Lactancia Materna Continuada: Beneficios para el Bebé y la Madre

La lactancia materna es la forma de nutrición natural del lactante y sus ventajas nutritivas, inmunitarias y psicológicas son conocidas. El primer año es el periodo de crecimiento y desarrollo más rápido en la vida del bebé y, a su vez, cuando éste es más inmaduro y vulnerable.

Ventajas de la Lactancia Materna

La leche materna es la mejor forma de alimentar que unos padres pueden ofrecer a su hijo o hija recién nacida. Es el alimento idóneo y su composición la ideal para el mejor crecimiento, desarrollo y maduración durante los seis primeros meses de vida. Proporciona todo lo que se necesita durante los primeros meses de la vida.

Algunos estudios han concluido que los niños y las niñas alimentados al pecho tienen menor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante e incluso favorece el desarrollo intelectual. Las madres que amamantan tienen menor riesgo de tener depresión posparto y anemia, además aumenta su autoestima y confianza.

La recuperación en cuanto a pérdida de peso es más fisiológica y rápida, de hecho, el útero vuelve antes a la normalidad y existe menos riesgo de hemorragia posparto. Tampoco hay que olvidar que la leche materna siempre está disponible, a la temperatura adecuada y es gratuita. Por tanto, a las ventajas descritas se le añaden la comodidad de estar siempre “preparada” y la economía que supone a la familia.

Es de aspecto más viscoso que la leche porque contiene más proteínas, anticuerpos, sales minerales y menos grasas que la leche definitiva. Es interesante saber que incluso una vez alcanzada, la “leche madura” varía su composición a lo largo del día y durante la misma toma.

Al principio de la toma la leche es más ligera (para ir adaptando al aparato digestivo) y al final la leche es más rica en grasas (como el postre de una comida), por tanto, es lo que más “engorda” y más sacia.

Está claro que los seres humanos somos mamíferos, solo que al estar atravesados culturalmente, olvidamos nuestra condición e instinto. La lactancia materna es natural y característica de nuestra especie que ha sobrevivido gracias a ella en épocas remotas.

Lactancia Materna: ¿Cuáles son los beneficios para la mamá y el bebé?

Evolución Histórica de la Lactancia Materna

Es en el inicio del siglo XX cuando -junto a los cambios socio-económicos y como parte de las consecuencias de la revolución industrial- las mujeres empezaron a realizar trabajos remunerados lejos del hogar. Para sustituir la leche materna, se suministraba leche de vaca, cabra y otros animales de granja. Es un alimento que, si bien hoy está fortalecido con nutrientes y vitaminas, no puede igualarse nunca a la leche que produce una persona.

Sin embargo, hoy en día es más común ver un biberón que una madre con su pecho amamantando. Diversos estudios han investigado la relación entre cocientes intelectuales mayores en niños amamantados. Uno de los estudios realizados en Estados Unidos, señala que las habilidades mentales y motoras de los niños amamantados eran superiores a los alimentados con leche de fórmula y que las puntuaciones eran más altas cuanto más tiempo se prolongaba la lactancia.

¿Qué es la Lactancia Materna Prolongada?

El término “lactancia materna prolongada” puede llevar a confusión, porque prolongar significa hacer que algo dure más de lo normal o establecido. No se han constatado ni riesgos físicos ni psicológicos en niños amamantados de más de dos y tres años. Aunque en otras culturas es habitual y cotidiano, la lactancia humana después del año es poco habitual en los países occidentales.

El mayor problema de la lactancia humana más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por mitos, prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual. Una acción se describe como “prolongada” cuando tiene unos límites concretos, que no es el caso de la lactancia materna.

En las sociedades tradicionales la lactancia prolongada era lo común. Por lo tanto, no deberíamos emplear el término “prolongado" para todas las lactancias, puesto que cada mujer decide cuánto tiempo quiere emplearla como fuente de alimentación a su hijo. No existe un estándar y una duración adecuada. Pero sí unas recomendaciones sustentadas con evidencia científica de que cuanto más se alargue mayores beneficios obtendremos.

Estos beneficios se asocian a la disminución de la malnutrición infantil en países subdesarrollados, en los cuales el acceso a una alimentación sana y equilibrada resulta un reto diario. Hace dos siglos nadie hablaría de lactancia prolongada, puesto que se alimentaba a sus hijos al pecho durante el mayor tiempo posible, o hasta que la mujer deseara, lo que solía ocurrir hasta los dos años de edad.

Es a partir del siglo XX, con la industrialización generalizada y la aparición de leches de fórmula cuando se comenzó a publicitar que estas eran superiores a la leche materna. De hecho, en algunas sociedades o clases sociales más altas se consideraba un signo de bajo nivel el amamantar a su hijo, por lo que se fomentó el consumo de leches de fórmula como un signo de categoría social y distinción.

Beneficios a Largo Plazo de la Lactancia Materna

En el niño: a nivel sanitario se observan sus beneficios tanto durante el tiempo de amamantamiento como en los siguientes años de vida, disminuyendo la incidencia de cáncer, enfermedades autoinmunes o metabólicas como la diabetes. En la madre: la lactancia materna disminuye la incidencia de cáncer de mama y de ovario. Además disminuye el riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2. Disminuye el riesgo de padecer enfermedades, como hígado graso no alcohólico y esclerosis múltiple.

Aunque existen muchos mitos y leyendas respecto a los riesgos que supone para la madre la lactancia prolongada, la realidad es que actualmente existe poca evidencia científica que la respalde. Tradicionalmente se ha comentado la posibilidad de pérdida dentaria y pérdida de masa ósea. Se ha hablado mucho de las posibles complicaciones sobre dar de mamar embarazada de nuevo. La realidad es que no aparecen tales complicaciones. Tan sólo en algunos casos determinados se podría plantear su retirada, como si se da una amenaza de parto prematuro, en los cuales se deben de evitar cualquier estimulación oxitócica. El útero gestante tiene receptores de oxitocina que son los que desencadenan contracciones.

Durante el proceso de mamar se activa la secreción endógena de oxitocina y ésta puede favorecer o desencadenar contracciones.

Recomendaciones de la OMS sobre la Lactancia Materna

Has decidido amamantar a tu hijo, posiblemente te hayas informado de cómo le va a beneficiar, pero ¿sabes hasta qué punto? Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna. ¿Los beneficios de la lactancia materna durante la gestación superan a los problemas que puede ocasionar? ¿Puede afectar al peso del bebé que estoy gestando? ¿Podré producir la leche necesaria para dos niños?

Si das lactancia materna a tu bebé tendrás que adaptar tu alimentación, ya que tu organismo tiene una importante tarea durante los próximos meses: elaborar el alimento de tu hijo. Y tus necesidades nutricionales aumentan a causa de la producción de leche materna.

La lactancia materna exclusiva es la alimentación del lactante mediante leche materna sin ningún otro suplemento sólido o líquido, incluyendo el agua, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea el alimento exclusivo desde el nacimiento hasta los seis meses de vida y después se mantenga, complementada con alimentos adecuados, oportunos y seguros, hasta los dos años de edad o más, si la madre y el niño así lo quieren.

La mayor parte de las mujeres en las sociedades occidentales dejan la lactancia en los primeros meses. Dar de mamar a un niño que anda, habla y come de todo, supone un nuevo reto para la madre y el profesional, que debe estar capacitado para apoyarla, ya que el entorno social y familiar muchas veces no es favorable.

No hay consenso ni evidencia científica que demuestren que, a partir de un momento dado, la lactancia materna tiene inconvenientes o pierde propiedades. Tampoco de que la lactancia prolongada cause enfermedad física o psíquica ni al hijo ni a la madre, por lo que no hay razones médicas para recomendar ni imponer el destete por motivos de edad.

El desarrollo psicomotor y físico sugieren que la lactancia prolongada es la norma biológica. El niño pequeño continúa, a lo largo de varios años, necesitando el calor y el contacto del cuerpo materno, por lo que muchos de ellos buscan el pecho cuando necesitan el contacto con la madre o tras la ausencia de ésta. El amamantamiento les da seguridad y les conforta. Las madres que amamantan a estas edades expresan a menudo como su hijo calma sus temores y miedos al pecho.

A partir de los 12 meses, el pediatra puede aconsejar que se ofrezcan los alimentos antes que el pecho para que el niño comparta las costumbres familiares, pero se siga beneficiando de las ventajas de la leche materna que, en el segundo año de lactancia, tiene características cada vez más parecidas al calostro, es decir, menor función nutritiva y mayor función protectora y moduladora del sistema inmunitario.

Un nuevo embarazo no contraindica continuar con la lactancia materna. La lactancia en tándem consiste en dar de mamar al hijo recién nacido sin dejar de hacerlo con el hijo mayor; es similar a amamantar a gemelos, pero de distinta edad. Se debe dar prioridad al recién nacido, para asegurar que recibe toda la leche que necesita. Parece que la lactancia en tándem ayuda al hijo mayor a aceptar la llegada del hermano y reduce los celos.

Ventajas de la Lactancia Materna Prolongada

Entre las razones para recomendar la lactancia materna prolongada están:

  • Menor número de diarreas, infecciones respiratorias, episodios de otitis media, etc. y prevención de las enfermedades alérgicas por el efecto protector sobre el sistema inmunitario del niño, que tarda entre 2 y 6 años en desarrollarse.
  • Menor riesgo de sobrealimentación y desarrollo de obesidad en el futuro.
  • Protección de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
  • Facilita un desarrollo mandibular y dental adecuado.
  • Ventajas en el desarrollo psicomotor (habilidades motoras, lenguaje y agudeza visual).
  • Favorece el apego del niño a su madre, esa relación cálida e íntima, que influye positivamente en el desarrollo de la autoestima y en la futura independencia del niño.
  • Protección para la madre ante enfermedades, como el cáncer de mama y de ovario, la osteoporosis y las fracturas asociadas, y la artritis reumatoide.
  • Es una medida ecológica, ya que no precisa preparación ni genera residuos; y económica, al no tener que comprar leche artificial.
  • Disminuye el absentismo laboral de los padres y el uso de recursos sanitarios al disminuir el número de infecciones.

¿Cuándo y Cómo Destetarlo?

El destete es el periodo que se inicia con la introducción de alimentos diferentes a la leche materna y finaliza con el abandono completo de la lactancia. Se sabe el momento adecuado en que es necesario asociar otros alimentos a la leche materna, pero no parece existir ninguna razón médica para recomendar el destete en un momento determinado. El papel del pediatra es animar a la madre en la decisión que tome sobre la duración de la lactancia, que debe ser hasta que ella y su hijo quieran.

La edad natural del destete en los seres humanos, según diversos estudios antropológicos, está entre los 2,5 y los 7 años. En nuestro medio no es así por razones culturales y la mayor parte de los destetes se da antes de los 24 meses.

Cuando es el niño quien decide el momento del destete, lo suele hacer rápidamente; si la decisión es de la madre, se debe aconsejar que lo haga de una forma gradual, eliminando una toma cada 3 o 4 días. También puede recomendarse acortar la duración de las tomas, distraerlo anticipándose a los momentos o situaciones en los que, habitualmente, reclama el pecho, dar de comer de forma más frecuente para evitar que el hambre le lleve a pedir el pecho o aplazar las tomas de forma progresiva.

El Plan Padre es un sistema respetuoso para retirar el pecho en los despertares nocturnos. Consiste en colocar al bebé junto al padre al dormir, para que no huela a la madre. Si se despierta, el papá intentará calmarle con algo que le relaje (cantar una nana, chupete, masaje, caricias, etc.). Si llora y no se calma, la madre acude y le da el pecho. Poco a poco se van obteniendo resultados y se retira la lactancia materna durante la noche.

¿Cómo Podemos Ayudar a una Madre que Desea una Lactancia Prolongada?

Es importante asegurar a la madre y a sus familiares que:

  • No existe evidencia alguna para afirmar que la leche materna no continúa teniendo todas sus propiedades benéficas, aún después de meses o años de amamantamiento.
  • El amamantamiento requiere paciencia y amor, como el resto de las labores de crianza de los hijos, pero dar de mamar las facilita.
  • La lactancia materna es cosa de tres: el padre tiene un papel muy importante en el desarrollo físico, intelectual y afectivo de su hijo. La actitud que tome el padre durante el periodo de lactancia, puede influir en su éxito o también en su fracaso.
  • Los talleres de lactancia materna que se llevan a cabo en el centro de salud juegan un importante papel en la instauración y el mantenimiento de la lactancia materna, conjugando el protagonismo de las madres que amamantan, con el respaldo de los profesionales de los centros de salud.
  • Todas las madres tienen derecho a que sus sentimientos y decisiones sobre la crianza sean respetados, sobre todo, si su comportamiento solo puede proporcionar beneficios al hijo, a ellas mismas y a la sociedad.

El destete siempre se acaba produciendo.

Mitos y Realidades Sobre la Lactancia en Niños Mayores

Se habla mucho de cuál es el término adecuado para hablar de la lactancia en bebés mayores. El uso de “prolongada” no gusta, tampoco convence el uso del término “lactancia irrestricta”. Parece que aún no hemos conseguido encontrar los términos idóneos para referirnos a la lactancia cuando los bebés pasan de los dos años. No pretendemos entrar ahora en esta discusión, así que para entendernos hablaremos en esta entrada del blog de lactancia en niños mayores.

La idea que a medida que crecen los bebés van pidiendo menos pecho es totalmente errónea. Cuando un niño crece y es capaz de “servirse” él mismo lo hace. Te levanta la camiseta o te mete la mano por el cuello de la camiseta para llegar al pecho. Además de poder acceder libremente al pecho, tiene voz (y mucha) y pueden pedir el pecho, por si no captas la indirecta de meterte mano, a gritos si es necesario.

Después de la crisis de los dos años, la mayoría sigue mamando bastantes veces al día. Y no es hasta la llegada a la escuela que empiezan a mamar menos y si piden menos no es más que por la separación que se produce en el horario escolar.

Además el pecho es algo que los bebés consideran propio. A ver, nadie pide permiso para ponerse su ropa, para utilizar su teléfono o para servirse de su nevera. Pues los bebés igual. ¿Quién ha dicho que el pecho es solo para comer? El pecho tiene múltiples funciones y vale la pena que las aprovechemos. Cuando un bebé de dos o tres años tiene una rabieta ofrecerle el pecho puede conseguir de manera casi mágica que el bebé se calme.

Hay temas que no solemos contar a los desconocidos porque los consideramos íntimos y muy personales. Y la lactancia es uno de esos temas privados en la familia. Cuando empiezan la escolarización, suelen preguntar por muchos temas y algunas veces hacen referencia a la lactancia. Responder es decisión vuestra.

Alguna vez ha ocurrido que un niño ha explicado que tomaba teta en la escuela y la maestra, por desconocimiento, le ha dicho que estaba mintiendo o que tomar el pecho era cosa de bebés y a más de una madre le ha tocado acudir a la escuela a poner los puntos sobres las íes. A medida que crecen solemos “pactar” con ellos los momentos y los lugares en los que pueden mamar. Y lo solemos hacer por nosotras, por evitarnos miradas, comentarios o simplemente porque no nos apetece hacerlo a cada momento.

Un pediatra es un experto en patología infantil. Debe velar por la salud del bebé y por los hábitos potencialmente peligrosos para su salud: que no se fume en casa, que los medicamentos estén en un sitio seguro, que la silla del coche sea la adecuada…. Su opinión acerca de la lactancia en niños mayores puede ser diferente a la nuestra, y se trata solo de una opinión.

La familia suele ser un gran escollo y soportar los comentarios se merece un premio a la paciencia. Discutir por la lactancia no es la mejor idea, y disertar con ellos si es o no es por vicio no vale la pena. Sonreír ampliamente, darles la razón en todo momento y hacer lo que nos dé la gana suele ser la mejor opción.

¡Claro que lo va a dejar! Lo sé, igual ahora te parece imposible pero lo va a dejar. Todos lo dejan. Además la naturaleza lo tiene todo pensado y el mismo crecimiento del bebé impide a la larga que sigan mamando. A medida que crecen van perdiendo la capacidad de succión porque se producen modificaciones anatómicas que dificultan la succión: la boca se hace más grande, los carrillos pierden el tejido adiposo necesario para sujetar el pezón y la areola dentro de la boca, la epiglotis desciende… Eso marca el destete.

Otro mito muy extendido es que el pecho no alimenta a cierta edad. No es cierto, la leche materna, tenga la edad que tenga el bebé, aporta nutrientes de calidad y inmunoglobulinas que les protegen. Me gustaría aclarar que sí, que los niños que toman el pecho se ponen enfermos.

No hay límites, puedes (podéis) seguir con la lactancia hasta que os apetezca o uno de los dos lo deje.

Para terminar, recordamos unas palabras del profesor Dr. Prandi: “La lactancia es la prerrogativa prodigiosa de una época radiante de la vida de la mujer, que decide ofrecer a su hijo el alimento que inicia con mayor garantía una vida nueva de salud y de felicidad”.

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