Lactancia Materna: Beneficios Psicológicos para la Madre y el Bebé

Convertirse en madre o padre de un bebé no es una tarea sencilla, se suelen experimentar muchas emociones distintas y a menudo surgen dudas y preocupaciones al respecto. Las madres y los padres y las niñas y los niños se descubrirán y desarrollarán como tales a partir de la experiencia de relación que compartan. Como sabemos, los bebés dependen de sus madres y padres para sobrevivir, pero las experiencias que vivan juntos tendrán también un impacto sobre su desarrollo.

En este artículo abordaremos una de las formas de relación más temprana; la alimentación. Hablaremos sobre la alimentación a través de la lactancia materna y la lactancia artificial y su influencia sobre el vínculo. Ante todo, es importante recordar que no hay una única forma adecuada de ser madre o padre y no se trata de juzgar cuál está bien o mal. *Este artículo se centrará sobre todo en la lactancia materna, por lo que en la mayoría de ocasiones se mencionará exclusivamente a las madres.

Como mencionábamos, la alimentación es una de las formas de relación más temprana. Se trata de algo más que una fuente de nutrientes, también es una de las primeras maneras que el bebé y la madre tienen para relacionarse y desarrollar los primeros vínculos. En la etapa más temprana de su vida, el bebé se alimenta a través de la lactancia. El contacto, las caricias, las sensaciones y las palabras que acompañan a la lactancia permiten crear emociones y sentimientos en ambas direcciones.

Es importante destacar que para establecer el vínculo y el apego entre la madre y el bebé a través de la alimentación, lo importante es la relación afectiva que se cree. Es decir, la posibilidad de proporcionar el amor y la seguridad que el bebé necesita puede desarrollarse tanto con la lactancia materna como con la lactancia artificial.

Lactancia prolongada, ¿qué es y hasta cuándo puede mantenerse?

Beneficios de la Lactancia Materna

Entre las distintas formas de lactancia, La OMS recomienda la materna como una de las más eficaces para garantizar la salud y supervivencia de los niños. Además de los beneficios físicos como el fortalecimiento inmunológico, el desarrollo adecuado del sistema digestivo y la prevención de enfermedades, los estudios indican que la lactancia materna favorece el vínculo entre madre y lactante.

Durante la lactancia materna, se liberan hormonas como la oxitocina, también conocida como la «hormona del amor», que promueve sentimientos de calma y apego emocional tanto en la madre como en el bebé. Sin embargo, a pesar de ser un proceso natural, no siempre es fácil. A menudo surgen dificultades tanto físicas como emocionales que dificultan el proceso. Por ello, es posible que se necesite asesoramiento y ayuda para iniciar y mantener la lactancia. Es recomendable acudir a servicios de asesoramiento cualificado para recibir apoyo e información que vele por el bienestar de la madre y del bebé.

La OMS señala los beneficios sobre la salud física y mental de la lactancia materna para la madre. Los estudios también destacan los efectos positivos en la salud mental de la madre. Los resultados reflejan que las mujeres que amamantan presentan una disminución en los niveles de estrés y una mayor sensación de bienestar. La liberación de hormonas durante la lactancia, como la oxitocina y la prolactina, promueven la sensación de calma.

Del mismo modo, la OMS refiere que las niñas y niños que han sido amamantados muestran mejor desempeño en las pruebas de inteligencia y son menos propensos al sobrepeso o a la obesidad y a padecer diabetes en el futuro. En la misma línea, diversos estudios señalan que muestran mejor visión, mejor habla y mejor desarrollo general de las habilidades físicas y mentales.

Beneficios para el Bebé

Mucho se ha investigado sobre la lactancia materna o amamantamiento en forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y complementaria hasta los dos años de edad. Son conocidos los efectos de la lactancia materna en la salud del bebé; tales como: protección contra enfermedades infecto-contagiosas, prevención de alteraciones de la cavidad bucal, reducción de las probabilidades de sobrepeso y de diabetes.

El amamantamiento produce un efecto de tranquilidad y calma en el bebé, reduciendo los niveles de estrés. La conexión entre la madre y el bebé, va a favorecer la seguridad básica que el niño va a necesitar para desarrollar la autoconfianza a lo largo de su vida, la cual le facilitará el ajuste psico-social que le permita establecer relaciones sanas. Además contribuye al desarrollo de la inteligencia y estimula la capacidad de independencia.

Asimismo el destete de forma armónica, paulatina y en el momento adecuado, ayuda a establecer en forma ajustada las separaciones futuras.

Beneficios para la Mamá

Las madres que amamantan también se benefician en su salud: se protegen contra el cáncer de mama y previenen el cáncer de ovarios y la diabetes. Además se favorece la recuperación del peso ideal posterior al parto.

El amamantamiento favorece la autoestima de la madre, al sentirse con la capacidad de proteger, cuidar y acompañar a su bebé, hasta que pueda valerse por sí mismo; es decir, darse cuenta lo importante que es para su hijo. Esa experiencia satisfactoria entre madre e hijo hace crecer el amor entre ambos.

Aquí es ideal la incorporación del padre, abuelos y otros familiares; quienes pueden convertirse en un factor de estímulo y apoyo a la madre.

Sin embargo, en ocasiones se observan situaciones no deseables que interfieren en los beneficios del amamantamiento. La falta de confianza de la madre en su capacidad de producir suficiente cantidad de leche; puede preocuparle e inhibir la fluidez de la misma.

Un estudio (1) llevado a cabo por un equipo dirigido por la Dra. Wendy Oddy, del Instituto Telethon de investigación en Salud Intantil, en Australia, nos ofrece datos interesantes sobre los efectos a largo plazo de la lactancia. El estudio comenzó en 1989 con 2366 mujeres que entonces estaban embarazadas de 16 a 20 semanas. Se hizo un seguimiento sobre la forma de alimentación de sus hijas e hijos, y otros datos relativos a su desarrollo cuando los niños alcazaron uno, dos, tres, cinco, ocho, 10 y 14 años.

Entre las posibles causas apuntadas por los científicos, además de su efecto positivo sobre el vínculo afectivo, está el beneficio que el contacto con la madre ejerce sobre los sistemas neuroendocrinos de respuesta al estrés del bebé. El hecho de que la lactancia materna implique muchas ocasiones y mucho tiempo de contacto físico y afectivo entre madre y bebé es sin duda un factor importante que también influye en la calidad del vínculo y en el neurodesarrollo.

Hay factores de la atención al parto y el posparto que influyen tanto en la calidad del vínculo entre madre y bebé y en el éxito de la lactancia materna. Un estudio (3) realizado en Rusia sobre las prácticas en el posparto (dejar al bebé piel con piel con su madre o separarlo de ella) reveló que el contacto piel con piel y la lactancia temprana en las dos primeras horas después de nacer potenciaba la sensibilidad de la madre hacia el bebé, la capacidad de autorregulación de éste y el apego entre ambos.

Otro estudio (4) interesante relacionado con la influencia del contacto físico en la primera infancia sobre la salud mental es el realizado en la Universidad de Duke (EE UU) y la Universidad de Adelaida (Australia) y publicado en The Journal of Neuroscience, que ha demostrado que las caricias y el contacto físico en las especies mamíferas tiene efectos biológicos positivos sobre las crías, y entre otros efectos reduce la susceptibilidad a las adicciones. En un experimento realizado con ratas, se constató que el contacto estrecho de las crías con su madre hace que su sistema inmune aumente la producción de una molécula llamada Interleucina-10, que entre otras funciones influye en la respuesta del cerebro ante sustancias potencialmente adictivas, al desactivar las reacciones de “recompensa” responsables de la adicción.

Antes de centrarme en la lactancia materna, me gustaría hablar de la maternidad ya que ésta supone un cambio muy importante en la vida de una mujer, que tendrá que hacer frente a nuevas demandas y a muchos cambios a todos los niveles: físicos, psicológicos, económicos y sociales. Por ejemplo, a nivel físico, debemos tener en cuenta si existe algún problema como la hipogalactia o baja producción de leche materna. O si la mujer padece algún tipo de enfermedad que pueda dificultar o imposibilitar la lactancia materna. También son claves los factores económicos o laborales, ya que la incorporación al trabajo va a tener una enorme influencia en la lactancia materna, por ejemplo si la mujer tiene que viajar de forma habitual.

Es importante recordar que a pesar de las expectativas y los deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones. Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria.

En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser. Por ejemplo con las preferencias relacionadas con el sexo del bebé. O por un parto que no fue como soñábamos. O por querer amamantar a nuestro bebé y no poder. A menudo es necesario pasar por un duelo por todo aquello que pensábamos que iba a ser y no fue. Los humanos somos mamíferos y por ello, la lactancia materna es algo natural.

Es al inicio del siglo XX cuando se producen una serie de cambios económicos y sociales relacionados con la era industrial y la incorporación de la mujer al trabajo remunerado económicamente y fuera del hogar, cuando se generaliza el destete prematuro de los bebés. la lactancia en los primeros seis meses de vida es fundamental: la OMS recomienda que las madres inicien la lactancia materna en la hora siguiente del parto. Que la lactancia sea exclusivamente materna en los primeros 6 meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente los lactantes deben seguir siendo amantados y recibir alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados. la lactancia materna protege a los niños contra las enfermedades: aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia como la diarrea y la neumonía. la lactancia materna aporta beneficios a largo plazo a los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad.

En un artículo publicado por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, titulado “No ere mala madre si no has podido o querido dar el pecho. Puede ocurrir que los primeros días aparezcan grietas en los pezones que producen dolor, o que la madre sufra mastitis (inflamación del tejido mamario), o que el bebé tenga dificultades en chupar si el pezón no sobresale lo suficiente. En un artículo publicado por Ibone Olza, doctora en Medicina, especialista en Psiquiatría y directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, la autora comenta que “amamantar, hoy en día, parece más difícil de lo que muchas madres imaginan o esperan. La misma autora añade que “pocos estudios han analizado las experiencias de las madres que optan por una lactancia mixta o artificial. En su estudio de seiscientas madres que alimentaban a sus bebés total o parcialmente con leche de fórmula, Fallon y col. encontraron que el 56% de ellas habían pensando durante el embarazo que amamantarían a sus bebés de forma exclusiva. El 67% expresaban haber sentido culpa por dar el biberón. Un abrumador 76% sentían que tenían que defenderse o justificar su elección frente a otras madres o profesionales de salud. Pese a ello, el 67% se sentía satisfecha con su experiencia y 36% se sentían apoyadas por los profesionales.

Se suele considerar la lactancia materna prolongada cuando se alarga más allá de los 12-24 meses de edad. Los patrones de duración de la lactancia materna van a depender de la cultura, el momento histórico y los distintos criterios médicos y científicos. la leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. la duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.

Algunos estudios han alertado acerca de la contaminación química de sustancias nocivas tales como dioxinas y otras en la leche materna, procedentes de la contaminación del medio ambiente. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, afirma que “no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Tampoco, si este es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque ha que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas.

Por lo tanto, cuan mayor es la frecuencia de lactancia materna durante el primer mes de vida del bebé, más se favorece el desarrollo cognitivo de este dado que ha habido una mayor exposición al oligosacárido 2’FL. En cuanto a la obesidad materna previa al embarazo se encontró que predice un menor desarrollo cognitivo en el bebé a los 24 meses, tal y como ha reportado la literatura hasta el momento.

La lactancia materna goza de mucha popularidad entre las madres. Los hospitales y los centros de salud aconsejan a las nuevas madres ofrecer este tipo de alimentación a sus bebés, siempre revisando el estado en el que se encuentra el bebé y la madre, por supuesto. Se ha convertido en todo un símbolo y a pesar de que supone una alimentación a demanda, es decir, cuando el bebé quiere y cuanto quiera, proporciona muchos beneficios tanto para el bebé como para la madre. Y es que la lactancia materna ha sido reconocida como una fuente valiosa de alimento y nutrición durante los primeros meses de vida.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés sean alimentados de manera exclusiva con la leche de la madre durante al menos los primeros seis meses. Tanta ha sido su importancia, que la primera semana de agosto se ha convertido en la Semana Mundial de la Lactancia Materna, defendiendo todas las propiedades que tiene. La leche materna contiene nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo del bebé, así como anticuerpos y componentes bioactivos que fortalecen su sistema inmunológico, ayudándolo a combatir infecciones y enfermedades.

Pero la lactancia materna también tiene unos beneficios psicológicos. En concreto, juega un papel fundamental en el establecimiento del vínculo afectivo entre la madre y el bebé. El acto de amamantar no solo proporciona alimento físico, sino que también crea un ambiente cálido y seguro, fomentando un apego seguro entre ambos. Por otro lado, la lactancia materna también puede tener beneficios psicológicos significativos para la madre. Durante la lactancia, la madre experimenta la liberación de hormonas, como la oxitocina y la prolactina, que están asociadas con la reducción del estrés y la ansiedad. La lactancia materna también puede tener un impacto positivo en la autoestima y la confianza de la madre. Además, el acto de amamantar proporciona momentos íntimos de cercanía entre la madre y el bebé, lo que puede ayudar a crear un entorno de relajación y calma para ambos.

Es importante destacar que, si bien la lactancia materna puede aportar beneficios psicológicos tanto para la madre como para el bebé, cada experiencia es única y puede variar según la situación individual. No todas las madres pueden o eligen amamantar, y eso está bien. Y es que el vínculo también se puede crear cuando se alimenta a través de un biberón, con momentos especiales entre la madre y el hijo. No es mejor madre la que amamanta cien por cien a su hijo.

Como adelantábamos en el artículo anterior, el vínculo en la alimentación se establecerá sobre todo a través de la forma en que la/el cuidador principal se relacione con la/el lactante. Por lo tanto, al dar lactancia artificial se cambia el alimento, pero el resto puede mantenerse. El contacto cercano piel con piel y la parte emocional del momento de alimentar podrá conservarse. A pesar de los beneficios de la lactancia materna, pueden presentarse desafíos tanto físicos como emocionales para algunas madres. Es importante recordar que cada experiencia de lactancia es única y que cada mujer tiene diferentes circunstancias y necesidades. En las anteriores situaciones, es fundamental priorizar la salud mental de la madre y buscar alternativas que promuevan tanto su bienestar emocional como el del bebé.

Como ocurre con la lactancia materna, también es importante que las madres y padres busquen el apoyo emocional y la información necesaria para tomar decisiones contrastadas sobre la alimentación de su bebé. Buscar apoyo profesional es fundamental, tanto en consultoras de lactancia como médicos o psicólogas/os especializadas/os en salud perinatal. Los profesionales acompañarán en el proceso y ayudarán a abordar los desafíos emocionales que se presenten para favorecer el bienestar de la madre/padre y el bebé. Además, participar en grupos de crianza conformados por otras/os madres/padres en situaciones similares puede ser de gran ayuda.

La fórmula infantil es ampliamente utilizada como alternativa a la lactancia materna. Actualmente, existen diversas opciones de fórmulas infantiles en el mercado que se asemejan a la composición de la leche materna, proporcionando nutrientes para el crecimiento y desarrollo del bebé. El contacto piel con piel, puede darse también en la lactancia artificial, además este tipo de interacción no se limita exclusivamente a la alimentación. El contacto piel con piel y el apego emocional son fundamentales para el bienestar del bebé y la conexión madre-hijo. Es importante que la pareja (si la hay) u otro cuidador/a se involucre también activamente en el cuidado y alimentación del bebé. Esto brinda apoyo práctico a la madre/padre y permite que el bebé cree vínculo con otra persona importante en su vida. La colaboración y el reparto de responsabilidades alivian la carga emocional de la madre/padre y promueve una salud mental positiva.

Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas, y algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas. Una creencia muy extendida alrededor de la lactancia prolongada es que produce problemas emocionales, dependencia, o quién sabe qué desviaciones sexuales en los niños amamantados más allá de los primeros meses. Pues bien, ¿qué dice la ciencia? Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna de estas sociedades establecen un límite superior para finalizar la lactancia en sus recomendaciones.

Es necesario resaltar que, a lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido algo habitual hasta bien entrados los 2-3 años de edad. Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.

En el Centro de Psicología Canvis de Barcelona nuestro equipo de psicólogos/as te puede ofrecer información, acompañamiento y apoyo tanto si tienes dudas acerca de la lactancia ( materna, mixta o artificial) como si estás experimentando dificultades o has tenido que tomar decisiones o has vivido experiencias que te generan malestar emocional, ya sea tristeza, culpa, frustración, miedo, enfado, resentimiento o arrepentimiento.

Beneficios de la Lactancia Materna
Beneficios para el Bebé Beneficios para la Madre
Protección contra enfermedades infecto-contagiosas Protección contra el cáncer de mama y ovario
Prevención de alteraciones bucales Recuperación del peso ideal postparto
Reducción de probabilidades de sobrepeso y diabetes Favorece la autoestima
Efecto tranquilizador y calmante Disminución de estrés y ansiedad
Favorece la seguridad básica y autoconfianza Promueve la sensación de bienestar
Contribuye al desarrollo de la inteligencia Crea momentos íntimos de cercanía

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