Conservación y Almacenamiento de la Leche Materna: Guía Completa

Los beneficios de la lactancia materna son numerosos, abarcando aspectos nutricionales, psicológicos, inmunológicos, ecológicos e incluso económicos. Sin embargo, establecer pautas, frecuencia y horarios para amamantar al bebé es una de las mayores preocupaciones para las madres. Afortunadamente, la leche materna puede conservarse para facilitar la alimentación del bebé en diversas situaciones.

¿Cómo establecer la frecuencia y duración de las tomas?

La recomendación general es ofrecer las tomas a demanda, cuando el bebé indique (con llanto, despertándose o gesticulando) que tiene hambre. Durante las primeras semanas, se recomienda darle un mínimo de ocho tomas al día y un máximo de doce. Es aconsejable poner al bebé al pecho si está buscando y no esperar a que llore.

En cuanto a la duración de las tomas, esta la determinará el propio bebé.

Almacenamiento Óptimo de la Leche Materna

Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Los recipientes pueden ser de vidrio o plástico, deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.

El modo óptimo de almacenar la leche materna extraída es en recipientes de plástico aptos para el uso alimentario o de vidrio, con tapa, preferiblemente estériles.

La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua.

Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.

Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura.

Higiene en la Manipulación

Manipular cualquier alimento exige siempre máximo cuidado e higiene. En el caso de la leche para alimentar a un bebé, cuyo sistema inmunitario es aún inmaduro, el cuidado ha de ser muy meticuloso para evitar riesgos.

  • Lavar los recipientes de almacenamiento con agua caliente y jabón y aclararlos a conciencia.
  • La higiene de manos previa a la extracción de leche es importante.
  • Las manos sucias pueden transmitir patógenos a la leche.
  • Cuantas menos bacterias tenga la leche en el momento de la extracción, desarrollará menos bacterias también durante su almacenamiento.

Tipos de Recipientes

La leche materna puede guardarse en cualquier recipiente apto para uso alimentario. Lo importante es que tenga cierre hermético para evitar la oxidación y posibles derramamientos y contaminación al almacenarla. Lo ideal es que sea de vidrio o de plástico rígido traslúcido.

En el mercado se pueden encontrar también bolsas específicas para leche materna que ocupan menos espacio, lo cual es útil para madres que desean hacer su propio banco de leche.

Refrigeración y Congelación

Si se va a congelar, se recomienda enfriar la leche en la nevera antes de meterla en el congelador y congelarla durante las 24 horas siguientes a la extracción. Se pueden mezclar todas las extracciones de un mismo día, pero no mezclar leche de días distintos. Lo más práctico de cara a ajustar la cantidad para las las tomas es llenar cada recipiente o bolsa con 60 o 120 cc de leche materna.

En ambos casos, si la leche no se le va a ofrecer al bebé en ese plazo, se recomienda refrigerarla en la nevera inmediatamente después de su extracción.

La leche extraída a lo largo de 24 horas se puede juntar para congelarla si se ha ido extrayendo en pequeñas cantidades. Pero para juntarla debe estar a la misma temperatura. Para ello, se debe meter la leche recién extraída en la nevera, en el fondo, en la parte más fría y con la temperatura más estable (que suele ser la parte más baja). Nunca se debe dejar en la puerta de la nevera.

La leche que se extraiga en la siguiente toma se debe meter también en la nevera en otro recipiente y dejarla allí una hora como mínimo.

En el frigorífico, a una temperatura de 4 ºC, se puede mantener la leche refrigerada entre 3 y 5 días. En leches con muy poca carga bacteriana en la extracción se ha visto que eran seguras hasta 8 días de refrigeración.

No se recomienda congelar grandes cantidades en el mismo recipiente ya que no se sabe cuánto va a tomar el bebé. En cada recipiente congelaremos entre 60 ml y 100 ml. Puede haber alguno con menos leche aún, de forma que, si se toma uno de 100 ml y quiere más, se pueda sacar otro más pequeño.

La leche congelada por debajo de -18 ºC se ha visto segura hasta 6 meses tras la extracción.

La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.

Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.

La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:

  • Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC.
  • Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC.
  • Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC.

En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.

Extracción y Conservación de Leche Materna - Chile Crece Contigo

Descongelación y Calentamiento de la Leche Materna

Siempre que sea posible se recomienda optar por la descongelación gradual, a ritmo lento. Las pautas son sacar la leche del congelador y dejarla descongelar en la nevera, manteniendo la cadena de frío. Esta leche ha de utilizarse en las primeras 24 horas tras la descongelación.

Si la descongelación lenta no es posible, puede optarse por la descongelación rápida siguiendo estos pasos: puede hacerse colocando el frasco o bolsa de congelado bajo un chorro de agua, fría primero y poco a poco más tibia. En este caso la leche ha de consumirse antes de 3 horas.

Un método permitido para descongelar de forma rápida la leche materna es calentar agua en un cazo y, una vez apartado del fuego, introducir dentro el envase de leche congelada hasta que ésta alcance la temperatura deseada. Antes de ofrecérsela al bebé, asegúrate de remover bien la leche para que su temperatura sea uniforme.

Hay métodos totalmente desaconsejados para descongelar la leche materna extraída, pues no garantizan que se mantenga la cadena de frío que asegura la calidad del alimento, que podría corromperse.

Para descongelar la leche el manejo es similar al de otros alimentos congelados. Si se prevé cuándo se va a utilizar, se puede meter en el frigorífico y dejar descongelar lentamente. Pero si hay que utilizar la leche rápidamente, se puede descongelar en un “baño maría”. Aunque esa leche, si no se mete de inmediato en la nevera, se debe consumir en el momento.

Por lo general, la leche descongelada puede mantenerse en el frigorífico durante las siguientes 24 horas.

En ocasiones, al descongelar la leche se puede notar un olor o sabor rancio. Debemos explicar a las personas que van a manejar la leche que no es preocupante. Es un efecto de las lipasas (enzimas que degradan las grasas) presentes en la leche. Éstas han degradado las grasas descomponiéndolas y por eso se produce ese olor y sabor. La verdad es que los bebés no suelen mostrar ningún disgusto por que la leche sepa así. Aunque si el niño al que se le ofrece es más mayor puede que rechace la leche.

Algunas mujeres pueden tener una actividad de la lipasa mayor que la de otras mujeres y su leche adquiere ese sabor rancio muy rápidamente después de extraerla y los bebés pueden rechazar el sabor.

La leche extraída se separa en 3 fases, quedando la grasa en la parte de arriba, así que antes de utilizarla se debe remover (no agitar) para homogeneizarla.

Cuando se va a administrar al bebé no es necesario calentarla en exceso. De hecho, la mayoría de los niños la aceptan a temperatura ambiente sin problema.

En cuanto al uso del horno microondas para calentarla, no se recomienda por el riesgo de que el calentamiento no sea uniforme y se puedan producir quemaduras.

El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.

La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.

Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.

Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.

Hacer un banco de leche materna es muy sencillo y te permite tener siempre disponible alimento para tu bebé. Aquí te damos algunos tips:

  1. Extrae la leche con un sacaleches manual o eléctrico
  2. Almacena la leche en bolsas o recipientes esterilizados
  3. Guarda la leche en el congelador o refrigerador según el tiempo estimado de uso

Tabla resumen de conservación de la leche materna

La siguiente tabla resume los tiempos de conservación de la leche materna según el método de almacenamiento:

Método de Almacenamiento Temperatura Duración
Temperatura ambiente 16-25°C Hasta 4 horas
Refrigeración 4°C Hasta 4 días
Congelación -18°C Hasta 6 meses

Siguiendo estas recomendaciones, podrás asegurar que tu bebé reciba todos los beneficios de la leche materna, incluso cuando no puedas amamantarlo directamente.

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