La fatiga o el esfuerzo al respirar es un síntoma frecuente que puede aparecer en una amplia gama de problemas de salud y enfermedades. En lactantes, identificar y abordar la dificultad respiratoria es crucial para su bienestar. A continuación, se exploran las causas más comunes, los tratamientos disponibles y las medidas preventivas.
Causas Comunes de Dificultad Respiratoria en Lactantes
Las causas más frecuentes de dificultad respiratoria en lactantes son las respiratorias, afectando principalmente la vía respiratoria superior (nariz, boca y garganta). Las infecciones virales son la causa más común, transmitiéndose rápidamente de persona a persona a través del aire, el contacto directo y las superficies contaminadas.
Infecciones Virales
Las infecciones virales son comunes en menores de cinco años, con la mayoría de los niños desarrollando de tres a ocho resfriados o problemas respiratorios cada año. Este número puede ser mayor en niños que acuden a guarderías o están expuestos al humo de tabaco u otros irritantes.
Los síntomas producidos por estas infecciones incluyen:
- Congestión nasal.
- Estornudos.
- Dolor de garganta.
- Tos seca mediana o moderada.
- Fiebre no elevada (generalmente menor de 38°) durante uno o dos días.
- Pérdida de apetito.
En algunas ocasiones, la inflamación de la vía aérea desciende hasta la laringe y tráquea (laringitis, crup), provocando:
- Tos ronca o afónica, “tos de perro”.
- Respiración ruidosa.
- Afonía.
Estos síntomas son importantes para identificar y diferenciar las infecciones virales de otras causas de dificultad respiratoria.
Afecciones del Sistema Respiratorio Inferior
La afectación del sistema respiratorio inferior incluye los tubos bronquiales y los pulmones. En menores de 5 años, los síntomas de una infección respiratoria baja son generalmente más severos que aquellos que afectan la parte alta.
Entre las enfermedades que afectan al sistema respiratorio inferior se encuentran:
Bronquiolitis
La bronquiolitis es causada por una infección vírica que afecta los bronquiolos. La causa más frecuente es el virus sincitial respiratorio (VSR). Afecta sobre todo a los menores de dos años durante los meses de frío. El contagio se produce a través de la mucosidad o la saliva de una persona infectada. Se propaga fácilmente en el seno de la familia, en las guarderías y en las salas de los hospitales o centros sanitarios.
Los primeros síntomas suelen ser iguales a los de un resfriado común. Estos síntomas duran uno o dos días, y son seguidos de una inflamación de los bronquiolos que producen moco, dificultando el paso de aire a los pulmones. Esto agrava la tos y se produce dificultad al respirar.
En algunos casos, se desarrollan dificultades respiratorias severas:
- Respiración rápida y poco profunda.
- Retracción o hundimiento de los músculos del cuello y pecho al respirar (tiraje).
- Ruidos en el pecho (como “pitos” o “silbidos”).
- Ensanchamiento de las fosas nasales (aleteo nasal).
- Irritabilidad.
- Dificultad para respirar y signos de fatiga o letargo.
Es importante que padres y cuidadores sepan reconocer los signos y síntomas de dificultad respiratoria para adelantar la cita con su pediatra o acudir a un centro sanitario.
Neumonía
La neumonía es una infección bacteriana del pulmón. Produce afectación del estado general, fiebre, tos, dificultad respiratoria. Se trata con antibióticos. El niño debe permanecer en su domicilio hasta su recuperación. En algunos casos requiere ingreso hospitalario.
Alergias
Las alergias, tanto respiratorias como alimentarias, pueden desencadenar dificultades respiratorias en lactantes.
Alergias Respiratorias y Asma
Los niños con alergias tienen las vías respiratorias sensibles y se irritan con facilidad cuando están expuestos a ciertos desencadenantes -como virus, alérgenos, humo del tabaco, irritantes químicos, frío o polución ambiental- las vías respiratorias se inflaman produciendo exceso de moco y contracción de los músculos del aparato respiratorio dando lugar a obstrucción del paso del aire a través de los bronquios.
Los síntomas que producen son:
- Estornudos.
- Ojos llorosos o con picazón.
- Tos, especialmente por la noche.
- Dificultad respiratoria.
- Sibilancias (sonido como pitidos en el pecho).
- Falta de aire al hacer ejercicio o jugar.
Alergias a los Alimentos
A los niños con alergia alimentaria, el contacto con ese alimento puede causarles una variedad de signos y síntomas, que pueden afectar a varios órganos del cuerpo:
- Piel: enrojecimiento, ronchas, irritación o eccema.
- Tracto gastrointestinal: nauseas, vómitos, diarrea.
- Tracto respiratorio: estornudos, rinitis, problemas para respirar (asma).
Algunas alergias -incluidas las picaduras de insecto, látex, medicinas y alimentos- pueden causar una reacción con riesgo vital llamada anafilaxia, que puede provocar la muerte en cuestión de minutos si no es tratada a tiempo. En estos casos se administrará adrenalina autoinyectable, para casos de emergencia.
Otras Causas
Además de las infecciones y alergias, otras causas pueden provocar fatiga y dificultad respiratoria en lactantes.
Inhalación de un Cuerpo Extraño
Los cuerpos extraños, como juguetes y alimentos, pueden ser inhalados accidentalmente a cualquier edad, pero esto ocurre con más frecuencia entre los dos y los cuatro años. Consulte rápidamente a su médico si sospecha la inhalación de un cuerpo extraño.
Enfermedades Cardiacas
Pueden provocar fatiga o dificultad respiratoria. Niños con cardiopatías siempre deben ser evaluados por un pediatra.
Tratamiento de la Dificultad Respiratoria en Lactantes
Tratamiento de la Bronquiolitis
La mayoría de los casos de bronquiolitis son leves y no requieren tratamiento específico. Los antibióticos no son útiles, porque esta es causada por una infección viral y los antibióticos solo son efectivos en las infecciones bacterianas. En algunos casos, se administran medicamentos para ayudar a abrir las vías respiratorias del niño. Los bebés que tienen problemas para respirar, están deshidratados o parecen fatigados siempre deben ser evaluados por un médico requiriendo en algún caso hospitalización.
Tratamiento del Síndrome de Distrés Respiratorio Neonatal
El tratamiento del SDR varía según las manifestaciones clínicas del bebé, su edad y su estado de salud. Normalmente, se recomienda que los bebés con dificultad respiratoria pasen a la unidad de cuidados intensivos, donde se monitorizará su frecuencia cardíaca, respiratoria, tensión arterial, presión de oxígeno, presión de dióxido de carbono y temperatura.
Una opción terapéutica para el distrés respiratorio es administrar un agente surfactante natural (de origen bovino o porcino) o sintético. Esta es, probablemente, la medicación más importante para un buen pronóstico.
A los bebés con distrés respiratorio también se les administra oxígeno húmedo y caliente, para evitar lesionar el epitelio de las vías aéreas. Sin embargo, el oxígeno debe administrarse con cuidado para evitar efectos secundarios.
Otra alternativa es recurrir a la asistencia respiratoria con un respirador o ventilador, ya que este aparato puede salvar la vida del pequeño. Pese a ello, su uso debe limitarse porque puede dañar los pulmones del bebé.
Otros tratamientos adicionales para el síndrome de distrés respiratorio son:
- Presión positiva continua en la vía aérea.
- Oxigenación directamente en la sangre cuando no se puede emplear un ventilador.
- Óxido nítrico inhalado para mejorar los niveles de oxígeno.
En cualquier caso, el especialista será el encargado de establecer la mejor opción de tratamiento en cada situación.
Fisioterapia Respiratoria
La fisioterapia respiratoria en bebés es una técnica especializada que ayuda a mejorar la función pulmonar y aliviar dificultades respiratorias comunes en los más pequeños. A través de tratamientos suaves y adaptados a las necesidades de cada bebé, se busca optimizar la movilidad torácica, despejar las vías respiratorias y prevenir complicaciones futuras.
Este tratamiento actúa de forma mecánica, evacuando el moco que ya está obstruyendo las vías. Los padres suelen notar una mejoría espectacular desde la primera sesión. El bebé respira con menos ruido (sibilancias o "pitos"), la tos se vuelve más productiva y menos irritativa, mejora la alimentación y, lo más importante, el descanso nocturno mejora para toda la familia.
Fisioterapia respiratoria para bebés
Cuidados en el Centro de Atención Infantil
Si un bebé presenta síntomas respiratorios en el centro de atención infantil, se deben tomar las siguientes medidas si solo tiene síntomas de vías respiratorias altas con buen estado general sin dificultad respiratoria ni problemas en la alimentación:
- Postura semiincorporada, elevando un poco la cabecera de la cuna.
- Ofrecerle agua en pequeñas cantidades.
- Verificar que el bebé se alimenta correctamente. Las tomas/comidas deben ser más pequeñas y más frecuentes.
- Realizarle lavados nasales con suero fisiológico y aspiración de secreciones, sobre todo antes de alimentarlo y de dormir.
- Vigilar la respiración del bebé, su temperatura y la aparición de vómitos y diarrea.
- Informe a los padres del estado de salud del niño.
Se debe consultar con el médico inmediatamente o acudir al Servicio de Emergencias si:
- Tiene un resfriado que empeora repentinamente.
- Presenta dificultad respiratoria.
- Presenta un color azuloso en la piel, las uñas o los labios.
- Comienza a respirar muy rápido.
- Experimenta aleteo nasal o retracciones de los músculos del cuello y pecho al respirar.
- Se encuentra cada vez más cansado.
- Presenta dificultades con la alimentación.
- Presenta vómitos constantes, fiebre elevada.
- Avise a los padres.
Prevención de Enfermedades Respiratorias en Centros de Atención Infantil
Para prevenir la transmisión de enfermedades respiratorias en centros de atención infantil, se deben seguir las siguientes recomendaciones:
- Mantener aireadas las habitaciones.
- No intercambiar biberones, chupetes, cubiertos…
- Usar pañuelos desechables.
- Mantener una adecuada higiene de manos antes de ocuparse del bebé.
- Mantener una adecuada higiene y desinfección de platos, biberones y de las áreas comunes (cambiadores, mesas, lavabos…).
- Lavar o retirar los juguetes contaminados de niños con síntomas respiratorios.
- Mantener a los bebés alejados de aquellos que están resfriados o tienen tos.
- Si algún cuidador tiene una rinitis viral, es aconsejable llevar una mascarilla.
- No darle besos al bebé si se tiene rinofaringitis o bronquitis.
- No fumar en las instalaciones de la guardería.
Factores de Riesgo en la Bronquiolitis
Algunos niños tienen mayor riesgo de desarrollar una afección grave por bronquiolitis. Estos incluyen:
- Niños prematuros.
- Menores de tres meses.
- Afectos de una enfermedad pulmonar, cardiaca o neuromuscular crónica previa.
- Sistema inmunológico debilitado por enfermedades o medicamentos.
- Niños expuestos al humo del tabaco.
Tratamiento de la Laringitis Aguda
El tratamiento de la laringitis aguda se basa en:
- Medidas generales: colocar al paciente en una posición cómoda y en un ambiente tranquilo, minimizando la ansiedad del niño.
- Dexametasona (tratamiento de elección): 0,15 mg/kg hasta 0,6 mg/kg vía oral (vía de elección) i.m. o e.v. (máx.
- Budesonida nebulizada 2 mg/dosis (independientemente de edad y peso), hasta 3 dosis.
- Adrenalina acuosa nebulizada 1/1.000, dosis 0,5 mg/kg (máximo 5 mg/dosis), se pueden administrar hasta 3 dosis en intervalos mínimos de 30 minutos. Su efecto es rápido, comenzando a los 10 minutos, con un pico máximo de acción a los 30 minutos y una duración de 2 horas.
Tratamiento de la Crisis Asmática
El tratamiento de la crisis asmática incluye:
- Oxigenoterapia: si la Sat O2 es igual o inferior a 92 % y/o ante un distrés respiratorio moderado o grave, es preciso administrar oxígeno humidificado, con gafas nasales o mascarilla facial.
- Tratamiento farmacológico: el tratamiento de elección es el salbutamol por vía inhalada, por su mayor efectividad, menores efectos secundarios y porque reduce el tiempo de estancia en Urgencias.
- Bromuro de ipratropio nebulizado: ha demostrado su utilidad cuando se administra de forma precoz y asociado a salbutamol en crisis moderadas-graves, ya que aumenta su efecto broncodilatador.
- Corticoides sistémicos: son útiles si se utilizan precozmente en crisis moderadas-graves.
Tratamiento de la Neumonía Adquirida en la Comunidad (NAC)
El tratamiento de la NAC se basa en medidas de soporte y antibioterapia. La elección del antibiótico dependerá de la edad, la sospecha etiológica y la posibilidad de realizar tratamiento ambulatorio o requerir ingreso hospitalario. En las sospechas de NAC típica, sin criterios de ingreso, el antibiótico de elección es amoxicilina oral a dosis altas (80-90 mg/kg/día).
Tabla Resumen de Tratamientos
| Afección | Tratamiento |
|---|---|
| Bronquiolitis | Medidas de soporte, hidratación, oxígeno (si es necesario), evaluación médica. |
| Síndrome de Distrés Respiratorio Neonatal | Surfactante, oxígeno húmedo y caliente, asistencia respiratoria, cuidados intensivos. |
| Laringitis Aguda | Dexametasona, budesonida nebulizada, adrenalina nebulizada. |
| Crisis Asmática | Oxigenoterapia, salbutamol, bromuro de ipratropio, corticoides sistémicos. |
| Neumonía Adquirida en la Comunidad | Antibióticos (amoxicilina), medidas de soporte. |
