Antes de abordar la lactancia materna, es fundamental hablar de la maternidad, ya que implica un cambio significativo en la vida de una mujer, quien debe afrontar nuevas exigencias y transformaciones a nivel físico, psicológico, económico y social. Es importante recordar que, a pesar de las expectativas y deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad, etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones.
Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria. En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser.
Los humanos somos mamíferos y por ello, la lactancia materna es algo natural. Es al inicio del siglo XX cuando se producen una serie de cambios económicos y sociales relacionados con la era industrial y la incorporación de la mujer al trabajo remunerado económicamente y fuera del hogar, cuando se generaliza el destete prematuro de los bebés.
La lactancia materna (LM) es una de las medidas que más reducen la morbimortalidad infantil. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe formar parte de todo programa de salud infantil tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Beneficios de la Lactancia Materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las madres inicien la lactancia materna en la hora siguiente del parto. Que la lactancia sea exclusivamente materna en los primeros 6 meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente los lactantes deben seguir siendo amantados y recibir alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados.
La lactancia materna protege a los niños contra las enfermedades: aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia como la diarrea y la neumonía.
La lactancia materna aporta beneficios a largo plazo a los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad.
Además:
- La lactancia materna es un factor protector contra la obesidad en la infancia. El riesgo de obesidad en niños de 5-6 años se reduce un 35% si recibieron pecho de 3 a 5 meses.
- La lactancia prolongada proporciona no sólo alimento sino consuelo, ternura, comunicación entre madre e hijo.
Otro mito muy extendido es que el pecho no alimenta a cierta edad. No es cierto, la leche materna, tenga la edad que tenga el bebé, aporta nutrientes de calidad y inmunoglobulinas que les protegen.
Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas. En el Centro de Psicología Canvis de Barcelona nuestro equipo de psicólogos/as te puede ofrecer información, acompañamiento y apoyo tanto si tienes dudas acerca de la lactancia ( materna, mixta o artificial) como si estás experimentando dificultades o has tenido que tomar decisiones o has vivido experiencias que te generan malestar emocional, ya sea tristeza, culpa, frustración, miedo, enfado, resentimiento o arrepentimiento.
¿No es muy mayor para tomar teta? La lactancia "prolongada"
Retos y Complicaciones de la Lactancia Materna
La etapa del postparto y de la lactancia materna conlleva toda una serie de complicaciones que deben tenerse presentes. Por un lado, las relacionadas con la salud física, como pueden ser los casos de mastitis o infección de las mamas, dolores, la aparición de grietas en los pezones, entre otros problemas. Y, por supuesto, este proceso igualmente supone un impacto para la salud mental de la madre, así lo afirma la psicóloga perinatal Esther Ramírez Matos. Las dudas e inseguridades relacionadas con el proceso de amamantar, como plantearse si hacerlo o no en público a causa de la presión social negativa o la vergüenza, o el estrés laboral, son tan solo algunos motivos de ansiedad para las madres. A estos, la psicóloga Carolina Bravo también añade la preocupación por el físico. Sin olvidar los casos de depresión postparto.
En un amplio estudio realizado en EE. UU. se informa de que al menos un 14% de las madres abandonan la LM antes de los dos meses y antes de lo deseado inicialmente. Al preguntar a estas madres las razones para el destete precoz, la presencia de erosiones, grietas o sangrado tuvo un odds ratio ajustado (AOR) de 2,17 (intervalo de confianza del 95% [IC 95] de 1,5 a 3,13); el dolor presentó un AOR de 2,31 (IC 95: 1,51-3,52) y los problemas de succión y agarre un AOR de 4,42 (IC 95: 2,99 a 6,54). En cualquier caso, parece que hasta un 30% de mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la LM en las dos primeras semanas posparto.
El primer paso sería hacer una valoración de la mama en busca de lesiones externas cutáneas o bien la presencia de erosiones, grietas o sangrado, así como posibles anomalías anatómicas del pezón. A continuación se procederá a una valoración de la toma. Existen fichas o protocolos que nos guían en la valoración de una toma como las que proporciona la iniciativa de Hospitales Amigos de los niños IHAN (Tabla 1). Existen estudios que informan de beneficios en salud en los recién nacidos (RN) y sus madres atendidos en la primera semana de vida respecto a los que no lo hicieron.
| Problema | Descripción |
|---|---|
| Erosiones y Grietas | Lesiones en la piel del pezón, a menudo colonizadas e infectadas por S. aureus. |
| Candidiasis del Pezón | Infección por Candida albicans que causa dolor intenso y sensación de ardor. |
| Fenómeno de Raynaud (FR) | Dolor durante o después del amamantamiento asociado a blanqueamiento del pezón. |
| Ingurgitación de las Mamas (IGM) | Sensación de plenitud y dureza de las mamas, acompañada de sensibilidad o dolor. |
| Obstrucción de Conductos (OBS) | Bulto palpable sensible o doloroso debido a la estasis láctea. |
| Galactoceles (GC) | Quistes en los que se retiene leche por un conducto bloqueado. |
| Mastitis | Inflamación localizada del pecho, asociada con fiebre, mialgias, dolor y enrojecimiento locales. |
| Absceso Mamario | Colección de pus localizada en el interior del tejido mamario, a menudo precedido de una mastitis. |
Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna
Lo primero será aclarar exactamente qué son los grupos de apoyo a la lactancia materna. Estos consisten en agrupaciones formadas por madres y que pretenden convertirse en un punto de referencia y de soporte para estas. En los grupos de apoyo a la lactancia materna se tratan distintas temáticas, todas ella relacionadas con la crianza de los hijos y el rol de la maternidad en general. Sin embargo, el tema principal siempre está orientado en torno a la lactancia materna en particular.
Es por esto que, además del resto de madres, lo habitual es que también participen perfiles de profesionales o expertos, relacionados con la pediatría, la lactancia y también las implicaciones psicológicas que todo esto conlleva para las madres. Al fin y al cabo, otro de los objetivos de los grupos de apoyo a la lactancia materna tiene que ver con proporcionar información y orientación que sea útil.
Se suele considerar la lactancia materna prolongada cuando se alarga más allá de los 12-24 meses de edad. Los patrones de duración de la lactancia materna van a depender de la cultura, el momento histórico y los distintos criterios médicos y científicos.
La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.
Controversias y Mitos sobre la Lactancia Materna Prolongada
Muchas personas, incluso algunos pediatras, creen que continuar con la lactancia materna hasta los dos años o más de vida del bebé puede ser causa de complejo de Edipo. Según el psicoanálisis, este complejo aparece cuando el niño, sobre los cuatro años de edad, empieza a experimentar un rechazo inconsciente hacia su padre, a la vez que una proyección amorosa hacia su madre. Sin embargo, los expertos coinciden en que no existe ninguna evidencia de que así sea.
La AEP acaba de publicar un documento titulado ‘Lactancia materna en niños mayores o prolongada‘, en el cual es clara y contundente: «No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en pequeños que toman pecho por encima de los dos o tres años de edad». Al contrario: la extensión de la lactancia materna «está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño». Según el texto, se ha comprobado una asociación entre una mayor duración de la lactancia materna y factores positivos, como menor incidencia de maltrato infantil, mejor relación con los padres en la adolescencia, mayor percepción de cuidado y mejor salud mental en la vida adulta.
Alba Padró, asesora de lactancia de la asociación Alba Lactancia Materna, coincide en que no solo no hay pruebas de que exista algún riesgo, sino lo contrario. «Por lo que sabemos -afirma-, de lo que sí existe evidencia, es que los pequeños amamantados de manera prolongada no sufren este complejo, sino al revés: son niños autosuficientes, más independientes«.
Zule Millás, asesora de la Asociación SINA de apoyo a la lactancia materna y crianza con apego, señala una prueba de que la lactancia materna no causa complejo de Edipo: «No existe más que en nuestra cultura, caracterizada por una visión limitada de la sexualidad«.
El complejo de Edipo, un problema occidental. En su ‘Informe sobre psicología de la lactancia’, la psicóloga infantil Laura Perales Bermejo detalla que en Occidente hay varias fases en el desarrollo psicosexual: la oral (desde la concepción hasta los tres años de edad), la anal (hacia el final de los tres años), la edípica (desde los tres hasta los seis o siete años), la latencia (desde entonces hasta la adolescencia) y la genital (a partir de la adolescencia).
Sin embargo, los habitantes de las islas Trobriand, en la Melanesia, alrededor de los tres años de edad pasaban de la etapa oral a la genital, según la célebre investigación del antropólogo Bronislaw Malinowski en la primera mitad del siglo XX. Esto quiere decir que los trobriandeses, en cuya cultura la lactancia materna prolongada era lo habitual, no solo no padecían el complejo de Edipo, sino que ni siquiera atravesaban una etapa edípica durante la niñez.
Por eso, Perales Bermejo destaca que «no es la lactancia materna prolongada lo que gesta el complejo de Edipo sino otros factores, como el modo antinatural en el que vivimos». Y enfatiza que, como el tipo de vida occidental dificulta la relación del niño con sus padres y reprime la sexualidad natural infantil («a causa de nuestros propios miedos y bloqueos»), el pequeño «no tiene otra salida que el enamoramiento simbólico de papá o de mamá».
Por su parte, Diana Sánchez, presidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal, remarca que «no existe una sola evidencia científica de que la lactancia pueda causar complejo de Edipo». Y va aún más allá. Afirma que tal complejo, descrito por primera vez por Sigmund Freud, «no aparece en ningún manual diagnóstico serio y la lactancia no puede provocar algo que no está demostrado que exista».
Según Zule Millás, asesora de la Asociación SINA, es una idea basada, por lo general, en “una mala interpretación de lo que es el apego y en una forma de ver el acto biológico de amamantar desde una perspectiva sexual enfermiza, sobre todo cuando el bebé pasa de cierta edad ‘socialmente aceptable’”.
Millás destaca que el apego es “una entidad que va más allá de la psicología, ya que tiene una base biológica”. Y cita el libro ‘El amor maternal‘ (Ed. Albesa, 2004), de la neurocientífica británica Sue Gerhardt, quien sostiene, a partir de sus investigaciones, una de las bases de la crianza con apego: que “para que un bebé sea un niño independiente, primero tiene que pasar por una etapa de dependencia”.
La lactancia materna favorece el apego, mientras que la alimentación con fórmulas “suele tener más difícil establecer un vínculo primario con su madre al ser más habitual que vaya ‘de mano en mano’ cuando se trata de darle de comer”, puntualiza Millás. La especialista añade que algo parecido, pero de manera aún más pronunciada, ocurre “cuando se trata de consolarle con un chupete, dado desde la distancia (y en muchas ocasiones por personas que no son sus padres), en lugar del abrazo que suele ir parejo con la succión no nutritiva del bebé amamantado”.
Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.
