¿Son Iguales Todas las Leches Maternas? Composición y Variaciones

La leche materna es el alimento ideal para el bebé, ya que contiene todo lo que este necesita para su crecimiento y desarrollo.

La ciencia de la leche materna

Su composición, sin embargo, no es constante. Varía durante las últimas semanas del embarazo y a lo largo del periodo de lactancia para adaptarse a las necesidades del bebé en cada etapa.

Generalmente, se distinguen cuatro tipos principales de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos es beneficioso, adaptándose a las exigencias nutricionales del bebé en cada momento. A continuación, exploraremos en detalle cada uno de estos tipos.

Precalostro y Leche Pretérmino

El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.

Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.

Pese a ello, si el bebé prematuro nace con menos de 1,5 kg, la leche pretérmino no cubrirá los requerimientos nutricionales. En estos casos, ser deberían suministrar suplementos de leche artificial.

Calostro

Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos.

Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.

Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.

El calostro es el primer alimento que recibirá el bebé. Está compuesto principalmente por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos.

Leche de Transición

En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.

La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día.

En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.

Leche Madura

Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé.

La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido.

La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.

La leche humana es un fluido vivo, su composición no siempre es la misma y va a depender de la edad del niño, de la hora del día, del tiempo que pase entre toma y toma, de la cantidad que tome y de si mama de uno o ambos pechos.

Así durante la propia toma la leche del inicio es distinta a la del final. En la primera parte de la toma la leche es más clara por tener más agua y azúcar, en cambio la leche del final es más espesa porque tiene más grasa y es importante que tu bebé la tome para que tome todas las calorías.

No solo se adapta a las necesidades nutricionales, también a las inmunológicas. Según la etapa del desarrollo en la que esté, el contenido en proteínas defensivas será mayor (es mayor en el calostro y en la leche de madres de bebés prematuros).

También es distinta la leche que se produce cuando tu bebé inicia la alimentación complementaria o en el destete. Es una leche más rica en grasa y con más factores protectores.

El tipo de alimentación de la madre y su índice de masa corporal puede cambiar el contenido en grasas y vitaminas de la leche. En madres veganas puede haber falta de vitamina B12 y B6 que deberá tomar la madre como suplementos.

El contenido en proteínas y azúcar la leche de todas las madres es similar. En cuanto al contenido de minerales como calcio, hierro, zinc y flúor, va a ser similar en la leche de todas las madres y el suplemento de los mismos no va a hacer que aumente en la leche.

Es importante saber esto. Así, a partir de los 6 meses los bebés necesitan alimentación complementaria, con alimentos ricos en hierro y zinc (como fruta y verdura).

La leche materna no tiene suficiente vitamina D. Por eso tu pediatra indicará que tu bebé la tome a diario y que esté al menos 20-30 minutos al sol todos los días.

Así mismo en caso de que la madre tenga alguna enfermedad digestiva que impida la absorción de vitaminas o bien tenga dietas restrictivas deberá consultar con su médico para los suplementos necesarios.

Durante el embarazo y toda la lactancia necesitarás tomar también yodo, para el desarrollo cerebral de tu bebé.

¿Qué Contiene la Leche Materna?

La leche materna tiene todos los nutrientes necesarios para tu bebé hasta los 6 meses. Seguirá siendo su alimento principal todo el primer año de vida. Estos nutrientes son: azúcares, proteínas, grasas, vitaminas, minerales, factores de crecimiento, hormonas, microbiota, factores defensivos y oligosacáridos que ayudan a la inmunidad de tu bebé.

  • Azúcares: Principalmente lactosa y oligosacáridos.
  • Proteínas
  • Grasas
  • Vitaminas y Minerales
  • Factores de Crecimiento y Hormonas
  • Microbiota
  • Factores Defensivos
  • Oligosacáridos: Ayudan a la inmunidad del bebé.

Además la leche materna se caracteriza por tener nutrientes funcionales, que son buenos para la salud infantil y previenen enfermedades.

El principal componente de la leche materna es el agua. Por eso los bebés de pecho no suelen necesitar tomar agua, cuando pasan más calor, calman la sed mamando más veces.

Composición Detallada de la Leche Materna

La leche materna es una emulsión especial de composición compleja que incluye:

  • Más de 200 componentes.
  • Carbohidratos (principalmente lactosa).
  • Lípidos de alta calidad.
  • Proteínas.
  • Glóbulos grasos disueltos en una base acuosa.

La leche materna es un 87,5% agua. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro, así como para una flora intestinal sana.

Los oligosacáridos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml. Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias.

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido.

La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre. La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca.

Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral. Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño.

Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.

Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo.

La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico.

En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.

El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.

Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas.

En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.

Impacto de la Dieta Materna en la Leche Materna

Entre los muchos factores que influyen en la composición de la leche humana (materna), uno de los más importantes es la dieta de la madre, ya que es un factor modificable que se podría mejorar.

Teniendo en cuenta el incremento de las dietas veganas/vegetarianas en las sociedades occidentales resulta interesante conocer las repercusiones de éstas en la composición de la leche para poder realizar recomendaciones en caso de que existieran variaciones.

Según la Asociación Dietética Estadounidense, la leche materna de madres vegetarianas con una dieta adecuadamente planificada es similar en su composición a la de las no vegetarianas, excepto en la concentración de ácidos grasos (AG).

Las diferencias más importantes en la leche de los dos grupos dietéticos se encuentran en la distribución de los FL y el perfil de los AG.

Por otro lado, el grupo Veg mostró un perfil de lípidos más favorable y sus niveles plasmáticos de colesterol HDL fueron más altos.

Con respecto a los AG esenciales, el grupo Veg mostró inconvenientes significativos debido a la ingesta deficiente de DHA y EPA, así como a una ingesta baja de AG omega-3 en relación con la ingesta de AG omega-6.

Leche Materna vs. Leche de Fórmula

Pese a que no hay duda de que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, y uno de los más completos durante los tres primeros años de vida, son muchas las razones por las que una madre puede recurrir a la leche de fórmula.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es contundente: la leche materna es la mejor opción para alimentar a los lactantes. “Su aporte nutricional es incuestionable. Además, "la lactancia, con una buena red de apoyo, favorece el estado emocional de la mujer, mejorando su salud mental y reduciendo la ansiedad y previniendo la depresión postparto.

Por lo que respecta a la leche de fórmula, "son varios los estudios que informan sobre el aumento de riesgo de desarrollar situaciones poco favorables en la salud de los bebés que se alimentan de manera exclusiva con estos preparados. Entre ellos, enterocolitis necrotizante (una de las principales causas de mortalidad neonatal), diabetes infantil, sobrepeso y/u obesidad y su transición a enfermedad metabólica, desarrollo de dermatitis atópica y otras alteraciones de la piel, o alergia alimentaria.

Sin embargo, las leches de fórmula son una opción segura cuando la lactancia no es posible.

La composición nutricional de ambas es distinta, y esto hace que sus efectos también lo sean. "Cada madre genera la mejor leche para su bebé. La leche materna aporta compuestos bioactivos de gran interés para la salud materno-infantil, que la leche de fórmula no posee”.

¿Qué Debes Saber Sobre la Leche de Fórmula?

Aunque todos los fabricantes sigan el mismo método de producción y se atengan a la misma normativa, puede haber diferencias entre las distintas leches de fórmula.

Ahora bien, "ni la marca, ni el precio determinan qué fórmula es mejor para alimentar al lactante", asegura el experto. De hecho, no cree que existan diferencias importantes entre las distintas marcas. "A rasgos generales, los preparados para lactantes (tipo 1 y 2) son exactamente idénticos entre diferentes marcas en lo que respecta al nivel cuantitativo de nutrientes. Sin embargo, a nivel cualitativo, sí es cierto que pueden encontrarse diferencias en los ingredientes.

"Algunas marcas incluyen o eliminan algunos ingredientes (sin que ello altere la composición nutricional) para mejorar la oferta en el mercado”. Algunos ejemplos son: el uso de aceites vegetales (nabina o colza, coco, girasol o girasol alto oleico, palma), la grasa láctea, ciertos aceites ricos en omega-3 (como pueden ser los procedentes del pescado o de origen bacteriano), la adición de aminoácidos no esenciales o nucleótidos, probióticos, prebióticos y simbióticos.

Existe la creencia de que al cumplir los seis meses e iniciar la alimentación complementaria, el bebé debe pasar de leche de fórmula tipo 1 (inicio) a una fórmula tipo 2 (de continuación). Sin embargo, Escobar entiende que “hay más condicionamiento social e influencia de la industria alimentaria que evidencia científica que respalde esta cuestión. Suede seguir sin ningún problema con la fórmula tipo 1 hasta el primer año de vida.

Opciones de Leche para Bebés con Alergias

En estos casos la recomendación son las fórmulas hidrolizadas, extensamente hidrolizadas o elementales, que solo se pueden comprar con receta médica. “La composición nutricional de macronutrientes es idéntica a la de otros preparados para lactantes, pero se modifica la estructura de la proteína. A nivel nutricional no hay diferencias, es decir, un lactante sano podría consumir perfectamente estas fórmulas especiales.

“Ahora bien, en niños sanos alimentados con fórmula, no es recomendable pasar a un hidrolizado si no hay una sintomatología clara.

En el caso de los bebés con alergia a la caseína, otro tipo de proteína de la lecha "debe eliminarse la proteína láctea de la dieta materna. Si la alimentación ha sido mediante lactancia artificial (mixta o total), la mejor opción es optar por una fórmula hidrolizada (parcial o total) o elemental exenta de caseína. Corresponde al médico pediatra determinar cuál es mejor según el caso, sin olvidar algo importante, la aceptación del lactante a la fórmula.

Fórmulas a Base de Soja

La única fórmula sin leche, adaptada a la alimentación desde el primer día de vida "es aquella a base de proteína de soja. El experto menciona que “las fórmulas ‘veganas’ o, mejor dicho, sin leche de vaca o cabra, son adecuadas para la alimentación del lactante desde el primer día de vida". Entre los posibles riesgos se cuenta la exposición a la soja, ya que la soja es uno de los principales alérgenos alimentarios. "Los preparados de soja pueden o no contener alguna sustancia fitoquímica, como los estrógenos vegetales.

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