Laocoonte y sus hijos: Análisis e Interpretación de una Obra Maestra

La vinculación entre mito, hecho histórico y representación artística ha sido una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad, sobre todo en época Clásica o en periodos de “revival”, como el Renacimiento del siglo XVI o el Neoclasicismo de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Pese a todo ello, casi siempre conocemos los elementos de manera aislada; o conocemos el mito, o el hecho histórico, o hemos disfrutado contemplando la obra de arte.

En este sentido y a lo largo del presente artículo, se pretende partir de una representación artística, el Laocoonte y sus dos hijos, para contextualizarla a través del mito griego y concluir su explicación con el hecho histórico, también bañado de leyenda y mitología.

Laocoonte y sus hijos, Museos Vaticanos.

La Obra de Arte

La obra Laocoonte y sus dos hijos fue realizada por la Escuela de Rodas de las manos de Agesandros, Polidoro y Atenodoro en el siglo I d.C. Se caracteriza por su extremo realismo, virtuosismo técnico y monumentalidad. Las formas humanas están realizadas con gran precisión, mostrando los cuerpos humanos quebrados por el estrangulamiento de las serpientes así como sus rostros agonizantes ante la inminente muerte.

En cuanto al marco temporal, esta escultura de bulto redondo no está exenta de debate historiográfico. Para algunos autores, se trata de un original realizado en época romana a partir de un modelo helenístico, mientras que otros sostienen que es una copia de una escultura de esta época.

Descubrimiento y Redescubrimiento

Los textos antiguos hablaban de una de las esculturas más bellas de todos los tiempos: Laocoonte y sus hijos. El naturalista Plinio el Viejo habría visto esta obra de arte en el palacio del emperador Tito en el siglo I d.C.

Pronto dejó de saberse de ella y se creía completamente perdida hasta que 1.500 años después, en 1506, alguien que iba a construirse una casa en una zona de viñedos de la colina del Esquilino, en Roma, desenterró una enorme escultura.

El conjunto mide 2,5 m de altura y representa tres figuras humanas tremendamente expresivas. El cuerpo de Laocoonte se retuerce por el esfuerzo, cada músculo parece estar al máximo de su tensión.

Plinio el Viejo aseguraba que la obra había sido tallada de un solo bloque de mármol. Es el mejor ejemplo de la tendencia al patetismo que fue adquiriendo al escultura helenística con el paso del tiempo. Un estilo al que se ha llamado barroco helenístico, por su expresividad, cuya máxima expresión la encontramos en el altar de pérgamo, construido a mediados del siglo II a.C. Precisamente esta obra maestra de la estatuaria helenística fue la inspiración del Laocoonte.

Restauración y Controversia

Los más ilustres artistas del Renacimiento quedaron admirados por el aspecto de la escultura y en seguida comenzó a reproducirse su imagen en dibujos y grabados. Los artistas contemporáneos a la época del descubrimiento decidieron que había que reconstruir las partes no encontradas para restituir la obra en toda su grandeza, así que añadieron los brazos de padre y sus dos hijos que no se habían hallado.

Pero a inicios del siglo XX un arqueólogo identificó de forma casual el brazo original de Laocoonte en la tienda de un anticuario de Roma, flexionado hacia atrás. Y la escultura fue de nuevo modificada. Lo más curioso es que esta posición la había propuesto el mismísimo Miguel Ángel 500 años antes, pero su propuesta no fue escuchada.

El Mito de Laocoonte

Laocoonte y sus dos hijos (s. Es el poeta romano Virgilio (s. I a.C.) a través de su obra Eneida quién nos explica el mito del sacerdote Laocoonte y nos contextualiza la representación artística anterior.

Como sostiene el autor, Laocoonte era sacerdote de Apolo en Troya. Laocoonte fue uno de los pocos críticos y contrarios a que el famoso caballo de madera se introdujera y quedara en la ciudad de Troya. Nos dice la mitología, a través de Virgilio, que mientras Laocoonte se encontraba realizando un sacrificio en honor a Poseidón, la diosa Atenea, para castigarlo, hizo surgir del mar a dos monstruosas serpientes que acabaron con la vida del sacerdote Laocoonte y con la de sus dos hijos; el primero engullido, los segundos estrangulados.

La interpretación de este hecho deriva de la ofensa que Laocoonte realizó al caballo divino, negándose a su entrada en la ciudad.

Virgilio entre las Musas - Museo del Bardo.

El Hecho Histórico: La Guerra de Troya

Finalmente, queda explicar el principal factor que desencadenó la guerra entre Grecia y Troya, el porqué del caballo de madera y qué papel jugó Laocoonte en todo esto. Tenemos que tener en cuenta que lo que hoy sabemos de la guerra de Troya es el fruto de la mezcla del hecho histórico, la mitología y la leyenda.

Son varios los autores clásicos que recogen el suceso, como Eratóstenes, Tucídides, Homero -Ilíada y Odisea-, Heródoto, Virgilio -Eneida-, etc. Aunque con profundas variaciones y numerosas hipérboles a lo largo de sus textos, todos coinciden en afirmar que el detonante del conflicto bélico fue el rapto de Helena -esposa del rey de Esparta, Menelao- por parte del príncipe Paris -hijo del rey de Troya Príamo-.

Los autores clásicos también plantean la posibilidad de que Paris, con la ayuda de la diosa Afrodita, enamorara a Helena, por lo que no estaríamos ante un rapto sino ante una fuga voluntaria por parte de la reina de Esparta.

Independientemente de ello, el hecho es que Paris consiguió que el consejo familiar troyano aceptara a Helena como su esposa y se estableciese en la ciudad, muy a pesar del rechazo popular, convencido de las graves consecuencias que ello acarrearía.

Cuando Menelao, ausente de Esparta durante el rapto/huida de su mujer Helena, se enteró del suceso, congregó a una federación de ciudades-estado griegas -o aqueas, como se le conoce a esta agrupación en la Odisea e Ilíada- que, bajo el liderazgo de Agamenón, tendría la misión de marchar por mar sobre la ciudad de Troya para castigar el atrevimiento de París y recuperar a su esposa.

Sin embargo, los troyanos, guiados por Héctor, ya estaban esperándoles posicionados en la playa. Tras una primera contienda bélica, los troyanos se replegaron hacia el interior de la ciudad amurallada. Es en este momento cuando comienza el larguísimo asedio sobre Troya.

Para romper el cerco y poder entrar en la ciudad, los griegos recurrieron a una treta, pensaron en la posibilidad de dejar a las puertas de la misma un gran caballo hueco de madera en cuyas entrañas se apostarían guerreros griegos. Y así aconteció.

Fueron varios los troyanos reacios a introducir el caballo en la ciudad, como el caso de nuestro sacerdote Laocoonte. Sin embargo, un espía griego, llamado Sinón, convenció al resto de habitantes de que el caballo únicamente era una ofrenda griega a Atenea. El resto de la historia es sobradamente conocida.

Los guerreros griegos descendieron del caballo de madera, abrieron las puertas de la ciudad y facilitaron el acceso a sus compatriotas que, supuestamente, se habían retirado definitivamente a sus metrópolis. El saqueo fue sistemático y no hubo piedad alguna. Tras esto, la confederación griega partió de vuelta a sus hogares en un viaje accidentado a causa de diversos naufragios.

Detalle del Caballo de Troya.

Laocoonte en la Pintura: El Greco

El Greco, influenciado por el dramatismo y la expresividad del Laocoonte, también realizó una versión de este mito. El Greco interpreta esta obra como una lucha del hombre contra el mal e incluso tratar de superar la escultura original a través de su pintura.

Lo que vemos en el cuadro de El Greco es la escena donde las serpientes matan al sacerdote. Todas las figuras están desnudas e intentan luchar contra la muerte, retorciéndose y formando escorzos que ayudan a prolongar la perspectiva, que termina rematando con una vista de la ciudad de Toledo. A la derecha de la obra, vemos dos figuras de pie observando la escena; estos podrían ser distintos dioses griegos, aunque no se ha llegado a una conclusión clara.

El Greco traslada el drama de Laocoonte a su propia realidad, representando la ciudad de Toledo como testigo de la tragedia.

El Laocoonte de El Greco.

En este artículo, Hans Rainer Sepp estudia el cuadro de El Greco, Laocoonte, pasando desde la descripción puramente formal del cuadro (análisis de capas, juegos entre naturaleza, ciudad, cielo y Laocoonte y sus hijos) y el análisis simbólico del mismo (anticipación de la caída de Troya) hasta el análisis fenomenológico del conjunto pictórico. Análisis que reflejará no sólo la realidad de un mundo cambiante que se mueve entre el todo y la nada sino también la presencia del autor dentro del cuadro, creando un mundo aparente, una Troya toledana, que refleja el drama del artista, hostigado por el compromiso ético y la alternativa de la huída. Por ello, tal vez Laocoonte pueda ser visto como la respuesta de El Greco ante el dilema de la obra de arte.

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Tabla Resumen de Datos Clave

Aspecto Detalle
Título Laocoonte y sus hijos
Autores Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas
Fecha de Creación 40-30 a.C.
Técnica Escultura en mármol
Ubicación Actual Museos Vaticanos, Roma
Tema Muerte de Laocoonte y sus hijos

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