La lactancia materna es un proceso natural y único que ofrece numerosos beneficios tanto para la madre como para el bebé. Además de sus beneficios nutricionales, la leche materna contiene propiedades especiales que protegen al bebé de algunas enfermedades, creando un vínculo afectivo fuerte entre ambos.
En 2001, durante la 54.a Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó 22 resoluciones, destacando la relacionada con la “Nutrición del lactante y del niño pequeño”. Esta resolución se basaba en la premisa de que más de un tercio de los menores de 5 años estaban desnutridos, lo cual contribuía a la mitad de los 10,5 millones de defunciones anuales de niños preescolares en el mundo.
La Asamblea de la Salud instó a todos los sectores de la sociedad a cooperar en los esfuerzos para mejorar la nutrición del lactante y el niño pequeño, exhortando a los Estados Miembros a aplicar eficazmente la Convención sobre los Derechos del Niño. Se promovió la lactancia natural exclusiva durante 6 meses como recomendación de salud pública mundial, así como proporcionar alimentos complementarios inocuos y apropiados, junto con la continuación del amamantamiento hasta los 2 años de edad o más allá.
El propósito de este artículo es analizar dicha propuesta en tanto recomendación de salud pública mundial, para discutir su aplicabilidad en determinados contextos regionales y locales.
Antecedentes y Contexto Socioeconómico
El desarrollo socioeconómico mundial presenta grandes diferencias e inequidades por regiones y naciones. Los países industrialmente desarrollados, ubicados generalmente al norte del planeta, concentran la mayor parte de la producción mundial alimentaria, lo que genera mayores ventajas en la distribución del ingreso y el consumo. Su población tiene mejores condiciones de vida y preeminencias tanto en las condiciones nutricionales como de salud, y las mujeres que habitan en esa región tienen ventajas reproductivas más convenientes, incluida la producción de leche materna.
Esta situación contrasta con la realidad de los países del hemisferio sur, que se caracterizan por tener bajos índices de industrialización, amplia producción agrícola en condiciones sociales y tecnológicas atrasadas, distribución del ingreso muy polarizado, bajo consumo y altos índices de pobreza y marginación. Esto se refleja en las condiciones de nutrición y de salud de amplios sectores de la población femenina, impactando en las condiciones reproductivas, en particular en la producción de leche.
De la región sur, se presenta información documental de tres proyectos de investigación llevados a cabo en los años sesenta en Indonesia, India y México. Estas poblaciones comparten situaciones propias del subdesarrollo y la desnutrición infantil consecuente de la insuficiente producción de leche materna es una de sus principales manifestaciones.
Las madres lactantes de esas zonas coinciden en presentar las siguientes características: tienen desnutrición crónica y son multíparas, los espacios intergenésicos son cortos y las condiciones de saneamiento básico y del medio ambiente son deplorables, lo que agrava las condiciones de desnutrición.
A pesar de que la información utilizada en este trabajo data de 1967, sigue siendo actual debido a que no hay datos recientes que demuestren que las mujeres desnutridas produzcan mayor volumen de leche del comunicado. Es por ello que la investigación actual sobre leche materna se ha centrado más en su composición que en el volumen de producción.
REFORZAMIENTO Y EVALUACIÓN DE TÉCNICAS DE AMAMANTAMIENTO
Resultados de la Producción de Leche Materna
En la figura 1 se muestra la proporción de desnutrición mundial, que es mayor del 20% en América Central, algunos países de América del Sur, la mayoría de los países de África, la India y algunos países de Asia e Indonesia.
En la tabla 1 se presenta la producción de leche materna en Indonesia, India y México.
Tabla 1: Producción de Leche Materna en Países Subdesarrollados
| País | Producción de Leche Materna (ml) |
|---|---|
| Indonesia | 563 |
| India | 563 |
| México | 563 |
El problema, según los autores del estudio en México, se gesta alrededor del tercer mes, cuando la producción de leche materna no supera en promedio los 600 ml, cantidad que no logra satisfacer la demanda energética del infante para asegurar la ganancia de peso estimada. En la tabla 2 se compara el peso ideal para infantes de ambos sexos por mes contra las necesidades de aporte de energía diaria.
Tabla 2: Peso Ideal vs. Necesidades de Energía Diaria
| Mes | Peso Ideal (g) | Necesidades de Energía Diaria |
|---|---|---|
| 1 | ... | ... |
| 2 | ... | ... |
| 3 | ... | ... |
Como se puede observar en la tabla 3, al comparar la producción contra las necesidades reales de leche materna recomendada, se destaca que en ningún grupo de edad se satisface la cantidad de leche materna indicada. En promedio, en los niños el déficit es de 733 ml y en las niñas, de 636 ml. Si a lo anterior añadimos las condiciones deplorables de saneamiento básico de los hogares y del medio ambiente en que viven las madres y sus niños, caracterizados por carecer de agua potable y drenaje, donde comparten la misma habitación entre varios miembros de la familia y, en ocasiones, también con animales domésticos, que favorecen la transmisión de enfermedades gastrointestinales y respiratorias agudas que se presentan de manera recurrente en los lactantes, entonces se establece el círculo vicioso denominado “desnutrición-infección”.
Tabla 3: Producción vs. Necesidades de Leche Materna
| Grupo de Edad | Producción de Leche Materna (ml) | Necesidades de Leche Materna Recomendada (ml) | Déficit (ml) |
|---|---|---|---|
| Niños | 563 | 1296 | 733 |
| Niñas | 563 | 1199 | 636 |
Discusión sobre la Aplicabilidad de las Recomendaciones de la OMS
Consideramos que los dos puntos de controversia relacionados con la propuesta de la OMS de lactancia exclusiva durante 6 meses, son: a) el volumen promedio (563 ml) de producción de leche materna de mujeres desnutridas, y b) las necesidades de energía del lactante para sostener sus demandas de crecimiento.
En los últimos años, ante el aumento mundial de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los diferentes estratos sociales y en distintos grupos de edad, y su estrecha relación la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles, varios autores han llamado la atención sobre la necesidad de promover la lactancia materna ya que hay estudios que demuestran la relación entre la lactancia materna y la disminución del riesgo de presión arterial alta y síndrome de resistencia a la insulina. Sin embargo, hay suficiente evidencia de que la desnutrición, tanto en la etapa intrauterina como durante el primer año de vida, y el sobrepeso y la obesidad, en esa misma etapa, condicionan la denominada impronta metabólica que causa enfermedades crónicas en la vida adulta.
Nos encontramos frente a un dilema: ¿adoptamos la resolución de amamantar de manera exclusiva durante 6 meses a los niños del mundo subdesarrollado, hijos de madres desnutridas crónicas? o ¿flexibilizamos la aplicación de esa recomendación al contexto social, económico y cultural de cada población, en donde la intervención del Estado debe ser decisiva, para mejorar las condiciones nutricionales de las madres lactantes con el propósito de incrementar el volumen de producción de leche y así satisfacer la demanda de los niños lactantes?
Desde nuestra perspectiva, nos parece que lo más recomendable sería apoyar la lactancia materna, por los beneficios inmunitarios, afectivos, emocionales y económicos que ofrece, propiciando la mejora de las condiciones de nutrición materna, ya que el factor limitante en el volumen de producción es el estado nutricional de las madres; el resultado se observaría en el incremento de producción de leche, que aseguraría el aporte de energía y nutrientes recomendados por edad y sexo. Sin embargo, si eso no fuera posible, se propone buscar otras alternativas locales de alimentación en las zonas desfavorecidas del mundo, que protejan el crecimiento normal de los lactantes en su primer año de vida en las mejores condiciones sanitarias.
En la recomendación de la OMS de lactancia exclusiva, además de los puntos controvertidos que son el volumen de producción de leche materna y la satisfacción de las necesidades de energía y nutrientes para el crecimiento de los niños, se observan otras dos situaciones que conviene tomar en cuenta, la primera está relacionada con la exclusividad de leche materna, que implica no proporcionar ningún líquido (incluso agua) ni alimento sólido a los lactantes, restricción preocupante, sobre todo en las zonas tropicales donde las altas temperaturas que se registran pueden poner en riesgo de deshidratación a los lactantes. Y la segunda, que tiene que ver con el aspecto social de esa recomendación, atañe a la condición laboral de las mujeres, que en la actualidad, aun en los países subdesarrollados, gran parte de ellas trabajan fuera de su casa, lo que dificulta el cumplimiento de proporcionar únicamente leche materna a sus hijos, a libre demanda.
La información presentada en este trabajo muestra las razones por las que se debe flexibilizar la aplicación universal de la recomendación de la OMS de lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, proponemos que en cada país, tomando en cuenta sus características socioeconómicas, se determine regionalmente en dónde y con qué características debe llevarse a cabo.
En términos generales, lo que se recomienda es: a) promover la lactancia materna exclusiva, aplicándola de acuerdo con el contexto social y económico de las poblaciones; b) comprometer a los Estados, a través de sus diversas...
La lactancia materna a libre demanda consiste en alimentar con el pecho a nuestro bebé cada vez que dé muestras de tener hambre, sin horarios establecidos, tanto de día como de noche. Por este motivo, no se puede establecer un intervalo fijo entre una toma y otra, ni una duración preestablecida de cada toma. Cada niño es único y sus necesidades son diferentes.
Es importante recordar que la alimentación frecuente ayuda a aumentar la producción de leche materna. Al principio, los recién nacidos necesitan comer aproximadamente cada 2 a 4 horas, esto significa que es posible que se deba despertar al bebé alguna vez para alimentarlo.
Si nuestro bebé parece feliz y tranquilo después de sus comidas, lo más probable es que esté satisfecho. Los pañales sucios también son un buen indicador. Algunos padres optan por llevar un registro de tomas de leche y cambios de pañal que se puede mostrar al pediatra. De igual manera, en consulta pediátrica, el bebé será pesado.
La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo, tanto por su composición como por el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su hijo.
La madre debe alimentarse de manera saludable, con una dieta variada y equilibrada, con un requerimiento calórico similar al de los últimos meses del embarazo. Se sugiere incorporar a la dieta diaria frutas, verduras y vegetales por su alto contenido de agua, vitaminas, minerales y fibra, carnes magras, aceites vegetales, grasas de alta calidad y lácteos. Se debe evitar el exceso de azúcar añadida.
Debe mantenerse una buena hidratación, alternando el consumo de agua, caldos, jugos naturales de frutas, tratando de ingerir en promedio de 2 a 3 litros de líquidos al día.
Hay que tener en cuenta que hay varias sustancias nocivas que se pueden excretar a través de la leche materna, por lo que se tendrá que limitar o evitar su uso durante la lactancia materna.
En la leche materna, el principal hidrato de carbono es la lactosa, presente en mayor cantidad que en la de vaca. La leche humana tiene todas las vitaminas que el recién nacido y lactante necesita para su crecimiento durante esta etapa, a excepción de la vitamina D y la Vitamina K. La leche de vaca es de más lenta y difícil digestión.
La lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes y a partir de este momento deben empezar a recibir alimentos complementarios sin abandonar la lactancia materna.
En ocasiones es muy difícil y complicado para algunas de las madres regresar al trabajo, pero eso no significa que deba dejar la lactancia materna. La clave está en prepararse con mucho tiempo de anticipación para cubrir todos los pasos con calma.
La madre primero debe organizarse para la extracción de la leche, calcular la cantidad de envases y la cantidad de leche por envase que toma el bebé. Familiarizarse con el extractor y tener dónde conservar la leche si tiene que hacer la extracción en el sitio de trabajo.
Al tener el suministro de leche, la madre debe iniciar el uso del biberón para ver cómo lo acepta el bebé, para posteriormente, iniciar la alimentación con la persona que la va a apoyar en el cuidado del niño mientras no esté en casa.
Desde nuestro punto de vista, la leche materna es el mejor alimento que unos padres pueden ofrecer a su hijo, tanto por su composición nutricional como por el vínculo afectivo que se establece entre nosotras y nuestro hijo.
Es ideal que la indicación, la preparación, la frecuencia, la cantidad y el modo en el que se administra la leche de fórmula sea la adecuada para cada circunstancia y cada bebé, intentando preservar la producción de leche materna y el beneficio que supone para el bebé.
La lactancia materna es una forma natural de alimentar a nuestros bebés con todo lo necesario durante los primeros meses de su vida. Es un proceso gratificante que puede traer mucha satisfacción, tanto a la madre como al hijo. Esto incluye una dieta balanceada, descansar con frecuencia y mantenerse hidratada.
