Decidiste dar el pecho a tu bebé y estabas tan ilusionada con la llegada de tu bebé, con darle lo mejor, que no dudaste ni un segundo en amamantarlo. Sabías que la lactancia materna era una fuente de beneficios para el bebé. Como todas las buenas cosas en la vida, la lactancia materna puede ser emocionante, pero también es normal que genere ciertas dudas e inseguridades.
Estos son parte de la experiencia con la lactancia materna, pero tener consejos y respuestas claras a tus preguntas sobre la lactancia, pueden ayudarte a que estés más tranquila. A pesar de los muchos estudios que abordan la prevención, en la práctica clínica, las grietas del pezón son un problema constante.
Problemas comunes y soluciones
Te duelen los pezones, puede que te hayan salido grietas e incluso que te hayan sangrado. Tranquila, busca ayuda y seguro que todo acaba bien. Te han salido grietas en el pezón. Las grietas, esas pequeñas heridas en el pezón, sabemos que duelen. Incluso podríamos decir que duelen mucho, sobre todo si se infectan.
Y por eso ahora, cuando dar el pecho ya no es un placer, tienes dudas. ¿Seguir o abandonar? Buscar ayuda cuanto antes te ayudará a tomar la decisión que más te convenga, porque para el bebé es importante tu leche, pero aún lo es más que tú estés bien.
A continuación, exploraremos los problemas más habituales durante la lactancia y cómo abordarlos:
1. Dificultad para el enganche
Engancharse puede llevar un poco de tiempo, por ello, no seas dura contigo misma ni con el bebé: ambos estáis en ello. La dificultad para engancharse es uno de los problemas más frecuentes de la lactancia materna y puede ser una de las razones por las que se siente dolor en los pezones en ocasiones.
Si tu bebé no se engancha al pecho, puede derivar en varios problemas, por lo que es importante pedir la ayuda necesaria si como madre e hijo estáis luchando para lograr un buen enganche.
Las pistas de que tu bebé puede no estar enganchándose correctamente al pecho pueden incluir lo siguiente:
- Sientes dolor en los pezones durante la toma.
- El bebé solo está agarrándose al pezón.
- Los labios del bebé están hacia adentro.
- Escuchas chasquidos o sonidos fuertes de succión.
- El bebé se muestra frustrado después de intentar alimentarse.
- Conforme avanza el tiempo, el suministro de leche está disminuyendo, aunque lo alimentes a menudo.
- El bebé está perdiendo peso.
Consejos de lactancia a la hora de amamantar para facilitar el enganche:
- Crea un ambiente tranquilo. La clave para una sesión de alimentación cómoda es estar tranquila y relajada. Acuéstate en la cama con almohadas o siéntate en una silla cómoda.
- Abrazar al bebé piel con piel. Coloca al bebé sobre tu pecho desnudo, entre los senos, para relajar el contacto piel con piel.
- No fuerces el enganche. Permite que el bebé tome la iniciativa durante las sesiones de lactancia. Querrás guiar y ayudar a tu recién nacido, pero realmente no deberías forzar el enganche.
- Encuentra una posición cómoda. En ocasiones, el truco es saber qué posiciones funcionan y cuáles no. Descubre las diferentes posiciones de lactancia que pueden ayudar a tu bebé a engancharse.
- Utiliza una buena técnica de enganche. Comienza rozando tu pezón contra la nariz del bebé para activar sus sentidos. Esto ayudará a que el bebé abra bien la boca, lo que puede ayudar a que la aureola quede más en su boca.
2. Dolor en los pezones
Durante los primeros días, es bastante común experimentar algo de sensibilidad y dolor en los pezones, pero ello no significa que debas soportar el dolor. El dolor en la lactancia materna es un problema que puede estar vinculado a múltiples causas, desde la sensibilidad de la piel hasta una mala posición.
Los siguientes consejos de lactancia pueden ayudarte a que gestiones el problema desde los primeros días:
- Drena la leche. Es importante que drenes completamente la leche de tus senos durante la toma. Si sientes que aún te queda leche, considera extraerla para vaciar completamente los senos.
- Colócalo en posición. Asegúrate de que el bebé está enganchado correctamente durante las tomas. El pezón completo y la mayor parte de la areola inferior deben estar en la boca del bebé.
- Utiliza una compresa caliente y fría. Usa una almohadilla de gel para enfriar tus senos o aplica una compresa tibia. Puedes utilizarlo en combinación con un masaje para ayudar a calmar los pezones doloridos.
Si el dolor persiste, debes consultar con tu matrona para solucionar los problemas de lactancia cuanto antes. En ocasiones, si persisten durante mucho tiempo, pueden provocar problemas en los senos, como un menor suministro de leche o una mastitis.
3. Pezones agrietados
Otro problema común entre las madres que optan por amamantar son los pezones agrietados, los cuales suelen estar causados por un enganche poco profundo. Esto ocurre cuando el bebé no tiene suficiente tejido mamario en la boca y, en cambio, chupa el pezón, lo que puede causar grietas o dolor en los pezones.
Debe tratarse lo antes posible para evitar empeorar el dolor o causar una infección.
Alivio para los pezones agrietados:
- Coloca leche materna extraída en tus pezones. Puedes usar tu propia leche materna para curar los pezones agrietados. Simplemente aplica unas gotas de leche materna en tus pezones y deja secar al aire.
- Fomenta el flujo de leche antes de la toma. Aplica compresas tibias sobre el área y extrae un poco de leche materna antes de alimentar a tu bebé. Esto ayudará a estimular el flujo de leche.
- Protege los pezones agrietados con protectores de pezón. Mientras se están curando tus pezones doloridos, ¿por qué no aliviar algo del dolor en los senos cuando das de mamar usando protectores de pezones? Lo cierto es que pueden ayudar a aliviar cualquier molestia en el pezón durante la lactancia.
- Aplicar crema para pezones después de las tomas también ayudará a calmar e hidratar la zona.
- Evita las rozaduras entre las tomas con protectores de senos. Protege tus pezones de las rozaduras con la ropa entre las tomas usando conchas protectoras de pezones. Simplemente colócalas dentro de tu sujetador para ayudar a prevenir la irritación del pezón y recoger el exceso de leche materna.
- También puedes considerar usar discos absorbentes para los senos con el objetivo de mantener tu ropa libre de manchas de leche materna.
- Utiliza una técnica de posición adecuada. A menudo, es tan fácil como usar una almohada para elevar al bebé hacia el pecho, o bien sujetarlo en una posición diferente para evitar molestias en los pezones agrietados o doloridos.
- Prueba almohadillas térmicas antes y después de las tomas. Para calmar los pezones doloridos, úsalas frías después de amamantar.
- Pide ayuda. Si las grietas de tus pezones no se curan o simplemente tienes más preguntas, recuerda pedir ayuda. Ponte en contacto con tu profesional sanitario de confianza.
Existen cremas para grietas en el pezón que nos serán de gran ayuda. Con el uso de cremas para pezón agrietado aliviaremos la irritación y la sensación de dolor, además de contribuir a reparar y regenerar la piel del pezón de forma más rápida.
Lo más importante a la hora de elegir una crema antigrietas para pezón es fijarnos en su composición. La crema para pezón agrietado por lactancia debe ser específica para este uso, y elegirse por sus componentes para no irritar al pezón ni dañar o interferir en la lactancia del bebé.
Es importante que la crema para pechos en la lactancia cuenten con componentes hidratantes, emolientes, regeneradores y cicatrizantes que nos aporten un plus de cuidado a la hora de cuidar, reparar y proteger la piel sensible y delicada del pezón.
4. Tos del bebé durante la toma
Es habitual que se produzca un fuerte flujo de leche cuando se establece el suministro de leche durante las primeras veces, al ser mamá primeriza. Este flujo rápido de leche podría estar causando que tu bebé se atragante, tosa o escupa leche durante la toma.
Aunque este problema de lactancia generalmente desaparece a medida que el suministro se estabiliza, existen algunas técnicas que pueden ayudarte mientras tanto:
- El truco de los dedos en forma de tijera. Puedes restringir el flujo de tu leche colocando suavemente los dedos en forma de tijera en tu pezón durante la toma.
- Posición reclinada o extracción antes de amamantar. Puede resultarte útil intentar colocarte en una posición reclinada mientras amamantas a tu bebé, para ayudar a disminuir el flujo de leche. Otro truco para ayudar a ralentizar tu flujo es intentar extraer un poco de leche materna antes de comenzar a amamantar.
5. Pezones planos o invertidos
Debido a que tu recién nacido debe engancharse por completo al pezón y al seno para amamantarse con éxito, los pezones invertidos o planos requieren un poco de ayuda adicional para ayudar a tu bebé a engancharse con éxito.1 Primero tienes que saber que no estás sola: hasta el 10 % de las mujeres sufren el mismo problema.
Estos son algunos consejos útiles si estás amamantando con pezones planos o invertidos:
- Utiliza tus dedos. Puedes intentar usar tus propios dedos para extender tus pezones.
- Habla con tu médico. Si estás preocupada por tus pezones, no dudes en hablar con tu médico.
Otras causas del dolor en los pezones
Existen varias razones por las cuales pueden aparecer el dolor en los pezones:
- Un agarre inadecuado del bebé al pecho. Esta es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien. Como te hemos comentado, el dolor es el mejor indicativo. Si no hay dolor, todo va bien.
- Candidiasis mamaria. Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Se trata de un hongo que se presenta de forma natural en ciertas zonas de la piel. Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna. Consulta con tu médico o comadrona para confirmar el diagnóstico. Te pueden prescribir una crema antimicótica que deberás aplicarte en ambos pezones y en la boca del bebé, una vez finalizada la toma.
- Infecciones bacterianas. En una tercera parte de los casos, el dolor en los pezones se debe a la bacteria Staphylococcus aureus que vive sobre la piel sin causar daños. Sin embargo, cuando penetra en las grietas del pezón desencadena una inflamación. Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.
- Mastitis. Aproximadamente 1 de cada 10 mujeres que amamantan desarrolla una mastitis. Suele causar ardor y dolor de la piel del pecho, puede aparecer una mancha roja que duele al tocarla, así como fiebre y malestar general. Aplica compresas calientes sobre el pecho. Eso estimulará el flujo de leche y te ayudará a drenar los conductos obstruidos.
- Anquiloglosia. Una anquiloglosia, o frenillo sublingual corto, también puede ser un impedimento. Esta telita que hay debajo de la lengua si es muy grande no permitirá al bebé poner la lengua debajo de la areola.
DOLOR en la LACTANCIA: ¿Qué hacer para dar pecho sin dolor?
Consejos adicionales para el cuidado de los pezones
- Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón. En YouTube encontrarás vídeos que explican cómo colocar al bebé para darle el pecho, aunque siempre será más eficaz que consultes con tu matrona, tu pediatra o un grupo de apoyo a la lactancia.
- Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”.
- Continúa con la lactancia materna si puedes. Hay estudios que dicen que interrumpir la lactancia materna durante algunos días reduce la probabilidad de que puedas continuar con la lactancia a largo plazo. De todos modos, si el dolor es muy intenso y necesitas dejarlo, puedes probar a extraerte la leche, manualmente o con un extractor.
- Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas. Esto favorece la aparición de las grietas.
- Utiliza alguna protección que impida el roce del pezón con el sujetador o con la ropa.
- No frotes los pezones. Después de limpiar o lavar el pecho deja que se seque al aire o, como mucho sécalo muy suavemente con una toalla. En ningún momento frotes los pezones y así evitarás que se irriten en exceso ya que con el lavado se habrá eliminado su hidratación.
- No limpies los pezones antes de mamar, si la crema antigrietas que estás usando así lo indique.
- Aprovecha la leche materna para sanar los pezones.
- Mantén los pechos secos. Ayúdate de los discos absorbentes para mantener la zona del pezón alejada de la humedad el mayor tiempo posible con el objetivo de reducir el riesgo de infecciones por hongos o bacterias, como la candidiasis.
- Respeta los tiempos entre tomas. Hay mamás que piensan que si aumentan el tiempo entre tomas sus pezones sufrirán menos y con ello se disminuirá el dolor. Sin embargo esto no es ni mucho menos lo más importante, en estos casos lo que prima es que tu bebé tiene que ser alimentado cada vez que lo demande para así crecer sano.
- No debes lavar los pezones después de cada toma, ni utilizar antisépticos, productos desinfectantes o pomadas que haya que retirar antes de la toma en pezón y areola. Si necesitas algún cuidado especial tu matrona te recomendará la pomada o la crema adecuada que no sea necesario retirar antes de dar el pecho.
- Una vez que termine la toma puedes extraer un poco de leche del pezón y extenderla, por el pezón y la areola, deja secar al aire antes de vestirte.
Productos NUK para el cuidado de los pezones durante la lactancia
Durante la lactancia es habitual notar los pezones irritados o sensibles, y, es importante tener cuidado y usar productos que ayuden a cuidar la zona. Para ello, NUK tiene una gama de productos que ayudarán a hacerte la lactancia materna más fácil:
- Pezoneras NUK: Las pezoneras proporcionan un contacto más natural entre la piel de la madre y el bebé. Son muy cómodas y protegerán tus pezones irritados, además, los suaves nudos estimulan el flujo de leche.
- Set de Conchas NUK: Las conchas son otra buena opción para proteger los pezones y recoger la leche si se tienen pérdidas. Se incluyen dos tipos de conchas:
- Conchas ventiladas:
- Alivian la irritación de los pezones
- Con orificios de ventilación para que circule el aire
- Protegen el contacto con la ropa
- Diseñadas anatómicamente para un ajuste óptimo
- Conchas recolectoras:
- Ayudan a recoger la leche durante la lactancia
- Tienen una práctica boquilla para un vaciado fácil
- Diseñadas anatómicamente para un ajuste óptimo
- Conchas ventiladas:
- Discos Protectores Ultra DryComfort NUK: Los discos protectores son indispensables durante la lactancia. Son suaves con la piel y transpirables, lo que permite que el aire circule, reduciendo la irritación. Se ajustan a la forma del pecho con su banda adhesiva y son extra finos. Contienen partículas súper absorbentes que convierten el líquido en gel.
- Sacaleches Eléctrico Nature Sense: Si tienes los pezones muy agrietados o doloridos, otra buena opción es usar el Sacaleches, extraer y guardar la leche, para así tenerla preparada para dar la toma y a la vez, dejar descansar la piel.
Mitos sobre la preparación del pezón durante el embarazo
Uno de los grandes mitos sobre la lactancia es la creencia, todavía existente, de que es necesario preparar el pecho y en particular el pezón durante el embarazo. Es suficiente teclear en Internet para que aparezcan todo tipo de artículos hablando de masajes, aceites o cremas que, según ellos, “endurecen el pezón” y nos aseguran la ausencia de grietas, facilitando la lactancia una vez que nazca nuestro bebé.
Pero, ¿hay algo de cierto en ellos?
La mama cambia desde los primeros momentos del embarazo.
Recomendaciones:
- Evita aros, varillas o ballenas que puedan comprimir algún área de la glándula.
- Evita manipular el pezón o masajear vigorosamente el pecho durante el embarazo.
- Ninguna crema, masaje o aceite que utilicemos antes del parto nos asegura que no tengamos grietas o molestias al amamantar a nuestro bebé.
- Asesórate sobre la lactancia materna: acude a los cursos de preparación al parto y lee sobre los diferentes puntos de vista que existen respecto a la lactancia. La información seria y veraz es fundamental para evitar todos los mitos, costumbres e ideas anticuadas que existen al respecto.
- Lo primero es empezar bien: coloca el bebé al pecho en cuanto puedas, estará contigo manteniendo el contacto precoz piel con piel así que aprovecha y ofrécele el pecho.
- Una buena posición para la lactancia lo es todo. Coloca al bebé frente a ti, su barriguita frente a tu abdomen, con su boca sobre tu pezón y deja que investigue, posiblemente chupará el pezón e intentará colocarlos dando pequeños manotazos.
- Si el dolor no se alivia seguramente el agarre no es el correcto, introduce tu dedo meñique por la comisura de los labios del bebé con suavidad y saca el pezón de su boca.
- Ofrece el pecho a demanda.
- Utiliza un buen sujetador de lactancia y mantén la higiene adecuada, una ducha al día con un jabón de pH neutro es suficiente.
Cuidado general de los senos durante la lactancia
Cuidar tus senos de manera adecuada mientras estás con la lactancia materna te ayudará a evitar grietas, dolores, infecciones y otros problemas que pueden surgir en estos meses.
Recomendaciones:
- Hidrata bien tus senos después de la ducha para evitar la aparición de estrías e irritaciones, normales cuando los pechos experimentan un aumento tan grande como el que se produce con la subida de la leche y en las primeras semanas de lactancia.
- Es importante mantener la higiene de los senos, pero tampoco hay que lavarlos demasiado o retirarás la capa protectora de la piel. Con una ducha al día es suficiente.
- Usa un sostén de lactancia fabricado con fibras naturales como el algodón que dejen transpirar tu piel. Debe ser de tu talla y no estar apretado.
- Exfolia la piel del pecho cada 10 días para eliminar las células muertas y regenerar la piel.
- Bebe al menos 2,5 litros de agua para mantenerte hidratada por dentro y por fuera.
- Date masajes en los senos, sobre todo antes de la toma, en dirección hacia el pezón para evitar obstrucciones.
- Es conveniente que hagas ejercicios para mantener la musculatura del pecho y evitar la flacidez y la caída. Coge una pelota de tenis o similar, ponla a la altura del pecho y apriétala con ambas manos. Si tienes pesas, puedes usarlas también para hacer diferentes ejercicios. No hace falta que sean muy pesadas (mejor empezar por medio kilo). Eleva los brazos hasta los hombros y repite 15 veces.
