Lactancia Materna: Tiempo en Cada Pecho y Recomendaciones Esenciales

La lactancia materna es una de las mejores formas de alimentar a nuestros hijos e hijas en sus primeros meses de vida, ofreciendo numerosos beneficios tanto para el bebé como para la madre. Sin embargo, es habitual tener dudas en torno a la lactancia, especialmente sobre la frecuencia y duración de las tomas. Este artículo te ayudará a resolver esas dudas y a disfrutar de esta etapa especial en la vida de tu hijo o hija.

Todavía se siguen imponiendo absurdos horarios y restricciones de tiempo en las tomas al pecho. Una de las grandes dudas que las madres preguntan, es la frecuencia de las tomas y el tiempo que esta debe durar. Es este uno de los mitos más extendidos entre generaciones que hace que los profesionales sanitarios oigamos a los padres decir: «A ver si los sanitarios se ponen de acuerdo en estas recomendaciones».

El problema no solo está en que los profesionales sanitarios dicen cada uno una cosa, sino también que las madres obtienen consejos contradictorios de su propia madre, suegra, vecina... El motivo es que por desgracia estamos inmersos en una sociedad con cultura de lactancia artificial.

Hoy nos preguntamos ¿de dónde procede esta regla tan absurda de establecer horarios a la alimentación del lactante? La producción láctea en la mujer tras el parto es una actividad fisiológica que forma parte del proceso de reproducción, pero que también depende del aprendizaje, de las creencias y las normas según el contexto sociocultural y temporal.

Así la lactancia es un proceso determinado por la biología en donde las creencias y supersticiones desafortunadamente pueden condicionar y determinar el momento que el lactante debe ser puesto al pecho, la duración de la toma y del amamantamiento y la alimentación con leche de otra especie como sustitutivo o complemento de la leche materna.

La recomendación de establecer horarios y un tiempo en la toma al pecho se estableció principalmente a principios del siglo XX con la introducción de la leche de fórmula. Sabemos también que durante el siglo XIX, antes de la existencia de las leches de fórmula, a consecuencia del número insuficiente de nodrizas, más de la mitad de los lactantes recluidos en las inclusas morían de hambre durante sus primeros días de vida.

Para poder alimentar a un mayor número de bebés, se ideó como estrategia que una nodriza en lugar de amamantar a demanda a un solo lactante, lo amamantara diez minutos, aumentando así el número de bebés que podían ser amamantados. De este modo, las tasas de mortalidad descendieron, posiblemente los que sobrevivían eran aquellos que tenían una succión más fuerte y eficaz, y «puede» que consiguieran una buena toma durante ese tiempo establecido.

El siglo XX no solo acabó con las nodrizas, sino también fue cuando se hizo posible la administración de leches de fórmula adaptada al lactante. Este tipo de alimentación se fue incorporando de forma exagerada como pauta desplazando a la lactancia materna alegando en muchas ocasiones razones de poco peso.

Anterior a la década de los años sesenta la mayoría de los nacimientos se producían en el domicilio familiar, el tránsito de parir en casa a hacerlo en los hospitales dio lugar a un cambio de paradigma, y a una concatenación de hechos que no beneficiaban en nada a la lactancia.

Tras el parto en los hospitales los recién nacidos eran separados de sus madres con el propósito de que ambos descansaran. A ello se unía la idea de no alimentar al recién nacido hasta que pasaran incluso 24 horas tras el parto y, para dificultar más el proceso, la madre sólo podía ofrecer unos minutos de cada pecho. Así el pobre bebé, cansado de llorar, separado del nicho natural que es el cuerpo de su madre, no tenía otro remedio que dormirse, hasta que se le dejara mamar de nuevo, algo que solo podía hacer cada tres horas, limitando de este modo el estímulo del pezón que provoca un aumento de las hormonas encargadas de la producción láctea, por lo tanto, a menos estimulo, menos leche.

A la vez, las restricciones de las tomas, producían en esa fase de inicio del establecimiento de la lactancia que los pechos de las madres aparecían duros y pletóricos de leche, unido a la poca fuerza y energía del bebé, dificultaba una adecuada extracción y vaciado de la mama. La repetida presión de la boca de la criatura que intentaba agarrarse y comer de un pecho duro como el mármol, causaba heridas llegando a producir grietas en el pezón. Esto suponía un intenso dolor para la madre, un inconveniente para que el lactante consiguiera extraer la leche, y una gran dificultad para conservar y aumentar la producción láctea. Si el bebé no mama, o no es efectivo extrayendo la leche, el pecho deja de producir.

En definitiva, fuese cual fuese la situación, si el bebé no conseguía comer, el pecho dejaba de producir leche y cada vez perdía más peso. Así que era fácil encontrarse con madres doloridas que intentarán dar de mamar, a un bebé que duerme mucho y no come, o que llora porque quiere comer, y ante tales circunstancias era fácil que apareciera en escena el biberón de leche de fórmula, que reforzaba la convicción de que el pecho de la madre no tenía leche, y el pobre bebé muerto de hambre se terminaba todo el biberón.

Este mito que todavía persiste :«Mi madre no pudo amamantar, porque no tenía leche» o «a mi madre no le subía la leche, y me dejaron sin comer dos días». No se tuvo en cuenta que, con la maternidad científica de principios del siglo XX, se estaban poniendo muchas zancadillas a la lactancia.

El deseo de calcularlo todo cambió la alimentación a demanda del bebé por una alimentación determinada por los «expertos», quienes calculaban la cantidad de alimento y el intervalo entre tomas, extrapolándolo a su vez a aquellos pocos bebés que conseguían mantener la lactancia materna.

Mitos Comunes Sobre la Lactancia Materna

Existen muchos mitos alrededor de la lactancia materna que pueden generar confusión y ansiedad en las madres. Aquí desmentimos algunos de los más comunes:

  1. “Mi leche no vale”. Falso. Como mamíferos que somos, estamos preparados para criar a nuestros hijos con nuestra leche.
  2. “Mi leche es agua”. Falso.
  3. “Se queda con hambre”. Falso. Si un bebé amamantado se queda con hambre, la solución no es darle leche artificial, sino "más" leche materna.
  4. “Dar el pecho duele”. Falso. Si te duele dar el pecho lo más posible es que tu bebé no esté haciendo un agarre correcto.
  5. “Dar el pecho engorda”. Falso.
  6. “Hay que dar de mamar cada 3 horas”. Falso. Los horarios durante la lactancia la perjudican, pudiendo incluso conducir a su fracaso. La lactancia materna funciona a demanda, sin restricción en cuanto a la frecuencia y duración de las tomas: cada vez que el niño quiera y durante el tiempo que el niño quiera.
  7. “Mama por vicio”. Falso. La lactancia materna no solo calma el hambre, también la sed.
  8. “Te está usando de chupete”. Falso. El chupete es una burda imitación de plástico del pezón.
  9. “No se puede dar de mamar estando embarazada”. Falso.
  10. “No me ha subido la leche”. Falso. Desde el momento en que nace tu bebé, tu cuerpo está preparado para producir leche de calidad excelente y en cantidad suficiente para tu hijo.
  11. “Un bebé tiene que beber agua”. Falso.
  12. “Es obsceno”. Falso.
  13. “No tengo pezón, no podré amamantar”. Falso. No es necesario que el pezón sobresalga para que el bebé mame, ya que se mama del pecho, no del pezón. Incluso sin pezón es posible amamantar con éxito.
  14. “Mis pechos son muy pequeños, no producirán suficiente leche”. Falso.
  15. “Dar biberón es más cómodo”. Falso. El pecho está listo siempre, a la temperatura adecuada y en la cantidad exacta que quiere tu hijo.
  16. “Con el biberón duerme mejor”. Falso. La lactancia materna es lo mejor para el sueño del bebé y de sus padres. Si el patrón de sueño de los niños alimentados con leche artificial difiere del de los amamantados, no es una cuestión baladí. Los fabricantes de leche artificial deberían intentar producir una leche que no altere el patrón de sueño normal de los niños.
  17. “Si le doy el biberón mi pareja participará en la crianza tanto como yo”. Falso. El padre puede participar en la crianza del bebé de múltiples formas, bañándole, vistiéndole, paseándole, acunándole, porteándole...
  18. “Si empiezas a trabajar no puedes dar el pecho”. Falso. La separación temporal de madre-hijo cuando esta se incorpora al trabajo durante los primeros meses de vida del niño, entorpece la lactancia materna, pero no la imposibilita. Infórmate sobre la forma de continuar con la lactancia materna (concretamente con la lactancia materna exclusiva si se trata de un bebé de menos de seis meses) cuando te incorpores al trabajo.
  19. “Si el bebé está enfermo, es mejor que no mame”. Falso.
  20. “Va a seguir mamando hasta la mili”. Falso.
  21. “Si la madre está pasando un mal momento emocional, es mejor que no dé de mamar”. Falso.
  22. “Si fumas, mejor que no des el pecho”. Falso. Fumar no es bueno para nadie, tampoco para la madre que no amamanta.
  23. “Amamantando no puedes tomar ningún medicamento”. Falso. La mayoría de fármacos son compatibles con la lactancia, y la mayoría de enfermedades maternas no contraindican la lactancia materna. Puedes encontrar información sobre compatibilidad de medicamentos y lactancia materna en la página creada por el Dr.

Recomendaciones de la OMS sobre la Lactancia Materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Después de esos seis meses, se recomienda continuar la lactancia mientras se introducen los alimentos complementarios hasta los dos años de edad o más.

Y es que, la lactancia proporciona a nuestros hijos e hijas todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables, así como la protección contra enfermedades y alergias. Además, ayuda a la madre a reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer y fomenta un vínculo emocional especial con el bebé.

Sin embargo, la duración de la lactancia es una decisión que debes tomar tú como madre, teniendo en cuenta algunos factores. Por ejemplo, tu disponibilidad para amamantar por tu situación laboral, además de tener en cuenta la salud del bebé y su capacidad para digerir alimentos complementarios.

De todos modos, independientemente del tiempo que das pecho a tu bebé, debes saber qué duración y frecuencia deben tener las tomas, te resolvemos las dudas a continuación.

Estableciendo la Duración y Frecuencia de las Tomas

Establecer una periodicidad y duración adecuada es esencial para asegurar el éxito de la lactancia y que el bebé esté adecuadamente alimentado.

Lactancia Materna a Demanda

Frecuencia de las Tomas

¿Cada cuánto debe comer el bebé? Es una duda muy común entre muchas madres. Los pediatras y especialistas nos dicen que hemos de alimentar a demanda, lo que quiere decir que siempre que el bebé lo pida, cuando tenga hambre. Para ello, hemos de detectar las señales que nos indiquen que necesita alimentarse.

No es recomendable establecer un horario o no darle el pecho porque «no le toca», el horario lo marca el bebé y siempre que pensemos que tiene hambre hemos de ofrecerle el pecho. De igual modo, si el bebé está durmiendo y pensamos que «le toca ya» no hemos de despertarlo, sino ofrecerle el pecho inmediatamente después de despertarse y que pueda así alimentarse.

En las primeras semanas, te dará la sensación de que come muy continuo y que no haces otra cosa que estar dándole el pecho; sin embargo, es algo muy normal, la leche materna se digiere fácilmente y el bebé tendrá hambre a menudo. Además, todavía es muy pequeño y le cuesta succionar, va lento, se cansa y no come apenas, por lo que demandará alimento muy seguido, probablemente cada hora u hora y media.

Conforme el bebé crece va desarrollando más la habilidad y es capaz de comer más cantidad en cada toma, por lo que se irán espaciando. Además, esto hará que sea capaz de aguantar entre toma y toma un par de horas, incluso tres.

De todos modos, ningún bebé debe pasar más de cuatro horas sin alimentarse, ni siquiera por la noche.

Duración de las Tomas

En cuanto a la duración de cada toma, varía también mucho de un bebé a otro. Lo que sí es importante es que te asegures que tu hijo o hija no se queda con hambre y está alimentándose lo suficiente para crecer adecuadamente.

Por eso hay que adaptarse al tiempo que el bebé necesite en el pecho y ofrecerle ambos pechos para que reciba leche suficiente. Cuando son muy pequeños, las tomas pueden duran entre 20 y 45 minutos, ya que todavía maman de forma muy lenta y les cuesta succionar. Con el tiempo, desarrollan la habilidad y son capaces de alimentarse de forma más rápida.

Hay que tener paciencia y acompañar a nuestro hijo o hija en este aprendizaje para asegurarnos de que se alimenta correctamente. A veces también se despistan, están adormilados, se toman descansos para coger fuerzas, por lo que no siempre que están en el pecho quiere decir que estén comiendo.

Lo importante es asegurarse de que obtiene suficiente alimento, será el pediatra, en los controles rutinarios, el que determine si está alimentándose y creciendo correctamente, en caso de no ser así nos ofrecerá soluciones para asegurar que nuestro hijo o hija crezca sano y saludable.

Como podemos ver, como en todo lo referente a nuestros hijos e hijas, en este caso también prima el sentido común y el instinto. Seremos nosotras mismas las que desarrollemos una habilidad para detectar cuándo nuestro bebé tiene hambre y debemos ofrecerle el pecho.

Después de nueve meses de embarazo, durante los cuales tu cuerpo ha alimentado y hecho crecer a tu hijo, al fin lo tienes en tus brazos. Tu cuerpo está preparado para continuar alimentándoles, a través de la lactancia materna, que es el modo natural y óptimo de alimentar a los bebés. Para muchas mujeres la lactancia es fácil desde el principio pero para otras no. Los problemas suelen presentarse los primeros días y semanas. Muchos de ellos tienen fácil solución y se pueden prevenir si la madre dispone de información sobre el tema.

Primeros Pasos en la Lactancia Materna

Es primordial un inicio precoz de la lactancia materna, algo que se favorece enormemente con el contacto piel con piel inmediatamente tras el parto o la cesárea. También hay que asegurar que el recién nacido realice un buen enganche desde el inicio de la lactancia, para poder evitar así problemas precoces como grietas y alteraciones del vaciamiento mamario, que pueden posteriormente evolucionar hacia cuadros de mastitis y abscesos mamarios si no se diagnostican y tratan de manera temprana y eficaz.

Estos primeros pasos, se dan en la maternidad, donde la madre está acompañada por personal sanitario en todo momento, que le prestara su ayuda y conocimiento.

Tras este inicio (que no es fácil), viene la etapa más complicada, la lactancia a casa. Son unos días de mucho cansancio (por la cercanía del parto, la falta de sueño...) y también de incertidumbre. La lactancia debe ser a demanda, y realizar múltiples tomas, durante el día y la noche (a modo orientativo, cada tres horas aproximadamente, pero este es un tiempo muy variable). Da la toma de un pecho hasta que el bebé quiera, déjale su tiempo, y a continuación, ofrécele el otro pecho. Cada bebé marcará su ritmo de succión.

En la siguiente toma, comienza con el otro pecho. Debes reparar en que tu bebé tiene un estómago muy pequeño, y los primeros días no necesita cantidad de leche, sino calidad. Y con la succión frecuente, se estimula la producción y el establecimiento adecuado de la lactancia materna.

Es esta una etapa en la que se necesita apoyo, y no se debe dudar a la hora de solicitarlo. La matrona del centro de salud, el médico de cabecera, el pediatra y los grupos de apoyo de lactancia, entre otros, pueden resolver muchas dudas, y vigilar si todo va como es debido. También debes apoyarte en la familia, ya que tú también necesitas cuidarte y descansar.

Debes consultar ante cualquier problema que surja, de manera precoz. Las grietas, la ingurgitación mamaria, el dolor… deben valorarse lo antes posible para solucionar los problemas de lactancia, que pueden desembocar en alteraciones más severas si no se corrigen de manera precoz.

Estas primeras cuatro semanas representan una auténtica curva de aprendizaje, que se realiza en condiciones difíciles, pero que a la larga será muy satisfactoria y merecerá la pena. Después será mucho más fácil y ya verás el mundo de otro color, estarás más descansada, tranquila y las tomas se regularizarán más. ¡Mucho ánimo, mamá!

¿Un Pecho o Dos por Toma?

Tenemos dos pechos, y lo que debemos tener claro antes de empezar a dar respuestas es que cada pecho tiene una producción independiente, que tanto nosotras como nuestro bebé va a preferir uno de los dos pechos, que cada pecho tiene un 33% de producción extra, y que de un solo pecho un bebé puede mamar y mantener la lactancia semanas, meses y años. Cada pecho produce más de lo que el bebé necesita, así que con un solo pecho deberían tener más que suficiente.

Lo pones en un pecho y hasta que el bebé se suelte, lo que en un bebé menor de tres meses puede producirse a veces hasta en una hora. Si tu bebé se suelta de un pecho y te pide el otro, sin duda se lo puedes dar. Como hemos dicho, si el bebé tiene menos de 3 meses, con un pecho solo debería tener de sobras, pero hay ocasiones en las que pueden necesitar mamar de los dos.

Si después de estar un rato mamando tu bebé se suelta del pecho, y se queda dormido es probable que la toma haya finalizado. Los primeros días los bebés pueden hacer varias cosas. La primera es quedarse mamando de un pecho mucho rato, pero también pueden requerir ir de un pecho al otro. Nadie más que el bebé puede saber en qué punto está la leche, así que no hace falta que te preocupes por esto. Deja que tu bebé sea el que decida en qué momento se suelta del pecho.

Que tengas el pecho blando no implica que no tengas leche. El pecho es una fábrica no un almacén, así que no es raro sentir el pecho blando y que a partir de los tres meses sea cada vez menos habitual notar el pecho cargado.

Si tienes los dos pechos igual, tú eliges qué pecho le quieres ofrecer al bebé. Si cuando empieza la toma, los pechos están muy llenos hay que hacer algo con los dos. Pues hay que valorar qué hacer. Si te duele el pecho o hay una zona que te molesta, no dudes en sacarte un poco de leche y aplicar frío.

Hasta los 4 meses somos nosotras las que solemos elegir qué pecho les damos. A partir de los 3-4 meses son los bebés los que ya empiezan a elegir qué pecho quieren.

En resumen, ante la pregunta de si un pecho o dos por toma podemos pensar que lo ideal es un pecho por toma hasta que ellos mismos nos indiquen lo contrario priorizando, si es el caso, el pecho que notemos más lleno.

Técnicas de agarre en la lactancia

Tabla resumen de recomendaciones:

Aspecto Recomendación
Inicio de la lactancia Precoz, con contacto piel con piel inmediato tras el parto.
Frecuencia de las tomas A demanda, sin establecer horarios fijos.
Duración de las tomas Variable, adaptada a las necesidades del bebé.
¿Un pecho o dos? Priorizar un pecho por toma, alternando en cada toma.
Signos de hambre Buscar el pecho, sacar la lengua, succionar sin nada en la boca, inquietud.
Duración recomendada de la lactancia exclusiva 6 meses.
Continuación de la lactancia Hasta los 2 años o más, complementada con otros alimentos.

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