Beneficios de la Leche Materna a los 4 Meses: Nutrición y Vínculo

La leche materna se considera el mejor alimento para los bebés recién nacidos, ya que contiene todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. Además, la lactancia materna tiene otras muchas ventajas tanto para la madre como para el bebé.

La lactancia es mucho más que un medio de satisfacer las necesidades fisiológicas básicas del bebé; es también un momento de conexión entre madre e hijo, lleno de emociones y sensaciones. Cubrir esta necesidad ofrece a ambos una profunda sensación de bienestar y tranquilidad, y proporciona a las madres un sentimiento de gratificación, al sentirse esenciales para el crecimiento y el desarrollo del pequeño.

Recomendaciones de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva para todos los bebés durante al menos sus primeros 6 meses de vida y, preferiblemente, hasta los 2 años con alimentación complementaria. Desde 1991, junto con Unicef, la OMS impulsa la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) para animar a los hospitales a adoptar las prácticas que protejan, promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y después complementada con otros alimentos hasta al menos los dos años, o hasta que madre e hijo o hija deseen.

Beneficios de la Leche Materna para el Bebé

La leche materna tiene múltiples beneficios para los recién nacidos. A continuación, vamos a detallar los más importantes.

Es muy nutritiva

La composición de la leche materna es muy completa y se adapta a las necesidades del bebé en función de la etapa del crecimiento en la que se encuentre.

  • El calostro es la leche que se secreta durante los primeros días tras el parto. Es de color amarillento y tiene un alto contenido en proteínas para satisfacer la demanda del recién nacido. Además, contiene la inmunoglobulina A secretora que proporciona al bebé defensas en su sistema digestivo.
  • La leche madura contiene la combinación ideal de nutrientes (hidratos de carbono, vitaminas, proteínas, minerales y grasas) disueltos en un alto contenido de agua. Estos nutrientes son fácilmente digeribles por el sistema digestivo del bebé, lo que reduce el riesgo de sufrir gases, diarrea o estreñimiento. Además, la composición de la leche va cambiando conforme va creciendo el bebé y se adapta a sus necesidades metabólicas.

Protege contra infecciones

La leche materna contiene anticuerpos de la madre que ayudarán al bebé a combatir infecciones por parte de virus y bacterias. De esta manera, la leche materna alarga el periodo de inmunidad natural y contribuye al desarrollo del sistema inmunológico del bebé.

Otra ventaja de la leche materna es que también reduce la predisposición a sufrir enfermedades respiratorias y alergias: asma, infecciones de oído, reacciones alérgicas a alimentos, etc.

En conjunto, los bebés amamantados tienen menos infecciones y se hospitalizan menos que los bebés alimentados con leche artificial.

Por otra parte, la leche materna es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros, ya que sus componentes ayudan a disminuir la incidencia de muchos trastornos.

Tiene sabores diferentes

El sabor de la leche materna cambia en función de la alimentación de la madre y esto ayuda a estimular el sentido del gusto del bebé.

También puede suceder que el bebé note un sabor demasiado fuerte y reaccione con llantos o irritación. Por tanto, es importante que la madre controle su alimentación y aprenda a identificar las comidas que no le gustan al bebé.

Normalmente, son los vegetales los alimentos que más influyen en el sabor de la leche materna. Por ejemplo: coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros, etc.

Beneficios de la leche materna

Vínculo entre la madre y el bebé

El contacto directo de la madre con su hijo durante la lactancia establece un vínculo emocional muy fuerte que les ayudará a tener una mayor confianza y buena relación en el futuro.

Los niños que han sido amamantados tienen una mayor seguridad y autoestima que aquellos alimentados con biberón.

Además, la lactancia materna exclusiva contribuye al desarrollo psicomotor y sensorial de estos bebés.

Por otra parte, la secreción de oxitocina durante la lactancia provoca una sensación de bienestar en la madre mientras da el pecho, lo cual hace que aún disfrute más de este momento y reduce el riesgo de sufrir depresión posparto.

Otros beneficios

Además de todo lo comentado hasta ahora, la leche materna ofrece otras ventajas para los bebés recién nacidos:

  • Disminuye el riesgo de padecer obesidad o problemas de sobrepeso.
  • Disminuye el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
  • Disminuye el riesgo de desarrollar diabetes infantil o celiaquía.
  • Favorece la correcta formación de la estructura facial, ya que la succión ayuda al desarrollo de la mandíbula y los dientes, y previene de las alteraciones del lenguaje.
  • En general, contribuye a mantener una buena salud durante toda la vida.

Beneficios para la Madre

Dar el pecho al bebé también tiene muchos beneficios para la madre a corto y largo plazo. Por una parte, la lactancia contribuye a la rápida recuperación posparto y, por otra parte, ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades como el cáncer o la osteoporosis.

Recuperación de la talla

El alto consumo de calorías durante la lactancia ayuda a que la mujer pierda peso de forma natural y rápida. Aproximadamente, dar el pecho supone un gasto entre 450 y 500 calorías al día.

Además, la oxitocina secretada debido a la succión del lactante provoca unas contracciones en el útero que le ayudan a encogerse y volver a la normalidad más pronto. La oxitocina también favorece la eliminación de los loquios (restos de sangre que quedan después del parto).

Todo esto hace que las mujeres que amamantan a sus bebés adelgacen y recuperen la figura más deprisa.

Ahorro de tiempo y dinero

Como todo el mundo sabe, la leche materna es gratis, lo que supone un ahorro económico importante. En cambio, la leche de fórmula tiene un precio bastante elevado, además del coste de los biberones, tetinas y otros artilugios necesarios para la lactancia artificial.

Por otra parte, el hecho de que el bebé tenga menos riesgo de enfermar o contraer infecciones implica un menor número de visitas al pediatra, menor gasto en medicamentos, etc.

En cuanto al ahorro de tiempo, no es necesario preparar la leche materna, ir al supermercado a por ella o calentarla y atemperarla. La leche materna está siempre disponible y lista para tomar, lo cual es muy cómodo para salir a la calle o durante las tomas nocturnas.

Previene enfermedades

Hay estudios que demuestran que la lactancia materna reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama, de útero y de ovarios.

Por otra parte, dar el pecho también ayuda a prevenir la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y las infecciones de las vías urinarias.

Sirve como anticonceptivo

Se considera que la lactancia es un anticonceptivo natural, ya que la liberación de la hormona prolactina inhibe el desarrollo folicular y la ovulación.

Por esta razón, las mujeres no tienen la menstruación mientras dan el pecho.

A pesar de ello, se recomienda que las mujeres tomen algún método anticonceptivo compatible con la lactancia si desean evitar otro embarazo, puesto que éste no es un método infalible.

La polémica sobre la lactancia materna exclusiva

No obstante, como se apuntaba al inicio, existen recientes investigaciones que relacionan la aparición temprana de los cereales con gluten en la dieta del bebé con un menor riesgo de que este padezca enfermedad celíaca. Hay entidades que justifican, en base a dichos estudios, incorporar el gluten a los cuatro meses del bebé.

Se trata de una recomendación muy polémica si se tiene en cuenta que la Academia Americana de Pediatría, en el documento antes citado, considera que:

  • Amamantar de forma exclusiva durante más de cuatro meses se asocia a una disminución de un 72% en el riesgo de hospitalización por infecciones de las vías respiratorias inferiores durante el primer año de vida del bebé.
  • Los bebés amamantados de forma exclusiva hasta los 6 meses tienen cuatro veces menos riesgo de padecer neumonía en comparación con los que reciben lactancia materna exclusiva solo hasta los 4 meses.

En suma, la recomendación emitida en 2001 por la OMS es igual de válida hoy en día: «amamante a su hijo de forma exclusiva hasta los 6 meses».

Forma de tomar la leche materna e influencia en el peso

La forma en la que el niño toma la leche materna puede influir en el peso correcto del bebé, según un estudio publicado en la revista “Pediatrics”. Los bebés que toman lactancia materna directamente del pecho materno ganan peso menos rápidamente que los lactantes que toman leche de sus madres -extraída previamente- mediante biberón o que los bebés que toman suplementos con fórmulas artificiales.

Esta es la primera investigación que compara la ganancia del peso de los bebés con la forma de administrar la leche, según explica un comunicado de “Pediatrics,” que analiza este estudio. Para ello se ha realizado un seguimiento a 255 madres canadienses y a sus bebés, entre los años 2009 y 2012.

  • Leche materna directa de la mama. Es la forma de alimentación más saludable para el buen peso del bebé. Se detecta una ganancia de peso más lenta que mediante la alimentación con biberones de leche extraída o con suplementos de fórmula artificial.
  • Leche materna extraída previamente y administrada con biberón. Los lactantes que utilizaron esta vía de alimentación registraron un aumento de peso mayor que los amamantados de forma natural. Es más fácil para el lactante consumir la leche materna porque no tiene que succionar del pezón, sino de la tetina.
  • Alimentación con suplementos de leche artificial, también mediante biberón dados a los bebés en el hospital durante sus primeros días. Estos suplementos no afectan negativamente al peso posterior, según este estudio.

Los bebés que siguieron lactancia natural exclusiva durante tres meses tenían un menor aumento de peso y un menor índice de masa muscular al cumplir un año.

Nutrición completa y eficiente a partir de los 6 meses

Entre los 6 y los 24 meses la lactancia materna continúa aportando múltiples beneficios a los niños. Su combinación con alimentos sólidos completa sus necesidades nutricionales para un correcto desarrollo físico y mental.

Según diversos estudios, los bebés que con 2 años aún toman al menos 448 ml al día de leche materna están cubriendo el 29% de su ingesta calórica diaria por medio de la lactancia. Las tomas se reducen desde 5 al día a los 12 meses hasta 3 al día superados los 2 años.

Esta pequeña cantidad de leche materna aporta a los bebés el 43% de las proteínas que necesitan, así como el 60% de vitamina C, el 75% de Vitamina A, el 76% de ácido fólico y el 94% de vitaminas B12. Además de ser componentes clave en su desarrollo cumplen funciones vitales del organismo, como es el caso del ácido fólico que ayuda a la formación de glóbulos rojos y al crecimiento de los tejidos.

A su vez, los componentes de la leche materna protegen al bebé de enfermedades y refuerzan su sistema inmune.

La evidencia científica demuestra que, a largo plazo, la leche materna protege contra infecciones del tracto respiratorio inferior e infecciones del oído medio, además de proteger a los bebés frente a la diarrea, la leucemia linfocítica aguda, el linfoma de Hodgkin’s y contra la obesidad.

En los países subdesarrollados se ha demostrado incluso que los bebés que no son alimentados con leche materna entre los 6 y los 24 meses tienen mayores probabilidades de morir por culpa de una infección que los niños que si han sido amamantados hasta una edad más tardía.

Niños con mayor coeficiente intelectual

Una lactancia prolongada en el tiempo no solo repercute beneficios a corto plazo, sino que mejora la salud de los niños a futuro. Ejemplo de ello es el aumento del coeficiente intelectual de los pequeños en hasta 3 puntos por encima de los niños que no han recibido leche materna.

La investigación avala que este incremento no solo se materializa en un mejor rendimiento escolar, sino que también influye en la salud mental de los futuros adultos.

Al mismo tiempo, las miles de moléculas bioactivas que contiene la leche materna cumplen diferentes funciones para contribuir al correcto funcionamiento del organismo de los bebés. Desde las enzimas que facilitan la digestión de las grasas hasta las hormonas que regulan el apetito, cada molécula sigue un camino.

Protección también para las madres

Desde Medela remarcan que los beneficios de una lactancia después de los 6 meses no repercuten solo en los niños, sino también en las madres que dan el pecho. A nivel inmunitario, se ha demostrado que la lactancia prolongada es más efectiva en la protección contra el cáncer de mama.

Con efecto acumulativo, las madres que dan el pecho durante más meses reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Como también se ha evidenciado una mayor tasa de supervivencia en pacientes de cáncer de mama entre las mujeres que han dado el pecho. Asimismo, se habla de una protección moderada, de en torno al 30%, frente al cáncer de ovario.

El índice de masa corporal también se relaciona con la lactancia. Concretamente, por cada 6 meses de lactancia se pierde un 1% de masa corporal.

En última instancia, Leon Mitoulas destaca que “la lactancia también refuerza el vínculo entre la madre y el bebé”.

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