proceso es que la leche mantenga todos los nutrientes necesarios y beneficios que favorecen la salud de su pequeño durante sus primeros seis meses de vida. Descongelarla al ambiente no es aconsejable, ya que es un alimento muy delicado.
Por fortuna, existen tres métodos seguros que puedes utilizar al momento de descongelar la leche materna:
- En el refrigerador:
Este método es el más seguro para mantener la calidad de la leche materna. Coloca el envase en la parte trasera del refrigerador (a una temperatura de 4 °C) y déjalo allí hasta que se descongele por completo. Asegúrate de situarlo en un área donde no esté expuesto a fluctuaciones de temperatura, como la puerta del refrigerador.
En 12 o 24 horas, la leche estaría descongelada. Aunque llegar al resultado esperado tarda un poco más, esta forma es la más recomendada, pues ayuda a conservar las propiedades nutritivas y a evitar el crecimiento de bacterias.
- Descongelado bajo agua tibia:
En caso de emergencia, desde Stanford Medicine Children’s Health, recomiendan poner el recipiente de leche bajo un chorro de agua tibia hasta que alcance la temperatura ambiente.
- Descongelado a baño de María:
Otra opción para descongelar la leche es la técnica del baño de María. Para ello, calienta agua en una olla (sin que llegue a hervir) y luego retírala del fuego. Saca el contenedor de leche del congelador y ponlo en el agua hasta que alcance la temperatura ambiente.
- En el refrigerador:
- Cuando la leche se haya descongelado, caliéntala un poco
Según WIC Breastfeeding Support, no es necesario calentar la leche materna. Puedes dársela a tu bebé fría o a temperatura ambiente. Sin embargo, si optas por ofrecerla tibia, verifica la temperatura de la leche al dejar caer unas gotas en tu muñeca.
¿Qué es lo que no debes hacer al descongelar la leche materna?
Existen diversos métodos para descongelar. Utilizar técnicas incorrectas puede comprometer la calidad de la leche y, por lo tanto, la salud de tu bebé:
- Reservar la leche para después.
- Utiliza la leche materna en las 24 horas siguientes a su descongelación en el frigorífico.
- Evita hervirla o calentarla en microondas.
Planifica para evitar contratiempos
La planificación es clave, y tú como mamá lo sabes mejor que nadie. Si tienes que salir a atender asuntos que te impiden ofrecerle el pecho a tu bebé, llenar un biberón con la leche de tu reserva o banco será la mejor opción. Hacerlo con tiempo te ayudará a no estresarte y permitirá que tu hijo disfrute de las cualidades nutritivas de este alimento. Solo deberás tomar los recipientes necesarios de acuerdo con la cantidad de onzas que consuma.
Consejos finales
Con estos sencillos pasos, podrás ofrecer a tu bebé un biberón tibio y nutritivo. No te preocupes si la leche parece diferente después de descongelarla; lo importante es que sigas los métodos adecuados para asegurar su calidad. Ofrécela a tu hijo con confianza y tranquilidad, sabiendo que estás proporcionándole el mejor alimento posible. Recuerda, es un recurso invaluable para su salud y desarrollo.
Cualquier secreción por el pezón fuera de la etapa de embarazo y lactancia debería ser revisada por un ginecólogo y habría también que tomar muestras y analizar la secreción.
