La Asociación SOS Desaparecidos fue la encargada de alertar respecto al dispositivo de búsqueda activado para dar con Samuel Benjamin de Vries, menor de 5 años desaparecido el 26 de noviembre del pasado año en Calvià. «Continúa activo», explicaban en la nota, si bien nunca antes se había informado públicamente de tal desaparición.
En ese mismo comunicado se daban detalles de la vestimenta que portaba Samuel el 26 de noviembre («vestía un chandal gris y una camiseta con un dibujo de Mickey Mouse»), pese a haber transcurrido ya cuatro meses y medio desde aquel momento.
Al menos, hasta que la Guardia Civil aclaró a los medios de comunicación que no se trataba de un menor desaparecido, sino de un secuestro llevado a cabo por su propia madre, quien podría estar actualmente con el niño en Alemania. La Guardia Civil asegura que se trata de un secuestro parental.
La realidad es que el padre del menor ha sido, días atrás, el encargado denunciar el secuestro llevado a cabo supuestamente por la madre del menor, tras un proceso de separación familiar. El ministerio del Interior ha lanzado una alerta por la desaparición, denunciada por su padre, que apunta que es un caso de secuestro parental. Asegura que en noviembre la madre tendría que haberlo entregado, pero desde entonces no sabe nada de él.
Desde la asociación han facilitado el número de teléfono 116000 de niños desaparecidos gestionado por la Fundación ANAR para recibir cualquier tipo de información que pueda ser de ayuda.
En Palabras Simples: Secuestro internacional de niños, niñas o adolescentes
Secuestros parentales en España
Hasta 320 secuestros parentales fueron documentados en España solo el pasado año, de los cuales casi tres de cada cuatro (233) fueron llevados a cabo por las madres. Tal como informaba el suplemento Crónica de El Mundo semanas atrás, esas cifras -tras las cuales podrían haberse producido aún más casos de este tipo- suponen que cada 27 horas 22 minutos y 30 segundos se produjo un secuestro parental en España durante 2018.
Otros casos de personas desaparecidas en España
Además del caso de Benjamin, Radio Nacional de España está pidiendo la colaboración ciudadana para localizar a varias personas desaparecidas:
- Jesús Gutiérrez Galeote, de 83 años, desaparecido el 7 de agosto de 2020 en Málaga.
- Rudolf Seeberger, 67 años, desaparecido el 4 de julio de 2020 en Granadilla de Abona, Santa Cruz de Tenerife.
- David Cabrera Fernández, de 45 años de edad, desaparecido el día 20 de enero de 2020 en Barcelona.
- Torben Veset Mogense, de 46 años de edad, desaparecido el día 5 de febrero de 2020 en Albox, Almería.
- Benjamín Garland, de 24 años de edad, desaparecido el día 21 de enero de 2020 en Sant Joan de Labritja, Islas Baleares.
- Juan Andrés Barranco, de 40 años de edad, desaparecido el día 21 de febrero de 2020 en Adra, Almería.
- Carlos Revilla, de 46 años de edad, desaparecido el día 17 de febrero de 2020 en Villaescusa, Cantabria.
- Diego Vargas Algaba, de 30 años de edad, desaparecido el día 11 de mayo de 2020.
- José Ángel Abadín Rodríguez, de 46 años, desaparecido el 8 de agosto de 2020 en Pereiro de Aguiar, Ourense.
- Jorge Alamillo Malve, de 41 años, desaparecido el 24 de mayo de 2020 en Beas, Huelva.
- Alejandro Martín Guijarro, de 41 años, desaparecido el 14 de julio de 2020 en Zahara, Cádiz.
- Julián Esteban Beltrán, de 22 años, desaparecido el 6 de enero de 2021.
- Félix José Esquerdo Martínez, de 34 años de edad, desaparecido el día 2 de octubre de 2020 en Alicante.
- Rached Mahjoubi García, de 32 años de edad, desaparecido el día 29 de enero de 2021 en Almería.
Si tiene alguna información sobre estas personas, puede enviar un mensaje de voz al teléfono 696 626 606. Además, en rtve.es dispone de la imagen de esta persona desaparecida.
El caso de Josué Monge García: Un precedente de violencia vicaria
La primera noche sin Josué Monge García, desaparecido el 10 de abril de 2006 a los 13 años de edad, su padre, Antonio Monge, se acostó antes de las 12, como un día cualquiera.
Exactamente 13 días después, Antonio Monge salió con la furgoneta y ya no regresó, por lo que su nombre figura en los registros policiales de desaparecidos junto al de su hijo.
Isabel García Chamizo, la madre de Josué, está convencida de que su caso fue un precedente del de las niñas de Tenerife Anna y Olivia, que ella también es una víctima de la violencia vicaria. "Mi hijo está muerto y su padre lo mató", dice sin paños calientes.
Sirvan como indicio de la gravedad de la violencia que estaba sufriendo Isabel estas palabras: "Muchas veces, como él trabajaba en Tráfico, deseaba que se matara en un accidente. Que Dios me perdone, pero era la única forma en la que yo veía que me podía liberar de él".
Domingo de Ramos, el día antes de la fecha oficial de la desaparición, Antonio, que siempre tenía a los niños atados muy en corto, iba a dejar que Josué pasara la noche en casa de un amigo. Isabel cree su hijo, que nunca llegó a casa del amigo, murió esa tarde.
Lunes 10 de abril de 2006, el día en que la familia se da cuenta de la desaparición. Josué no regresa a las 10 de la mañana como había acordado con su madre. Su móvil está apagado. Isabel llama a su amigo. "Y me dice que no sabía nada de Josué, que no había ido la noche anterior a su casa. Que por la tarde lo había llamado diciendo que iría más tarde porque tenía que ayudar a su padre, pero que no apareció".
Una vecina contaría que vio al padre y al hijo juntos esa tarde, cuando salió a tirar la basura, después de que Isabel se fuera al Carrefour. El niño estaba en la acera con la bicicleta y Antonio al lado de la furgoneta con la puerta trasera abierta. Cuando regresó del contenedor, la furgoneta enfilaba ya la calle Cristóbal Halffter.
Tras unas horas sin noticias de Josué, su casa comenzó a llenarse de gente: vecinos, amigos, familiares preocupados... Antonio, que solía volver del trabajo a las 14.30/15.00 horas, se presentó a las cuatro. Isabel le comunicó que su hijo estaba desaparecido.
Antonio lo negó. "Hizo el paripé. Fuimos a poner la denuncia y enseguida llamó a Canal Sur para que saliera... Hacía cosas muy raras". Como acostarse pronto esa noche y levantarse temprano para trabajar al día siguiente.
La tarde del domingo 23 de abril de 2006, Antonio Monge cogió las llaves de la furgoneta y se marchó para siempre. La bicicleta y la furgoneta siguen siendo un misterio.
La desaparición de Benjamín: Un susto con final feliz
Imagínense ir a recoger a tu hijo de 6 años a la escuela de verano y descubrir que ha desaparecido, que nadie sabe dónde está y que ni siquiera los responsables del centro tienen claro en qué momento se perdió su pista. Afortunadamente, este caso tuvo un final feliz.
La realidad es que Benjamín se marchó del centro a las 12.30, es decir, 48 minutos antes de que su madre llegara, y una hora antes de que los responsables de Mater descubrieran la fuga. Varias trabajadoras intentaron retenerlo, pero no lo consiguieron. De allí se dirigió a la Vía de cintura, pero fue interceptado por una mujer que circulaba en coche y se detuvo extrañada al verlo solo. Después varios testigos ubican al niño andando por en medio de una calle, mientras los coches le pitaban y le gritaban que saliera de la calle. Ahí es cuando una mujer lo agarró del brazo, lo metió en un bar y llamó a la Policía.
Los padres de Benjamín han denunciado los hechos ante la Policía por un delito de abandono de menores o personas con discapacidad, y tras una reunión urgente con el centro, han sacado al pequeño de la escuela de verano y se quedará con su abuelo hasta nueva orden.
